Hola ¿cómo están? Hoy les traigo una historia navideña que participara en el reto de acompáñame. Espero que les guste.
Sueño en la nieve
Un nuevo año pasa volando. Apenas era enero y en un abrir y cerrar de ojos estamos en diciembre. Miró la lluvia desde mi ventana, adoraría por una vez ver la nieve. También se puede ver a los negocios poniendo luces de colores y colocando las ofertas para ganar uno que otro comprador. Siento melancolía por todo lo que he dejado atrás. A veces de solo pensar creo que soy una anciana que hace mucho dejó de soñar.
La gente pasa deprisa, como siempre en esta fecha, siempre preocupada del dinero y otras cosas más. Esta tarde me he puesto melancólica tal vez, sean las fechas o los recuerdos, la culpa y las preocupaciones del año que se va. Parece que todo está igual aunque no es así. Faltan muchas personas en mi vida y aunque otras nuevas están los recuerdos llenan mi cabeza.
Miró el reloj es feriado, si deseo poner el árbol es mejor que lo haga ahora. Solo de pensar en bajar las cajas que tengo el ático. Me da flojera, llamó a mi esposo a que me ayude como quedamos. Él está en la computadora trabajando un poco. Se le ve cansado y ojeroso, pero no queda más. Parece que hemos dejado de hablar hace tiempo y si lo hacemos es como un disco repetido de las mismas cosas.
Al rato bajamos las cajas llenas de polvo a la sala, mis dos niñas nos ayudan una aburrida y la otra queriendo jugar.
Por un momento retrocedo al pasado y me veo a la edad de 7 años asombrada mirando dentro de las cajas guirnaldas de colores o bombillos de diferentes colores que se te pueden quebrar en tus manos y son tan bellos y diferentes. Mi pequeña Grace abre y se enamora al ver una caja, con sus manos regordetas intenta abrirla y casi la destruye en mil pedazos. Voy a ver de que se trata y miró un estuche de una caja musical. Se la quitó de las manos a mi niña que lanza un gemido mientras Elizabeth mi otra nena grita sin parar por ver el contenido.
Me empieza a doler la cabeza y mi esposo gruñe en señal de advertencia, pero ninguna de mis hijas le hace caso.
Terminó gritando a las nenas y luego tomó la caja se las muestro a mis pequeñas. La compre el año pasado Elizabeth ya la había visto, pero Grace era muy pequeña para acordarse de ella. Es una pista de hielo los patinadores giran con una tonada, al fondo hay algunas tiendas con motivos navideños. Todos llevan trajes de épocas pasadas que me recuerdan a la novela cuento de Navidad. Por un momento cierro los ojos y vuelvo a tener 7 u 8 años. Y veo una pista antigua hecha de cerámica pero no es la pista que compre para resarcir la que mi mamá tenía y que está muy viejita para sacarla a la sala. Aun recuerdo la veces que imaginé estar en ese campo de nieve y bailar en medio de un estanque sin preocupaciones solo soñando.
Veo los ojos de mis hijas y por fin recuerdo la magia de la Navidad.
Todo puede pasar si solo dejas que esa sensación de paz e inocencia se apoderen de ti. Feliz Navidad.
Aquí esta mi postal navideña
Espero que les guste la historia como la tarjeta les mando un beso.














































































