Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí, que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero, que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero, que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.

jueves, 9 de abril de 2015

Ilumina mi corazón. Capítulo 8 (última parte)

Hola,  ¿cómo les  va?  Aquí les  dejo  un nuevo  capitulo  de  mi historia ,  espero que les  guste.

 Capítulo   8 (última parte)


Un   mes  más  tarde
Amelia se  escondió en el portón  de  una  casa,  mientras  su amiga  Heli  resoplo  algo que  no entendió. Toda  su  atención  se  centraba   a  lo lejos    a un hombre  que  caminaba  hacia   un edificio antiguo . Desde  hace  un  mes  ella  lo espía  todos  los  días   a  las nueve   de mañana.  Por  lo que  averiguo el chico  de la medalla trabajaba  de  voluntario  enseñando  pintura  a  niños  pequeños  y  personas    de  la tercera  edad.  Un  gruñido   de  Heli le  recordó  donde  estaban.
— Ve  y háblale.
Amelia   se quedó mirando  la  medalla  de  San  Benito.  Solo debía  cruzar  la  calle,  saludarlo  y  darle la medalla. No  había  dejado de pensar  en  su anterior  encuentro  aún  podía  oír  lo que le había dicho en ese  encuentro.
— "No lo sé.  Tal  vez  porque  quiero conocerte,  porque  no  quiero  que sigas  huyendo. Porque  deseo  ser  tu amigo  y no solo eso.  Aunque  me  creas  un  conquistador   o  pervertido  deseo  besarte y mucho más.
No  conozco  tu nombre   y no sé  mucho  de  ti. Sin embargo,  quiero  creer   en ti. En que volveré   a  verte  y  que sonreirás de nuevo.  Quiero  creer  que  vencerás  al ser que  te  acecha por  lo  que  veo  en  tu interior."
Nada  había cambiado todavía  podía  sentir  que  le  acechaba  ese maldito demonio.  Casi todas  las  noches     soñaba  con  él,  era  terrible  verlo  alimentarse de  personas  inocentes.  Por  lo menos  no las conocía, pero   cada  vez  que tenía  esas  pesadillas se sentía  culpable  por    la muerte  de su profesor.

Todos  los  días  y  todos   las  noches  escuchaba  su llamado.  Apretó  la medalla,  esperando  que la protegiera del mal. Estaba  maldita,  no podía  acercarse  a  nadie.   Sabía  que  el  demonio estaba   cerca   podía  sentir  un  escalofrío en  su  espalda   y  si  miraba por  el rabillo  del  ojo estaba segura de que  estaba   allí.
— Tú puedes,  ve  hablarle.
Amelia  miró  a  Heli.
—Ya se  está marchando. Es mejor  irnos.
—Cobarde, pudiste ir  a  verlo.  No  sé para  que  venimos  aquí  te  quedas mirándolo  y  no   te atreves  a  cruzar.
—Ni yo misma  lo sé.

Heli  desafinada  se puso  a cantar  — Pasó el día aquí solamente.  Mi mañana  también inicia  aquí. Voy  a morir  aquí  solamente. Este es  mi sagrado templo.  El  camino  de  tu vida.  Tú camino  me  está llamando.  El  camino  de tu vida.  Mi  camino comienza  con el tuyo .    
Amelia puso los  ojos en blanco.
— Deja  de  cantar. Por  dios  te  sabes  de memoria   esa  canción.
Heli  se  rio .
—Adoro   esa  canción  y la película   me  hizo  llorar  por  tres  días. Además,  el  actor  es  igualito a  Pablo.
— Estas  ciega,  si  ese actor  ese  guapo y Pablo  tiene  cara de idiota.
— No lo estoy. No hables  así   de   mi  amor platónico.   Sabes, la  canción  me recuerda    a  tu romance  con el hombre  de la medalla.
—Yo  no tengo  romance  con  nadie  y mucho menos  con un extraño.  Debes  dejar  de  ver  esas  películas   indús. No va a pasar  nada  entre ese  chico  y yo,  o con cualquier  otro hombre.


Heli hizo  una mueca  y  luego  golpeó en  la  espalda  a  Amelia
—Uy, ¿por qué  me  pegas?
—Para  que reacciones,  odio lo que te estás  haciendo.
—¿ Qué  hago?
— Te  recluyes  del mundo.  Apenas  sales  , comes  y  casi  no duermes.  El único momento  en que  te brillan los ojos  es  cuando    miras  a  ese  chico.
Amelia  se  puso a caminar  Heli la siguió frunciendo  el  rostro.
—Heli  ya  hablamos  de eso  la otra vez  .  Estoy  bien.
— No lo estás,  parece  que  te  falta    algo.
Amelia  miró  la  medalla . Pensó  que le  faltaba   fe en sí misma  y sobre todo esperanza.
Heli  miró  alrededor  y luego  dijo decidida —  Amelia   hay  algo...—En ese  instante   Heli perdió el habla,  su madre le  había hechizado para que no pudiera  hablar  sobre   Úvatar. Ya  que  a diferencia  de  su amiga  ella  sabía  exactamente  a  lo que  se enfrentaban.
—Otra  vez la garganta.
Heli asintió maldiciendo  a su madre.
A lo lejos  Zahra  Estaba de acuerdo  con Heli.  Por más que habían  frenado los ataques  de  Úvatar dirigidos a  sus  descendientes.  Zahra presentía que el demonio elfo se le  daba el modo de  torturar    a  Amelia. No  importará  que  Luthiem saneará todas las noches las  habitaciones  de sus niñas.
Estaba segura de que el demonio elfo tenía  un aliado. Uno de los  trece guerreros  o   un miembro  del consejo  le estaba  dando información al  enemigo.  Por  eso por más que intentarán era  imposible  capturar a  Úvatar.

—¿ En qué piensas?
Zarha  frunció  el entrecejo   al oír la  voz  de  Luke  Dufrew.   Aunque  el  hechicero  era  un caballero a  ella le caía mal.  Desde  que  fueron elegidos   iban   a las  misiones  de pareja  y  a ella por  mala suerte  siempre le tocaba  con él.
— En  Amelia.
—Parece  que  ese  chico  le  gusta.  no entiendo porque no  va  y habla  con él.
—Úvatar le robó la confianza.
Luke  se  rascó la barbilla.
—¿Tú  crees  que  hablar  con ese  chico  le devolverá    eso?
—No,  pero tal  vez  iluminara  parte  de su corazón  y  así encontrará confianza  perdida.
— ¿Y que ilumina  tu corazón ?
— Mis niñas.
Luke  no  dijo  nada.  Aunque  se le ocurrió una idea  para   que  vuelvan  hablar  Amelia  y  Sebastián  .  Tal  vez  si lo lograba   Zahra    dejará  verlo  siempre  enojada.  Odiaba  que la  gente   se enoje  a  su alrededor  en especial las  mujeres lindas.

Yuri  y la princesa  Luthien los reemplazaron  de su guardia.  De  Mala  gana  Zahra  y  él  fueron al cuartel  una  casa  que estaba  a  las   afueras  de  la  ciudad que  fue donada    por  el consejo mágico latinoamericano.  Era  una hacienda enorme  con laboratorio,  terrenos   y con  grandes medidas  de seguridad mágica  y de la otra.
Los  trece  guerreros  residían  ahí, Adremelech había  puesto como encargado del funcionamiento de la  casa    al antipático de  Luke  Dufrew.  Aunque   a  Zahra  le  caía  mal   el  señor  Dufrew  tenía   que reconocer  que no era  tan  malo.  Permitió  que  Niebla  el perro  de  Khalid  se mudara  con ellos. Así  como dejó  que Lin   pusiera  un invernadero  con  su  plantas.
El  cuartel    estaba  casi  vació  lo que no le  extraño a  Zahra   cuando  percibió  un olor ha quemado. Los  trece  guerreros se turnaban en cocinar,  hoy por lo visto era  el turno de  Vanora.
Zahra no se atrevió  a ir   a  la  cocina.  Iba  a irse a su habitación  cuando  Blake     saludo a  ella  y  a Luke  que estaba  a su lado.
— Hola,  ¿cómo les  fue?
— Bien ¿y a  ti? 
—Más  o menos .  Se  nos informo que  va a venir  Adolfo  Mercader,  ya  que desea  ver  nuestros progresos.   Vanora  esta  frenética  haciendo  la  cena, aunque  creo que se dio por  vencida  y llamó a  restaurante  francés .


A  Zahra  se  le revolvió  el estómago  al  percibir  un olor  nauseabundo  de la cocina . Minutos  después  en lugar  del líder de  venir   del consejo mágico y sobrenatural  llegó  su  mano  derecha.  Billy el   sangriento que  era  un hombre  flaco de  cabello rubio y rostro avinagrado.  Llevaba  un traje  oscuro de diseñador.
Se  sentó sin ser invitado  y convocó a todos a la sala.   Vanora quiso servirle  una  bebida   y  aperitivos  que  rechazó  tajantemente. Estaban  casi todos   los   13  guerreros   excepto Luthien ,  Yuri  y  Lin.  Hasta  Adremelech  llegó  puntualmente  a la  cena  .
—Estoy  aquí, para  ver  sus progresos  en la captura  de  Úvatar , no  para perder  mi preciado tiempo  con actividades sociales.
Vanora  no  ofreció  bebida ni  bocaditos  a  nadie más. La sesión  improvisada  se  dio en la sala.  Luke le contó  cómo  habían protegido  a las    señoritas  Bolaños  y   a su  círculo de amigos  y  conocidos.  Los pocos progresos  en capturar  a  Úvatar  y  a sus  víctimas.

Cuando  parecía que  la  reunión se terminaba  Blake   interrumpió.
—He estado a cargo  de la investigación  sobre  Úvatar.  El demonio elfo   está  recuperando sus poderes.
Trajo  una  de  ánforas  que había   encerrado a  Úvatar —.   Si  se  acercan  bien  descubrirán  que   está perdiendo su contenido.  Cada día que pasa  Úvatar  se hace  fuerte  ya  es más corpóreo  se lo puede  ver  como una  calavera  negra   con  ojos  rojos  sus  poderes  y conocimientos   se  han incrementado.
Todos  miraban  a  Blake  muy atentos.
— ¿Has  encontrado algo  que  pueda servirnos?
Blake  vaciló por unos  segundos antes  de  decir —no por  el momento.
Luke esperó  que solo él se hubiera dado  cuenta.   En  lugar de  ver     al  hermano de  su mejor  amigo observó  el rostro  de todos lo que estaban en  la sala,  ya que  por  un momento   sintió tatarabuelo  en el lugar.  El traidor  se hallaba  junto a ellos  esperando el momento oportuno  de atacar.
Espero que les  haya  gustado  el   capitulo   y les deseo  un  buen fin  de semana



miércoles, 8 de abril de 2015

Castillos en Quito ( Primera parte)

Hola, ¿ cómo  están?  Hace  mucho  que no hablo  de  mi país y   de  mi cuidad.  Ayer  viendo  una entrada  de mi amiga  Lujan  que hablaba  de  la magia  de los  castillos  se  me ocurrió  mostrar  los que hay  en  mi  cuidad.



Quito  a pesar  de  ser  una cuidad    que  esta  en Latino América   también   en sus  calles   hay  castillos  mágicos  como  cuentos  de  hadas.

El  castillo  Larrea 



Parece  sacado  del  castillo  de la cenicienta.  Ubicado en la esquina de la avenida 12 de octubre y la calle Baquerizo Moreno, en el sector nororiental de La Mariscal, el Castillo Larrea fue construido en 1940 por el arquitecto Rubén Vinci para Carlos Manuel Larrea, un historiador especializado en temas del siglo XVIII, miembro de la Academia Nacional de Historia de aquel entonces y vinculado a las élites quiteñas.
El diseño de castillo medieval, solicitado por el mismo Larrea, es una construcción de ladrillo compuesta por varios volúmenes que forman torres, almenas, torrecillas y hasta un falso puente levadizo por el que se accede a la entrada principal. 


Inventariado como bien patrimonial en la década de 1990, fue vendido a una empresa de seguros que lo ocupó para sus oficinas y mantuvo también los jardines en el mejor estado hasta 2011, cuando el terreno fue comprado por una constructora para desarrollo inmobiliario, aunque por su condición patrimonial, no puede afectar ni demoler la estructura del Castillo.


El  palacio  de la  Alhambra 



Aunque  es muy hermoso,  este  no  esta  en Granada  España.  Si en  Quito y  esta ubicado en  en la intersección de la avenida 6 de diciembre y la calle Vicente Ramón Roca, en el sector de La Mariscal. La construcción de este palacio data de 1932, cuando aparece por primera vez en los planos de la ciudad. Su nombre original fue el de "Villa Herdoíza", debido al apellido de la familia a la que perteneció durante tres generaciones. En 2006 fue comprado por el Municipio de Quito para restaurarlo, debido a que se encontraba en estado deplorable y arrendado a una mecánica.
En agosto del 2007 fue cedido en comodato a la Academia Nacional de Historia del Ecuador, debido a que su edificio de dos plantas en el Centro Histórico había sufrido graves daños tras una fuerte lluvia que inundó el lugar y dañó seriamente la estructura. 
El palacio de  la Alhambra  (España)


El nombre popular de La Alhambra, que se usa oficialmente desde que la ANHE se trasladó allí, se debe a su estilo, que en el imaginario quiteño se ve reflejado en el afamado Palacio de La Alhambra, ubicado en Granada (España).


Villa  Luciano 



Ubicada sobre la calle 18 de Septiembre, entre la avenida 10 de Agosto y la calle 9 de Octubre, se encuentra esta tradicional mansión quiteña de inicios del siglo XX que, entre otras cosas, ha sido incluso escenario de series de televisión que recrean historias de la época en que fue construida.

Se trata de una de las estructuras más representativas de la arquitectura que se dio en el sector de La Mariscal en la década de 1940. Rodeada de jardines, es un verdadero palacete con entrada jerarquizada por un pórtico curvo que avanza cubriendo la escalera de acceso, flanqueada por dos columnas de fuste cilíndrico y capitel corintio.

La  otra  semana  les  mostrare  otras  edificaciones, les deseo  un buen  miércoles  y  se me  cuidan  mucho.






lunes, 6 de abril de 2015

¡Uy lunes que pereza!

Hola, ¿cómo  están?  A  pesar  del  feriado largo  aún   ando con pereza.

Pero a pesar    de querer  dormir  un poco más
Les  deseo  un  buen  lunes y una  genial  semana





miércoles, 1 de abril de 2015

Feliz semana santa

Hola ,  ¿cómo  les  va?   Estamos  en la semana  mayor   una seman  de    mucha reflexión  tradición  y  de unos  días libres.

Les  deseo   que  tengan un buen  feriado y  que  disfruten  estos días  con su  familia.

Por  mi parte  me  tomare  unos  días  de vacaciones,  volveré  apublicar  este  lunes.   Espero que se me cuiden  mucho  y  le extrañare.




lunes, 30 de marzo de 2015

Arroz con leche, una tradición de semana santa.

Hola ¿cómo les  va?  Ya  estamos en semana  santa



Algo que siempre  recuerdo  de mi niñez  además  de  la  fanesca  e  ir  a la iglesia  es  arroz  con leche. 


El arroz  con leche  es es un postre típico de la gastronomía de múltiples países  hecho cociendo lentamente el arroz en leche con azúcar. Se sirve frío o caliente. Se le suele espolvorear canela, vainilla o cáscara de limón para aromatizarlo. 


A veces se sirve espolvoreado con canela o leche condensada, aunque en Asturias y Portugal es habitual servirlo con azúcar quemada con un hierro candente, de modo que la superficie queda caramelizada y crujiente.


 En  América latina  es muy tradicional, generalmente se le agregan pasas y canela. También es común incorporarle yemas de huevo y vino Oporto. El arroz con leche tiene orígenes muy antiguos en Asia y se ve de alguna forma u otra a través de Asia, Europa y África. Después, se exportó a América debido al comercio y población que emigraba al territorio americano.

Hay una variedad de arroz con leche llamada "arroz emperatriz" en la que se le añaden yemas de huevo y   se sirve  casi como un budín.


Es  un postre tan popular que hasta canción  tiene.



Por  si lo quieren preparar la  receta  como se acostumbra  en mi país:   


Ingredientes
·         1 taza de arroz (~ 7 onzas o ~210 gramos), de grano corto o mediano
·         6 tazas de leche entera
·         Una pizca de sal
·         1 raja de canela
·         2 rajas de corteza de naranja
·         ½ taza de azúcar,
·         ½ taza de pasas
·         1 cucharada de mantequilla
·         ½ taza de leche condensada, ajuste a su gusto
·         ½ cucharadita de esencia de vainilla
·         1 cucharada de ron - opcional
Para decorar y servir:
Canela en polvo, ralladura de chocolate, dulce de leche, fruta fresca al gusto

Preparación
·         Lave bien al arroz, al enjuagar cuando el agua quede clara significa que está bien lavado.
·         Ponga la leche en una olla de tamaño mediano con la corteza de naranja, canela y una pizca de sal. Haga hervir y añada el arroz lavado. Cocine a fuego lento durante aproximadamente 1 hora y 15 minutos, o hasta que el arroz esté tierno y suave. Revuelva de vez en cuando, con más frecuencia a medida que aumenta el tiempo de cocción.
·         Quite las ramas de canela y la cáscara de naranja del arroz.
·         Añada el azúcar y las pasas, cocine durante 15-20 minutos, o hasta que quede bien suave y cremoso. Revuelva con frecuencia para evitar que se queme.
·         Agregue la mantequilla.
·         Añada la leche condensada, la vainilla y ron al arroz con leche y revuelva bien. Retire del fuego.
·         El arroz con leche se puede servir caliente o frío. Decore con canela molida, frutas, dulce de leche, chocolate rallado, etc

Les deseo una buena semana  y  se me cuidan mucho 




viernes, 27 de marzo de 2015

Ilumina mi corazón. Capítulo 8 ( primera parte)

Hola, ¿cómo  les  va?  Por  fin  es  viernes,  les  dejó  un  nuevo  capítulo que espero que  les guste.


Capítulo 8


Sebastián  iba    a ver   a  su amigo  David  en la universidad.  Tenía la  esperanza que  le recomendará para un trabajo.  Caminó  apurado no  deseaba mojarse  , ni  llegar   atrasado a su cita. Tampoco  esperaba encontrar  a la  chica  de   cabellos  negros  o más  bien chocar  con ella.  Desde que  la conoció no pudo dejar  de pensar  en esa  mujer.  Todavía  recordaba  la tristeza  de su  rostro la primera  vez   que  la miró  asomada  en  su  ventana. Ella  parecía  tan frágil y  bella. Su musa había estado   llorando   mientras iba a  toda prisa  hacia  algún lugar. Sebastián inhaló su  perfume   a  limón y chocolate. Tuvo  el deseo de  secar  sus lágrimas  y abrazarla  hasta  que  vuelva  sonreír de nuevo.
Amelia   se  quedó paralizada  no  sabía qué hacer o  que  decir,  su  mente  estaba  en blanco. Parecía hipnotizada  por  unos  hermosos ojos  azules, que la miraban preocupados.  Se sentía algo nerviosa, no  recordaba  que  él  fuera  tan atractivo.   Por  un  momento  solo  estaban  los dos; no  le importo que estaba  en plena  calle, ni  la  horrible  calavera  que  le  perseguía o  que temiera  que  se estaba volviendo loca.  Él le sonrió y  a ella   casi   no le sostienen  las piernas. El  hombre  que  salvó a su hermana,   la  sujeto para que no cayera.
— ¿Estás  bien?
Amelia   asintió  y  se  alejó  de  él.  En  voz  baja  le dijo— gracias.
Ella  caminó  sin  rumbo  fijo.  Tenía  mucho que pensar.  Sebastián se maldijo   debía   ver   a  su amigo,  pero en lugar  de  eso  siguió  a  la  chica.
Amelia  ni siquiera  se fijó  en el tráfico  para  cruzar .  Sebastián  le  impidió  caminar  antes  de  que  fuera atropellada.
—¿Qué  haces?
— Impedir  que  te  atropellen.
Amelia  oyó  las  bocinas  y  a un  hombre  le  insultó.  La  pareja  retrocedió rápidamente  caminando a  la  acera.   Aún en los  brazos  de  su  salvador  y  algo  incomoda Amelia  gritó
—Suéltame.
Sebastián  dejó  de sujetar  a Amelia , pero la miraba  fijamente.
—¿ A dónde  vas?
—No,  te importa.
—Me importa.
—¿Por qué?


Sebastián  se  frotó las  manos .  Empezó a llover  y hacía mucho  frío.  Por  un  momento no supo qué  responder a la  muchacha  de   los ojos tristes  que  lo miraba  enojada.
—Sé lo que  estar  sin esperanza.  Desear  huir  y no saber a  donde  ir,  ni  qué  hacer.
—Ni  siquiera   sabes, mi nombre  y  solo  con mirarme  ya  sabes  que siento. Estás  equivocado
Sebastián  se  acercó  a  Amelia     tocó  su barbilla  y la miró fijamente.  Amelia  tembló al sentir  el  roce de los dedos del  muchacho quiso alejarse, pero él no se le permitió.
—No,  me mientas.  No  conozco  tu nombre,  no sé nada  de ti,  pero  sé  lo que es  sentir  dolor y miedo.  Lo puedo  ver  en tu rostro.
Sebastián   soltó  a la mujer  de   ojos  tristes.
—Puedes    caminar  sola  o ir  junto  a mí   a  ningún  lugar.   Me  gusta  andar   bajo la lluvia  porque  siento  que limpia  mis penas  . Si necesitas hablar  puedes  confiar  en mí. Soy  un extraño  al  que  tal  vez  nunca  vuelvas a  ver.  A veces  es más  fácil   confiar  en los extraños.
Sebastián   se puso a  caminar   sin esperar  a que ella  le  respondiese.  Minutos  después,  Amelia  siguió al  joven que  salvo a su hermana, ni siquiera   entendió el  motivo  de porque estaba  yendo  junto  a  él.
Por  un buen rato   ambos  caminaron en silencio.  La  lluvia los   empapó  a los dos,  pero ninguno  quiso guarecerse del  clima.
Amelia  miró a  su acompañante. Él   era un hombre alto,   un poco fornido  con  los ojos azules   más hermosos y tormentos  que  ella  había  visto.   Tenía  la  barba al estilo candado  y llevaba  una  chaqueta de cuero vieja  y  un  pantalón  vaquero  negro.
Amelia odiaba  el silencio   y más  cuando había tantas  cosas  rodando   en su cabeza  como  aves   de mal  agüero.
—Ten...— Amelia   tartamudeó
Sebastián  se  volteó  y miró muy serio
—¿Qué decías ?
Amelia  se  mordió  el labio y miró     a la  calle  desierta.  Todavía  llovía  y  el frío se  filtró por  su delgado suerte azul .
—Tengo miedo.
—¿De  qué?
Amelia  se  limpió    la  cara  de  la lluvia.
— Creo  que  me  estoy  volviendo loca.
Sebastián no dijo  nada, así que ella continuó .
—Veo  una  asquerosa  calavera  de  ojos  rojos  que  me  persigue.  ...
—Ayer  cuando tu hermana estuvo  a punto de  saltar  y  yo  la salve  también lo vi y no estoy loco. Tampoco  creo que lo estas  tú. Una  mujer  sencilla   y  muy  sabía   me  dio  una  medalla   de  San Benito y me  dijo que solo debía  creer. Hay  un  motón  de cosas   que solo pueden  explicarlas  el corazón  , la  fe y la imaginación.


Sebastián  buscó en su  chaqueta   y le mostró  una  vieja  medalla  que  estaba  negra. Jugó con ella  unos  minutos.
Luego se  la dio a  Amelia.
—Solo debes  creer   aunque el miedo   y  razón te  digan lo contrario.
—¿Creer en qué?
—En ti.
Sebastián     acarició levemente   la mano  de  Amelia.  Deseaba  hacer algo más  que  tocar  su mano.  Anhelaba  más que nada  en el mundo llegar  a conocer  aquella  mujer  de mirada  triste. Hizo  muchos    bocetos   de  ella y en ninguno   lograba  plasmar  su mirada  y la fuerza  que  se escondía  en su interior.
Soltó su mano.
—¿Por qué me  la das?
— No lo sé.  Tal  vez  porque  quiero conocerte,   no  quiero  que sigas  huyendo. Porque  deseo  ser  tu amigo  y más. — Sebastián  lanzó  un suspiró,  ella  iba   pensar  que  era  un idiota.  No  quiso  ver   su  rostro,  pero   lo  hizo. Si ella  pensaba que estaba  loco  que  así fuera, Él que  ocultaba  sus  sentimientos para  todos  hablo desde el fondo de su corazón  
— Aunque  me  creas  un  conquistador   o  pervertido  deseo  besarte y mucho más.No  conozco  tu nombre   y no sé  mucho  de  ti. Sin embargo,  quiero  creer   en ti. En que volveré   a  verte  y  que sonreirás de nuevo.  Quiero  creer  que  vencerás  al ser que  te  acecha por  lo  que  veo  en  tu interior.

Amelia   tembló por  sus palabras, en lugar  del  frío  de  la  calle.  En  su  momento  más  oscuro estaba junto  aquel desconocido  que  podía  ver  en su interior.  Debía  tener miedo  y  alejarse  de  él,  pero no lo hizo.   Amelia  se  acercó  mirando  su  boca y  con el corazón  a  punto de explotar. Estaban  tan cerca  el uno del  otro que compartían el mismo aire. Los  ojos   de  él ,  se  volvieron negros  por  el deseo ,  solo estaba  a un centímetro de  su rostro.  Iba  a posar  sus  labios  sobre  los  de  ella,    cuando  oyeron  pito  fuerte  de  un  carro y  se separaron  cohibidos.
Amelia  recordó   la  medalla que  tenía  en su mano e  intentó dársela a su acompañante.   
—Te la  doy porque me  protegió, me  permitió  salvar  a tu hermana y volver a  verte.
— No  debo  tenerla.
—Me lo devolverás  , la próxima vez  que no  veamos.
—¿La próxima  vez que no veamos?
—  Cuando  decidas no huir  y  te decidas  confiar  en ti y  tal vez  en  mí.
Así  dejaremos  de  ser  extraños  y  tal  vez  seremos  amigos o  algo más.  Si quieres  verme  de nuevo   yo  trabajo,  todas  las  mañanas   en  la  antigua  casa   de  la  cultura  dando  curso de pintura.  Te estaré esperando.
—Y si no voy.
—Igual  te  estaré  esperando. Estoy seguro de que  te volveré a ver.
—¿Por  qué?
—Por qué  creo en ti.
Luego de  decir e o  Sebastián   se  fue  dejando sola  Amelia  bajo la lluvia.

Espero que les  haya  gustado el capítulo  y  les deseo  un buen fin de semana





martes, 24 de marzo de 2015

Revista Revista Anecris&amigos . Edición de marzo.

Hola,  ¿cómo les  va?  La  verdad,  es que ando algo  cansada,  pero bueno ya andamos a  viernes.   Hoy les  traigo  aunque un poquito atrasada   la  edición   de la   revista  en la que colaboro  con  María Esther.

Si  desean leer  geniales  reseñas,    o   hacer las  recetas d e mi  amiga Toñy o leer a la gran autora Laura Peñafiel, les  encantará esta  revista.  También hay  un articulo mio, que espero que les  guste.

Si  más que decir  aquí les dejo  e link :


A mag created with Madmagz.
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Les deseo un genial miércoles