Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí, que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero, que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero, que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.

lunes, 30 de noviembre de 2015

No a las corridas de toros

Hola,  ¿cómo les  va? Les cuento  que  pronto son las  fiestas  en mi ciudad.



Lo  malo  es que una  de las forma  de  celebrar  es  con la corrida  de  toros.  Yo  creo que es una costumbre  barbara  tortura   al pobre  animal.


Aunque  en Quito   ya no se mata al  animal en publico ,  igual sigue  siendo una  barbarie.  Aqui les dejo unas  frases para  reflexionar









con este mensaje me  despido y  les deseo una buena semana 




viernes, 27 de noviembre de 2015

Ilumina mi corazón. ( Capítulo 16 segunda parte)

Hola,  ¿cómo les  va?  hoy les traigo un capítulo   corto. Van  a  conocer  un poco  más  de  Sebastián y  su  familia ,  espero  que les  guste  y les  deseo  un   lindo  fin de semana.

Capítulo 16


Victoria   solo tuvo ojos  para  Sebastián , su hijo. Al que abandonó por cobardía.  Ni siquiera prestó atención   al   hombre que estaba  a su lado.  Se  sentía  ridícula de seguir  a  Sebastián  como  si fuera una delincuente. Incómoda  se movió  de su asiento para poder  ver  a su hijo.  
Sebastián  salió  de  una  casa  sencilla y  tomó  su moto  para  irse  al sur. Por un momento  casi  creyó  ver  a su madre,  pero al  observar  bien   se  dio cuenta  que  era  un error.
Victoria   que  se  había  escondido   debajo del asiento.  Respiró aliviada cuando  una  voz  impersonal  le  dijo —. Ya puede    sentarse  bien   se  ha  ido, ¿desea  que   siga  al sujeto?
— No.
—¿Necesita  que investigue  más  al señor  Contreras?
— No,  creo que  lo que ya investigado  es  suficiente.  Será mejor, irnos.
 

Victoria  volvió  a su  casa    en las afueras  de  Quito.  Fue  al jardín  y  miró sus rosas,  ellas eran tan hermosas  y le  recordaban  la  gracia de  dios. Sin  embargo, hoy  no le   daban consuelo.  Lloró  muy poco,  sabiendo  que    pronto  vendría  su esposo y él odiaba   verla afligida.
Caminó por  su jardín,  deseando olvidar  el pasado  y  sus miedos. A  lo  lejos estaba un sauce,  se  acordó  que a Sebastián  le  gustaba   sentarse  en su  sombra y pintar. Aún conservaba sus   dibujos,  como una reliquia sagrada.
Cuando  Sebastián  era  un  niño ,  Cesar  odiaba  que  dibujara  creía  que  esa afición  era de maricas  y  pervertidos.  Pensó  que  con golpes  quitaría  el deseo   de pintar.  Lo único  que  logró  fue que  Sebastián  se  convirtiera en muchacho rebelde y se  fuera  de su lado.  
No había  tenido paz  desde que    su  hijo   escapó de  casa  cuando era adolescente. Aunque. le suplico a su esposo  que lo buscara al instante.  Cesar  no quiso hacerlo, porque  el demonio   tentó a  su hijo  que dejó  el  camino correcto que le mostraban sus padres.


Ella  pasó    años  rezando a  dios  por  volver  a  ver  Sebastián  y  en lugar  de abrazar al muchacho  cuando lo observó  de mesero .  Solo bajo  la mirada  como esperaba su  esposo,  y no dijo nada.  Se  avergonzó  de  su conducta  y cobardía. Estaba  segura que  dios  iba a castigarla por no  ser  una  buena madre,  ni una buena  esposa. No había podido  ayudar  a   su esposo  a encontrar  paz.  Volvió  a rememorar  como si fuera  una  pesadilla  el  almuerzo en la que  miró  de nuevo    a su hijo; cuando llegaron   a  casa  y  ella  nombró a Sebastián.  Cesar   la  golpeó  en la cara para devolverle el  sentido común. Victoria  como siempre se  doblegó a los deseos  de su esposo. Odiaba  confrontarlo ,  una  buena  mujer acata las órdenes  de su marido. Pasó  días llorando  hasta   que  no tuvo más lágrimas. Una  cosa  era saber  que  su hijo  estaba perdido  y otra   saber  dónde  está  y no  ir en su búsqueda.  
Cada  vez  que  podía   iba a l  restaurante sin atreverse  a  entrar. Pasaron  meses  hasta  que  se  atrevió  a buscar a  su hijo.   Por primera  vez,   se dispuso  a  no acatar sus designios de  Cesar y  contrató un detective para averiguar todo lo que podía  sobre  Sebastián .   Le produjo sentimientos  encontrados, saber que hijo   era  pintor   y  como un no tenía  éxcito trabaja  como mesero. Estaba orgullosa de  todos  sus logros,  pero temerosa de  que nunca  deje  ser  un   pobre mesero.  Deseaba  que   Sebastián sea  feliz  y  que su esposo  encuentre   la paz.

Aunque  él no  le  dijo  nada.  Victoria    creía  que Cesar,  su marido  extrañaba  a su hijo  y no  se perdonaba  por   no  haberlo salvado de la  oscuridad.  Esperando encontrar    una  respuesta    entró en la casa  y  se  fue  a  su  cuarto  a  orar.
Cesar  llegó  como  a   las  8  de  la  noche,  siempre  lo recibía  su esposa   con  un beso ,  luego le quitaba  la  chaqueta  y le  daba  un vaso  de  su whisky  predilecto.  Se molestó  al  no encontrarla esperándolo como siempre.  Furioso  fue  a su habitación  el  enojo  se  convirtió  en desesperación  al ver  que ella  estaba   desmayada  en el piso.
Tuvo que pasar   una  semana  y   que  la  golpee muy  duro  en su espalda  para  que  Victora   acceda ir  al médico.  Cesar  odiaba  perder  su tiempo  en   cosas  que  no  le  dieran dinero o poder. Miró a su esposa , ella a pesar  de  los  años  le robaba el aliento  .  Era  una mujer gordita  con  el  pelo   negro  y  unos  increíbles ojos  azules,  que últimamente  reflejaban tristeza. El doctor  mandó unos análisis  y que ella  no tuviera  mucho  estrés .   Cesar  temía perder  a  su esposa  ni  la oración  u obtener  dinero  le  quitaban   el mal presentimiento, de que ella  estaba muy  enferma.    No le importó  que  Sebastián se  fuera  de su vida , pero  la  posibilidad  de  perder  a  Victoria rompió corazón.



Días  después.
Sebastián   miró  su vieja  casa,  no había  estado  por   esas  calles    desde  que  se  fugó  de la  casa.  Amelia   apretaba  su  pecho  para sostenerse   en  la moto y su  aroma    parecía protegerlo como un escudo.   Al  ver  su  antiguo  hogar,  no  le embargo ninguna  emoción,  tal vez  sorpresa  por  vislumbrar lo  extraño, lujoso y frío.  Se dio cuenta de que  nunca  fue su hogar.  Cuando era  niño  y llegaba  del colegio  siempre  temblaba y  no  deseaba   entrar  a su  casa  se  quedaba  en el jardín .
Dejó  de   mirar   la  casa  de sus padres  y siguió   cruzando  en su moto  las  calles aledañas  hasta  llegar  a la  dirección que  le dio  Amelia. Ella  tenía  que  dejar  unos  trabajos   a la  casa  de  un  profesor.  Sebastián    esperó   a su novia  sin  saber  que  su madre  espiaba   y  casi habla  con  él.   Pero,    Victoria se   demoró  mucho  tiempo en armarse  de  valor  y  su  hijo   se  marchó sin ni siquiera  mirar  en  su  dirección  con  el corazón  arrepentido  volvió  a su casa.
Cesar  la  esperaba  enfadado
—¿Dónde estabas?  No  te  di permiso para  salir.
Victoria     bajo   la  mirada  ,  pero en lugar  de pedir  perdón   susurró  — Quiero,   de   vuelta  a mi hijo.
César  le dio  una cachetada ,  tembló  al  mirar  los  ojos  azules  de su esposa no  observó miedo solo resignación   a  su suerte.
Pasaron días y ningún  castigo o súplica  hizo  que  Victoria   ceda  ante  sus  deseos.  César  no podía  pegar   estaba muy enferma, por primera  vez  no supo que hacer y consideró  buscar  a Sebastián  ,  solo porque  eso quería  su amada  esposa. 

Espero que  les haya  gustado aunque  era  muy  pequeño



lunes, 23 de noviembre de 2015

Libro de relatos de Halloween 2015 en DESCARGA GRATUITA.

Hola,  ¿cómo  les va? Hoy  les  traigo  un libro  del  que soy  parte.  Los  chicos de Acompáñame    realizaron  como  todos  los  años   un  reto  de  haloween  que  termina  en  un   libro de relatos.

Si desean leer  historias  muy buenas y  que  los llenaran de  terror ,   bajen  el libro.  Aqui les  dejo  el  link  del  blog y la entrada  : http://podemos-juntos.blogspot.com/2015/11/libro-de-relatos-de-halloween-2015-en.html
Y  el link  para   bajar el libro : bajar 

Les  deseo una  buena semana y cuidense del frío



viernes, 20 de noviembre de 2015

Ilumina mi corazón . Capítulo 16 ( Primera Parte)

hola,  ¿cómo les  va?  Yo ando algo resfriada, espero que les guste este  capítulo que trata  sobre la relación  de  Amelia y  Sebastián como también las otras personas  de su entorno.

Capítulo  16

Ana  llegó  cansada   a  su hogar.  Aliviada  de por  estar en su refugio después  de su desastroso día.  Abrió  la puerta  de la  casa   ver sus muebles  viejos  y  el olor  a  rosas que  emanaba de la sala  hizo que se sintiera mejor. Aún  estaba   desanimada  por  la nota  que  obtuvo  en álgebra; a ese paso  iba a perder  el año.  Odiaba  el  factoreo,   podía pasar   horas intentando  entender sobre  él.  Pero era  como si le  hablaran  en chino.  No solo temía  repetir  el  año,  y quedar como una  bruta.  Su hermana  le  prometió  que  podía  ir  al viaje  del fin de  curso. Sería  una chica normal, paseando divirtiéndose y conociendo un lugar nuevo.  Odiaba    ser  la pobre enferma,   a la que  todos  le  tenían  lástima.  Últimamente   había  recuperado la salud y  por primera  vez,  pensaba  en su  futuro.
Dejó  su mochila  en un  sillón  de la casa,  descalzo los  zapatos  negros  de colegio.  Hoy  era  viernes,   pero   lo  más  importante  era  que   tenían  una  tarde  y noche  de  chicas.  Fue  a  su  cuarto   a   cambiarse  de  ropa  y     calentar  lo que  su  hermana  preparó para   el almuerzo.  Ya  en  la  cocina  , conectó  su  radio   vieja. Ricky Martin cantó  en inglés    “Come With me”
Odiaba  el silencio  y  comer  sola.  En lugar  de  calentar carne   asada y   comer   algo   de la  ensalada  lechuga y tomate . Fue  al refrigerador,  tomó  algo  de  jugo  de naranja.   Luego  se puso  a  cocinar  el  un  chessecake  de frutilla,  el  postre  favorito de  su  hermana.
Había planeado   esa  tarde durante   una  semana  ,  tal  vez  más.   No había  estado en  compañía  de  Heli y su hermana  en mucho  tiempo.  Creía que la última vez  que  tuvieron un viernes  de chicas  fue cuando regresó  del hospital. Hablo  con  Heli , para  salir    de tiendas  y luego  ver películas románticas  como hacían  antes.
Ana estaba  muy ilusionada  , una  tarde   de chicas   mejoraría mucho  su humor.  Extrañaba   a su hermana , desde que estaba  con Sebastián  ya  no  tenía  tiempo para ella. Aunque  no  le  caía mal  Sebastián siempre era atento  con ella y por  lo menos  no llamaba  hobbit   como  la anterior pareja  de su hermana.  
Emocionada  oyó como  su  hermana    abrió la puerta,  mientras le llamaba    — Ana te traigo una  sorpresa.

Ana corriendo fue  a la sala,  para  ver  a  Sebastián  con  Amelia.  Los  dos  traían   bolsas  de pollo  frito. Ana hizo una mueca  y se  acercó  a  saludar   de  mala  gana  a la pareja.
— Hola,  ¿cómo les  va?
Amelia   se  encontró  confundida  Ana  estaba  molesta.  Pudo   ver  como  respiraba  con dificultad  y su  rostro  se  deformó  con  una  especie  de mueca.
—Bien — Amelia  apretó  la mano  de  Sebastián.
—  A Sebastián   le  tocó  cambiar  de  turno  en el restaurante,  me   sorprendió  en la  universidad;  de  él  fue la idea  de  comprar  tu comida  favorita.
— Gracias,  pero ya comí.  Hice  un chessecake   de  frutilla, se   está  enfriando en  el mesón.  Voy  a  estudiar  en mi habitación.
Luego  de   decir  eso  se  fue  a su cuarto.  Una  parte  de ella    tenía  ganas  de gritar    a  su hermana  y otra  parte  deseaba  llorar como  una  niña.  Fue     a su   cama, se  acostó   y  cerró los  ojos.  Su  estómago rugió del hambre,  pero  Ana  no movió  ni  un músculo.  Ni siquiera  cuando  su hermana  entró  furiosa  a su habitación.
Amelia  dejó  la  comida  en el horno, hizo  que  Sebastián pase a  la sala mientras ella  buscaba  a Ana.

—¿Qué  te pasa?
—Nada , no deberías  estar  con tu noviecito.
Amelia    se  acercó  a  la  cama  tratando  de  no  tropezar  con  el uniforme  tirado en  el piso  o  la mochila    que   estaba  a  un lado.
—Pensé  , que  te  caía    bien Sebastián.  Te  portaste  muy  grosera.
Ana  no dijo nada. Sonó  el  timbre   de  la casa.
—Debe ser  Heli.
—¿Heli?
Fue  cuando  Amelia  se  acordó, que iban  a  tener  una   velada  solo  de  chicas.
—Uy ,  se  me olvido.
Volvió a  sonar  el timbre.
—Ve  abrir a  Heli, no importa.  Igual tengo  que hacer  tarea   de  álgebra.
Amelia   se  fue   a  abrir   a su  amiga,  sin  saber qué hacer respecto  a su hermana.
Sebastián  estaba  sentado en  la  sala  de  Amelia estaba incómodo mirando   a  las   flores  de  la  sala .  A  diferencia  de  otras  chicas, le importaba  lo que le  afectaba a Amelia  y quería  ser  aceptado por  sus  familiares  y amigos .
Amelia salió  de la habitación  de su hermana,  su  rostro denotaba  tristeza.  El corazón  del pintor  se   encogió ,  deseaba  saber  que  estaba  mal  y  cambiar  las  cosas.  Se  quedó  clavado en la  sala  sin  saber  qué hacer o qué  decir.  

Heli  la amiga  de  Amelia  entró parecía  exhausta.  Tenía  el  rostro rojo y   gotas  de sudor recorrían  su  cara y  cuello.  Llevaba   varios  CDs  de películas.
— Hola ,  Amelia  podemos pasar  de las tiendas. Solo quiero  sentarme  y  ver    al  Sr.  Grey    tomando una  coca-cola  zero muy  fría.
— Hola,  Heli.
Heli  miró a  Sebastián algo confundida  —pensé que era  viernes  de chicas.
Ninguno  dijo  nada  por  un rato . Sebastián   sintió  que  debería  irse  y  dejar  a  Amelia  y  sus  amigas   en su  tarde especial.  Se acercó  a Amelia  y le hizo señas  para   hablar con ella.
Heli  decidió  ir  a  saludar  a Ana  y  dejarlos solos luego de  poner  de  las películas  en la mesita  de la  sala.
Sebastián    se acercó   a  Amelia le acarició con ternura   la mejilla.
—Debería irme,  es  su noche  de  chicas.
Amelia  se aferró  a  él  y  casi lo besó — no te  vayas.
Sebastián  la  besó con pasión  como  si  se fuera  a ir por  mucho tiempo.
—No  deseo  irme, pero es tu tiempo con tu hermana. No quiero  ser   de  esas  parejas  que te asfixian,   que  creen que  uno  persona  solo  debe  pasar  con  su novio.   Yo quiero   que  seas libre y sobre todo feliz...
Amelia  lo besó  con fuerza, aún más  enamorada  de  Sebastián que antes.
—Quédate,  por lo menos  almuerza conmigo.  Luego tendré  mi  noche  de chicas.
Besó  de nuevo a  Sebastián  con tanto  deseo  que   la  sangre  del pintor  se elevó  Por  un momento  imagino tomarla  en  la sala.  Se separó  con  dificultad  algo  jadeante.   
—¿Por qué  fue eso?
—Por  tantas  cosas, por entender  a mi  hermana  , por  siempre pensar  en mí...
Sebastián   la  besó  de nuevo. Heli tuvo  que  toser  exageradamente  para  interrumpir  a la pareja.
—Ana,  está insoportable .  Creo que voy  a casa.
—Quédate  a almorzar.  compramos pollo  frito y  Ana  hizo chesscake.
—Genial,  eso  huir   de  Pablo  me  agota. He perdido  dos  kilos,  es la mejor  dieta  que podía  tomar.
A Sebastián se le erizó  el pelo  de la nuca.  No había peor  cosa que oír  a las  chicas  hablando  de  sus  exparejas.
— Voy  a  buscar  a  Ana, mientras  ustedes ponen  la mesa.
Amelia    iba a  decir algo, pero  confió  en  él.  Su hermana  y  Sebastián  necesitaban conocerse  mejor. Ya que ella  tendría una  larga  relación con el pintor .
Sebastián   fue  al cuarto de  Ana  y  tocó  la puerta.  Se puso nervioso, no  sabía qué hacer  o  decir  era peor   que  hablar  con  un  extraño.
Espero hasta que ella   dijo —  Amelia,   quiero  estar  sola.  Ve   a  sala  a  hablar  con tu  Da Vinci.  
— Ya quisiera yo  pintar  así — dijo  Sebastián ni bien   abrió la puerta.
—¿Qué haces  en mi cuarto?
— A  Amelia,  a  Heli  y  a mí   nos gustaría  almorzar  junto  a ti.
—Gracias,  pero ya   comí.
Ana  seguía  en su  cama   fastidiada  que ese  hombre entró en su refugio  Sebastián  se  acercó  a la cama.  de  Ana  y la  miró por  un minuto sin decir  una palabra.
— Mentirosa.
Ana   se sentó  en su cama,  muy molesta. Hubiera querido  tener  poderes mágicos  para lanzar  un rayo al intruso.   
—Eres  el colmo,  entras  en  mi habitación  sin  permiso  y  luego me acusas  de mentir.
Sebastián   caminó por la habitación  de  Ana mirando los peluches,   un  gran afiche  del doctor  misterio,    ropa  tirada  en el piso  y  algunos libros    abiertos   del  álgebra  en un pequeño  escritorio.
— Tienes razón, pero  antes  que me marche. Ana deberías  saber  algo,  quiero a tu hermana y no  voy  a robártela.  Aunque quisiera  eso, ella nunca  te  abandonaría.  No, entiendes que  eres lo más importante  en su vida.
Cuando  amas  a  alguien   tu mundo crece,  aprendes   nuevas cosas y  nuevas personas se integran a tu vida.  Solo deseo  conocerte,  tú decides  si  lo haces  ahora  y comes  algo  o  te quedas    sintiendo lástima  por  ti.
Luego  de  decir  eso,  Sebastián  se  marchó  de  su habitación .  Ana  de mala  gana     y  más movida por  el hambre  fue   al comedor. Su hermana  estaba  radiante  ,  eso siempre  ocurría   cuando  el  pintor  se encontraba  junto a ella.   
Su hermana  le  dio un plato que contenía  pollo, papas  fritas  y algo de ensalada de col.    
Ana  se sorprendió  al oír  que  Sebastián  se iba  para que ellas pudieran cumplir  sus planes.  Una parte  de ella   se sintió  culpable .  pero otra  estaba   feliz por tener  a su hermana y  a Heli  solo para  ella  esa  tarde.
Heli acaparó  toda  la conversación  contado  su  gran pelea  con  Pablo.    Ana  atendió  a medias, la  charla.  No pudo dejar  de pensar en  lo que  dijo Sebastián. “Tienes razón, pero  antes  que me marche Ana.  Deberías  saber  algo,  quiero a tu hermana y no  voy  a robártela.  Aunque quisiera  eso, ella nunca  te  abandonaría.  No entiendes que  eres lo más importante  en su vida. Cuando  amas  a  alguien   tu mundo crece,  aprendes   nuevas cosas y  nuevas personas se integran a tu vida”.  
Ana  estaba tomando  un poco  de   cola  cuando  miró  como Sebastián   ayudaba  a  traer  el pastel mientras su hermana  que llevaba los platos. No pudo negar   que  se complementaban  y que  ambos les  brillaban  los ojos  cuando estaban juntos ,  era  como si compartieran  un secreto.
Se obligó en poner  atención a  Heli  que en ese  momento  estaba  hablando  de  su deseo  de  comprar  vaqueros  nuevos .
— Yo  también  quiero comprarme   una chaqueta nueva  en especial  si    iré  a  Riobamba  cuando  se  acabe  el hemisemetre.

Amelia  observó  a  su hermana   con recelo mientras  cortaba el pastel.
—Solo,  iras   si apruebas   el año y  sacas  buenas  notas  en  álgebra.   
Ana  suspiró  desanimada  por  el tres  sobre veinte   en su  última  prueba. Amelia  le pasó  un plato   con  el chessecake,  que  Ana  no le pareció  tan    atractivo  , como  cuando  lo puso el postre  en la  mesa Amelia.
—Por  cierto,  ¿ya  te dieron   la  calificación   de  tu  prueba?
—No,  me  imagino  que me la  entregarán  el lunes —Ana mintió.
Solo  Sebastián  se dio cuenta  que lo hacía y  sin querer  recordó  su   niñez  y juventud, cuando  su  padre le pegaba   por  sacar   malas notas. Ana  tenía la misma  mirada   cuando  él escondía una mala   calificación. Se prometió  que  ayudaría  a Ana, no solo por  Amelia. ´El entendía muy  bien  la  tristeza  y pesar      cuando  se era  un mal alumno  y no  comprendía   un tema de estudio.
Luego   de   pasar  como  15  minutos  despidiéndose   de  Amelia.  Sebastián    se  fue,  al principio pensó  ir  a su estudio  y pintar.  Luego lo pensó mejor  había descuidado mucho  a doña  Caridad  y  don  Pedro.  sería  genial sorprenderlos con una visita. Estaba  muy  distraído en sus  recuerdos   que no  sé  dio cuenta  que alguien lo seguía.

Espero que les guste el capítulo y les deseo una buena semana



lunes, 16 de noviembre de 2015

Lizzie

Hola,  ¿cómo  van? Hoy  quiero  presentar alguien que  se ha robado mi corazón  y  le  ha  dado  esperanza.  su nombre   es  Lizzie

Por  la  enfermedad  de  mi  papá ,  uno  de  los acontecimientos  que más  me desbasto   fue  la muerte  de mi Cleo
 Lizzie  llegó    para  acompañar  a Lulú  la  verdad  no  deseaba  otro  perro   ,  pero  cuando    estuvo en mis  brazos  me enamoro.  Es  muy  cariñosa  y  tierna. Aunque es  es  terriblemente   traviesa.





Aquí  esta  con Lulú  


Espero  que les  guste mi nueva  perrita  es  un amor  dienton  y  muy  dulce  y comelona. Les  deseo una buena  semana  y  espero que se  cuiden mucho. 





viernes, 13 de noviembre de 2015

Ilumina mi corazón. Capitulo 15 (tercera parte)

Hola,  ¿cómo están?   Yo  les traigo un capítulo  pequeño  espero que les  guste.

Capítulo 15

Sebastián   tocó  la  puerta  trasera  del  restaurante. Saludo  sin mucho afán   a   uno de sus compañeros  de  trabajo  que le  fue  abrir la puerta.  Fue  al  vestuario  para ponerse su uniforme,  aún no llegaban  los  otros  meseros.    Empezó  a  cambiarse, de  ropa,  aún pensando  en  Amelia.  Ella  había  cambiado  su  vida    de  repente,  antes  lo único que le interesaba  era  pintar  y  ni  eso llenaba su soledad.
A veces  cuando   recibía  sus mensajes   o  la miraba   se  preguntaba   ¿qué   pudo ver  Amelia  en él? A diferencia  de  su  musa;  él no tenía  un futuro prometedor  solo era un superviviente .  Sin embargo,  estaban  juntos  y  era lo  bastante    egoísta   para  no  dejarla  ir.
Le  gustaba  que siempre   deseaba  comer  chocolates,  oír  su  risa,  hasta  su terrible  gusto musical.    Adoraba ver  su rostro cuando  la  sorprendía  con  un chocolate  o  libro.  No  es pudiera  darse  el lujo  de   darle   grandes  regalos,  a diferencia   de  muchas  de sus  anteriores  parejas a  Amelia no le importaba que no tuviera  dinero  o tiempo.   Siempre    parecía  comprender sus silencios  y  sus deseos  de  estar solo  y pintar.   Le  gustaba  su  trabajo  y creía  en  él  más que el propio Sebastián.



Oyó  un  grito era  su   compañero de  trabajo Carlos .
—Sebastián.
Sebastián   miró  a  su  amigo.
— Hola, ¿cómo  vas?  
—Últimamente,  siempre  estas en las nubes. Hoy tenemos  un día  complicado  el  chef  Henri  hará  bullabesa de  nuevo.
—¿Se  volvió a pelear  con su esposa?
Carlos  asintió  mientras    se quitaba  la  camisa.
—¿Por qué?
—El paseo  anual   a  Pululahua,  o  ¿quién sabe?  Desde  que está a dieta  ,  el  chef es insoportable.
—Su esposa , lo puso   a dieta de orden del médico
Carlos  se miró  a  un pequeño  espejo que  tenía en  su casillero.
—No entiendo  como  un  hombre  exitoso con el  chef  Henri  se  deja  mangonear   por una mujer. Yo  la dejaba  y me  buscaba otra.
En otra  época  Sebastián le  hubiera dado la razón,  pero  había algo especial  en el  amor  del chef  Henri  y su  esposa. Estaban  casados por  más  de  30  años     Nunca  se  había puesto a pensar  en eso,  pero  Amelia  cambió  su percepción  de las  cosas. Le  hizo darse  cuenta  de los pequeños  detalles  que  hacen   que la vida  sea  mejor.
Carlos    lo  miró  con  asco.
—¿Estás  pensando  en  Amaya?
Sebastián  se ató  la  correa  de  su  zapato izquierdo.
—Se llama  Amelia    ¿ a ti que  te importa?
Carlos   dejó  su espejo en el casillero .



—Eres   el último de mis   amigos  que   no  estaba  enamorado.  Ahora   vas a estar  en  manos de  tu chica.  Pronto   vas a empezar a comprarle  cosas  y  luego hasta  queras  ir  al  paseo  anual con  tu chica,
Sebastián miró  a  Carlos   algo molesto y sorprendido.  Su amigo era  tan  alto como él, de  cabello castaño  y ojos  del mismo color. Tenía  un rostro agraciado  y  siempre estaba  sonriente lo que hacía   que  siempre le den buenas  propinas.      
—¿Que  me  reclamas  si eres  casado?
Carlos  sonrió  mostrando  su  sonrisa  perfecta.  
—Estoy casado,  pero no soy  el hombre  de una  sola mujer.  Mi esposa  ,  mi amante y mi novia  saben  su lugar.
Sebastián  puso los ojos blancos,  en ese preciso momento  entró el chef Henri.  Estaba  mal encarado,  demacrado  con  la  camisa   y mandil    arrugados.
—¿Ya  terminaron  los  chismes, chicas?
—  Si  señor—. Los  dos  se  quedaron mirando  a su jefe. — ¿Que  esperan  una  invitación? Gars qui travaillent ( a trabajar  chicos)
Fueron  a un pequeña  oficina en   donde  se les  daba  instrucciones   a los  camareros  y  se hablaba  sobre  el menú y sus  cambios. Sebastián  daba  las gracias  ,  que no le tocaba  estar  todo el tiempo  en la cocina   su  jefe   gritaba  a todo el mundo.  Paso como  15 minutos  insultando  a un aprendiz  sobre  cómo pelar  papas.
Para  colmos  estaban  llenos  de   gente  y  uno  de los nuevos  camareros    se  torció  el pie  al bajar  las  escaleras. 


Como  caída  del cielo  llegó  Marion  la esposa  del chef y se puso  hacer  de anfitriona   para ayudar a  los atareados  meseros. El tiempo paso  volando 
 Sebastián   estaba  pidiendo  una  orden  de  sopa  de  cebolla, cuando  una   de las sous  chef   le preguntó  —¿Es  cierto que esta  la esposa   del  chef Henri está ayudando?
Sebastián   miró a  todos  lados  antes de contestar, no quería que lo pillara   su jefe.
—Llegó  hace  15  minutos.
—Pensé, que se iban a divorciar ,  ella  se  fue anoche.  Luego  de una pelea  horrible. Ella ...
El  chef  Henri  se acercó  como si fuera  un toro embravecido. — Merde, que font-ils? (  Mierda,  ¿Qué hacen?)
Sara  se puso  nerviosa y regó    parte  de la  sopa  al piso.  El  chef   se  puso    morado  y   gesticulaba    palabras que   Sebastián  no pudo entender. Sebastián  tomó   un trapo, limpió  el plato    que estaba  sucio y  salió corriendo de  la cocina.  Mientras podía oír los gritos del  chef,  casi chocó  con  Marión.
—Disculpe.

Marión no  dijo nada.  Ella  como siempre  estaba  hermosa  con  su   cabello  claro y   rostro  altivo.  Sebastián nunca entendió porque una mujer  con clase  ,  bella y con mucho  dinero  como  Marión  se  casó  con   in  hombre  salvaje,  maleducado y avaro   como era el  chef  Henri.
—Sigue enfadado,  a este paso le  va a dar  otro  ataque.
Sebastián  no respondió nada   a  la esposa  del  chef.
Ella   lo miró  cansada y  susurró  Será mejor que volvamos al trabajo.
Sebastián    hizo lo que le pidió la esposa  de su  jefe. La noche pasó  volando ni tiempo tuvo , para mandar  un mensaje  a  Amelia. A  veces , cuando regresaba  de la cocina   Marion lo interrogaba  sobre  ¿cómo estaba  su esposo? 
Ya  cuando  casi no había  clientes  Marión se fue  a su jardín.  Sebastián estaba   con  ganas  de  irse  a dormir.  Se  alegró  el momento  que el  restaurante cerró,  con presura  y evitando  a sus  compañeros  se  fue  a  cambiar  de  ropa.  
 Se  marchó por  el jardín para  no  tener  que llevar  a  Carlos. No tenía paciencia para escuchar  sus  chistes machistas  y   su pose  de  galán.  Fue  cuando  vio llegar  al chef  Henri  con    una  taza de  té  de jazmín .  Su  esposa  lloraba, mientras  miraba las rosas. Sebastián    con miedo  que  empezaran  a pelear  siguió  al  chef.  Sin  embargo, la pareja  no  se puso  a gritar. Sebastián  se  acercó para oír  mejor.
—Ten, debes estar  cansada. Hace  frío  aquí.
Marión se  secó las  lágrimas  con  la mano —. ¿Cómo supiste  que estaba en el  restaurante?
—  Los meseros   trabajan mejor  cuando estás.  Me  convierto en otra persona,  cuando  estás a mi lado.  Tú sacas  lo mejor  de mí.  No puedo imaginar    el  mundo sin ti. Je t'aime enconre ... (  Yo  te  amo, incluso)
—Siéntate.
El  chef   hizo como ella le pidió , con timidez  él  le dio el té.  Marion   dejó      en el suelo    la  taza  de porcelana. 
 — ¿Que  voy  hacer  contigo  Henri?
El  chef     abrazó a su  esposa  con   desesperación. 
— Lo que quieras ,  pero  no me dejes.  Hasta  haré esa  estúpida  dieta.  Aprenderé  amar  la lechuga.
 Marion  se  rió  y  luego  lo  beso   con pasión. Parecían  una pareja  de enamorados más  que un  matrimonio  de  30 años. Sebastián  se fue para  no ser  descubierto  y sintió  algo de envidia   por  su jefe  . Él  deseaba  construir   una relación   así  de  duradera.  Sintió una  vibración en su pantalón;  era un mensaje  de  Amelia.
Mientras    tecleaba  una  respuesta  se prometió que haría lo que fuera  por   ella  y  por  permanecer  como su pareja mucho  tiempo.  Inclusive  ocultarle  su  pasado.  Siempre  se  arrepintió  de lo que tuvo que hacer para  sobrevivir,  nadie    conocía  todo lo que  tuvo que pasar.  Las  noches     en la calle  comiendo  basura   ,  robando.  Pero  , era  otro ahora  tenía  un  trabajo  y   por  primera  vez pensó  que   tenía un futuro junto  a  su musa. 

Espero que les  haya  gustado el capítulo  y  les deseo un buen fin de semana