Les pido perdón, por no poder entrada el miércoles, pero me enferme con una jaqueca muy fuerte. Hoy les mando un capítulo muy corto , es que sigo algo malita
Capítulo 6
Amelia tomó la mano de su hermana; miró por última vez al hombre que salvó a su hermana. Era más guapo de lo que recordaba; debía haberle dicho algo más que gracias. Siempre le criticaba a Heli que se ponía nerviosa con los chicos. Ahora a ella le sudaban las manos y no tenía ningún pensamiento coherente; cuando pensaba en él. Aunque eso no importaba ; ya que no lo volvería a ver de nuevo.
No sabía , si dar las gracias o pegar al enorme policía que se las llevó para hablar con el jefe de seguridad de la estación. Entraron a una oficina un poco desordenada y pequeña . La esperaba un hombre calvo con uniforme arrugado; que gruñía mientras revisa unos papeles de su viejo escritorio . Parecía muy enojado. las hizo sentar con un gesto.
— Debería llevarlas presas por alterar el orden en la estación — señaló a Ana —. Usted señorita quiso suicidarse.
—No quise hacer nada. Creo que estaba confundida y algo mareada.
Antes que el hombre les volviera a gritar alguien abrió la puerta. Un hombre alto de cabello y tez morena entró sin permiso; en sus manos tenía una extraña piedra que movía entre sus dedos. Minutos después , las dos chicas salían sin recordar nada, al igual que el resto de la estación. todos creían que Ana se desmayó y un hombre la salvó de caerse en las ruedas del trole. Nadie recordaba a Úvatar y el peligro que representaba para todos.A excepción de Amelia que pensaba que estaba loca o un demonio la perseguía.
Eso estaba mal pensó Zahra. Miró su reloj tenía un almuerzo con Agatha y el evasivo Luke Darius Dufrew y ya estaba atrasada. Por más que tenía prisa se quedó mirando la partida de sus chicas. Khalid, Yuri y Hyun las siguieron para cuidar de ellas sin que lo supieran. Áxel luego de alterar la memoria de todos, fue a llevar a Vanora al cielo azul, para su recuperación inmediata.
Zahra en lugar de ir al exclusivo restaurante de Alain Ducasse at the Dorchester que estaba en Mayfair fue al cielo azul (purgatorio) .
Aher ultimaba los detalles para la reunión del consejo. Zahra golpeó la puerta de la oficina de su jefe; siempre había odiado ese lugar. Era un cuarto blanco con piso de mármol y paredes granito. Las pocas veces que Zahra estuvo siempre se le bajaba la temperatura y sentía náuseas por el fuerte olor a hierbabuena y limón para limpiar las impurezas de alma.
Aher con su traje blanco se perdía en el decorado de su oficina. Sorprendida y furiosa por la presencia de Zahra preguntó —. ¿Qué haces aquí? ¿No tenías un almuerzo con Luke Dufrew?
—Lo tengo, pero quería hablar contigo un minuto.
Aher soltó los papeles que estaba revisando.
—Tienes solo un minuto y luego iras a cumplir tu obligación. Es muy importante que el señor Dufrew asista a la reunión del consejo.
Zahra asintió estaba un poco nerviosa por la petición que le iba a hacer a Aher.
—Señora, no sé si se enteró del ataque que sufrieron Amelia y Ana
—Lo sé, si viniste a informarme puedes irte.
—¿Vine a pedirle que Amelia y Ana se enteren del peligro que se cierne sobre ellas? Sería la mejor forma de protegerlas; el conocimiento es poder.
Aher sin dejar de examinar unos planos con voz aburrida contesto —. No, el secreto sobre nosotros, es primordial.
Zahra sintió como si le daba una bofetada.
—Para mí, lo primordial es la seguridad de mis chicas y la destrucción de Uvatar.
—Se acabó tu tiempo, márchate y convence al señor Dufrew de asistir a la reunión .
—Pero...
—La reunión terminó.
—Esas chicas son mi vida, no quiero que sus vidas sean destruidas , sin una razón.
—El secretismo, es una buena razón. Te estás propasando Zahra, es mejor que te marches.
Zahra se dio cuenta que Aher estaba muy molesta, ya que nunca la llamaba por su nombre.
—No puede esperar que las deje sin protección.
—Están protegidas. Debes entender, que ellas no son tus hijas.
—Sé, no son mis hijas, pero las quiero como tal. Usted, me pide que las deje en la oscuridad el conocimiento puede salvarles la vida. Sé que usted como no ha tenido hijos , no entiende mi dolor.
El rostro de Aher se puso más blanco que antes y sus ojos se pusieron rojos. Zahra tembló intimidada . La jefa de recolectores respiró profundamente para contener su furia casi siseando expresó
—No me conoces, ni me importa que lo hagas. Yo soy tu superior y me has jurado lealtad. Te prometí destruir a Úvatar y cuidar de tu descendencia. Márchate, ahora.
—Estoy, a su ordenes. Sin embargo, mi prioridad siempre han sido mis niñas y para salvarlas haré cualquier cosa.
Zahra se marchó casi derribando la puerta de la oficina de Aher Sin saber, que su jefa lloraba amargamente en su oficina. Tal vez, mas que nadie ella entendía el sacrificio que se hacía por un hijo. Lo más importante era vencer a Úvatar y prevenir que todo el mundo se entere su secreto.
Les deseo un buen fin de semana y se me cuidan mucho.








































