Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí, que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero, que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero, que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.

viernes, 26 de febrero de 2010

Capitulo 25


Celos


Diana oyó unos gritos.

-No te des por vencida. Eran las mismas voces que escucho en la prueba. Volvió abrir los ojos y avanzo casi sin fuerzas la puerta que estaba tan lejos.

Darius la vio avanzar. Apenas tenia fuerzas para hablar se concentro y la llamo telepáticamente

-Diana me oyes. Era un nexo muy débil pero lo sintió.

-Prepárate voy a darte lo que me resta de todo mi poder antes de quedarme dormido. Voy a crear un campo de fuerza lo suficiente grande para que puedas respirar y avances por la puerta a pedir ayuda. No sé si durara lo suficiente deposito mi confianza en ti.

Diana asintió con la cabeza. Sintió una llamarada de poder. Fue a gatas hasta la puerta la abrió, y en voz baja apenas con fuerza pidió ayuda.

Uno de los soldados se aproximo alarmado. Entonces, se desmayo.

Cuando abrió los ojos estaba en la misma habitación donde Marina le había enseñado el protocolo y se había cambiado.

Marina, estaba junto a ella. Acariciándole la frente.

-¿Estás bien?

Diana asintió y sonrió apenas tenia fuerzas para hablar.

-Eres toda una heroína bien merecido esta tu cargo. Dijo Marina orgullosa, mientras le daba una taza de té verde.

-Toma no voy aceptar. Un no por respuesta. Te reconfortara.

Después de tomar el té y un poco más fuerte. Pregunto.

-¿Como están los demás?

-El rey apenas sufrió el campo de fuerza del príncipe lo protegió. Lord Darius y él fueron los más afectados pero pediste ayuda a tiempo, no tendrán ningún daño.

Diana sonrió sintiéndose orgullosa.

-Ahora que estas mejor. Ve haber al rey que solicito tu presencia desea agradecerte.

Diana acomodo su vestido y fue a la alcoba real. Que había sido aireada. Había soldados y campo de fuerza protegía a su majestad.

Era más fácil respirar ahora en ella.

Su majestad estaba leyendo tranquilo. Al verla dejo en libro en su regazo y le indico que se sentara.

Diana saludo con una reverencia.

-Te esperaba dama blanca puedo llamarte por tu nombre. Odio los formalismos dijo en un suspiro.

-Me llamo Diana su majestad.

-Encantado hija dijo tomándole la mano- Muchas gracias no se que hubiéramos hecho sin tu valor.

Diana se sonrojo. Pero cuando el rey sostuvo su mano vio algo que le inquieto. Sus dedos y unas tenían un ligero tono amarillento. Había leído sobre eso era un signo de envenenamiento seria posible. ¿Que estuvieran envenenando al rey?

Luego de unos minutos se despidió prometiéndolo que lo visitaría de nuevo.

Fue ha su habitación en el palacio de cristal con el único deseo de echarse en su cama y dormir un buen rato. Cuando abrió la puerta encontró la habitación llena de rosas blancas.

Fue a la mesa, donde había un gran florero lleno de rosas blancas y una nota encima de él. Tomo el sobre lo abrió, leyó la nota para averiguar quien le había mandado tan precioso regalo.

Con una hermosa caligrafía decía.

Para mi bella dama de blanco sin tu heroísmo no hubiera sobrevivido. Tengo ansias de estrecharte fuertemente y mostrarte todo mi agradecimiento. Aun ansió un beso tuyo.

Lord Darius.

Diana hizo una mueca tendría que hablar seriamente con Lord Darius estuvo a punto de botar a el papel al la basurero. Cuando vio en la cornisa de su ventana a su Arik.

El preocupado se le acerco corriendo.

-¿Estás bien?

-¿Como te enteraste tan rápido?


Tengo mis fuentes dijo Arik pensado en Ariel.

Ella sintió que algo le pasaba a Gregory. Casi se había vuelto loca ambos habían ingresado al palacio real en busca de información. Cuando no encontró a Diana decidió irse al palacio de cristal. Ariel le había informado por un contacto cual era su habitación.

Al verla sana y feliz supo que era un regalo de la diosa.

Se abrazaron fuertemente y se besaron bruscamente ansiando estar lo más cerca del otro.

Cuando por fin se separaron. Fueron a sentarse en una pequeña sala para poder hablar.

-No deberías estar descansando, dijo Arik tomando sus manos. Cuando lo hizo noto que Diana sostenía un papel jugando lo agarro de sus manos.

-Es una carta, de uno de tus admiradores. Puedo leerla.

Diana sin convencimiento asintió.

Cuando leyó la nota la cara de Arik se puso roja de rabia.

-¿Que quiere que? Ese idiota me las va pagar.

Diana lo toco en el hombro. -Él deseaba besarme solo por que soy la dama de blanco. Conquistarme es un juego para él.

-Mierda, no me mientas hay algo entre ustedes. Diana empezado a enojarse se levanto.

-No confía en mi. Te he dicho que te amo. Te lo he demostrado en todo momento si quieres este mismo instante podemos irnos.

A mi no me interesa ser la dama de blanco solo quiero ser hechicera y puedo estudiar en cualquier parte tu eres él que pensó que lo mejor era quedarme aquí.

Arik se levanto y la confronto.

-Así que soy el culpable. Diana tu don tiene que ser utilizado. Tienes a que aprender a manejarlo.

Si no me importaras te tendría desnuda en mi cama y nadie más te vería. Pero quiero lo mejor para ti. Deseo que seas una mujer completa que no renuncies a nada por mí.


Quiero que crezcamos juntos. Quiero tener un futuro contigo.

-Lo sé. Es que todo es tan difícil.

-Si no lo fuera no sería tan valioso. Dijo acercándola y besándola en la boca dulcemente.

Luego empezó a besarla en el cuello.

-Tengo que confiar en ti. Pero tengo tanto miedo a perderte.

Diana sentía las manos de Arik explorando su espalda y su boca en su cuello apenas podía forma una palabra coherente. Cuando le iba a responder tocaron a su puerta.

Arik se escondió en uno armario grande.

Ella abrió para encontrarse con un sonriente Lord Darius.

-Estupendo, te llegaron mis flores dijo tomándola de las manos. Besando su mano derecha.

-Sé que tenía que estar descansando. Pero no podía dejar de verte Diana. Lo que paso hoy me hizo dar cuenta que pude perderte.

Diana oyó un gruñido de Arik. Temía más miedo que nunca en su vida. En cualquier momento, él saldría del armario y le daría un golpiza a Lord Darius.

No se le ocurría ninguna idea para sacarlo de su habitación. Se alejo de él y fue al balcón para distanciarse de Arik un poco.

-No lo hubiera podido hace sin usted Lord Darius.

-Ya te he dicho que me digas por mi nombre Diana. Deseo tanto que seamos amigos y tal vez algo más.

Diana se mordió el labio Arik seguiría en el armario.

Arik estaba furioso si la seguía tocando no le importaba que lo atraparan. Si antes lo golpeaba hasta matarlo. Como se atrevía a mirarla así. A poner sus sucias manos en la delicadas manos de ella.

Diana estaba nerviosa. Solo por ella se contenía.

-Querida dame una oportunidad.

Dijo nuevamente acercándose a ella.

-No te defraudare.


Diana fue de nuevo a la habitación sintiéndose incomoda.

-Por favor entiéndame. Por ahora solo quiero que sea mi maestro. No estoy preparada para una relación solo quiero ser hechicera. Es mi única meta en este momento.

-Puedes ser las dos Diana no separes a la mujer de la hechicera. Déjame enseñarte y darte placer mientras lo hago.

A Diana se le revolvió el estomago. Y casi se cae de espaldas cuando vio salir Arik del armario con un puñal en las manos.

-Te siento extraña, tensa. Te estoy incomodando.

-Un poco. Nunca nadie me había hablado así. Tomando una rosa para hacer algo con sus manos.

-Se que me desea pero solo lo hace por mi titulo por favor entiéndeme. Solo quiero ser su alumna y su amiga. No puedo ser nada más.

Tomando su mano Y acercándola a él. Le dijo con voz ronca llena de deseo.

-Cuando te bese. No dirás lo mismo.

En ese momento sus labios se acercaron a los de ella, pero cuando la iban a tocar miles de rosas se clavaron Darius como si fueran dardos.

Haciéndole perder el equilibrio y caer.

-¿Está bien?

-No era necesario que hagas eso solo tenias que decirme que no estas interesada en mi.

Se lo dije. Pensó Diana poniendo los ojos en blanco.

Él se levanto y la miro de nuevo.

-Puede que por el momento no estés interesada en mí. Pero eso puede cambiar. Puedo esperar. Mañana ven al gimnasio. Te espero a las 5 para empezar tus clases con tu habilidad, serán muy interesantes.

Diciendo eso se marcho.

Diana espero uno minutos antes de llamar Arik.

-¿Fuiste tú?

-No fuste tú.

-Ahora vez que puedo defenderme de él.

Sin estar muy convencido, dijo.-Si.

Ella feliz por que no estaba molesto lo beso.

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