Hola, ¿cómo están? yo ya me siento mejor. Estuve casi cuatro días con una jaqueca muy fuerte, antes que nada quería agradecer sus muestras de cariños y deseos de que mejore muchas gracias
Como saben hace algunos días les conté sobre el reto por Halloween de los chicos de
Acómpañame.
Cuando leí de que se trataba, no sabía muy bien que historia realizar hasta que me acorde de una leyenda que oí cuando era una niña. Parte de esa leyenda me inspiro para hacer este relato. Que espero que les guste.
Leyenda de un amor prohibido
Un viento frío
helaba la habitación
de Aurora, a pesar
de estar conectado el calefactor.
Ella estaba profundamente dormida la manta blanca que cubría
su cuerpo cayó al suelo. La
muchacha, sintió una respiración
en el cuello y oyó el
golpe de una pezuña
que raspaba el piso. No quería
despertarse; porque soñaba que corría
libre por pastos verdes,
en los que miraba
una gran luna llena en el cielo
oscuro y estrellado. El clima era
templado muy diferente a
Helsinki. Cuando estaba deambulando en
el sueño
se sentía libre y amada alguien le acompañaba, pero no lo podía ver ¿quién
era? Se preguntó un sin
número de veces
dormida o despierta.
Oyó un bramido
que le hizo saltar de
su cama. Cuando se
despertó, se encontró que el
suelo estaba raspado
casi destruido y había una extraña
flor roja que ella nunca había visto.
Curiosa la tomó
sin saber qué hacer
con ella. Minutos más tarde,
la dejó en la
mesita de su dormitorio y
fue al baño. Estaba
algo mareada mientras
se lavaba la
cara se miró al
espejo. Oyó unos pasos
por el rabillo
ojo observó un
cuerno blanco. Gritó asustada para luego
voltear y descubrir
la habitación vacía. Se
puso a buscar
por toda la casa sin
encontrar nada. Se sintió algo
tonta por estar nerviosa
e imaginar cosas.
Fue por una taza
de café y
volvió a tomar
la flor. Todavía
era de madrugada
y como ya no podía dormir;
se puso a
investigar por la
internet. Horas más
tarde, concluyó que la
flor se
llamaba achera y era
de América del Sur .
No entendió, como
aquella planta llegó
a su departamento. Ya
que ella vivía sola y
nadie le visito en más de una semana. Se
arregló apurada temiendo llegar tarde
a su trabajo de
secretaria. Últimamente se
sentía presa en
su aburrida vida.
A veces, soñaba despierta
con un amor eterno,
que iba más
allá de cualquier
barrera y del mismo
tiempo. En un
lugar con llanuras verdes,
cielos azules y
aire puro. Otras veces se imagina
calles estrechas e
iglesias de ensueño. Cuando pensaba en ese
lugar, a veces por el
reflejo de las ventanas
miraba la figura
de un animal, que la acechaba y
la esperaba eternamente.
Estuvo toda la mañana
distraída, a la
hora de comer
le contó a Lumi , su compañera de
trabajo sobre su extraño sueño. Lumi
apenas le prestaba atención,
ya que estaba más interesada en lo iba
a comer. Entraron a
una cafetería repleta
de gente. Su
amiga le hablaba sobre
su nueva dieta. Caminaron directo
a la caja para ver que
iban a consumir. Había una
cola de más de
diez personas. Aurora oyó un bramido
y por un momento
pudo ver a
un toro en
medio la multitud. El animal
iba directo a
hacia ella; la muchacha gritó de
miedo, el toro desapareció del local. Por un
momento hubiera preferido
que él la atacará a estar
siendo observada por
todo el mundo.

Se escapó del restaurante, oyó como
Lumi la llamaba,
pero no le importo. Mientras se
dirigía afuera de la
cafetería se preguntó
¿ si estaba loca? Cuando
salió por la puerta del local
comercial encontró otra
flor esta era
de color blanco,
junto a la planta estaba
un medallón que le dio su madre. Aurora
nunca lo llevaba puesto por
ser muy costoso. Tomó
ambas cosas, llamó a su jefe diciendo que estaba indispuesta y se
fue a su casa.
Se dio un
baño, luego preparó
café y se sentó en
su computadora a
buscar por internet .
La flor : era un
Algarrobo quiteño , se
daba en Ecuador.
Lo siguiente que
busco en la internet fue
información sobre ese país. Cuando
en la pantalla observó
imágenes de la ciudad de
Quito, fue como
si hubiera estado
antes en ese lugar.
Algo asustada, se paró
de su escritorio
y fue a la
ventana apenas podía
respirar. Abrió la ventana,
una niebla densa
entró y cubrió
toda la habitación. Tembló desde
la cabeza hasta la punta
de los pies; al sentir
un frío helado. De la
nada cayeron flores rojas y
cuando oyó un
bramido supo que el toro
estaba buscándola de nuevo. Asustada corrió
sin rumbo, ya no estaba
en su apartamento. Se encontraba
en otra época
transitado por calles que nunca había pisado. El toro
de nuevo estaba ahí. Sus
ojos la devoraban como si la
conociera, y aguardaba a que ella
fuera con él.
Aterrorizada
corrió en sentido contrario. Cruzo
calles estrechas hasta llegar
a una casa blanca
muy hermosa. Al
lado izquierdo tenía
un número el 1028. Abrió
la puerta y entró en un patio
con una hermosa fuente
al lado derecho había un árbol
de manzano . Una anciana
se le acercó y la llamó por su nombre.
Aurora cerró los
ojos confundida, minutos después
se encontraba en el piso
de su sala. La
niebla había desaparecido y un extraño olor a
flores perduraba en el ambiente. Intento no pisar las
flores rojas , mientras
se dirigía a la computadora. Aurora tenía la boca
seca y el corazón estaba
a punto de estallar en mil
pedazos. Se sentó en
una silla frente
a su computador.
Las manos temblaban mientras
sus dedos presionan el teclado. Se
puso a buscar en internet
sobre una casa
en Quito con el número
1028. En su búsqueda encontró
que se refería
a una leyenda de Quito:
La historia de
bella Aurora. Sorprendida
leyó
“El Quito colonial era
próspero y moderno para la época. Las casas eran hermosas, pero sobresalía la
casa 1028, de propiedad de don Ramón y doña Isabel, cuyos apellidos jamás se
llegaron a saber. La vivienda, ubicada en la esquina de las calles Guayaquil y
Chile, tenía un portón de envidia y unas habitaciones decoradas con costosas
alfombras. La pareja tenía una amada hija, Bella Aurora, que fue educada por
los mejores maestros.
Una noche, Bella Aurora
despertó gritando. Cuando llegaron sus padres, ella les dijo que había soñado
con una corrida de toros y que salía al ruedo un impecable toro negro con
frente blanca. Les contó que, a media faena, el toro alzó sus ojos al público y
se fijó en ella.
Entonces el animal le
dijo: — Bella Aurora, baja”
Aurora tembló casi toda
las noches tenía ese
sueño. En ese momento, supo que no
era un sueño. El
toro fue a
buscarla de nuevo.
Oyó como unas pezuñas rasparon sobre
el piso de madera. Luego
una voz grave
le dijo — Ven, bella Aurora.
Un gran toro negro
con la frente blanca se
quedó parado en la puerta. Aurora miró
al animal y en lugar
de correr fue
a donde se encontraba
el toro. No valía
de nada huir y
ella ya no quería hacerlo de nada le
servía. Al principio, estaba temblando
de miedo. Hasta que miró a
los ojos de toro y supo que se dirigía su destino. Iba a
correr libre por
llanos verdes y estar
junto a su amor
eterno.
Al otro
día Lumi fue
a buscar a Aurora
y no la encontró, solo hallo flores
rojas y pelo
negro en el piso.
Espero que les haya gustado este relato, lo hice con mucho cariño . Les mando un beso, se me cuidan mucho y deseo que tengan una buena semana