Hola, ¿cómo les va? La verdad yo ando algo decaída entre el terrible calor que ha hecho en estos días y que Cleo anda algo malita. Como ya tiene diez años sé que no me queda mucho tiempo con ella
Pero uno debe seguir así que les mando un nuevo capítulo que tiene algo de escenas subidas y que muestra como sigue creciendo la relación de Amelia y Sebastián espero que este fragmento sea de su agrado.
Amelia ya estaba en su cama , se imaginaba que su hermana estaba ya dormida en su habitación . Antes de apagar la luz mandó un mensaje a Heli no había sabido nada de ella desde el viernes. Se acomodó en su cama como muchas noches no podía dormir. Aunque lo intentará el demonio que le asustaba se aparecía todavía en sus sueños. A veces lo veía matar a su hermana, a Heli o a Sebastián. Por más que se dijera que venció a ese demonio, en el fondo estaba convencida que lo volvería a ver.
Cerró los ojos en lugar de pensar en el monstruo de ojos rojos se concentró en el rostro de Sebastián, en la forma en que la besaba y la hacía sonreír. Él le quitaba la tristeza y la desesperanza con solo ver su rostro . Le daba fuerzas con solo leer sus mensajes o escuchar su voz. Cuando la tocaba solo podía sentir la fuerza de sus caricias y sus problemas se alejaban de su vida. Con cada latido de su corazón y con cada bocanada de aire que compartían eran mucho más que dos.
Mientras se quedaba dormida y la oscuridad le rodeaba completamente. Sintió como unas manos la sujetaban y no la dejaban moverse. Un desconocido estaba encima de ella. Amelia tenía miedo e intentó luchar, pero las manos que le apretaban eran muy fuertes.
—Suéltame, maldito.
— No, tengas miedo. Abre, los ojos Amelia.
Amelia con curiosidad y con gran temor hizo lo que le dijo la voz. Sorprendida miró hacia unos ojos azules que lograron que su corazón lata más fuerte y su miedo desaparezca por completo.
—¿Sebastián qué haces aquí?
—Silencio — dijo mientras su dedo delineaba los labios de Amelia y su mano izquierda aún la tenía cautiva,
Amelia tragó saliva sin entender qué hacía Sebastián en su habitación.
—Sé que esto es una locura, pero necesitaba verte. Cada día me vuelvo más adicto a ti.
Beso ligeramente a Amelia que le devolvió su caricia con pasión.
Mientras las manos de Sebastián hurgaban a través la vieja camiseta de Snoopy que Amelia utilizaba de pijama.
—Dime que me detenga —susurró mientras la miraba intensamente.
Amelia tragó saliva, para luego responder — No lo hagas, yo también te deseo. Estoy harta de esperar.
Sebastián la besó con pasión . Mordisqueó sus labios mientras que con su lengua penetraba su boca. Su mano izquierda tocaba el seno de Amelia sobre la fina tela de la de camiseta.
Amelia se estremeció al sentir la caricia que inflamó la sangre de sus venas. Luego le dio ligeros besos por su mandíbula , cuello, sobre el nacimiento de su seno. Encima de la camiseta mordió su pezón haciendo que su amada diera un gemido.
Amelia quiso tocar a Sebastián, pero él no se lo permitió.
—Primero quiero verte desnuda . Deseo sumergirme en ti y nunca más salir de tu cuerpo.
Antes que ella proteste, él la besó mientras profundamente por unos minutos. Amelia se le olvido todo, solo se concentró en dar y recibir caricias. Deseaba estar unida a Sebastián sentir su piel, oír como latía su corazón, unir su cuerpo y alma a él.
Él le quitó la camiseta y Amelia tembló ante su escrutinio. Los ojos de Sebastián se oscurecieron por el deseo contenido. No pudo pronunciar ninguna palabra . Tocó el rostro de Amelia con ternura y luego la besó diciendo lo que no pudo expresar con palabras. Las manos de Sebastián recorrieron su cuerpo hasta llegar su centro. Amelia sintió como sus dedos se aventuraban donde ningún otro hombre había estado antes. Gimió al sentir como su amante apretaba su botón mientras un dedo travieso entraba en ella.
—Amelia te am...
Amelia gruñó al oír un horrible pitido. Descubrió con pesar que estaba sola en la cama y que la alarma le anunciaba un nuevo día.
Frustrada fue al baño para quitarse el deseo insatisfecho. Ana su hermana saludó alegre y le ofreció un vaso de jugo de naranja. Amelia puso a hervir agua mientras su hermana tomaba cereal con leche. Iba a tomar una taza de café, cuando recibió una llamada de Nessa la mamá de Heli. La madre de su amiga estaba muy preocupada por Heli desde el sábado por la noche , no quería salir de su habitación y hoy le dijo que iba a dejar la facultad y se encerró de nuevo.
Amelia le dijo que hablaría con su amiga, preocupada dejó a su hermana y en lugar de ir a clases fue a la casa de Heli.
Cuando fue a la casa de su amiga nadie le respondió iba a irse, pero Heli le abrió la puerta. Su amiga estaba demacrada con los ojos rojos y muy despeinada. Amelia quiso besarla en la mejilla, mas Heli no la dejo.
—Pasa de una vez. Vaya verme el vecino y lo asustó de muerte.
—¿Qué pasó?
—Nada, solo que no deseo hablar. Ya me viste puedes ir.
—¿Dime qué pasó?
—Ando triste.
Amelia frunció el ceño y se plantó en el vestíbulo —. No me iré, hasta que me digas ¿ qué pasó?
—Tu ganas.
Heli la llevó a la sala y le indicó con la mano a su amiga que se siente.
—Mamá, te vino con el cuento.
—Está muy preocupada.
Heli no dijo nada se tapó con los brazos el rostro y se quedó en silencio unos minutos.
Sin quererlo se puso de nuevo a llorar cuando recordó lo que le ocurrió la tarde del sábado cuando iba a dejar a Pablo unos apuntes de semiótica.
Iba a acercarse a casa de Pablo cuando lo observó beber con unos amigos en la acera. Iba a marcharse , pero oyó su nombre.
—Milagro, que Heli no está aquí. Pensé que te iba a dejar unos apuntes.
—Gracias a Dios, que no vino esa vaca gorda.
Sus amigos se rieron, mientras Heli se puso pálida y se aproximó un poco más para oír el resto de la conversación.
—No, es tan fea. Tiene buenas tetas.
Pablo escupió un poco de cerveza — estas ciego, Paco. Yo solo la soporto porque el cerebrito, me hace las tareas y me presta plata de vez en cuando. Debería cobrarle a esa ballena apestosa por respirar el mismo aire que yo...
Heli no oyó más de esa conversación, salió llorando sin rumbo fijo. Ni se dio cuenta como regreso a su casa.
Amelia le abrazó y Heli se refugió en sus brazos y lloró por un buen rato.
—¿Qué te pasó?
Secándose las lágrimas Heli balbuceó — Pablo.
—¿Qué te hizo ese idiota?
—Solo, se acercó a mí, porque me necesita. Me desprecia, quisiera ser tan linda como tú. Por más dietas que hago, siempre seré una gorda patética.
Amelia abrazó a Heli
—No hables, así tú eres muy especial.
—En un universo paralelo.
—Heli , eres hermosa no solo en cuerpo sino en tu alma.
Heli miró escondido a uno de los guardianes que estaba a cargo de la seguridad de Amelia. Solo le falta eso que el tipo parecido a Sessumaru la viera en esas fachas y oyera lo patética que era.
— Pronto te darás cuenta de que eres un tesoro. No importa, lo que piense ese patán.
—¿Perdón?
Amelia la miró con cariño.
—Que pronto te darás cuenta de lo hermosa que eres.
—Debes, estar ciega.
—Eres hermosa Heli.
—No lo soy, tú eres la linda, flaca y perfecta.
Amelia puso los ojos en blanco.
— No soy perfecta y si te acuerdas una vez el imbécil de Pablo me dijo que parecía un zancudo. Yo no sé qué le ves a ese tipo es igualito a un cavernícola.
Heli rio —. Si me acuerdo , luego intentó besarte.
—Así me gusta por lo menos te saque una sonrisa.
—Podrías traerme un poco de chocolate caliente. Mientras, me lavo la cara.
Cuando se fue Amelia a la cocina. Heli se acercó al otro extremo de la sala; donde no parecía haber nadie
—Sé, que estás aquí.
Un hombre rubio alto y muy atractivo se materializó en la sala.
—No, deberías contactarme. Tu amiga, puede venir de improviso.
—Entonces, no escuches lo que no te importa ¿dónde están los otros?
—Vigilando el perímetro.
—Mejor. Ustedes están , aquí para cuidar de Amelia no para meterse en mi vida privada.
Sei asintió sin decir una palabra.
Heli se estaba alejando a la cocina cuando el demonio habló.
— No, debería meterme, pero eres una estúpida.
— ¿Cómo te atreves a insultarme?
— No deberías llorar, por ese hombre sin valor.
— No lloró por él. Es terrible ser rechazado, que se burlen de ti por lo que eres.
Seirim se acercó a Heli y la miró profundamente. La muchacha apenas podía respirar.
— No eres la única que te ha sido rechazada. Sé lo que es sentirse un extraño en todas partes. Soy híbrido odiado por las razas a las que pertenezco . No te digo eso para que sientas lástima.
—¿ Entonces, por qué me lo dices?
—Tienes dos opciones dejás que él gane y te haga sentir inferior o sigues tu camino y luchas por lo que desees.
—No, tengo que oir tus estúpidos consejos.
Seirim tomó la barbilla de Heli y la miró furioso.
— No lo hagas.
Heli se alejó de él, temblando.
Amelia se fue dos horas más tarde. Estaba aliviada, porque pudo convencer a Heli de no dejar la universidad y de no matar a Pablo.
Sin embargo, se sintió algo melancólica. Odiaba que alguien le hiciera daño a sus seres queridos. Llegó diez minutos antes de su cita de los lunes. Desde que empezó a salir con Sebastián se veían todo los lunes en el parque el ejido. El resto de la semana estaba sujeto al complicado horario de los dos.
Amelia caminó por la arboleda. Estaba sumergida en sus pensamientos cuando llegó Sebastián y la sorprendió por detrás, el corazón de la joven latió con fuerza y por primera vez desde que supo lo Heli se sintió en paz.
En el refugio de sus brazos la crueldad del mundo desapareció.
Sebastián sintió que algo le afectaba a Amelia, pero no dijo nada solo le abrazó más fuerte. Por el tiempo que llevaba conociendo a su musa, sabía que cuando esta lista le contaría lo que le entristeció esa mañana. Luego de besarla con pasión le dio un chocolate Ferrero —pensé que esto endulzará tu día.
Amelia sonrió complacida
—Tú endulzas mi vida.
Sebastián le acarició la mejilla . Amelia se dio cuenta de que él la entendía y que se estaba enamorando de él.
Espero que les haya gusta el capítulo y les deseo un buen fin de semana