Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí, que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero, que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero, que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.
Hola ¿cómo están? Hoy les traigo mi última entrega de este espacio. Capaz que la retomo el otro año . Ya que aun hay muchos lugares interesantes y tenebrosos que no conocen.
Hospital Mental Aradale
Hospital Mental de Aradale era un australiano hospital
psiquiátrico , situada en Ararat , una ciudad rural en Victoria , Australia .
Originalmente conocido como Ararat asilo loco , Aradale y sus dos
hermanas en asilos de Kew y Beechworth fueron encargados
para dar cabida al creciente número de 'locos' en la colonia de Victoria. La
construcción comenzó en 1864, y las casetas de vigilancia se enumeran como
siendo construido en 1866, aunque la lista de pacientes se extiende tan lejos
como el año anterior (1865). Fue cerrado como un asilo en 1998 y en 2001 se
convirtió en un campus de la Melbourne Politécnica (conocido como
NMIT) administrado Centro de Formación de Ararat de Melbourne Politécnica .
Aradale es el más grande hospital mental abandonado en
Australia. Abrió sus puertas en 1867 como Asilo lunático Ararat, esta
edificación fue la casa para miles de los llamádos lunáticos o idiotas, algunos
de ellos descritos como los peores locos del imperio británico.
Esta edificación vio algunos de los tratamientos
psiquiátricos mas controversiales en Australia. Cerca de 13,000 personas
murieron en sus 130 años de actividad. Como resultado, Aradale es considerado
uno de los lugares más embrujados de Australia. Debido a
testimonios que aseguran ver
algunos fantasmas de
los antiguos residentes del
hospital.
En sus mejores tiempos Aradale consistía en 68 edificios
haciendo de él un pueblo autosuficiente.
El Gran Hotel Viena ( Córdoba, Argentina)
El Gran Hotel Viena fue el más grande hotel de la
localidad de Miramar, Provincia de Córdoba, Argentina. Esta localidad
se encuentra en la costa de la laguna Mar Chiquita, o Mar de Ansenuza,
cuyas aguas y fangos poseen propiedades curativas.
El hotel comenzó su construcción en el año 1940 y se terminó
de construir definitivamente en el año 1944 por inmigrantes alemanes y fue
financiado enteramente por Máximo Pahlke.
Por problemas sindicales y de la política mundial el hotel
cerró sus puertas en el año 1947, para reabrirse parcialmente en el año 1962.
El hotel fue diseñado de manera que dividiera el espacio
edilicio para tres clases sociales. La clase alta alemana era la que gozaba de
la vista hacia la Mar Chiquita.
El hotel ha sufrido muchas desgracias entre las cuales se
puede mencionar saqueos, inundaciones, usurpaciones y dinamitación.
A 2016 se encuentra en litigio entre ocupantes que se
instalaron y demandan viviendas y la Municipalidad de Miramar que se ha apropiado
del predio y lo explota comercialmente como museo y espacio de eventos.
Envuelto entre mitos y leyendas, la construcción fue
realizada por inmigrantes alemanes y cerrado en 1947, a los pocos años de su
finalización.
Rumores afirman que fue refugio de criminales nazis tras
la Segunda Guerra Mundial y que hasta el mismísimo Adolf Hitler descansó
en sus instalaciones.
Además, historias de fantasmas y actividad paranormal
relacionadas con los espíritus de los teutones que pasaron por sus
habitaciones, son parte de las leyendas que acompañan su famoso nombre.
Sombras que se movían rápidamente e imágenes muy parecidas a
personas ocupando esporádicamente varias de sus piezas ubican al Gran Hotel
Viena en la cima del ránking de hoteles embrujados.
Hoy en día es un museo y muchos visitantes aseguran haber
visto apariciones como la del antiguo jefe de seguridad, mujeres paradas junto
a las ventanas de las habitaciones o niñas corriendo por los pasillos.
Esperó que les haya agradado este espacio y les deseo una genial semana
Hola ¿cómo están? Hoy les traigo un nuevo fragmento de mi historia. Esperó que les agrade
Capítulo 35
A la mañana siguiente Seirim estaba conmovido por la entrega de Heli. Ella reposaba en su hombro. Seirim no se pudo contener y le acarició el cabello con la mano. Temblaba ligeramente por la violenta intensidad de sus sentimientos. Nunca sintió tanto amor y pasión por nadie. Jamás una amante le había conmovido hasta ese punto.
Al cabo de un momento Heli se despertó algo confundida. Seirim se encontraba desnudo tumbado a su lado abrazándola con ternura. Heli miró al demonio híbrido. Al principio no supo qué decir. Seirim siguió acariciando su cabello. Heli cerró los ojos y luego dijo con voz dulce —. Buenos días.
— Buenos días, aunque todavía no amanece. — Seirim tenía un día complicado ya que estaba encargado del escape de Amelia. Aunque desde que Mercader y Billy deseaban el poder de la amiga de Heli. A Seirim le fue encargada la misión de concretar su escape. Desde el principio formó una estrategia principalmente ayudado por Luke y Helmunt. Sin embargo, sorprendentemente Khalid era el que más se opuso ayer cuando se formuló el plan y ni siquiera los iba a ayudar.
Seirim dejo de pensar cuando sintió las manos de Heli sobre su pecho. Ella enroscó la pierna sobre la cadera de Seirim y él le dio placer imponiendo un ritmo más lánguido. Heli cerró los ojos y dejó que la amara.
Pero no pasó mucho tiempo antes de que él encendiera su fuego hasta hacerla arder de nuevo. Heli hizo que se tumbara bocarriba e, intrigada con las posibilidades, se montó a horcajadas sin que él abandonase su cuerpo. Parecía saborear aquella posición triunfal encima de él... y el poder, recién descubierto, que poseía sobre Seirim.
—Seirim —murmuró—, ¿por qué no hemos hecho esto durante todo el tiempo que llevo aquí?
Él la obsequió con una sonrisa licenciosa.
—Intentaba convencerte de que era un caballero —respondió con la voz ronca de deseo.
Ella sonrió ante su irreverente respuesta y sus dedos descendieron por su torso.
—¿Y para qué iba a querer yo un caballero cuando puedo tener a una Bestia peluda?
—Perdona, ¿cómo dices? —protestó con fingida indignación. Luego tumbó a Heli sobre el colchón—. Tendré que darte una lección por llamarme por ese apodo.
—Hazlo, te lo ruego. —Sonrió mirándole a los ojos mientras él se posicionaba de nuevo entre sus piernas.
Aquello era como estar en casa. No importaban los problemas que traía el día. Si se encontraba junto a Heli y le mostraba todo su amor y pasión
Sus cuerpos se deslizaron con trémula armonía. Piel caliente, rítmicos jadeos y el palpitar de sus corazones. Hicieron el amor como si sus vidas dependieran de ello.
—¡Oh, Dios... Seirim!
—Heli —susurró con voz quebrada e igual entusiasmo.
—Ay... Dios mío...
—Ríndete a mí —jadeó contra sus labios.
Seirim no opuso resistencia cuando ella lo atrajo hacia sí aferrándose con fuerza a él; se sentía embriagado por aquellos gemidos arrebatados, como una suave voz de soprano para su oído. Sepultó el rostro en largo y dorado cabello de Heli. Luchando por resistir un poco más hasta que ella se hubiese saciado por completo.
Los espasmos de un intenso clímax asolaron el ágil cuerpo de Heli y las dulces convulsiones de su sexo le volvieron totalmente loco.
Dejó que sus gruñidos y gemidos de placer llenaran el abrasador espacio entre ellos. Aferrado a sus caderas en todo momento y llenado toda a Heli. El tiempo pasó muy rápido y el amanecer y los deberes del día reclamaron a Seirim y a Heli.
Heli aún tendida en la cama observó a Seirim marcharse para su casa para ducharse y cambiarse de ropa. Se encontrarían dentro de media hora en el comedor del castillo.
Bostezando y con algo de pereza salió desnuda al baño. Cuando se miró en el espejo deseaba ver algún cambio en su semblante o en su cuerpo. Pero la imagen del espejo reflejo su rostro cansado y cuerpo imperfecto. Se volteó restando importancia a la imagen que reflejaba su cuerpo. Lo que importaba era lo que sentía en su corazón. Abrió la manija de la ducha y dejó que el agua moje su piel. Estaba feliz, cerró los ojos y los recuerdos de la pasada noche se agolparon en su mente.
Lo que ocurrió no fue como lo leyó en las novelas o lo imagino. Era real Seirim la aceptaba tal como era y ella a él. Tenían tanto por delante. Tocó su vientre tal vez con los años pudieran tener familia. Las noches anteriores habló del tema con Seirim y ambos acordaron esperar. Él le hizo un hechizo para que no pudieran tener niños por el momento.
Heli se apresuró a bañarse y a vestirse. Corrió por los pasillos del castillo y encontró a Seirim en la escalera esperándola con una rosa roja. Heli emocionada saltó a los brazos de Seirim que la atrapó sin esfuerzo.
Heli besó en la boca , mientras por las escaleras bajaba Luke poniendo los ojos en blanco. Solo le faltaba gruñir al ver esa demostración de afecto. Ya le advirtió a Seirim que si le hacía algo a Heli lo pagaría con su vida. Para Luke, Heli era como una hermana.
Cuando por fin la pareja dejó de besarse. Luke se acercó.
— Heli, no debes saltar así podrás haberte roto el cuello.
Heli sonrió — Sabía que Seirim siempre me atraparía — Luego olfateó la rosa.
Antes que Heli vuelva a besar a Seirim. Luke gruñó aburrido y algo envidioso.
Hace mucho que no tenía ilusiones ni estaba enamorado. Miró a Seirim — La reunión sigue siendo a los 8 de la mañana.
Seirim asintió. Un poco triste ya que solo tenía minutos antes de concretar la huida de Amelia del castillo.
—Heli, te veré en unos días. Tengo que viajar Londres, cuídate,pequeña.
Heli se zafó del agarre de Seirim y abrazó fuertemente a su primo.
— Te extrañaré.
Luke estaba casi al principio de las escaleras cuando Seirim le gritó —. Me tardaré unos minutos. No vemos en el salón de reuniones.
Luke suspiró resignado. No tenían tiempo que perder, mientras Seirim se despedía de su novia. Moviendo la cabeza pensó que prefería al Seirim de antes solitario, amargado y responsable.
Firond los esperaba sentado mirando unas notas. Helmunt y su prometida Yvane entraron de las manos. Luke solo gruñó odiaba a la gente enamorada. Luke se sentó en la mesa se volvió a preguntar ¿Dónde rayos estaba Seirim? Sinclair Blake y Ana llegaron 5 minutos después.
Seirim se encontraba en las afueras de la casa de Luke en Quito donde se encontraba Sebastián. El nuevo vampiro fue mandado allí hasta que el ministerio de magia hechicería y de seres inmortales le diera su aprobación como vampiro y lo dejara transitar libremente en cualquier lugar del mundo. A Sebastián no le gustaba ese lugar ya que se sentía un intruso. Lo peor era que estaba cerca de la casa de su padre ; con él no hablaba desde la muerte de su madre.
Sebastián miró hacia la calle para cruzar a su lado estaba Hans un vampiro que pertenecía al clan de Helmunt y se encontraba para protegerlo y enseñarle a ser vampiro. Lo cual enardecía a Sebastián que se sentía como un niño pequeño en lugar de un adulto que se hizo cargo de su vida desde los 15 años.
Hans era un hombre alto rubio de rostro redondo, ojos azules y expresión alegre. A Sebastián le caía bien a pesar de su carácter risueño.
— Sebastián no debes ser tan rudo cuando tomes sangre. Debes disfrutarlo sentir como te nutre y llena —. Hans se acercó por la calle vacía y tomó el cuello de Sebastián —. Hazlo de forma suave para no lesionar tu víctima. Aunque luego le borres la memoria debes recordar ser gentil. Ya que te dio su fuerza vital.
Sebastián no pudo decir nada ya que en ese instante su padre abría el portón de su casa. Se les quedó mirando atónito.
— ¡Sebastián!
— Señor.
Hans soltó a Sebastián y preguntó — ¿Lo conoces?
— Es mi padre.
Sebastián siguió su camino acompañado de Hans. Agradeció que este no hablara sobre lo sucedido. En la puerta lo esperaba Seirim. El vampiro se olvidó del encuentro con su padre. Temía que algo malo le paso a Amelia.
— Hola, ¿pasó algo malo con Amelia?
Seirim negó con la cabeza. —Hola, quería hablar contigo. Me acompañas.
Seirim hizo que volvieran a cruzar la calle. Mientras el padre de Sebastián lo miraba hablar. Escandalizado pensó que su hijo se hizo prostituto.
Sebastián ni Seirim le pusieron atención. Cuando Seirim observó la calle desierta puso un campo de fuerza para no ser escuchado.
— ¿De qué deseas hablarme Seirim?
Seirim alzó la ceja y miró — ¿Quieres ser parte de la fuga de Amelia?
— Sí.
— Genial si me vences irás junto a ella. Pero será una pelea corta de 5 minutos.
— ¿Cuándo?
— Aquí y en este momento.
Luego de 5 minutos y con la quijada doliendo Seirim transportó a Sebastián a la sala de reuniones para puntualizar los últimos paso para el escape de Amelia.
— Buenos días, perdonen la tardanza. He traído a un amigo —. Sebastián saludó con la mano.
Luke alzó la ceja intrigado —. Siéntense. ¿Qué tramas Seirim?
Seirim y Sebastián se sentaron al fondo de la mesa. Ni bien se sentó Seirim hablo —. Luego de poner en marcha el plan no quede muy conforme. Lo que dijo Firond sobre el estado anímico de Amelia me preocupó. Por lo que creo que lo mejor sería que Sebastián la acompañara en lugar de Luke. Igual mandaremos a Helmunt como apoyo.
— De acuerdo, el niño puede ir. ¿Pero quién lo reemplazará?
— Yo lo haré — dijo Seirim —. Sin embargo, esperó que tú — dijo mirando a Luke Te quedes en la operación y la supervises. Has conseguido convertirte en sombra y puedes ir con los chicos sin que te noten.
Luke asintió sin ganas. Odiaba utilizar ese poder porque lo cansaba mucho, pero solo sería por un día.
Seirim tomó la carpeta que estaba en la mesa y examinó a la pareja sueca con la que Sebastián y Amelia cambiarían identidades.
Unas horas después Sebastián estaba nervioso en el baño esperando al hombre con quien cambiaría de identidad. Volvió a mirarse al espejo el reflejo del rostro de un hombre mayor apreció en lugar de su rostro. Blake a su lado caminaba de un lado al otro nervioso. Ambos esperaban que Helmunt disfrazado de anciana hipnotizara a su presa. Sebastián lo único que tenía que hacer era intercambiar puesto y salir al comedor.
La puerta se abrió un hombre que se asemejaba a él y estaba vestido como él entró al baño. No mostró ninguna emoción, ni deseo.
Sebastián lo miró a los ojos para garantizar que el hombre siga hipnotizado.
— Ve con él — Señaló a Blake.
El hombre asintió.
Sebastián salió del baño y se dirigió a un gran mesa en la que otros turistas suecos comían el almuerzo a su lado estaba Yvaine disfrazada de una mujer rubia. Ella le apretó la mano como una señal que todo estaba bien.
Seirim disfrazado de Sebastián recibió un mensaje que el plan marcha sin contratiempos. Esperaba que siguiera de esa forma. Mientras caminaba a la piscina se preguntó ¿cómo iba el día de Heli?
Heli se sintió defraudada porque no pudo desayunar con Seirim ya que éste se marchó enseguida. Heli se consoló con una gran tostada untada con mermelada de fresa y un capuchino doble. Ni bien terminó de desayunar y se lavó los dientes llamó a su casa. Extrañaba mucho a sus padres a pesar de que con su madre en esos días solo terminaba peleando.
Por mucho que le gustaba tomar capuchinos en el desayuno no era igual a tomar la taza de agua de manzanilla de su madre y las tostadas de pan integral que a Heli siempre le parecían con sabor a aserrín. Aunque Heli decidió un nuevo caminó esperaba que su madre tarde o temprano aceptará sus deseos y le apoyara en su elección.
Su padre lo había hecho sin mucho esfuerzo , pero su madre no estaba de acuerdo que utilice sus poderes, que deseo conocer sus orígenes élficos y su relación con Seirim. Lo que para Heli era una contradicción ya que su madre también se enamoró de un ser de otra raza.
La charla con sus padres fue breve y sin peleas para alivio de Heli. Lo malo es que ella sentía que sus padres le ocultan algo. No pudo pensar mucho en eso ya que fue a sus clases con Firond.
Su padrino, Lin y Luke le enseñaban a utilizar su magia y a clases de defensa personal.
Iba a ver a Lin ya que Firond ese día no le iba a dar clases cuando fue en busca de la anciana. La encontró acompañada Rupert y para su mala suerte de Adolfo Mercader. A Heli le dio náuseas la presencia del político. Aún recordaba cómo se propasó con ella. Se excusó y se fue a la biblioteca del castillo. La presencia y el aroma de los libros le calmaron un poco se sentó en una butaca de cuero y empezó a revisar un libro de magia.
Estaba tan concentrada que casi se cae de su asiento cuando abrió la puerta de la biblioteca Adolfo Mercader.
— Buenos días, mi deliciosa Heli.
Heli se contuvo de lanzar el libro de magia en la cabeza de Mercader.
— Buenos días, señor ministro.— Heli se paró decidida a huir de la presencia de ese hombre que le repugnaba más que ningún otro.
Heli solo pudo caminar unos pasos porque Adolfo le obstaculizó el camino y le sujeto de los brazos. Estaba tan cerca de Heli que podía percibir su colonia barata que no disfrazaba su asqueroso olor.
— Te vas tan pronto estuve pensando en ti. Desde nuestro último encuentro.
Heli tembló — Déjeme pasar.
— Te deseo rubita. — Heli sintió la lengua de Mercader en su oreja.
Le dio un pisotón y se soltó. Iba a escapar y llamar a Seirim. Sin embargo, lo que dijo a continuación el ministro la hizo desistir.
— Si gritas o te mueves. Tu amiga Amelia pasará al cuidado de Billy solo tengo que dar la orden.
— ¿Qué desea de mí?
Los ojos negros de Mercader brillaron — Todo, mi querida Heli. Puedo ayudarte a salvar a tu amiga. Agilitar el pago de seguro de tus padres y al trámite para que te consideren elfa. Lo único que quiero a cambio es tu cariño y uno que otro favor.
— ¿Mi cariño?
Adolfo se acercó a Heli
— No olvidas lo bien que lo pasamos junto en ese pasillo. Estoy harto con la situación de Amelia voy a dejársela a Billy. Solo mi deseo por ti y por tus amigas cambiaría la situación.
Heli lo miró confundida — ¿Mis amigas?
— Ana e Yvane.
Mercader sacó una botella verde. Ven esta noche con ellas, engáñalas de ser preciso. Dales de beber unas gotas de este frasco y harán todo lo que tú les pidas. Te espero en mi oficina en el ministerio a las 8 en punto. Si no estás con tus amigas mañana Billy tendrá a Amelia.
Adolfo salió complacido de poder engañar a la ilusa de Heli la violaría junto a Ana e Yvaine además las presionará para tener el dinero de los Dufrew y los MacGregor.
Heli se volvió a sentar sin saber qué hacer. Miró la botella verde y aunque se odiara decidió ir a la cita de Adolfo sin saber que Amelia escaparía esa misma noche.
Esperó que tengan un genial fin de semana y les mando un beso
Hola ¿cómo están= Hoy les traigo un libro muy famoso que a tenido muchas adaptaciones, pero siempre a mi parecer el libro es mejor.
Eso
Tras lustros de tranquilidad y lejanía una antigua promesa
infantil les hace volver al lugar en el que vivieron su infancia y juventud
como una terrible pesadilla. Regresan a Derry para enfrentarse con su pasado y
enterrar definitivamente la amenaza que los amargó durante su niñez. Saben que
pueden morir, pero son conscientes de que no conocerán la paz hasta que aquella
cosa sea destruida para siempre. Eso es una de las novelas más ambiciosas de
Stephen King, donde ha logrado perfeccionar de un modo muy personal las claves
del género de terror.
Opinión personal:
Eso, es un libro genial que tiene de
todo acción , misterio amistad y terror . El
autor sabe matizar los escenarios hasta que puedes
sentir que estás ahí. Si quieres pasar un buen rato es
un libro que te entretendrá mucho, está escrito en lenguaje
cotidiano y sus personajes son muy creíbles y algunos
inolvidables .
Aunque hay partes, que prefiero la mini serie
es un poco más inocente, pero en fin es un genial
libro. La nueva películaaunquetiene detallesdel libro,en algunaspartes me pareció
floja.
Hola ¿cómo están? Hoy les traigo una nueva entrega de esta serie de lugares extraños y algo tenebrosos. Cueva de Actun Tunichil Muknal en Belice
Actun Tunichil Muknal (Cueva del sepulcro de piedra) en el
distrito de Cayo de Belice es un destino popular para excursiones, justo a las
afueras de San Ignacio. En lo profundo de los bosques de Belice se
encuentra una maravilla antigua y natural. Después de 45 minutos de viaje en
vehículo desde San Ignacio y una caminata de 45 minutos a través de la
hermosa Reserva Natural Tapir Mountain se debe
cruzar un arroyo cristalino que
fluye desde la entrada de la cueva. Se nada
una distancia de 33 pies (10 m), en un
agua que es de 16,6 pies (5 m) de profundidad. Eventualmente llegará a un sitio
rocoso.
La cueva ATM cubre 3 millas (5 km). Parte de la ruta a
través de la cueva es rocosa y algunas partes del camino están cubiertas con
pozas de agua. En la mayor parte del camino a través de la caverna tendrá que
caminar por el agua o nadar. A lo largo del recorrido verá estalactitas o
estalagmitas. Hasta llegar a uno de los sitios mayas más impresionantes de
Belice.
Los Mayas creían que las cuevas eran la entrada al
inframundo o el agujero de la
muerte. Em estas cuevas se hacían
sacrificios humanos por
razones como por sequía o para obtener
buenas cosechas .
En la cueva se
encuentran pedazos de cerámica en forma
de rostros humanos y animales que datan de 700 a 900 años DC, instrumentos
de sacrificio y restos humanos de niños y adultos forman parte de más
de 200 años de historia.
En Actun se conservan los restos cristalizados y
calcificados de una joven conocida como La Doncella de
Cristal, se cree que por tener dos vértebras rotas fue sacrificada de
forma violenta y que tiene al menos 1,100 años en la misma posición. La
cueva en sí lleva su nombre, o más bien, el nombre del esqueleto. Actun
Tunichil Muknal significa «cueva del Sepulcro Cristal».
Como dato curioso entre las grietas de la cueva se han
encontrado cadáveres ordenados por tamaño. Los expertos consideran que el rango
de edad va de los 3 a 5 años hasta los 35 ó 40 años, inclusive los cadáveres jóvenes
muestran signos de deformación craneana.
Castillo de Leap , Irlanda
Cuentan del Castillo de Leap que es uno de los más
fantasmales y misteriosos de toda Irlanda. De hecho, posee en sus muros una
sangrienta historia que contar. Se halla en el condado de Offaly, a las afueras
de la ciudad de Roscrea. Fue construido a mediados del siglo XIII por el
clan de los O’Bannon. Desde entonces muchas historias e intrigas casi
palaciegas han ocurrido en él.
Se dice que en el siglo XVI, el Conde de Kildare, Gerald
Fitzgerald, trató de conquistar el castillo, pero fue derrotado en sus muros.
Sobre esa misma época, tuvo lugar una feroz y amarga batalla por la sucesión
del clan de los O’Carroll, unos contra otros. Uno de los hermanos asesinó a
otro, que era un sacerdote, en lo que se dio a conocer como la Capilla
Sangrienta, mientras éste estaba llevando a cabo una ceremonia.
Desde entonces, no es de extrañar que existan en este
castillo espíritus que lo convierten en uno de los castillos encantados de
Irlanda. Otra fuente de espíritus del castillo fue descubierta en el
siglo XIX. Se trata de un pequeño calabozo al que sólo se puede acceder desde
una pequeña escotilla en el techo. Los prisioneros eran arrojados allí para
dejarlos morir de hambre. Hasta hace poco estaba lleno de huesos.
En 1659 el castillo pasó a formar parte de la familia Darby.
A finales de 1800, una integrante de esta familia, Mildred Darby desapareció en
los contornos de Roscrea. Desde entonces, muchos habitantes de la población la
han visto como una figura encorvada que aparece acompañada de un terrible olor
a azufre.
En la década de 1970, el castillo fue vendido a un exorcista
australiano, quien llegó para ahuyentar a los espíritus. Según parece, no pudo
hacerlo, pero garantizó que ya no serían más malévolos ni volverían a aparecer
así sin más. Curiosamente, desde entonces, no han vuelto a tenerse noticias de
apariciones fantasmales en sus alrededores.
En la actualidad, a la fortaleza se le conoce como el
castillo Leap, y puede ser visitado libremente desde la autopista R421, a unas
millas al norte de la aldea de Roscrea. Por su rica historia de asesinatos,
caos y traición; no es de extrañarse que el castillo sea considerado el sitio
más embrujado del mundo. En sus corredores, torres y salas hay muchos
espectros; entre los cuales se encuentran una vengativa mujer vestida de rojo,
esqueletos vivientes, monjes espectrales, poltergeists, niños fantasma y una
aterradora criatura conocida como “El Elemental”.
Les deseo una genial semana y les mando un beso. Esperó que les haya gustado esta entrada.
Hola ¿cómo están? Hoy les traigo un fragmento romántico con toques eróticos. Esperó que les guste.
Capítulo 35
Heli tembló sin saber qué hacer. Se quitó la camiseta y en lugar de sentirse sensual parecía desesperada. Metió la panza para que Seirim no pudiera ver sus rollitos aunque no era posible sin camiseta. Además, a él le gustaba su físico. Una pequeña parte de su alma estaba dejándose llevar por el pánico, pero ella se negaba a permitir que el miedo la dominase y no la deje ser feliz. Estar con Seirim era decisión. Su madre siempre le dijo que el amor era una elección que se da al principio con los ojos cerrados y luego con los ojos abiertos aceptando lo bueno y lo malo de tu pareja.
Oyó como otras veces una canción en su cabeza pero recién entendió las palabras y el sentimiento afloro en todo su ser. Quitándole un poco el miedo. Porque deseaba pasar con Seirim el resto de su vida. Con sus silencios y sus raros parientes, sus secretos, con su terquedad y lo que jalaba las cobijas.
Seirim era su elección , su única elección.
El demonio híbrido se acercó a ella y le preguntó —. ¿ Estás segura? Podemos esperar. No deseo que hagamos el amor porque quieres consolarme por la pelea con Khalid.
Heli puso los ojos en blanco —. Para consolarte te di el pastel. Unir mi cuerpo con el tuyo es solo un acto de cariño. Te deseo Sei y quiero unir mi vida con la tuya. ¿ Me deseas?
Seirim no dijo nada . Beso a Heli con fuerza. Ella notó su corazón acelerado y su gran erección. Heli descansó su cabeza en los hombros de Seirim.
—Sé que cuando lo hagamos ya no hay vuelta atrás. Pero mi destino estaba sellado desde el primer día en que te conocí.
— ¡Qué melodramática! — rio Seirim — por eso te amo.
— Eres un tonto.
Seirim no dejo de sonreír. Heli se quedó sin aliento era tan atractivo «Mira bien a ese hombre», pensó. Aquel atractivo hombre iba a ser suyo. Eso parecía un cuento de hadas. Miró con descaro su alta silueta de anchos hombros mientras Seirim le tocaba la mejilla.
—¿Tienes miedo? —murmuró Seirim — Dejando entrever cierto nerviosismo en su profunda voz.
Ella asintió—. Eso creo.
—Yo también.
Heli lo miró con incredulidad —Entonces estamos en graves problemas. Sabes que no tengo la experiencia que tú tienes, Seirim. —Sonrojándose ante su proximidad, mantuvo la mirada baja—. Temo no poder complacerte de la mejor forma.
—¿Y?
—¿Y si no quedas satisfecho ? Entonces, ¿qué?
Seirim rio indolente mientras le tomaba la mano.
—Considero que es muy improbable que eso suceda.
—¿Te molestaría?
—No lo creo. El sexo es cuestión de práctica, de lujuria y de dejarse llevar. Pero nosotros vamos a amarnos. Ya lo hacemos, cada vez que nos acariciamos. Iremos poco a poco. Deja de pensar Heli solo déjate llevar. ¿Todo lo que hemos hecho te ha gustado?
Heli le miró fijamente. Su rostro estaba rojo. Recordando la forma en que la tocaba Seirim por la noche. —Sí —aventuró con un hilo de voz—. Te amo.
Seirim desvió la mirada hacia sus labios.
—Heli, mi dulce seductora. Me enamore de ti, desde el preciso instante en que invadiste mis sueños. —Se inclinó y la besó con una ternura que la sorprendió mientras él la estrechaba en sus brazos—. No estés nerviosa —susurró poniendo fin al beso—. Confía en mí.
Ella asintió alzando la cara para ofrecerle de nuevo sus labios, que Seirim reclamó con un beso experto con el que aturdió sus sentidos. El corazón de Heli martilleaba contra su pecho cuando le rodeó el cuello con los brazos cruzando las muñecas sobre su nuca. Sentir el cuerpo de Seirim apretado contra el suyo avivó el fuego largamente reprimido en su sangre.
No serviría de nada pensar demasiado en eso. Pero mientras la acariciaba suave y diestramente, besándola una y otra vez, su capacidad de raciocinio se fue disolviendo para dar paso a un placer absoluto. Los problemas que hacía un momento la amenazaban parecían ahora pertenecer a otra persona.
Sus sentidos despertaron invadidos por la sensualidad. Él lo era todo. Adoraba el sabor de su boca, sus labios suaves acariciando los suyos, su cuerpo duro bajo sus manos. El olor del invierno impregnaba su largo cabello plateado. La forma hipnótica como la tocaba hacía que se le encogieran los dedos de los pies. Al tiempo que aquella mano, grande y caliente, se posaba en su nuca por debajo del cabello.
Seirim continuó besándola, lamiendo su lengua y dejándola sin aliento cuando las yemas de sus dedos abandonaron su nuca y descendieron sobre su clavícula hacia su agitado pecho.
Ella se encontraba solo con un sujetador blanco de algodón. Seirim no apartó la boca de la suya. Solo su contacto hizo que le subiera la temperatura cuando comenzó a desabrochar con paciencia el sujetador.
Justo entonces tomó conciencia de algo. Seirim siempre le dejo decidir cómo iban a llevar la relación Siempre fue sincero con respecto a sus intenciones dándole así la oportunidad de pensarlo bien y decidir por sí misma. Lo cierto era que Seirim tenía razón. Le deseaba con la misma desesperación que él la deseaba a ella.
—Ya está —susurró Seirim cuando de un tirón le quitó la prenda.
—Gracias —le elogió con timidez. Entonces contuvo el aliento cuando sus dedos tocaron ligeramente sus pezones.
Seirim sin mediar palabra alguna, hizo que Heli se sentara al borde la cama. Ella le sostuvo la mirada, y se le aceleró el corazón cuando se inclinó para quitarle los zapatos liberando sus pies. Seirim se detuvo y le envolvió los pies, tan solo cubiertos por las medias, con sus cálidas manos.
Entretanto, Heli cerró los ojos disfrutando de las caricias. Mientras le quitaba las prendas Las manos de Seirim ascendieron por sus piernas, sus caderas, hasta llegar a la cintura, tras lo que se dedicó de manera considerada a desabrochar el botón del vaquero y luego el cierre. Heli abrió los ojos y se recostó contra el respaldar de la cama observándole con ávida fascinación.
—Alza las caderas para mí —susurró.
Heli se mordió el labio inferior y levantó los brazos para agarrarse a la parte superior del respaldo; cuando arqueó el cuerpo elevándose de la cama Seirim le quitó lentamente el vaquero.
Un calzón de algodón blanco de abuelita apareció. Heli se puso roja de vergüenza por no tener ropa interior sexy.
Heli con timidez susurró — Me vestí deprisa.
Serim le quitó las bragas. Su piel estaba caliente a pesar de que se encontraba desnuda. Inclinó la cabeza para depositar un beso en la rodilla desnuda. Seirim permaneció en aquella posición durante un prolongado momento, inclinado ante ella y los labios sobre su piel.
Heli le acarició de forma indecisa al principio, deslizando la palma por su largo plateado como la luna. Entonces amoldó los dedos sobre la mejilla y la mandíbula, ásperas por la barba incipiente. Seirim levantó la cabeza y la miró con una pasión rayaba en la adoración que la dejó sin aliento.
Sin previo aviso, Heli se incorporó le beso con pasión y sin miedos. Se deleitó sintiendo los labios de Seirim sobre los suyos y la suave tibieza de sus manos acariciándole la espalda desnuda, los brazos, los costados. Le devolvió los besos con feroz y temerario abandono mientras ardía por él. Le tocaba por todas partes y disfrutaba de la tersa y la sólida dureza de sus hombros anchos y de sus enormes brazos.
No le importaba la opinión de nadie y solo deseaba seguir a su corazón . Su madre hizo lo mismo al unirse a un humano ¿Por qué no debería seguir sus pasos?
Un deseo voraz la impulsaba a unirse en un solo ser con él, esa noche mientras correspondía a sus besos con febril desesperación. Las manos le temblaban y la piel le ardía después del frío que había pasado cuando comenzó a desvestirle también a él. Primero le acarició el cuello, ahora descubierto, explorándola con avidez. Al igual que sucedía con la mandíbula, tenía la piel áspera por la barba incipiente tras un largo día.
Sentada en la cama, le rodeó con los brazos cuando él se arrodilló entre sus piernas. Tenía su lengua en la boca, sus manos en los pechos. Desató con delicadeza el cordón que sujetaba su rebelde cabello para que cayera sobre los hombros. Enredó los dedos aquella melena plateada deleitándose con su virilidad.
Jamás había encontrado tan increíblemente excitante a ningún hombre, sobre todo en aquel estado; con cada momento que pasaba aumentaba la avidez, la lujuria que Seirim sentía por ella, y se mostraba menos civilizado. Le apremió para que siguiera, encantada con su fuerza feroz e indomable, la dura e implacable energía del demonio. Perdida en su deseo por él, deslizó los dedos dentro de la abertura en uve de su camisa negra anhelando la oportunidad de tocar por fin al hombre que amaba desde hace tanto tiempo.
Le recorrió explorándola con las palmas. Sus músculos parecían esculpidos en piedra, pero su suave piel tenía el seductor tacto de la seda. Gimió débilmente maravillada por aquel torso cincelado que se agitaba por su dificultosa respiración.
Seirim gruñó en respuesta.
—Me estás volviendo loco. Te deseo —jadeó contra sus labios.
Heli le despojó de la camisa con impaciencia, pero cuando él se detuvo para sacársela por la cabeza, le miró sobrecogida al contemplar aquel abdomen esculpido. «Ay, Dios mío».
—Ven aquí —le susurró Seirim con voz grave y ronca.
La orden la excitó en grado sumo. En esos momentos no le molestaba lo más mínimo que él le dijese lo que tenía que hacer.
Abarcó el trasero femenino con las manos y la atrajo contra sí, en sus ojos ardía una pasión que no admitía negativas. Heli le rodeó con los brazos y las piernas, dándose un festín con sus besos mientras la llevaba hasta la cama y la tendía en ella.
Seirim se colocó encima. Seguro que él podía percibir el fuerte latido de su corazón en el pecho, pensó Heli cuando este le tomó el rostro entre las manos y se inclinó para besarla apasionadamente una vez más.
—Te amo, Heli —susurró deteniéndose muy brevemente para desabrocharse los pantalones—. Eres mi tentación.
Seirim se moría por reclamarla. Arrebató sus sentidos hasta llevarla prácticamente a la locura.
No podía soportar un solo momento sin tenerla y llegar a unir no solo su cuerpo sino sus almas. Su vida siempre fue gris hasta conocerla y a pesar de que quiso separar al principio de ella no pudo. Heli puso un color, música, risas y valor a lo que fue una existencia en la que imperaba el honor, la soledad y la lucha por los más indefensos.
Nunca iba a dejar a Heli. Ella estaría con él por el resto de su vida. Deseaba estar dentro de ella. Derrumbar los últimos muros que se interponían entre los dos. Juró que no dejaría que Uvatar, ni Naur le hicieran daño. Le enseñaría a pelear. Ella siempre sería su compañera tanto en la lucha como en la intimidad.
Ambos oían un canción que enfatizaba su unión .
Tu lugar es a mi lado
Hasta que lo quiera Dios
Hoy sabrán cuánto te amo
Cuando por fin seamos dos
Y nunca estuve tan seguro
De amar así, sin condición
Mirándote mi amor te juro
Cuidar por siempre nuestra unión
Hoy te prometo
Amor eterno
Ser para siempre
Tuyo en el bien y en el mal
Hoy te demuestro
Cuánto te quiero
Amándote hasta mi final
En esos instantes lo único que deseaba darle era un placer como ninguno que hubiera conocido. No acertaba a comprender esa salvaje e irracional necesidad que Heli despertaba en él, que corría por sus venas. Un hambre que no se limitaba solo a saciar su lujuria, sino también a unirla de todas las maneras posibles a él. De cerrar el círculo de lo que había comenzado entre ellos aun antes de que ella naciera.
En su fuero interno, supo desde el principio que ella le pertenecía. Que era suya para protegerla, sanarla, para consolarla después de cuánto había sufrido. Heli y él no solo serían dos seres solitarios. Hoy sus almas y sus vidas se unirían para siempre. El destino de ambos era ser compañeros y amarse hasta el final. Se esforzó por encontrar una razón coherente a aquel brutal anhelo que le inspiraba, alguna explicación lógica de por qué sentía su dolor como propio, y por qué su presencia en una habitación podía disipar la oscuridad, al menos para él.
Las respuestas se le escapaban burlonas, disolviéndose en el placer de sus besos. Heli enmarcó su rostro entre las manos para beber de su boca mientras su belleza y su dulce y absoluta inocencia le envolvían en un halo de fuego casi sagrado.
El cuerpo de Heli movió en seductora invitación cuando las manos de Seirim comenzaron a vagar por todas aquellas curvas y sus pechos se inflamaron bajo su contacto . Rozó los pezones con los pulgares, pero muy pronto fue incapaz de resistir su provocativo hechizo. Abandonó sus labios y descendió para rendirles reverencia.
Saboreó cada uno con hambre insaciable, pausada, exquisita. Ella tenía la respiración entrecortada cuando se apoyó en los codos para observarle y disfrutar de sus atenciones. Mientras reverenciaba su seno con la boca, la mano gozaba de libertad para descubrir y conquistar nuevos territorios.
Sabía muy bien dónde deseaba ir. Descendió poco a poco por su abdomen provocándola a medida que se aproximaba al monte de Venus. Trazó juguetones círculos con los dedos en la parte baja del vientre asegurándose de que ella ardiera en deseos de sentir su contacto antes de dignarse a dárselo. Cuando Heli gruñó con manifiesta frustración al tiempo que elevaba las caderas para salir al encuentro de su mano, Seirim se introdujo en su sexo con una diestra caricia.
Estuvo a punto de perder la cordura al adentrarse un poco más y encontrarla completamente mojada. Sus dedos se ungieron con la crema de Heli. Ella exhaló un suspiro apremiante de placer y dejó caer la cabeza hacia atrás en el momento en que Seirim hundió un dedo en su interior. Sentía la sangre rugiendo por sus venas, pues ella estaba tan preparada para el amor como ninguna mujer con la que se hubiera acostado, instándole en sus exploraciones con jadeantes movimientos. «Tan mojada». Y así, en aquel preciso instante, Seirim quedó esclavizado por su inesperada lujuria, preso de corazón y de mente, en cuerpo y alma.
Se sintió arrastrado por sus dulces gemidos a una palpitante vorágine. Jamás en toda su vida había deseado a nadie con una necesidad tan profunda y primaria. Liberó su miembro, luego capturó los delicados dedos de Heli y los guió hasta su carne enfebrecida cerrándolos a su alrededor.
Un pequeño grito de asombro escapó de los labios de la joven. Seirim no sabía si reír o estremecerse de frustración, pero aquella mujer le llenaba de alegría. Se estremeció con gran violencia cuando aquellos delicados dedos le ciñeron demostrando un efusivo entusiasmo por su nueva tarea. Seirim fantaseó con su boca, pero había un momento y un lugar para cada cosa. Esa noche tenía ante sí el gran desafío de ocuparse de su iniciación sin causarle un excesivo dolor.
Se bajó los pantalones por las caderas, pero se quedó rígido mientras de sus labios escapaba un gruñido de placer cuando la mano de Heli le apretó y comenzó a acariciarle con mayor vigor y celeridad. Ella se había tumbado de lado para poder maniobrar mejor. Era una mujer asombrosa.
—¿Es agradable? —aventuró ansiosa por hacerle perder el control.
—Mucho. Pero... —susurró deteniéndola— sé de algo que es... aún mejor. —Impulsado por la creciente lujuria, la tendió de espaldas y se colocó encima cuidando de no aplastarla con su peso. Luego le pasó un brazo por debajo del cuello, ahuecó la mano sobre la parte posterior de su preciosa cabecita y la miró fijamente durante un segundo—. Ahora voy a poseerte.
—Mmm, sí, Seirim, por favor. —Se retorció debajo de él.
Seirim bajó la cabeza y devoró su boca a besos mientras la penetraba. Empujó centímetro a centímetro dándole aquello que los dos anhelaban con tanta desesperación. Heli le acogió gustosa aunque podía sentir su febril incertidumbre.
Se movió a ritmo lento mientras palpitaba dentro de ella. Solo se había introducido hasta la mitad, dándole placer con leves embates, acariciando sus apretadas paredes internas. Sus pechos se agitaban contra su torso mientras se acostumbraba y aceptaba la intrusión con cautela. Seirim sintió el momento en que ella necesitó más.
Se lo dio hundiéndose más profundamente resuelto a tomarla. Ella se humedeció los labios y se abrió a él, pero Seirim continuó conteniéndose. Siguió sin prisas hasta que la vio sacudir la cabeza sobre la almohada y su cuerpo se retorció debajo del suyo con trémula frustración.
Entonces entró en ella con brío y aceleró el ritmo. Heli arqueó la espalda clavándole las uñas en las temblorosas caderas y profiriendo una furiosa maldición en voz queda. Seirim no pudo seguir aguantando por más tiempo. Mientras Heli yacía estremecida debajo de él, apoyó las manos por encima a ambos lados, clavó la mirada en sus ojos, y embistió de nuevo tomándola por entero.
Esta vez se introdujo hasta la empuñadura en su interior, y ella profirió un débil grito de dolor. Seirim lo lamentó de inmediato, pero, cuando comenzó a retirarse, Heli se aferró con los brazos su cintura empapada en sudor.
Tras bajar rápidamente la vista hacia el lugar donde se unían sus cuerpos Seirim notó que se le formaba un nudo al ver una mancha escarlata de su sangre. «¡Santo Dios!» No había esperado sentir la intensa emoción que le embargó en ese instante, como si justo entonces se percatara realmente de que acababa de desflorarla. Era la criatura más hermosa e increíble de cuantas había conocido. Y le había entregado libremente su virginidad y su amor como nadie más lo había hecho.
De repente Seirim no supo qué hacer; se sintió perdido, aunque solo por un breve segundo. ¿Debía detenerse? ¿Debía continuar? ¿Acababa de cometer un terrible pecado al tomar su inocencia cuando lo único que tenía para darle a cambio era oscuridad?
Heli tomó la decisión por él arqueando el cuerpo para besarle en el pecho una y otra vez, con tal dulzura que estuvo seguro de que iba a perder el juicio.
Apretó la cabeza de Heli contra él de forma reverencial y cerró los ojos. Sin necesidad de palabras aquella joven le dijo que era digno de ella. Aunque le dolió ella lo deseaba, dentro de ella por completo. Le dijo que era el elegido. Pero aquel ángel no tenía ni idea de en lo que se estaba metiendo.
Seirim se estremeció acariciándole el cabello con la mano, que temblaba ligeramente por la violenta intensidad de su pasión. Jamás una amante le había conmovido hasta ese punto.
Al cabo de un momento se tendieron lentamente sobre el colchón. Acariciándose lentamente Seirim se tumbó a su lado mientras se miraban el uno al otro, unidos aún sus cuerpos. Seirim por un momento miró que la luna llena vertió una lágrima. Él sabía que los milagros existían y Heli era el suyo.
Hola ¿cómo están? Hoy traigo un libro liviano para relajarse un poco y que además es romántico
Mordisco rápido
¿Ese ardiente tipo atado en la cama de Lissianna Argenau?
¡No es el postre... es el plato principal! Lissianna lleva siglos deseando al
pretendiente adecuado, no un bocado rápido, y por el aspecto de este erótico
hombre atado a su cama le gustaría que él fuera el candidato. Aunque hay otro
asunto más apremiante: su tendencia a desmayarse ante cualquier signo de
sangre... una rareza especialmente molesta para un vampiro. Su madre cree tener
la solución pefecta, y le sirve al psicólogo en una bandeja de plata (o más
bien en una cama de hierro forjado). Por supuesto que no viene mal que ese
psicólogo tenga un delcioso cuello. ¿Qué mujer vampiro tendría la sangre fría
para resistirse a beber de ahí? El doctor Gregory Hewitt se recobra para
encontrarse en el dormitorio de una bella desconocida... una hermosa mujer
preparada para ofrecerle una intensa noche de pasión. Pero ¿será posible para
el buen doctor descubrir el amor verdadero con una arpía vampira hemofíbica, o
simplemente será una buena comida? Esa es lo que se pregunta el doctor Greg
deseoso de hundir sus dientes en... si consigue que Lissianna lo muerda.
Opinión Personal: Es un libro divertido para relajarse y pasar un buen rato.
Hola ¿cómo están? Hoy les traigo dos lugares que son conocidos por dar miedo.
El bosque de los suicidios.
Situado en la prefectura de
Yamanashi, a un centenar de kilómetros de Tokio, Aokigahara ocupa
alrededor de 35 hectáreas (35 km2) de un parque natural a los
pies del Monte Fuji. Con excelentes vistas sobre la cima más alta del país,
repleto de árboles centenarios, formaciones de lava y cuevas subterráneas, es,
contra todo pronóstico, tras el Golden Gate de San Francisco, el lugar del
mundo más frecuentado por quienes deciden acabar bruscamente con su vida con
casi 80 muertes desde 2002. Cuerdas con lazos corredizos colgadas de los
árboles, ropa y zapatos abandonados y mensajes de advertencia que tratan de
disuadir a los posibles suicidas convierten en espeluznante este paraje ubicado
junto a las faldas del monte Fuji.
Algunos creen que los orígenes de esta siniestra
“fama” se remontan al siglo XIX, cuando siguiendo la tradición ubasute,
las familias japonesas incapaces de mantener a
parientes ancianos o enfermos los abandonaban en el bosque para que
murieran allí.
El bosque se asocia históricamente con demonios de la
mitología japonesa, y existen poemas de hasta 1.000 años de antigüedad que
hablan de la maldición que habita en ese lugar, esa es la principal razón de lo
que se habla, aunque hay algunas otras esta es una de las más convincentes.
El hecho de que el libro de Wataru Tsurumi muestra este
lugar como uno de los mejores para suicidarse donde incita al ahorcamiento por
ser una obra de arte. Años después, el cine -con cintas como El
bosque de los sueños (‘The Sea of Trees’) o El bosque (‘The
Forest’) no han hecho más que
hacer aumentar la popularidad de este singular rincón.
Osario de Sedlec
Osario de Sedlec, ubicado en la ciudad de Kutná Hora, a
80km de la capital de la República Checa. Esta capilla, completamente decorada
a base de huesos humanos. Contiene entre 40.000 y 70.000 esqueletos humanos,
colocados artísticamente para formar la decoración y el mobiliario de la
capilla. Lo «artístico» de su decoración se debe a la necesidad de organizar
los huesos desenterrados en las obras de remodelación del cementerio.
En su origen fue inspirado por una leyenda sobre la
santificación del lugar donde se levanta a través de una palada de tierra
del monte Calvario, donde Cristo fue crucificado. Quizá por ello, el osario se
ha ido ampliando de forma constante desde el siglo IV y los habitantes de la
zona consideran un honor tener sus
huesos expuestos en tan macabra catacumba pública, incluso formando parte de un
candelabro de esqueletos.
Esperó que les haya agradado esta entrada les deseo una genial semana
Hola ¿cómo están? Hoy les traigo un nuevo fragmento de mi historia. Esperó que les agrade
Capítulo 34
Heli fue a su habitación y tomó un trozo de papel en blanco. Escribió el nombre de Leviatán y luego preguntó si ¿Podía ir a verlo?
El papel desapareció en cuestión de segundos con una respuesta afirmativa. Heli sonrió se peinó y fue a tomar su chaqueta para ver al abuelo de Seirim.
Solo tuvo que atravesar el portal mágico que tenía Luke a las afueras del castillo. Dejó un mensaje a Luke diciendo a dónde iba y atravesó el portal. A diferencia de las películas de Harry Potter Heli solo tenía que pensar en el destino a donde se dirigía.
La primera vez que visitó a Leviatán Heli pensó por lo menos encontrarse un perro de tres cabezas o un volcán en llamas. Sin embargo, al igual que en esa ocasión se encontró en un terreno yermo envuelto en una gran niebla. Heli se concentró en Leviatán.
De repente la niebla desapareció y observó una puerta. En la que le esperaba Chatel todo vestido con ropa de cuero negro y una bufanda de seda roja. Su rostro sonriente le dio la bienvenida.
— Me alegra verte de nuevo.
— Hola, Chatel, para mi también es un gusto. — Heli saludó al hermano de Seirim con un abrazo.
Mi abuelo, está encantado con la visita.
— Tu abuelo , es muy amable por ayudarme a aprender más sobre mi poder.
Chatel se rio — que no te confunda el rostro amable. Leviatán puede ser un enemigo cruel, pero tú le caes bien.
Heli sonrió mientras miraba el paisaje . El inframundo era un mundo enorme con varios castillos montañas y ríos. La primera vez que ella vino Chatel le explicó que cada clan demoniaco tiene una región y un castillo.
Demonios como Seirim que no poseen un clan viven en cuevas o montañas. Heli deseaba conocer el hogar de su pareja, mas este todavía no le invitó. Sonó el celular de Heli con una llamada. Ella frunció el ceño al mirar el número. Apagó el celular.
Últimamente Pablo la llamaba o le dejaba mensajes. Hasta busco a la madre de Heli desesperado por contactarla. Ella le aclaró que la deje de molestar, pero Pablo no entendía.
— ¿ Alguien te molesta?
— Pablo.
Chatel levantó una ceja intrigado. — Así que mi hermanito, tiene competencia.
— No. — Heli se puso roja como un tomate al contestar tan deprisa y de forma terminante.
— La bestia peluda, tiene suerte.
Por suerte llegaron a la casa de Leviatán. El viejo demonio tenía su casa a las orillas del río amaril. Para confundir a los visitantes inesperados la casa estaba camuflada en un árbol. Chatel tocó el árbol y este se abrió Heli y él entraron la casa estaba en un risco rodeada de agua.
Chatel creó un puente con su magia y Heli lo siguió muy pronto llegaron a la puerta de la casa de Leviatán.
El viejo demonio los esperaba en la puerta. Ni bien llegó abrazó a Heli con cariño. A Leviatán le agradaba mucho esa humana. No necesitaba su poder para ver su corazón limpió o lo muy enamorada que estaba de su nieto.
Heli era única , al tener parte de la sangre Chatel y ser un anuruin tenía un poder inmenso que explotar . Al ser la pareja de Seirim y la posible presa de Chatel si este no reflexionaba y cometía un terrible error. Leviatán decidió protegerla y enseñarle a utilizar su poder para que nadie le hiciera daño ni siquiera sus nietos. Por eso la entrenaría y le revelaría un secreto que aumentaría su poder.
Hizo pasar a Heli al interior de la casa. Donde estaba encendida la chimenea y se oía Bohemian Rhapsody. La casa de Leviatán estaba llena de plantas y ventanas su mueble eran funcionales y cómodos. Se encontraba decorada en los colores azules y blancos.
Lo que más le gustaba a Heli era la gran cantidad de libros que Leviatán poseía . Si uno se fijaba bien las paredes azules se transforman por arte de magia en libreros.
Leviatán la hizo pasar directamente a su biblioteca mientras Chatel los dejó solos. Por un buen rato el viejo demonio le enseñó a Heli hacer hechizos y pelear solo utilizando su mente.
Luego de dos horas Heli estaba cansada y con dolor de cabeza. Lo peor es que su estómago sonó advirtiendo a Leviatán que tenía hambre.
— Será mejor que descanses y cenes conmigo.
— Muchas gracias — Dijo Heli sintiéndose algo cohibida.
Salieron del estudio y en lugar de ir al comedor. Leviatán la hizo caminar por un pasillo estrecho y luego la llevó a un jardín. Lleno de petunias, rosas, girasoles y claveles. Al principio Heli no percibió que a lo lejos del jardín había una cascada rodeada de hermosa montaña nevada y de un volcán.
— Ve te llevaré a la cascada de los sueños. Cuando me siento intranquilo . Me gusta sumergir mis pies desnudos mientras me bebo una coca-cola o una cerveza bien fría.
Heli no dijo nada . El paisaje se le hizo conocido . Estuvo callada pensando por varios minutos. Luego recordó que ese lugar era donde conoció a Seirim.
—Es un lugar muy bello.
— Ven siéntate — Leviatán le mostró una gran roca en la que se sentó y dejó un espacio para que Heli hiciera lo mismo.
— Me parece conocido este lugar.
— Tal vez lo visitaste con Seirim su hogar está en esa montaña.
— Ah— Heli se quedó un buen rato observando la casa de Seirim. Con ganas de conocerla.
Leviatán le tocó el hombro.
— Hoy has estado, algo distraída.
Heli bajo de la roca y se acercó a la orilla y topó con su mano derecha el agua de la cascada.
— Un poco. Estoy preocupada por mi amiga Amelia.
— ¿La joven fue raptada por Úvatar?
Heli asintió.
— Ella ahora está salvó, aunque enferma. Es lo que me contó Adremelech.
— Por el momento, Billy desea raptarla. — Heli tomó una roca y la lanzó — Hay algo extraño en Billy. Cuando nos atacó a Ana y a mí. Tenía un poder parecido al suyo era muy fuerte. Sin embargo, la otra vez Seirim lo provocó y no sentí nada apenas, tenía energía mágica .
— Es muy interesante —. Los ojos de Leviatán brillaron de tal forma que Heli le asustó.
— Tengo una teoría te la diré cuando puedas percibir el pasado de Billy . Hoy te enseñe a hacerlo. Hazlo y te contaré una historia que podrá ayudarte a salvar a tu amiga y a entender el secreto de las urnas.
Heli se volteó tan rápidamente que casi se tuerce el cuello —. Si, sabe el secreto, no entiendo ¿Por qué no nos ayuda? Las urnas son unas de las piezas claves que faltan para vencer a Úvatar.
De repente el rostro de Leviatán se volvió ceniciento y sus ojos mostraban angustia.
— Lo sé. El secreto de las urnas como tú lo dices esta en este libro —. Le indicó un libro viejo de pasta negra.
Heli sintió una gran energía despedir de él.
—¿Seirim conoce de su existencia?
—Él fue él que lo recuperó lo tenía la madre de Azidahaka escondido para que nadie se entere de su existencia. Toma el libro —. Cuando Heli lo tuvo en sus manos sintió una gran energía que le quemaba toda y tuvo que soltar el libro.
— Hasta ahora ninguno de nosotros ha podido abrir el libro. Ni siquiera Tamar. Estoy seguro de que Billy tiene conexión con este libro. Por eso es importante conocer su secreto. Y es algo que tú debes desentrañar. Estoy seguro de que él te subestimará por tu sexo y mestizaje.
Antes que Heli pudiera decir algo. Llegó Chatel.
— Es hora de cenar me muero de hambre.
Leviatán tomó el libro y lo envolvió en un pedazo de seda de color blanco y se lo dio a Heli.
— Si descifras el misterio de Billy tal vez, puedas abrir este libro. De eso estoy seguro. El destino te eligió.
Heli no estaba segura de eso. Suspiró como respuesta y miró la casa de Seirim. Esperaba que a él le fuera mejor y que entre los dos logren descubrir la forma de terminar con Úvatar y tantos misterios.
Heli llegó a la mesa de un gran comedor con hambre y algo cansada . Seirim le explicó que los demonios se alimentaban de emociones, pero aun así también comían comida. A muchos les gustaban la carne y la sangre cruda. Pero a la mayoría como los humanos y otras especies ingerían de todo. A Heli le daba miedo que le sirvieran carne cruda. Se tranquilizó cuando en la mesa observó pan fresco y agua.
La cena fue tranquila Heli comía con ganas y apenas hablaba. Tenía muchas cosas en mente entre ellas. La reciente charla con Leviatán, la salud de Amelia y su relación con Seirim. Pensar en su pareja le tranquilizo un poco.
Agradeció la hospitalidad de Leviatán y la alegría de Chatel. La comida fue sencilla. Lo mejor fue un pastel de queso hecho por Leviatán. Heli se hubiera acabado todo el pastel si pudiera hacerlo. Hasta Chatel que apenas comió algo se sirvió dos platos.
Leviatán tomó el último pedazo y se lo sirvió a Heli.
— ¿Deseas el último pedazo?
Heli se acordó de Seirim y el desplante con Khalid. A ella siempre le animaba un buen plato de pastel.
— Prefiero llevarlo.
Heli regresó a la isla de Skye acompañada de Chatel. Ni bien llegó fue al laboratorio de Blake. Seirim no se encontraba allí aunque la reunión a la que asistió terminó hace horas. Blake le contó que Seirim y Khalid discutieron y casi se van a los golpes.
Reviso su celular en busca de lo mismo. Y encontró un mensaje en el que pedía que lo viera en el lago. Heli se maldijo por olvidarse de revisar su teléfono. Siempre le pasaba lo mismo.
Ella caminó hacia el lago. Encontró a Seirim acostado debajo de un árbol. El semblante de su demonio le rompió el corazón a Heli.
— Hola.
Seirim se paró al oír el saludo de Heli.
— Hola, ¿Que tal te fue con mi abuelo?
— Me enseñó muchas cosas —. Heli decidió contarle después sobre el misterioso libro.
Seirim invitó a Heli a que se siente en césped. Se quedaron callados un momento mientras ambos miraban salir la luna. A Heli le encantaba ese lugar. Ella apoyó la cabeza en el hombro de Seirim.
— ¿ Cómo te fue en la reunión?
— Mal, la verdad no tenía ánimos de ver a nadie. Me puse a vagar por todo el campo y me detuve aquí. Fue cuando me di cuenta de que deseaba estar contigo , hablar contigo. Cuando todo parece estar yéndose a pique solo requiero de tu sonrisa para animarme.
Heli reprimió el suspiro — Lo mismo me pasa a mí. Aunque también siempre me ayuda un pastel. Te traje un poco.
Seirim se quedó impactado . Solo Khalid y Leviatán alguna vez se preocuparon por él de esa forma. Era la primera vez que una de sus parejas lo cuidaba y le demostraba su amor fuera del lecho.
Heli le dio un pedazo de pastel mientras ella tomaba otro.
— Gracias —. Seirim sonrió a Heli.
— Algo te molesta.
Seirim miró a la luna y comió un pedazo de pastel —. Khalid me odia. Tiene razón lo traicione no confíe en él. Hice que su madre muriera...
— Tú no mataste a su madre fue Úvatar y Adremelech borró tu memoria antes que le confesarás todo a Khalid.
— Debí contarle todo cuando me enteré que Amelia era la elegida. Él lo hubiera hecho.
Heli tocó la mano de Seirim —. No estés tan seguro. Además, no puedes alterar el pasado. Solo vivir el presente.
Seirim le dio el último pedazo a Heli — Mi presente y mi futuro eres tú. Ahora somos dos.
En ese momento Heli se dio cuenta de que amaba a Seirim y que seguir aplazando el tener relaciones era una tontería La vida estaba hecha de decisiones y momentos. Y ella decidió estar con Seirim sus silencios, sus culpas y su gran corazón cueste lo que cueste.
Heli tembló.
— ¿Estás con frío?
— Algo.
Seirim dio su chaqueta a Heli y le abrazo mientras iban juntos hacia su habitación.
Cuando llegaron como todas las noches. Heli preguntó —. Me acompañas a dormir.
Seirim asintió era su momento favorito del día.
Cuando llegaron Seirim se sentó en la cama . Iba a quitarse las botas . mientras esperaba que Heli se cambiará en el baño , La primera noche durmieron con la ropa puesta pero luego de hablar sobre ello. Ambos acordaron utilizar pijama.
A Seirim le gustaba desnudar a Heli en la oscuridad mientras ambos se contaban su día. Poco a poco aprendió que a Heli le gustaba que le besara en el cuello mientras sus manos tocaba sus senos. Cerró los ojos mientras recordaba que anoche por primera vez descubrió el sabor de Heli. Cada caricia, cada palabra y cada minuto que compartían lo llenaban de felicidad. Estaba convencido que Heli que era su compañera para toda la vida.
— Seirim.
Seirim abrió los ojos con sorpresa.
Heli aún no fue para el baño. Ella se sacó frente a sus ojos la camiseta negra.
Seirim se acercó a ella.
— Heli ¿ estás segura?
— Sí. La vida está hecha de momentos y decisiones. Desde que te conocí todos los caminos me han llevado hacia ti.
— No es necesario que me consueles.— Seirim acaricio su mejilla.
— No lo es. Hago esto porque te deseo y porque te amo.
Les deseo un genial fin de semana y les mando un beso