Hola ¿Cómo están?
Hoy les traigo un nuevo fragmento de mi novela.
Capítulo 21
Radulf pensó que cuando volviera de cuidar Super One podría renunciar a ser recolector de almas y encontrar la redención. Vanora no se lo permitió Como castigo a su casi traición se le dio el trabajo que antes desempeñaba Flavia.
Cansado y algo mareado terminó queriendo sentarse en la cafetería del cielo azul. ahora entendía el malestar de Flavia y su amargura. La enseñanza no era para todos y por supuesto no era para él.
María una de las recolectoras penitentes que ayudó cuando la acusaron de algo que no hizo. Lo observó tan triste que sin que él lo pidiera le dio una taza de té y galletitas. Radulf se impuso nunca comer comida humana ni disfrutar de algo como castigo a lo que hizo en su vida humana.
Agradeció a Maria, ella no tenía porqué pasarle algo. Ya en casa de Luke cuando cuidaba a Super One le tocó consumir alimentos. Ya había roto el voto. Ni todos sus propósitos y castigos hizo que no fuera tentado por su deseo de por y orden. Tal vez, los cambios fueran positivos. Tenía algo de hambre, debía dejar de analizar todo. Tomó el té recordando cuánto le gustó su estadía en el castillo.
Como la galleta con ganas sintiendo que era como un rayo de sol en un día gris. Se marchó un poco menos cansado. Volvió a agradecer a María y fue en busca de Rory su nuevo alumno.
El muy pronto podría desempeñarse solo, pero le tocaba evaluarlo. Suspiró, Rory era muy entusiasta y algo cansado. Aunque era un buen muchacho. Parecía de alrededor de los 20, tenía el cabello largo y vestía ropa negra.
Ni bien lo observó llegar se inclinó.
— Lo esperaba Lord Radulf.
— Hay necesidad de inclinarse.
Rory se puso rojo como una manzana. Radulf no dijo nada y pidió ver la lista de las almas que a Rory le tocaba llevar al cielo azul o al inframundo. Luego de unos minutos partieron a un departamento exclusivo en Manhattan. Una estrella de cine si seguía por ese camino drogándose y tomando alcohol iba a morir en uno o dos días.
Las parcas se aseguraban de estar en el momento justo y visitar al sujeto que iba a morir varias veces al día.
Rory miró su piedra aún estaba en alerta naranja.
Radulf miró al joven tirado en el piso.
— Mira su aura y alrededor. Yo creo que partirá en una hora. No solo debes confiar en tu piedra, sino en todo tu entorno.
Rory sacó una libreta y se puso a escribir. Raldulf quiso gruñir, pero no lo hizo. Fue cuando las piedras de recolectores de los empezaron a emitir un ruido extraño.
Rory nervioso volvió a ver al hombre drogado.
—¿ Qué pasa?
Radulf se concentró y se quedó callado unos minutos. — Úvatar está atacando una universidad cerca del Bronx.
Rory se puso pálido y recordó cómo estuvo a punto de morir cuando Úvatar atacó el purgatorio. Con miedo preguntó —. ¿Debemos ir a ayudar?
— No, no somos cazadores. Pero si quieres pondremos nuestras piedras en señal de alerta si la presencia o la mera energía de Úvatar se siente en el ambiente.
Rory quiso besar a Radulf por la idea. Aunque pensó que a su maestro no le gustaría que lo hiciera. En lugar de eso dijo de la forma más sobria que pudo —. Sí.
Los dos recolectores hicieron en ese momento sintieron un pitido.
Esperó que les haya agradado este capítulo.
Les deseo un genial fin de semana.
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