Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí, que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero, que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero, que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.

lunes, 22 de agosto de 2011

Corazones en la Niebla :Capitulo 7



Bueno , aquí tienen un nuevo capitulo, es uno de mis preferidos ojala les agrade. Espero que tenga una buena semana .

Capítulo 7
Cocinando a media noche




Nicolás destapo la bandeja y percibió el aroma de la sopa, parecía que se había tomado tiempo en hacerla y el té de hierbas era una de las recetas típicas ai,  para curación de sus seres queridos. Lo que le hizo preguntarse ¿ella en verdad estaría preocupada por él?

Era tan imbécil, ella por primera vez le buscaba y él se portaba así. Salio de su cuarto como estaba sin camisa y sin zapatos. Miro la puerta como si fuera un muro insuperable. Sudaba y al mismo tiempo temblaba, estaba tan nervioso que repasaba una y otra vez lo que le iba decir. Respiro hondo tocó levemente, pero dejo de hacerlo al oírla llorar.

Ella estaba llorando seguro que fue su culpa, le partió el corazón era tan tonto debería patearse. Tenía que arreglar las cosas eran las 11 de la noche, donde conseguirá flores o chocolates. Intento escribirle para pedirle perdón pero no le salía nada coherente.

Quiso crear un muñeco pero todos le parecían demasiado vulgares, tontos y con suerte le explotaría a ella en la cara. Fue cuando se le ocurrió hacerle un pastel. Toda la bronca empezó con eso.

Llamo a su madre, aunque casi lo mata por despertarla. Le dio una receta para hacer un pastel de selva negra, mientras se reía. Nicolás dudaba que hubiera creído la mentira que invento para obtener la receta, le daba lo mismo.Espera que su madre tuviera razón y todo se perdonara con chocolate. Fue sigilosamente a la cocina.

Annia no podía dormir no entendía porque le afecto tanto su rechazo y lo peor es que cuando se quedó dormida tuvo un sueño muy vivido en el que Nicolás entraba a su cuarto, le regalaba una rosa blanca con bordes rojos. Mientras le besaba y le desnudaba completamente le decía que era como la rosa calmada y con un toque de pasión que lo encendía. Luego la besaba apasionadamente saboreando su boca deleitándose con ella, mientras sus manos tocaba sus senos.

Annia se despertó con un gemido y una maldición. Odiaba a Nicolás Fritz, más que nunca como era posible que ni siquiera la deja dormir. Fue a la cocina a prepararse un poco de leche caliente haber si conciliaba el sueño.

Nicolás estaba sentado apunto de darse por vencido era un inútil para cocinar. Fue cuando la vio entrar Annia llevaba un pantaloncito y un gran buzo negro por pijama. Se quedo mirándolo, aún enojada sin saber como comportarse. Él solo sabía que era hora de enmendar las cosas.

―¿Qué haces aquí?

―Estaba cocinando

―¿A esta hora?

―Sí

Annia pensó que era mejor volver a su cuarto sin tomar la le leche. Camino hacia la puerta

―Annia yo.

―¿Sí? ¿Qué?

―Yo, yo, yo.

―Habla de una vez ― dijo Annia exasperándose

Nicolás no podía decir una palabra está hechizado por esos ojos negros llenos de furia pero también tenían algo que le prometía que el paraíso.

―¿Nicolás de que querías hablarme?

―Yo deseaba pedirte, perdón. Esta noche me porte como un imbécil, odio sentirme débil. No debí comportarme así

Annia apenas lo escucho solo podía ver esa mirada azul que le volvía loca y esa boca con la que soñaba ultimadamente. Sin embargo, se forzó a si misma a volver a la realidad.

―Te perdono, es mejor que vuelva a la cama.

Nicolás se entristeció como si hubiera sido castigado. Annia aun seguía parada en la cocina aunque su razón le mandaba a su cuarto. No entendió porque se aventuró a decir lo siguiente.

―¿Qué cocinabas?

―Un pastel de selva negra. ―Respondió Nicolás mirando al piso.

―¿Por qué a esta hora?

―Desea dártelo.

Annia no sabía que hacer la cocina era un desastre había miles de tratos. Nicolás llevaba harina en la cara y parecía tan perdido que solo deseaba que sonriera.

―Si me lo das seguro, que me enojaré.

Nicolás no dijo nada pero sintió que volvió a fallar con ella.

―Será mejor que te ayude para que no me envenenes. ¿Lo deseas?

Nicolás asintió alegre quitándole un mechón de la cara.

―Sí, pero con una condición.

―¿Cuál?

―Que hagamos tu pastel favorito.

―Torta de melocotones, con crema y chocolate. Es un poco laboriosa, no te importa.



―Me encantara hacerla contigo. El corazón de Nicolás latió al ver una sonrisa traviesa en el rostro de Annia.

―¿Indícame que hacer?

Annia se quedo mirándolo siempre que estaba con un hombre el le ordenaba que hacer. Sin embargo, Nicolás le pedía ayuda, la miraba como igual.

―Empieza a lavar los platos. Mientras yo mezclo la harina con la maicena y un poco de canela.

Nicolás termino de lavar todo lo ensucio Annia iba derretir la mantequilla cuando vio la que él la miraba.

―¿Podrías derretir la mantequilla?

―¿Cómo lo hago?

Ella le mostró una sartén, él procedió a ponerse a trabajar sin dejar de verla como tomaba un bol y mezclaba yemas de huevo, un poco de ron de Kesmar, azúcar y maicena.

Dejo la mezcla para calentar un poco de leche condensada. Nicolás la comía con la mirada, tanto que estuvo a punto de quemar la mantequilla. Se forzó a no arruinar esa oportunidad, debía hacer las cosas bien.

Cuando Annia se le acerco para comprobar como estaba la mantequilla. Él pudo sentir su olor y calor casi suelta la sartén, lo cogió bien y fue con ella a hacer la maza.

Annia se quitó el saco mostrado una camiseta con blanca un poco rota que deja vislumbrar sus senos turgentes. Nicolás trago como deseaba chupar aquellos senos, pero se obligó a preguntar.

―¿Puedo ayudarte?

Annia incorporo la mantequilla azúcar y yema de huevo luego unió la harina cuando termino le dijo.

―Ven te enseñaré amasar, para que yo pueda hacer el relleno. Toma el rodillo.― Ella se colocó de espaldas a él y empezó a indicarle como mover los brazos.

Nicolás tembló al sentir los senos de Annia junto a su espalda. Se viró para preguntar si lo hacia bien. Annia se quedo mirando sus ojos azules que se habían oscurecido por el deseo. Trago saliva porque ella también quería lo mismo y no era pastel. Sentía un calor en todo el cuerpo sintió en especial bajo las piernas, debía separarse de él o terminaría besándolo.

Nicolás se acercó más a ella, dispuesto a besarla,  Annia se alejó y por hacerlo casi bota un tarro de leche.

―¿Maldición?

―¿Estás bien? dijo Nicolás preocupado

―Sí, voy terminar de hacer la crema y cortar los melocotones.

Estuvieron un rato en silencio hasta que Annia abrió una lata de melocotones.

―Siempre que veo melocotones me acuerdo de mi niñez.― Probo una con placer.

Nicolás no lo podía creer, sentía celos de la fruta.

―¿Qué pasa tengo algo en el rostro?

―No sígueme contando.


―Los adoro, me acuerdo que mi madre le tocaba pasar semanas ahorrando para hacernos una torta a   Rebeca y a mí.

―¿Por qué tu abuelo no era uno de los hombres más ricos de las tribus ai?

―Mi abuelo pensaba que éramos menos que animales y que gastar en dulces o juguetes en mi prima o yo era desperdiciar el dinero.

Aun recuerdo soñar con una muñeca de trapo de esas grandes para abrazar en las noches siempre desee tener una. La tristeza capturó el ambiente Annia no quería que Nicolás le tuviera lastima, así que le pregunto, para cambiar la conversación.

―¿Y cómo fue tu niñez?

―Fui un niño enfermo, mi madre me perseguía por todo lado y cuando no lo hacía ella Cristian la remplazaba.

Pero a pesar todo les di problemas siempre terminaba haciendo travesuras ―dijo sonriendo descaradamente.

Annia casi se corta un dedo al mirar esa sonrisa sus piernas temblaban y su cuerpo solo podía pensar en besar a Nicolás entre otras cosas.

―¿Ya terminaste Nicolás? Creo que debemos poner la masa al horno.

Él asintió.

Sus manos se tocaron cundo ponían la masa al horno ambos temblaron

Nicolás se alejó, mientras Annia maldijo en voz baja y fue de nuevo a terminar el relleno.

―Creo que casi terminamos. Prueba dijo Annia dándole un poco de crema a Nicolás con una cuchara.―¿Le falta azúcar?

―Está perfecto.

Sin poderse contener tiro la cuchara al piso y atrajo a Annia a hacia su cuerpo. Se quedaron mirando antes de besarse a los labios muy suavemente.

Fue cuando oyeron unos pasos

Annia separo de él justo cuando Darius entro por la puerta

―¿Les dio hambre a media noche?

―Si ― Contesto Nicolás con ganas de asesinar a su hermano. Pensando que su madre no  lo extrañaría mucho y Rebeca podría encontrar alguien mejor

Darius sonrió con malicia

―¿Qué hacían?

―Solo cocináramos un pastel

―Me voy a acostar, creo que ya puedes terminarlo solo. Hasta mañana, tengan una buena noche.

Darius tomo un melocotón y lo probo

―¿Te ayudo hermanito?

Nicolás respiro hondo para no matarlo.




9 comentarios:

Sakura Hikari dijo...

Ahhh yo tambien quiero matar a Darius!!! Como se le ocurre interrumpir ¬¬#
Buen trabajo Citu
Nos vemos!

MariCari♥♥♥♥♥ dijo...

Ja, ja... no me extraña que no sea tu capítulo chuli, ja ,ja... es brillante, emocionante, dulce y romántico... ainss! qué pena que haya entrado su hermanito... hija, me has dejado con la melaza en los labios, je ,je... pero va bueno!! va buenísimo!!
Bss... amiga, cuídate y gracias por compartir, como siempre tus hermosas ideas y cuentos!!

Wendy dijo...

¡Aynssss! Darius ha estado muy inoportuno, con lo bien que estaba la escena, ambos cocinando un pastel de melocotones y sus primeros besos.
Un capitulo muy dulce, Citu.
Un beso.

Lilyka dijo...

Lo mato, lo mato!!! jajajaja A la p... yo tambien quiero hornear un pastel como ese!!! Que maneras de escribir chica hasta calor dio!!!

Anna princesa dijo...

Que inoportuno Darius!! quiero matarlo, mira que interrumpir semejante escena.
ay dios, esa cocina, ese momento pastel, casi me caigo muerta.
mi niña, extrañaré leer tu historia.

Un beso enorme

Anna princesa dijo...

Hola cariño.
Te he dejaod un mensaje en el ared. Lo lees cuando puedas.

Besos gordi

Anna princesa dijo...

Perdona mi niña ¡ay los nervios que tengo dios! regalo personalizado en la red.
Antes se me olvidó añadirlo y no lo has visto.

Un beso

La sonrisa de Hiperión dijo...

Estupendas las cosas que nos dejas, gracias por compartir.

Saludos y un abrazo.

Iris Martinaya dijo...

Oh, que rabia!! Que habría pasado de no haberlos interrumpido? Pero parece que Annia otra vez se cerró, veremos que sigue.

Como sigues Citu? Espero que mejor.

Besos

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