Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí, que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero, que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero, que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.

domingo, 7 de febrero de 2016

Chiguiles una receta típica del carnaval de Guaranda.

Hola ¿cómo les v a?  La mayoría deben estar disfrutando el carnaval.

En mi  país  por lo general  se  celebra  con  agua , aunque  en Ambato   si hay  desfiles entre  otros.  actos.
Carnaval de  Amabato
  Sin embargo hoy no les  voy  hablar  de  Ambato, sino  de  Guaranda.

Guaranda

San Pedro de Guaranda o simplemente Guaranda es una ciudad de Ecuador, capital de la Provincia de Bolívar. Está ubicada en el centro del Ecuador, dentro de la región andina; en una zona climática no muy fría, teniendo una temperatura promedio de 16 °C. La ciudad es el centro político-administrativo de la provincia. Alberga grandes organismos culturales, financieros, administrativos y comerciales. Está dividida en tres parroquias urbanas, las cuales se subdividen en barrios.
Se la conoce como "Ciudad de las Siete Colinas", por estar rodeada de las colinas: San Jacinto, Loma de Guaranda, San Bartolo, Cruzloma, Tililag, Talalag y el Mirador. Además tiene el sobrenombre de "Ciudad de los Eternos Carnavales", por llevar a cabo la fiesta de carnaval más famosa del país, a la cual acuden decenas de miles de turistas nacionales y extranjeros.

Su  carnaval  es muy  famoso y  divertido 
Aunque  hay desfiles  se juega  con agua , harina y huevo.
Una  de las  tradiciones  sobre   ese  carnaval  es    este   rico plato típico  del que  les  voy  a  dar la  receta.

Chiguiles
Los  chiguiles  son  muy  similares  a los  tamales   rellenos  de chicharrón y  queso.  Espero que les  guste la receta.  son muy  sabrosos. La  receta  que les  daré  es  para  10 personas.

Ingredientes:

300 gr harina de maíz cernida (no precocida)
120 gr de manteca de cerdo
150 gr queso fresco rallado
150 gr chicharrón
3 yemas de huevos
50 gr sal
400 gr agua
10 a 15 hojas de atchira
20 gr cebolla blanca (finamente picada)

PREPARACIÓN:

En una olla de teflón colocamos el agua y dejamos que hierva adicionamos la sal y la manteca de cerdo, en este fondo colocamos la harina de maíz y empezamos a mezclar con la ayuda de una cuchara de palo para evitar que se pegue, dejamos cocinar por 5 minutos o hasta ver que la masa se espese, retiramos del fuego.

A la masa anterior añadimos las yemas de huevo batidas y mezclamos vigorosamente, esto hará que la masa se ablande un poco.

Hacemos un refrito con la cebolla blanca y fuera del fuego adicionamos el queso fresco, el mismo que incorporamos a la masa con el chicharrón y mezclamos muy bien todos los ingredientes hasta formar una masa homogénea.

Limpiamos muy bien las hojas del choclo y con la ayuda de una cuchara vamos colocando la masa en el centro de cada hoja para envolverla hasta que los dos lados de la hoja cubran la masa, las puntas se dará un dobles para atrás siempre con cuidado.

En una tamalera ya caliente, colocamos los chigüiles y los dejamos cocinar por 45 minutos, retiramos del fuego y servimos acompañado de ají . 

Espero  que se diviertan este  feriado y les  mando un beso.






viernes, 5 de febrero de 2016

Ilumina mi corazón. Capítulo 20 ( primera parte)

Hola,  ¿cómo les  va?  Hoy  por fin sabrán que pasó con Sebastián .  Espero que les  guste   y  que tengan un buen fin de semana.
Capítulo 20 

 Cinco  días después
Amelia   miró   su  celular  con algo  tristeza.  Releyendo  los  últimos mensajes ,  que  le  mandó  Sebastián.  Desde    que  hicieron  el  amor , él  había  desaparecido  de su vida.  Tenía  un montón  de    mensajes  sin responder,  y  una  sensación   de   vacío  y   decepción.   Una  parte  de  ella  no  podía  creer   que    todo  fue  un  engaño  para  acostarse  con  ella. Pensaba   que en  cualquier  momento   su enamorado   la llamaría y  tendría una gran  explicación  por no comunicarse  con ella .  La parte más  sensata,     había  dejado   de   llorar  y  de   buscar  a  Sebastián,  lo  que menos quería  era   suplicar  que no  la  deje de esa  forma. Ambas  partes se preguntaron  ¿qué  hizo mal  para  que   dejara de  buscarla?   Tal  vez   fue  demasiado  aprisa,  no debía     haberle  dicho que lo amaba.   No  quiso  pensar  más,  estaba a  punto  de  llorar  otra  vez.  Nunca  había  amado  a un  hombre  de esa manera.  Sebastián    entendía  su forma  de  ser,  cuidaba  de ella, de  su  hermana.  No la juzgaba,  pero se  había  esfumado  dejándola  sola  de  nuevo con  un  agujero negro  en lugar   de  corazón.
Su  hermana  llamó  a la puerta.  Amelia  abrió  los  ojos   y le dijo  — pasa
Ana   no  sabía  que hacer  con  su hermana.  Desde  hace  días parecía un alma  en pena.  Cuando le preguntó ¿ si    había peleado  con  Sebastián? Amelia  lo negó  de forma  enfática  ,  cambio  el  tema  y   huyó  a su cuarto. De eso habían  pasado   3  días en los  cuales  su  hermana    se  había  refugiado  en su  cuarto del  que  apenas  salió  para  ir a  clases.
 Amelia  se  sintió  culpable  al  ver   el   rostro preocupado  de  Ana. 

—  Te  hice  sopa  ramen   ,  tu favorita.  Debes  comer   algo antes  de ir  a la universidad.
— No,  tengo hambre.  
—¿Estás  enferma?
—No,  solo cansada.
Ana se paseó por  la habitación  desordenada  de  Amelia.  
—Estoy  preocupada  Amy,  por  favor,  come  algo y  cuéntame  ¿Qué  pasó con  Sebastián?
— No  ,  paso nada.   Vamos  al comedor   antes  que   se  enfríe  la sopa.
Ana  puso los  ojos  en  blanco,  al ver   Amelia  evadía el tema, por lo menos logró que comiera algo. Pesó que más tarde  volvería a preguntar.
Luego de  almorzar  a pesar de  no  querer  comer  y  que  la  comida  casi  se  le  atranca  en  la  garganta   Amelia  salió   de su  casa  dando  evasivas  a   su hermana  .  La  verdad  quería  estar  sola  y  dormir  mil  años,  pero  como  no podía  hacerlo se  dirigió    a  la  calle.  El bullicio   y  la  gente  que  pasaba   por  las  avenidas   apenas  la  distrajo.  Transitó como  si fuera  un  fantasma caminando  entre  las  personas  a  las  que   los  sentimientos  de  Amelia  no importaban.  Simplemente   se  perdió  con  la  multitud  ,  sintiéndose   más  sola que nunca .
Sebastián  anduvo  lentamente  con   las  muletas .  Había pasado    días     terribles, aún le dolían  las  piernas  y  las  costillas .   Cerró  los   ojos    un minuto,  recordando   esa  terrible  noche   cuando  fue  atropellado. Vislumbro la  acera  maloliente  en  la   que  el  carro de  un  extraño lo arrolló  y lo  dejó tirado como si fuera  basura  sin   poder   pedir  ayuda.  Su único pensamiento  y  queja  era  que no volvería a  ver a  Amelia. No  supo cuánto tiempo  estuvo  o si  alucino  a  un hombre  con  barba y ojos negros  que  se   le acercó  y comprobó que  estuviera  vivo.
De  lo que  sí podía  estar  seguro  fue  que  Carlos   lo llevó  a  una  clínica cercana para  que  lo curaran  inmediatamente. La  oportuna  atención  de  su  amigo     le  había  evitado daños permanentes.  Solo   se  rompió la  pierna, fracturó  dos  costillas  y  su  celular  fue  destruido.  Lo peor  fue   que  tuvo que  pedir  ayuda    a su jefe  para  pagar  la  deuda   por sus heridas.  También tuvo que  alarmar  a  Don  Pedro y doña  Caridad, que  era  algo que  odiaba.  Como no quiso  hacer  lo mismo  con  Amelia,  esperó unos  días  para buscarla.
No había  dejado  de pensar  en  ella  y  desde  su accidente .   Extraña  su cabello,  sus  ojos  negros que  siempre  brillaban cuando sonreía, su tersa  piel,  su paciencia hasta  su terquedad  y  su indecisión.  Su corazón  latía  aprisa  solo porque   volvería   verla muy pronto. Estuvo  preocupado  por  no llamarla, ni  responder  a sus mensajes.  Esperaba que  ella  entienda su  silencio.
No  deseaba  que  lo viera  en ese  estado, Sebastián  odiaba  depender  de  alguien  sentirse  vulnerable  y  era  peor    cuando estaba   junto  Amelia.
Ella  podía destruirlo  con  solo  una  mirada,  por lo que  Sebastián no quería  que lo supiera, para que no pudiera  hacerle  daño .  Hace  mucho  tiempo  descubrió  cómo  vivir sin  resultar  herido.  De  repente  la  imagen  de su madre  lo  rondó  como  un fantasma.
 Amar   te  dejaba  vulnerable  a cualquier ataque  hasta de las personas  que juraron  no lastimarte. El  siempre  contó  con  su  cariño,  pero  su  madre  era  débil.  Nunca osó enfrentarse  a su esposo  para  defender  a su hijo   de  un castigo injusto.  
A pesar  de ello aún  la quería  dejarla  fue  la  decisión  más  difícil que  tomó  en su vida.   Estaba  preocupado por  su  salud.  Llamó  a su padre,  para concertar  una cita  para  poder  verla,  pero  este   no  le respondió  aún.
Miró  al cielo  estaba  a punto  de llover  y   todavía   le  faltaban 3  cuadras  para  llegar   a  casa  de  Amelia.  Deseaba  tanto  verla  que  suspiro  como  si fuera  un  colegial. Su muleta  tambaleó,   Sebastián se sintió  cansado  por  el  esfuerzo,  se  secó el sudor   con  la mano.  Se arrimó    a  la  pared  de  una  casa  espero  unos   segundos y  volvió   a  seguir  su trayecto.
Estaba a  punto de  cruzar  la  calle cuando  miró  a  Amelia     ir  por  el  camino contrario.  Estaba  distraída  y  algo afligida   la imagen  le  provocó  un nudo  en  el estómago. Se  preguntó  ¿quién  le  hizo sufrir?;  esperaba que no fuera  él .
Decidido  le persiguió  recordando  la primera  vez  que hablo con  ella. Tenía  la misma  sensación   y  el mismo deseo   de  protegerla.
   —  Amelia.
Amelia  estaba  tan  distraída  que no  oyó  que  alguien le  llamaba.  Sebastián  volvió  a gritar —Amelia .
Ella  se  volteó  , en busca  de quien  le llamaba,  al no ver a nadie  conocido siguió  caminando  y  casi  la atropella  un  carro. Sebastián  llegó   a  tiempo    de  rescatarla.
 —Cuidado.
Amelia  se quedó  sin palabras  al volver  a  ver  a Sebastián  solo  habían pasado   5  días  y  apenas  pudo respirar de alivio.  Verlo  fue   con   tomar  una  gran bocanada  de aire puro. Se quedó  sorprendida   y  alarmada  al  mirar cómo llegaba  Sebastián. Lo  abrazó  con cuidado de  no lastimarlo,  la soledad  y   la tristeza que tuvo en días anteriores  se disipó. Aún  en los  brazos  de su pareja  preguntó —¿Qué  te  pasó?
 — Tuve  un accidente  hace  algunos  días.
Sebastián  se sentía  tan feliz  por  volver  a verla,  La  había  imaginado, dibujado, añorado tantos  días, sin embargo, estar  a su  lado  no   se  comparaba  ni  con  el más alegre  de sus  sueños.
—  ¿Qué  pasó?  ¿ Cómo fue?
—  ¿Tienes  clases? ¿Estás ocupada?
— No.
—  Vamos   a  tu casa ,  para que  te lo cuente  todo.  
Amelia  y  Sebastián  caminaron  despacio, ella  dejó que  él se apoyara .  Por  un momento  todas sus dudas    se le  quitaron  de la  cabeza  hasta que él habló  de nuevo.
—    Me atropelló  ,  un borracho la noche  del  viernes.
— ¿Por qué no me llamaste?
—   No  deseaba  que me vieras    así.   Y  como mi  celular     murió  no pudo contestar  tus mensajes    recién    el lunes   un amigo me prestó    un viejo  celular  que parece  un ladrillo.
Amelia  se  detuvo  enojada  Sebastián  casi     pierde el equilibrio.
— Así  que   tuviste  por   más  de tres  días   tu  celular  y ni siquiera  se te ocurrió   molestarte  en mandarme  un  mensaje. No piensas que estuve  preocupada  al no saber de  ti.
— Te  dije,  que no quería que  te preocuparás.
  A Amelia  le  brillaban  los  ojos  y    su rostro  estaba enrojecido     por  la   furia   apretó los  puños  con  ganas  de  golpear   a su  pareja.
—Ah,  gracias.
Amelia  soltó   a  Sebastián  porque  su proximidad    encendía  un  fuego en su interior,  que  nada  tenía   que  ver  con la pasión   Lo había  extrañado tanto,  cuando  lo observo herido  y  frágil  casi  se le rompe el corazón.  Una  parte  de   ella  estaba  tan  feliz  de  verlo que podía   pisar    las  nubes  y  la   otra tan decepcionada.  Pudo  haberle  avisado,  era  tan   poco  importante  en su vida  que  ni  siquiera  considero  que  eso le  dañaría. Solo  le  faltaba  tener  alter  egos  como la estúpida   de  Anastasia   la  protagonista  de las  50  sombras.  Con horror  desecho  esa  idea. Lo único que  deseaba  era  estar  a  solas  ,  no podía  irse    a  su casa  por  Ana  y  no  deseaba    pelear con Sebastián en medio de la calle.
— Será  mejor   que hablemos , luego  si quieres  me mandas   un mensaje .  Voy  para   U.
Sebastián se quedó  perplejo.  ¿ Qué  rayos  le pasaba?  Le importaba  tan  poco  que  apenas  deseaba   hablar  con él  a pesar  del   accidente.
—¿ Amelia qué   te pasa?
—Acaso  tienes  el descaro  de preguntarme  eso. 

La  gente  en la  calle  se los quedó  viendo  discutir.  La madre  de Ramoncito que iba para su casa   se paró para oírlos  discutir  Amelia   lo  miró  y  se puso   como árbol  de navidad que cambiaba  de  colores  a  verde  y  rojo.  La  sopa  que  apenas  probó  estaba     a punto  de hacerse  paso por  su  garganta.      
— No es  momento  de hablar   eso  en la  calle.
— Vamos  para tu  casa  y  aclaramos  las  cosas.
Amelia   movió   la  cabeza  con fastidio.
—No  hay nada que aclarar.  No  deseo  discutir y  decir   cosas que luego voy a lamentar.   Me  llamas  o me  mandas  un mensaje,  cuando  creas conveniente.  Adiós,  Sebastián.
Sebastián  hubiera  preferido   que  lo atropellara  un  automóvil de  nuevo  que oír  esas  palabras  de  Amelia.   
Ella    lo miró por  última  vez    concentrándose  en no llorar mientras   se  iba por  sentido contrario.  Sebastián  en lugar  de quedarse   así la siguió dispuesto  a  suplicar  con tal de no perder su  amor .       
Luego de una cuadra   de      Amelia  dejó  de  caminar  y  se  volteó  furiosa.
—¿Por qué me sigues?
— No   deseo  perderte.
—¿Por qué?
— Tú  sabes  la respuesta.
Amelia  lo miró   con  una   expresión  de  decepción  y tristeza  que  golpearon a  Sebastián —.  No lo  sé. Pensé que  lo  sabía  , pero no es  así.  
— Amelia, tú eres  mi vida.
—  No lo soy, ni siquiera     soy  tu pareja  solo salimos.   No soy  parte  de  tu vida.  Cuando   eres pareja  de  alguien compartes  tu vida  con esa persona   la incluyes  dentro    de  tu círculo,  la buscas  cuando estás  feliz  como cuando  estás triste o enfermo.   Sebastián  yo  no  soy   un juguete  que puedes  buscar   cuando  estés  de ánimo.
Deseo más  que eso y me merezco más  que eso.   Será mejor  darnos  un tiempo.
Luego de  decir  eso    Amelia      se  fue  y  Sebastián  se quedó  solo  mirándola  partir. 





domingo, 31 de enero de 2016

Seis años con ustedes.

Hola, ¿cómo les  va?  Les  cuento  que  ya  tengo seis  años  con mi blog  y quería  darles  muchas  gracias  por   seguir  conmigo y por leer  mis  historias.


Últimamente,  ando un poco cansada, entre problemas  familiares  y  la vida  en si  .  Pero siempre me animan  sus  visitas  y comentarios  .  Les    agradezco  de nuevo y les mando un abrazo con todo mi  cariño.

Sun  mucho más  que   pueda  expresar   les deseo una buena semana



viernes, 29 de enero de 2016

ilumina mi corazón. Capítulo 19 ( segunda parte)

Hola,  ¿cómo les  va?  Les  traigo un  capítulo en  que conocerán más  a Sebastián  y  sabrán   con quien se encontró y la propuesta que le da. Espero que  tengan   paciencia  y me perdonen por    donde  les   dejo el capítulo.  Les  deseo un buen  fin  semana .


Capítulo 19

Cesar  Contreras miró  su reloj  con fastidió  ,  por  fin  había  decidido  ir  a  ver  a su   hijo  en el cuchitril  que   alquilaba.  El  investigador  que contrató informó  que  el pintor  siempre estaba en  su  apartamento  por  las  10  de la mañana  eran  como  las tres  y  no   había  llegado   a apartamento.  Estaba  a punto de irse,  cuando  Sebastián    se  dirigió  hasta  su hogar.  El muchacho  lucía igual  a  la   última  vez    que lo   miró  en  restaurante.  Se encontraba vestido con ropa   barata   y   con  expresión  de  felicidad,  que  cambió  pronto   al  verlo llegar   a  la puerta  de su edificio.  
Cesar      por  un momento pensó  en dejar  a su hijo  en paz.   No  quería  verlo ,  despreciaba todo  lo que  él  era.  Solo el amor  por  su esposa  lo  obligaba  a hablar  con  Sebastián.
El  pintor, se  quedó sorprendido  al  ver  a  su padre.  Cesar  Contreras  era  un hombre    un  poco  más  bajo que  Sebastián  con el pelo   blanco  y  barba  .  Había  engordado    un poco  desde  los últimos  meses  que   se  encontraron  y  su semblante  estaba  demacrado.  Sus  ojos  azules  lo  miraban  con   frialdad  y  desprecio.
— ¿ Qué  haces   aquí?
—No  es  forma  de  hablar    tu padre.
—Hace  mucho  que  dejaste  de  ser  mi padre.
—Yo  te  di  la  vida  lo  admitas  o no.
Sebastián  frunció  el  ceño  y  se  metió las  manos   en  los   bolsillos  de los pantalones  para no  golpear  a su padre.
— Deja  las  reflexiones ,  para   alguien   que  tenga  tiempo  de   oírte. ¿Qué deseas?
Cesar   apretó  el puño  a punto  de  golpear   a  su hijo ,  como  cuando  era  un niño.
—Parece  que los  años y    la miseria   solo te  han hecho  más  desobediente  y  con  poco  respeto   a  tus  mayores.
—Ya  soy  un adulto,  así   que no  tienes    derecho    a  decirme  como  hablar  o comportarme.   Dime  de una  vez  ¿para  que viniste  a buscarme?
Cesar   miró   a  la  calle    que estaba    con    algunas  personas    que  voltearon por  oírlos  discutir.  
—Será  mejor   hablar  en  lugar  privado.
Sebastián no  deseaba  hablar  con su padre  y mucho menos   invitarlo   a  su pequeño  departamento.   Solo de pensar  en su mirada  de  desprecio  y  sus críticas   cuando  vea  sus pocos  muebles.
— No
— Pero, es muy importante.
—Me  lo dices  en este instante  o  te  vas. ¿Qué   es  tan  importante  ,  que no lo puedas  tratar  en   la  calle?
Cesar    respiro  profundamente    mientras   observaba   pasar  un gran  camión,  con  furia  y algo  desesperación  dijo — Tu madre ,se está  muriendo.  
Sebastián sintió  un dolor  estomago  como  cuando  su padre   lo  castigaba por   no  ser  lo suficientemente  bueno para  sus  estándares. Aunque era peor  no   tenía muchos  recuerdos  de  ella.  su mente  se llenó  de imágenes  de  su  madre  su sonrisa ,  sus  caricias y   la  forma  en  la que  lo consoló cuando su padre se enojaba  con él.  
—¿Es  cierto?
—Crees  que  te mentiría  por eso.  Porque  demonios,   te  buscaría  solo  por  ella  lo hago.     Fue  una  bendición  cuando  nos    abandonaste  y  dejaste  de  ser  mi problema.  Te  lo  haré    fácil ,   te  daré  500.00 mil dólares  si la  vas a  ver  aquí  tienes mi  tarjeta  —. Tiró  una  tarjeta   los pies  de  Sebastián  y  se  fue   tan  sorpresivamente   como apareció enfrente  del edificio.  
El pintor, se quedó parado sin  saber  qué hacer.  Una parte  de  él quiso  ir atrás de  su padre,  que  como siempre    le hizo sentir  pequeño  y fuera  de lugar.  Sin embargo,  la principal  razón para  seguir  a su progenitor  era   saber  sobre  su madre y su estado de  salud,  si  su padre  lo había  buscado era porque ella por primera  vez  se le enfrentó y  se lo exigió  o  eso esperaba.  Pensar  en su madre  le  produjo  un nudo  en el estómago le  había  dolido     al  verla  recientemente   que  ella   fingió  no conocerlo,  pero ahora quería reunirse  con él, como  si  con ello  todo fuera  perdonado  . Por lo menos lo quería,  eso  era  algo. Sin  embargo, lo enojaba  que  precisamente  ahora, cuando  se  sentía  tan  feliz  , cuando  por  fin  su mundo tenía  sentido  sus padres  lo ponían  de  cabeza como cuando era un niño.
Miró su  reloj    ya   tenía  que  ir    a  su trabajo , no podía permitirse  faltar  de  nuevo.  Tenía  una  gana  de emborracharse  y olvidarse  de  todo , también tuvo  la  tentación  de llamar a  Amelia  y contarle  todo.   Odiaba  sentirse   débil  y  necesitar  a alguien  o  algo  para   poder continuar.  
Fue  a ducharse    rápido  y  cambiarse  de  ropa  luego  sin  ganas   fue   al  restaurante.
Trabajo  sin  ganas  y  casi  distraído  por  donde   quiera    que  posaba  la vista    observaba  el rostro  de su madre.  Carlos   lo  golpeó  mientras      su mente  se  hallaba    en sus viejos  recuerdos.
—Parece  ,  que  hay problemas  en  el  paraíso.  ¿Te peleaste   con  Anastasia?
—Su nombre  es  Amelia  y  estamos  bien.
—  Pues  no parece,  mejor   ve  atender  la  mesa  5    creo  que ya  desean  la cuenta.
—Gracias.
—  De  nada.  Si quieres  salimos  esta  noche   y    buscamos    a unas  chicas     dispuestas a  pasarlo  bien.
—  Lo pensaré.
Sebastián   quería     darse  un golpe  había sido un error  ir  con  Carlos   a   ese  bar de mala muerte.  Carlos    lo  dejo para ligar  con  una   manabita   de  ojos  verdes   a la que  Sebastián  apenas   prestó  atención,  en lugar  de buscar   una pareja  el   solo  quiso emborracharse  hasta perder  el sentido .  Sintió   que su  celular  vibraba  era  un  mensaje  de  Amelia,  a pesar   de que estaba  borracho   aún podía leer.  Era  un estúpido  en vez   de  alejar    su  dolor  con licor    debía  haberse  refugiado en su consuelo,  cuando  estaba  junto a ella  todo  parecía  funcionar  mejor.
Medio tambaleante     salió   del  bar,  se  había  despedido  de  Carlos  que  bailaba  pegado  su nueva conquista .  Iba a irse en su motocicleta, pero    decidió  no hacerlo   al mirar  borroso.  Caminó  en  busca  de  un taxi    cuando   de la nada  salió  un  carro  y lo atropelló.  Todo  se  volvió  negro  y  se lamentó  no  volver  a  ver  Amelia  una  vez  más.

Les  deseo un buen fin de semana.




domingo, 24 de enero de 2016

Gatitos encerrados.

Hola,  ¿cómo les  va? Como  muchos me han pedido las  receta  de este postre   aquí se las traigo. Los  gatos  encerrados  o nido de amor  es  un plato originario  de  Manabí.

Me acuerdo que mi abuelita  me  los  sabía  hacer y la otra  vez  con mi tía me recordó la receta.  La  verdad  investigue  en la red  , pero no encontré el motivo del nombre  de este plato que es  muy  facil y rico.

Gatos  encerrados


3 Plátanos maduros
6  rodajas Queso
2 Huevos
1  taza de Harina
 media  taza leche
un poco  de  azúcar
Aceite
PREPARACIÓN
En un tazón mezclar la harina, los huevos, el azúcar y  la leche para  hacer una mezcla completamente homogénea y espesa.
Pelar los plátanos maduros cortar por la mitad, luego hacer rodajas a lo largo del plátano lo más finas posibles.
Cortar el queso en rodajas similares al plátano.
En un sartén poner el aceite a calentar, no poner la llama tan alta para que no se nos queme lo que vamos a freír.
Entre 2 rodajas de plátano poner una rodaja de queso, esto lo envolvemos en la mezcla de harina, y lo ponemos a freír en aceite que tenemos caliente, voltear de lado a lado para que se cocine bien, dejar que se doren.
Se les puede poner    al final  algo de  azúcar  y miel para  servir.

Espero que les  guste la receta y les  deseo una buena  semana.





viernes, 22 de enero de 2016

Ilumina mi corazón. Capítulo 19 ( primera parte)

Hola,  ¿cómo les  va?  Me alegra que les  haya  gustado  el  capítulo  anterior.  Hoy   veamos como sigue  la pareja  de  Sebastián  y  Amelia.  Para  desilusión  de algunos  este  fragmento  me salio cortito  y con algunas  dudas   que  serán resueltas   en  capítulos posteriores.

Capítulo 19



Sebastián  dormido  junto   a  ella. Su  celular  seguía  tocando   como loco   en el bolsillo de  su jean  que estaba  en piso junto  a su cama.  Amelia no  sabía  cómo   soltarse  de los  brazos  de  Sebastián  sin despertarlo.  Iba  a su  tercer  intento,  cuando   oyó  gemir   a  su pareja.  Sebastián    tenía  una pesadilla.  Ella  se acercó  y lo  beso en la mejilla.    
—¡Por  favor, no me  golpees! Yo...
—Sebastián.
Sebastián   se  movió   agitado.  Amelia  volvió a  llamarlo — Sebastián,  despierta.
Él abrió los ojos ,  y le tomó un buen tiempo  darse  cuenta   dónde estaba y  con quien.
—  ¿Qué pasó?
— Solo tuve una pesadilla.
—Sebastián quería levantarse  y  salir  corriendo  como siempre   hacía para no dar  explicaciones.  Odiaba   soñar    con su niñez,  cuando  su padre lo castigaba.  Tal  vez  había sido que  Ana  le  recordó  viejos traumas ,  que pensó echarlos al olvido.  Como  no podía irse   y  arruinar  lo mejor que le había pasado.  Sintió  que  Amelia   le  tocaba  su mejilla y luego le  daba  un  beso.
—Estás  a  salvo.

Sebastián pensó que  era un idiota al querer  huir.   Ya  no necesitaba  correr  en  busca  de  un lugar  seguro o  de  un hogar.  Se dio cuenta de que  en los  brazos    de esa  pequeña y  frágil mujer  lo tenía  todo.     
— Lo sé.
Besó  a Amelia  con ternura  dejando atrás  sus pesadillas  y  miedos. Pero  el  deseo  empezó  a adueñarse  de  ambos. Sebastián    pasó  a   besar  a  Amelia  en el  cuello.
—¿Qué  hago para  que se te pase la  pesadilla? — preguntó  Amelia  mientras    sus manos  buscaban al miembro  de  Sebastián  que  estaba  poniéndose  erecto.
— Ya pensaremos  en algo.
Después  de  15  minutos ,  volvió  a sonar  el  celular  de  Amelia.  Sebastián  de mala  gana   se  paró  para   ir  en su  busca.  Fue  cuando ella  observó  su  espalda llena    de  cicatrices.
—¿Qué  te pasó en  la espalda?
—Cosas  del pasado
— ¿Quién te hizo eso?
— También  tengo mis monstruos  Amelia —dijo  Sebastián   entregándole  el celular.
Amelia    apagó    su  teléfono luego  de  ver que eran llamadas  de  Mario sobre la reunión del consejo  estudiantil, dejó  el artefacto  en  su  velador.

— Ahora no estas solo Sebastián  deja  que  borre  tus malos  recuerdos, tus pesadillas.  Enfrentaremos  a nuestros monstruos juntos.
—¿Pero?
— No hay  pero que valga.
Sebastián  se rindió    ante  Amelia  y   volvió  a besarla   en los labios. Refugiándose  en su cuerpo  y en su amor.
Horas  más tarde.  
Amelia    volteó  la  carne que estaba  en  friendo en la sartén .  Sebastián  se estaba  bañando  había pasado  toda la mañana   amándose.  Él  faltó al  trabajo y  ella a  la universidad.  Ahora que ella  estaba sola  no podía  dejar  de pensar  en  las  cicatrices   que  tenía  en la espalda  Sebastián.  Cuando quiso hablar  con  él sobre eso  le dio evasivas.  Se  dio  cuenta  de lo poco que conocía  sobre  la  familia y  el pasado  de Sebastián.  No  le  presentó  a sus padres, ni   a  sus  amigos,  ni  siquiera le  había contado sobre  su niñez. Nunca había puesto un pie en su apartamento  o  sobre  taller  de pintura.  A veces, odiaba  los silencios  y la  tristeza  de  Sebastián .  En momentos  como ese   sentía  que estaba    ante   alguien  que ponía  un muro para protegerse y  ella no  sabía  cómo  derribar  las  paredes que aprisionaban el corazón  de su amado.

Sebastián  salió  del  baño percibió  el olor  carne  frita.  Amelia le dijo que  haría  churrasco ( Plato que  contiene  carne  frita,  papas  fritas, ensalada de lechuga, arroz  y huevo  frito) su comida favorita, sintió hambre y sonrió complacido.  Se  acercó  a  Amelia  que estaba  distraída  y le   dio  un beso  en el cuello mientras  sus manos    le  acariciaban. Ella  parecía  algo pensativa,  le dio  miedo que se arrepienta  de lo que  paso, pero no  sabía  cómo abordar  el tema. Así que lo hizo sin  preámbulos. 
—¿Qué  pasa? ¿ Estás  arrepentida de lo que pasó?
Amelia   lo miró  con extrañeza  y negó  con  la  cabeza  mientras  revisó  de nuevo  la  carne.
— Fue  mágico.
Sebastián  respiró  aliviado.
—¿Pero?
—A veces ,  creo que no  sé nada  de ti.
—Amelia,  tú tienes  la llave  de mi corazón mi vida empezó cuando  te conocí. Eres  mi  presente  , mis  sueños  y por quién daría la vida.
Amelia  lo  beso  pensando  que  algo ocultaba,  pero  el tiempo  y el amor  de  ella  harían lo que fuera  para  que  Sebastián se abriera y derribara  los  muros  que  los  alejaban. 
Casi   se  quema  la  carne  por  estar  besándose.  Amelia    la  salvó por poco,  ambos  dejaron sus preocupaciones  para  cuando  estuvieran  solos, por  el momento disfrutaron  de la compañía  mutua.  Cuando  casi  el almuerzo  estaba  servido,  alguien   tocó  el timbre.  A Sebastián   no  le sorprendió  que llegó   el  vecino   de  Amelia.  Ramoncito   entró  a la  casa con hambre  y buen  humor.  Un rato más  tarde  Ana  y Heli aparecieron. 
 Sebastián     apenas  recordaba    comer    en  una mesa  tan ruidosa, por lo  general  él   almorzaba  solo  frente  al televisor u oyendo  música.  Las comidas antes  de fugarse  eran  en silencio  y por  lo general  en un ambiente  de  tensión. Casi siempre  se sintió  solo   como fuera  de lugar,  pero solo necesitaba  ver  el brillo en los ojos  de  Amelia para  saber  que   con  ella  todo tenía  sentido.  
Luego de  almuerzo  y  despedirse  de  todos  se fue a  su casa  para  cambiarse  e  irse a trabajo. Estaba  de  buen  humor porque  un amigo  le dijo que podría  vender  un  cuadro  y sobre todo porque  Amelia   lo amaba , nada podría   estropear  su día.    Fue  a su pequeño apartamento  estaba  por  subir  a su piso  cuando    miró     a  su propio  demonio esperarlo en la puerta  de su edificio. 

Espero  que les  haya  gustado y les  deseo un buen fin de semana 



lunes, 18 de enero de 2016

De todo un poco.

Hola,  ¿co´mo les  va?  Hago esta entrada  sin  tener  idea  de que  voy  a poner.  Les  cuento que ya  estoy mejor  de  salud, pero ultimamente  ando muy  cansada  y  con algo de  flojera.
Al principio  iba a poner  un entrada hablando sobre  el gran actor  Alan Rickman
 que  muchos  recordarán  por  su personaje  de  Sanpe  en la saga  de  Harry Potter
Aunque  para siempre  sera  recordado por    otras  dos películas:  Como  el coronel  Brando en Sensatez  y  sentimientos




 y como el atormentado fantasma en el  largometraje Truly madly deeply
Pero ya  se hablado mucho de ese  actor.  Luego pensé  en mandar   una receta  de   gatos  encerrados  y me  volvió  la pereza . La pondré en otra entrada



 Así que  solo me decidí  a desearles  una  buena  semana.




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