Hola, ¿cómo les va? Espero que les guste este nuevo capítulo. Conocerán más cosas de Azidahaka y Adremelech, como también verán como progresa la relación de Amelia y Sebastián.
Capítulo 13 ( parte final)
Una semana después
Quito
Amelia aún seguía nerviosa no sólo por los extraños accidentes que le habían pasado . Era la primera cita que tendría con Sebastián, estaba un poco intranquila. Temía que pensara que era una chica fácil por que ni bien al conocerlo lo beso apasionadamente.
A pesar de que los días anteriores se escribieron muchos mensajes, pero era diferente estar cara a cara. Amelia respiró profundamente y se miró al espejo intentando lucir bonita. Apenas tenía tiempo para arreglarse y nada parecía quedarle bien. Por fin eligió ponerse un pantalón negro y suerte rojo que se ajustó perfecto su cuerpo.
Tocaron a la puerta de la casa ella salió, las manos le sudaban y su corazón estaba a punto de estallar. Besó a su hermana y a Heli antes de irse al encuentro con el chico de la medalla. Sebastián se le quedó mirando como embobado a Amelia, estaba más hermosa que nunca.
—Hola —dijeron al mismo tiempo, muy nerviosos.
—¿A dónde iremos?
—Quieres ir a ver una película y luego a cenar.
Amelia asintió. Llegaron a un multicine había un gran cola, en las boleterías. Apenas habían hablado en todo el trayecto. Ambos actuaban muy diferente a la noche en que se besaron.
Compraron los boletos y entraron en en la pequeña sala. Se acomodaron al final de la sala. El pintor sonrió a su cita y se dispuso a mirar la comedia romántica que eligieron sin muchas ganas.
Sebastián estaba loco de deseo por Amelia, pero no quería, que ella creyera que la veía como objeto. Solo tenía que ver sus manos, o sentir el calor de su piel u oler su perfume para ponerse duro y lleno de deseo. Quería besarla de nuevo, perderse en su piel. Sin embargo, no hizo eso, se sentó a su lado e intentó concentrarse en el filme sin lograrlo. Cada vez que intentaba hablar con ella se le quedaba mirando la boca y recordaba la noche anterior cuando se besaron.
Amelia apenas veía la película solo pensaba en la noche que se besaron y cuando deseaba que se repitiera ese beso. Miró a Sebastián y le susurró —. Podemos irnos.
Sebastián sintió que la tierra se le abría, ella se estaba aburriendo, tal vez no le diera otra oportunidad de verla de nuevo.
—Bueno, ¿Quieres regresar a tu casa?
—No, pero...
—Solo
—¿Qué? ¿A dónde vamos?
—No sé, solo quiero irme de aquí.
—¿Quieres ir a comer algo?
—No.
Sebastián la observó sin saber qué hacer. Luego ella le tomó de la mano y le dijo en forma seductora.
—Caminemos Sebastián lo único que quiero es conocerte y hablar contigo.
Al principio ninguno dijo nada solo caminaron por las calles estrechas, llenas de personas y tráfico. Sebastián sintió el calor de su mano, su olor a chocolate y dejó de preocuparse por lo que pueda pasar. Ella era la mujer con la que tanto había soñado, su musa nada podía salir mal. Estaban hecho el uno para el otro, aunque fueran de mundos diferentes.
—Sabes, nunca me he sentido tan conectado hacia alguien como me sucede contigo.
Amelia miró al suelo y casi murmurando dijo.
—A mí me pasa lo mismo. No beso a chicos que apenas conozco en la calle.
—Eso podemos repararlo.
—¿Qué? —dijo Amelia confundida.
—Confía en mí — contestó él estrechando su mano. Amelia lo miro fijamente perdiéndose en sus ojos azules.
— Me llamo Sebastián, odio que me digan Sebas porque me recuerda que me decían seboso para molestarme. Amo la pizza, pintar . Me gusta oír a Pink Floyd, Queen, Judas Priets entre otros grupos. Amo...
Amelia solo le apretó la mano en respuesta y siguió caminando. Hablaron toda velada. Ambos sabían que estaban, hechos el uno para el otro. Llegaron casi a medianoche y Amelia se sentía en un sueño o un cuento de hadas nada podía estropear su futuro junto a Sebastián.
Mientras deambulaban por las calles oscuras unas sombras acechaban a Amelia y Sebastián que seguían hablando sin darse cuenta del peligro que les rodea.
Zahra gruño furiosa a Azidahaka que creaba sombras y estaba a punto de atacar a Amelia y al hombre que le acompañaba esa noche.
—¿Qué haces demonio idiota?
Azidahaka estaba transformado en un hombre alto de cabellos castaños ojos azules y su expresión deseaba ser amistosa, pero resultaba siniestra como si ocultará algo . Miró fijamente a la recolectora de almas y levantó los hombros sin dar importancia a sus acciones.
—Estaba aburrido, no debería perder mi tiempo oyendo boberías románticas. Mi lugar como sucesor de Baal corre peligro.
Había algo en ese demonio que exasperaba a Zahra. Todos los días se quejaba y fastidiaba como un molesto insecto. Apenas era de utilidad y causaba más problemas de que los remediaba. La recolectora puso los ojos en blanco y pidió al cielo paciencia.
—Entonces, lárgate.
Azidahaka cambio de cabeza a una especie de serpiente y tiro algo viscoso y de color rosado a la blusa negra de Zahra .
—Disculpa, los sesos de mono me hicieron daño. Prefiero comer sesos de niños recién nacidos , pero Luke y el idiota de Adremelech me prohibieron hacerlo mientras pertenezca a los 13 guerreros. Deja que te ayude a limpiarte
Zahra se puso verde y estaba a punto de insultar al demonio. Temía que le manoseara con asco se estremeció. A lo lejos Amelia reía junto a Sebastián.
—No, será necesario.
Idris tocó el hombro de Zahra y con su magia le limpio la ropa. El dragón mantenía la forma humana de un hombre alto musculoso de tez morena y hermosos ojos verdes.
—Debemos seguir. Si deseas Azidahaka vete, no es necesaria tu presencia.
El demonio que aún tenía cara de serpiente pero volvió a transformarse sin llegar a un acuerdo mitad de su rostro era el de una mujer y la otra mitad de un hombre.
— Mi honor, me exige continuar en esta misión .
Zahra se tocó las sienes con inminente dolor de cabeza, pensando que faltaban horas para que acabe su turno.
—Vámonos.
Azidahaka vomitó tres veces más, antes de marcharse a descansar. Aliviada Zahra comunicó a Luke su salida, pero el demonio no fue al cuartel de los trece guerreros sino al inframundo. O eso era lo que Luke suponía. La manada de los MacGregor seguía Azidahaka como Adremelech y a los demás sospechosos de traición.
Luke miró alrededor de la cocina casi todos los seres que conforman a los trece guerreros estaban en ese lugar, listos para cenar. Niebla ladraba anunciando que la comida mexicana ya llegó y que deseaba comer pronto.
Khalid y Luthien llevaban las bolsas de alimento a la cocina. Vanora bajo a la cocina seguida de Yuri.
— Otra vez, comida mexicana es el colmo que siempre piden esa chatarra tan nociva.
Yuri y Luke pusieron los ojos en blanco. Adremelech que había estado en examinado las urnas el laboratorio junto a Blake la observó con asco y la molestia deformó su rostro.
—Nadie te está obligando a comer princesa Senona.
Vanora se puso blanca y se fue directo a la cocina sin replicar. Khalid se quedó mirando al demonio y sintió algo de dolor y desilusión en su corazón. Cuando era un joven recolector y por su mestizaje Áxel el líder de los recolectores pidió a Baal ayuda con la educación de Khalid.
Su maestro fue Adremelech, el recolector aún se acordaba de sus lecciones y de cómo lo admiraba por su inteligencia y deseo de justicia. Ahora el demonio se había vendido por poder. Al principio no lo pudo creer . Sin embargo, la pruebas eran inminentes. Adremelech le sostuvo la mirada y Khalid bajo los ojos temerosos que el demonio leyera sus pensamientos y dudas.

Adremelech estaba molesto y algo melancólico. No sabía que le lastimaba más la mirada de desilusión de sus antiguos alumnos, o el supuesto asco de la recolectora tonta. Ya había tomado su decisión. No importaba lo que pudiera pasar su destino estaba sellado hace mucho tiempo. Por un momento se dejó tentar por la ilusión que estaba cenando entre amigos. Seleccionó un burrito de carne cuando percibió que alguien le llamaba, no podía aplazar más esa reunión. Sintió una tristeza que se abrió como un agujero negro en su corazón , salió de la habitación sin dar explicaciones. Sin embargo, antes de irse miró por última vez a Khalid y Seirim esperando que le perdonen por lo que estaba a punto de hacer.
Espero que tengan un buen fin de semana y se me cuidan mucho.