Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí, que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero, que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero, que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Besos de Muérdago de Raquel Campos

Hola,  ¿cómo  les  va?  Les  cuento   con mucha  alegría  que muy  pronto  saldrá  una  nueva  historia de  mi  amiga  Raquel Campos publicada  por  editorial  gran nexo  en  julio   .  Por  el  momento    les  dejo  la  linda  portada que me enamoro ,  su  reseña que  me hace agua  la boca  y  el  genial booktrailer.



 Sinopsis:

Eleanor Raven y Gabrielle Carter preparan unas Navidades especiales. Quieren desaparecer del ambiente de Londres y deciden marcharse a la casa de los tíos de Gabrielle, en la costa de Weymouth. Peter Raven, hermano de Eleanor, es el elegido por las damas para hacer de acompañante en el largo viaje a la costa.
En la gran casa les esperan unas personas entrañables y unas Navidades mágicas que lograrán cambiar sus vidas para siempre. Y quién sabe si entre los deseados regalos estará el amor.


BookTrailer : 



Bueno  dejándoles con  ganas  de que  sea  julio para poder leerla.  Les deseo una linda mañana 







lunes, 25 de mayo de 2015

Linda semana y muchas gracias

Hola, ¿cómo están? Espero  que  se encuentre  bien.Esta  entrada  corta  es para  dar   las  gracias  a  todas  las personas que  se acordaron de mi cumpleaños y me  mandaron un saludo o una  tarjeta  y me animaron de sobre manera. Había  tenido una desilusión   pero saber   que uno tiene  amigos y  seguidores  siempre alienta

De  paso les  deseo una  gran semana  y  espero que se me  cuiden  mucho






jueves, 21 de mayo de 2015

Ilumina mi corazón. Capítulo 11 ( primera parte)

Hola,  ¿cómo les  va?  La  verdad  casi no pongo  el  capítulo  de  esta semana, ya que ando un poco desanimada.  Pero  como  le  prometí   mi  amiga  Su  ponerlo,  espero que les  guste.
Capítulo  11


Ramoncito miró  a  su  reloj iba  a llegar  tarde  al  trabajo.  Tomó   un chaleco  de lana  gris a rayas verticales   Se  miró al  espejo , estaba  vestido con  un  traje  a   gris con  rayas horizontales y camisa con  rayas  verticales.  Aunque  el  color   de su ropa  era aburrido, estaba chic  como siempre. Se puso las  gafas  y empezó  a modelar  frente  al  espejo.    Su nuevo jefe le exigió  ponerse  trajes más  oscuros, como  deseaba  seguir  en su puesto  a toda  costa  optó  por ese  nuevo look .
Su  madre  oía  la  radio católica,   que como todas  las  mañanas   retransmite la    misa   de  5 antes    de  poner  las noticias del  día.  Cuando entró  en la cocina  su madre    lo miró  furiosa. Anoche  tuvieron una pelea  porque  Ramoncito   no  deseaba  que ella  hiciera  el ridículo  con sus  vecinas. Últimamente  discutían por  todo  en especial  por  el  deseo  de  Ramoncito  por mudarse   a   su propio departamento.
— Buenos  días,  mami.
— Buenos  días.
— ¿Qué  tal durmió?
— No pude conciliar  el  sueño.  Entre  esa comida  grasosa  y  el disgusto  que  tuve ayer. Siento  que la  cabeza  me  va a explotar.

Ramoncito   sé  se sentó   en la mesa sintiéndose  algo  culpable. Su madre fue  a la  cocina  le  sirvió  una  taza  de  café y  gimió  por  el dolor de cabeza.
—¿Deseas  algo  más?
—Puedo servirme  mamá.
Luisa  lo miró incrédula  y  luego   se  frotó  la sienes de la  cabeza.
—¿Te  tomaste  algo  para  el dolor?
—Como  si una  pastilla, pudiera  borrarme  los  disgustos  que me  das.
Ramocinto  no  respondió  nada  y  tomó  algo   de  café.   Siempre  que  peleaban  su madre  se enferma  y  él dejaba  las  cosas  así. Luisa se  quejó  por  mucho  rato, luego tomó  un poco  de  infusión  de manzanilla.  Ramoncito  apenas  probó  su desayuno,  sentía  algo de  náuseas.   El  reportero   se  puso  a  saludar  antes  de  dar las  noticias  del  día. Ramoncito   que odiaba  discutir  dijo  sin mucho  ánimo —. Perdóname,  madre  debí apoyarte .
El  rostro  de Luisa  se  iluminó   ,  aunque de mala  gana   respondió  —.  No  es  necesario, que  te  disculpes. No  deseo  discutir,  sé  que  tengo razón  y   pesará  en tu conciencia   el  dolor  que me  provoca  tu ingratitud.
—¡Mamá!
Luisa   se sentó    en  la  silla  como si estuviera  punto  de  morir  en  cualquier  instante.
—¿Deseas  algo?
—Lo único,  que   quiero es  que mi hijo me apoye.
—¿Quieres  que hable  con  Amelia?
—Haz  lo  que  quieras.  Será  mejor que   lave los platos, aunque  el dolor  de cabeza me  esta matando.

Ramoncito  terminó  su  desayuno  para   luego  partir    al  departamento  de  Amelia  y  su hermana, Le  prometió  a  su madre  que  iba  a disuadir a  su vecina  de  ver  a  ese   chico.  Sin embargo, lo que  su madre  no  sabía  es  que  el  solo    le  pediría  disculpas a   Amelia. Hace mucho tiempo   supo que  batallas  elegir,  lo que su madre    no  supiera  no  le afectaría.  Nadie debería meterse  en la  vida  amorosa   de  otros.    Si  su madre  conociera  a la mujer de  quien estaba  enamorado le  daría  un patatús. Pensar  en  Irma le  produjo una  sonrisa. 
A  él siempre le  cayeron  bien  las  hermanas  Bolaños   por  lo  general  terminaban comiendo ahí,   utilizando  su  conexión  de internet   y  ellas  nunca    lo regañaban  por  su  gusto  en ropa,   música o  películas.

Tocó  el timbre mientras  se  ponía  su gabardina  gris.  Amelia  ni  bien  lo   miro   tuvo que morderse   la  lengua  para no  reírse.   Ramoncinto   estaba  vestido   como  si  fuera una  mala pintura  cubista o abstraccionista geométrica,  si  se lo miraba mucho tiempo mareaba.
— Hola,  Amy,    me  veo muy chic.  Lástima que no tenían   este modelo  de  la  chaqueta   en color  terracota.
—Te  ves  muy  bien —.  Dijo  Ana    poniéndose   una  chaqueta  azul por  la lluvia e intentando no reírse en la cara  de su  vecino.      
—Las  llevó  chicas.
Amelia   quiso negarse,  pero recordó  Ramoncito  la  salvó  de su madre  y    era mejor ir    con él   que  mojarse en la lluvia.  Fueron   al  subsuelo  y  entraron  en  pequeña lata  de sardinas  color  tomate.

Cuando  dejaron  a  Ana  en el colegio.  Amelia  se sintió  algo incómoda   iba  a bajarse  con su hermana  ,  pero su  vecino no la dejo.
—Amy  quería  hablar  contigo sobre  lo de anoche. Veras deseaban   disculparme   por  mi madre.  Tú  sabes,  que se  mete  en todo.
Amelia    asintió  y  se   acomodó  de nuevo  en   el   asiento.  
— Hoy  voy  a  ver   al  mesero.
Ramón  no dijo nada    por   un  rato . Se  quedó  viendo  el tráfico para luego  responder .
—Te  deseo  suerte  y  no  dejes  que  nadie   se  meta  en tu vida privada  ni  que  te  diga,   que hacer   como vestir  o que   soñar.   Al  fin  al cabo    ellos no les tocan  sufrir  por    las  decisiones  que  tomamos  así,  porque  dejarlos  decirnos  que hacer.
—Eres  sabio  Ramoncinto
—  Prefiero  ser  chic  y  galán  a  sabio. Cuídate  Amy.

Amelia  salió   de  carro  de su  vecino.  La  tormenta  estaba  peor,  se limpió  el  agua   del  rostro   con la mano  y  cruzó  la  calle .
Sebastián  se  frotó las  manos.  Había  empezado a  llover  fuerte   casi  la mayoría  de personas   se  refugiaba  de  la lluvia.  Mientras  él   aguantaba  el  aguacero   esperándola sin tener  certeza  de que hacer  cuando la  viera. Había  pensado en miles  de  formas   en como hablar con ella.  Nunca  se sintió  tan  nervioso como una mujer .  Todo  las   palabras  y  cualquier pensamiento   racional  se le  quitó  al mirar  su hermoso   rostro y  sus  ojos  negros de  Amelia .
Ella  salió  de  un pequeño coche  color  tomate.  Sebastián  pudo   ver   su acompañante  y  se  preguntó. ¿Si  el chico   que se   vestía  raro  era  la pareja  de  Amelia?
Ansioso se metió las manos  en los  bolsillos  de  su jean  negro  cuando  ella  cruzó   la  calle.  Sebastián  tenía  la  boca  seca  y el corazón parecía  a punto  de  salir  de su pecho.
 
Amelia  temblaba  y no por la lluvia. Dejó los miedos  al cruzar    la  calle. Miró  a Sebastián que estaba  más  atractivo  que  nunca.  Tenía  el cabello  mojado  y  vestía  de negro.  Sus  ojos  azules parecían  penetrar  su alma.
—Hola,  parece  que siempre  que hablamos  llueve.
—Eso,  parece.
Amelia  no  sabía  qué más  decir;  se encontraba   bajo  la lluvia    con  el  hombre que  invadió  todos  sus pensamientos  y sueños. Estaban  muy  cerca,  Sebastián  podía  casi  tocar    el rostro  de Amelia.   Una  gota   lluvia  resbala  por la  mejilla  de su musa. Por  un momento  él  deseó  atreverse  a tocar  esa  piel  tan suave  y tentadora.  Hipnotizado  se  acercó hacia  ella tanto que podía oler  su aliento  a  menta  y   su  aroma a chocolate y limón.
—¿Estás  temblando?
—Hace  frío.
—Cierto,  pero no  tiemblo por eso —. Amelia  se  puso  roja  como   un tomate  cuando  dijo eso.    Por  un momento  quiso  salir  corriendo él debía pensar  que era  una  tonta. Sebastián   apenas  podía hablar  era  como  si los  ojos  negros  de  ella  le  hubieran  robado  las  palabras. Debía  decir  algo  o pensaría  que  era  un  idiota,  por  lo que  preguntó lo primero que le pasó  por la cabeza.
—¿Por  qué tiemblas?
—Tengo miedo.

Sebastián  se alejó  un poco   de  Amelia .  Estaba  algo molesto  debía  suponer  que ella  luego de  saber  que  un simple mesero  se  alejaría  de  él. Amelia   observó la  desilusión  en  hermosos  ojos   de  Sebastián  que  se  volvieron  fríos  como el hielo. Ella  caminó   hacia   el mesero   con más  miedo   y  deseo   que cuando  cruzó la  calle.
—Tengo miedo,  nunca  antes  había  estado  tan  nerviosa   por  una  cita.  Tengo  miedo que  cuando  me mires  bien  quieres  salir  corriendo en dirección contraria.
 Sebastián  tomó  su  barbilla.
—Soy un  simple mesero y un pintor   sin mucho  futuro y tu...
Amelia  se puso  en  puntillas.
—  No  me importa.  Creo  que estoy  loca  o  si no lo  estoy  un  horrible  demonio  me  persigue.
Ambos  se  quedaron mirando
— No me importa,  sé  que no estás  loca.  Al  demonio ayer lo venciste —. Luego de  decir  eso  Sebastián  se inclinó  y  beso  Amelia.
Su boca  se  tocaron al principio  con timidez  para  luego  ceder  a   un deseo    tan fuerte  que hizo  Amelia  se  sintiera  a punto de desmayarse.  Sebastián se podía perder   en la  sensación  de sus labios  con su musa. Ni en un millón de años  imagino  que cuando la  besara su  mundo  cambiara.



miércoles, 20 de mayo de 2015

Gracias.

Hola ¿cómo  están?  A pesar  del calor ,   ya me siento mejor.


Solo quería hacer  una  corta entrada para agradecer  su preocupación  por mi salud.  Les mando  un  abrazo  y   espero que  se me cuiden  mucho


Les deseo un  buen miércoles  y  espero que  se me cuiden  mucho .






lunes, 18 de mayo de 2015

Estoy enferma

Hola, ¿cómo les  va? Ando con una jaqueca  barbara  que  apenas puedo pensar.


 Si puedo pasare por sus  blogs sino lo haré  cuando me sienta mejor.  Lo mismo publicare   en miércoles si ando bien,  espero que hasta el vienes  este  mejor.  Les  deseo una buena semana y  se me cuidan








viernes, 15 de mayo de 2015

Ilumina mi corazón. Capítulo 10 ( ultima parte)

Hola,  ¿cómo  están?  Espero   que  les  guste     este  pequeño  fragmento  de  mi historia.   Otra   vez  los  dejo  con  Sebastián, Amelia  y  algunas  dudas.

Capítulo 10


Sebastián  fue  a la cocina  que  estaba   en plena actividad chefs , sus  ayudantes,  camareros, meseros   y   lavaplatos trabajan  para  complacer  a  los     muchos  clientes  de  esa  noche. El chef Henri  revisaba   los  fondant de chocolate; con  su mano hizo un  gesto para  que Sebastián se acerque  a  la  mesa   donde empalaban  algunos  postres  para ir a  servir  algún cliente.
El  chef  observó  el helado  vainilla  que le dio  un sou chef y  le  dio el visto  bueno para  que lo pusieran junto  al pastel.  Sebastián  se acercó  al  chef   y como siempre  se  sintió  intimidado por  su  jefe.    Henri  Defays era  un hombre  de  casi dos  metros   de  complexión  robusta  y   cabello dorado  muy  corto.Tenía la nariz  torcida  y los  rasgos  de  su  rostro  eran  toscos como los  de un boxeador.



—Voir Sebastián,  nous devons parler( ven Sebastián ,  nosotros  debemos  hablar).
—¿Ahora? Estamos en medio del  servicio.
—Eso, no te  detuvo  de  coquetear  con  una   de nuestras  diners (comensales). Esperaba  eso  de  Carlos, pero no de usted,
Sebastián  bajo la  cara  de vergüenza.
—¿Cómo lo supo?
—El  chef  Henri  lo sabe todo. No  ponga  ese  rostro de susto, no lo voy  a despedir por  esta  vez. Aunque  espero que no se  repita.
Sebastián  se quedó con la  boca abierta.  Henri  puso los ojos en blanco
—No ponga  esa  cara  de asombro; el  chef  Henri  fue  joven  una  vez. Salgamos  al jardín y te  contaré una historia.

Fueron  a un pequeño  jardín  con  begonias,  rosas  blancas   y  pensamientos de  color  rosa.  ese   era  el  santuario  de Marion la  esposa   del chef. Era  la primera vez  que  Sebastián  entraba en ese  santuario ya que  la entrada  estaba  prohibida  para el personal de  servicio.
—Es  un lugar  muy hermoso.
—Il est vrai (  Es  verdad).
Sebastián  nervioso  volvió  a  mirar   hacia  el restaurante.
—¿Qué  deseaba  contarme?
—Me  gusta  que  vayas   directo , al grano.  como  sabes  yo no tengo  hijos  y para  mí  quienes  trabajan  en el restaurante  son mi  familia.
Sebastián  no  dijo nada,  si bien  el chef   pagaba  bien,  el nunca  se sintió  cercano a  su jefe. El pintor  no  sabía  cómo  continuar  la  conversación  deseaba    lo   antes  posible    volver al comedor  lo más  lejos del dueño del  restaurante.
Henri sonrió  sabiendo de la incomodidad  de  su   empleado.  Le gustaba  Sebastián  era  un  hombre trabajador,   respetuoso  y  callado.  no  se quejaba  del trabajo,  ni  de las horas  extras.  Siempre  había pensado que era    un hombre sin  mucha  ambición  o  pasión  hasta ahora.  Cuando lo miró hablar   con aquella   comensal  le  recordó como  se enamoró  por primera  vez.
Sebastián   tocaba  una  hoja   de los rosales   blancos  de su  esposa.


—No destruyas  mis  rosales,  ma  femme ( mi esposa)  me matará.
—Perdón —Sebastián  soltó la planta.
—Bueno perdamos  más  el tiempo  Rodrigo     se debe  estar  poniendo  nervioso de supervisar solo la cocina.
Sebastián  suspiro aliviado. El  chef  se  puso  caminar    hasta  ir    a la parte  no iluminada  del jardín.
—Hoy  cuando  te pusiste hablar   con la  cliente   me  recordaste  a  mon.  ( mi )  Un  día  yo me enamore  de una mujer   como  la  señorita  Ciel
—¿La princesa  de plástico? — Sebastián pensó que  el  chef  tenía un terrible gusto.
—Oui (sí)
—Pero ella solo veía  a un empleado  a  un  muchacho  feo  y   sin dinero.   No desperdicie    lo que tiene   por   una pasión  que no  va a ir   a ningún  lado . Ahora  ve a trabajar  y  sigue mi consejo  deja  de pensar  en esa mujer que  no es para ti.
Sebastián  asintió ,  no  sabía  qué hacer  con respecto  a  Amelia.  Cuando   fue  al  comedor  a  servir   a  una  mesa  agua, miró  hacia  donde  su musa  estaba  sentada.   Ella  sonreía  a su  hermana; Amelia  tenía   familia,  dinero  y  educación  porque  se fijaría  en   un don nadie  como él.  Tal vez  su jefe  tenía  razón y  debía olvidar a  Amelia  Bolaños. Pero cuando  la  miró   sentada  le  parecía  muy   difícil  dejarla    ir.

Amelia  sintió  que  Sebastián le miraba  y  casi  derramó  agua  en su  vestido predilecto.  Ana, Ramocinto   y  Heli se burlaban de  ella.  Oyó   una  voz  avinagrada  y  baja;  no  tenía  que mirar  a la  derecha  para  saber  que  era  doña  Luisa  la madre de  Ramoncito.  A diferencia  de su  hijo;  ella  siempre estaba  de mal  humor, por lo general  se  vestía con ropa   negra.  Cuando  la conoció  por primera  vez  pensó  que era muy  parecida   a la llorona.



Alba la miró  con el ceño  fruncido  con disgusto miró  a su plato y luego  observó  a   las muchachas  como si fueran  unas  grandes cucarachas.
—Están  en  lugar  público, compórtense   como  señoritas  decentes.  Aunque este   no es  un  restaurante  caro.
La madre  Heli  furnció  el  ceño antes  de responder ..
—Perdón, Luisa.  El rincón de  Francia es  un restaurante    5  estrellas   desde hace muchos  años  y es  considerado  el mejor  de su tipo. Mi sobrino Luke, me lo recomendó 
Alba  hizo una  mueca   y    Ramoncito espero que no hiciera una  escena  en público.
—Como  han  cambiado los estándares, de  calidad. Si  me hubieras preguntado  acerca  de  un buen  restaurante  de comida francesa te hubiera  aconsejado  en  que  esta  en la  )  de  octubre  y Roca.
—   Pero,  mamá  si es esté.

Antes  que  Alba  pudiera  contestar   un  camarero  vino  a preguntar  si deseaban algo más  Amelia  se sonrojó   porque  se trataba  de  Sebastián. La  cena siguió  sin  muchos  contratiempos
Cuando  ya estaban  en la calle   Amelia miró  de nuevo  al  restaurante   y  se prometió  que  mañana  sería  un día  grandioso.
Por  fin  Amelia estaba  por  acostarse  cuando sonó el timbre.  Media  extrañada  fue  abrir, no  esperaba  que  Luisa    fuera   tocar  el timbre  a  esa  hora.
—Buenas  noches  doña  Luisa¿ le paso algo a  Ramón?
—No,  mi hijo  está  bien — Alba  hizo  una  mueca   que  Amelia   le  dio  algo de  temor por lo que encendió la luz de pasillo y la hizo pasar  a la sala.
—¿Qué ocurre?
—Estoy muy preocupada  por  ti Amelia,  hoy  te portaste  como  una cualquiera y  estuviste   coqueteando  con  un  mesero.  Parece  que no  tienes  ni un poquito de  orgullo  o  inteligencia. No son  de la misma  clase social y  no tienen  el mismo nivel de educación.
Amelia  se  puso  roja por   la  forma   que  su vecina le estaba   hablando.
—¿Perdón?  No entiendo , porque  se mete en mi vida  doña  Luisa.
—Era  muy amiga  de  tu madre  y dudo  que le guste  lo que está haciendo.

Por  suerte para  Amelia  llegó  Ramoncito  que  se  notaba   avergonzado.
—Mamá será mejor  que  vayamos  a  dormir.  Amelia  te  veo luego.
—Pero, Ramoncito.
—Mamá,  ven
Por primera  vez  en su vida   Amelia  observó como Luisa  obedecía a su hijo. Amelia  cerró la puerta   aún molesta y algo confundida  su  hermana estaba  en pijama    cuando se acercó  a la  sala.
—¿Qué pasó?
— La  vecina que  se   vino a  meter  sobre mi vida amorosa .  Me  vino a regañar  porque  me vio hablando  con Sebastián  y  me vino a decir    que  recuerde    la  clase social a la que pertenezco.
— Ni que estuvieras en una novela  de  Jane  Austen  y  tu amor  por el chico de la medalla fuera un amor prohibido como el  de la canción.


Amelia  sonrió —Ana  no  te pondrás a  cantar   como lo hace  Heli porque  te mato.
Ana se puso  a cantar riendo mientras  su hermana   le  perseguía por la  casa
— amor prohibido murmuran por
las calles
porque somos de distintas
sociedades
amor prohibido nos dice todo
el mundo
el dinero no importa
en ti y en mi
ni en el corazón
Cuando por  fin se  fue  a  dormir  Amelia    pensó  que nada  o nadie  interferirá con   su encuentro con Sebastián.   Pero  cuando  estaba  a punto de  dormirse     observó por  el espejo   a la  sombra que la  rodeaba, solo  fue  por un momento ,   pero ella  se dio cuenta de que  no era  libre.  Cómo podía pensar   en conocer a  alguien  si ese demonio  la acechaba, mañana     cruzaría    la calle,  pero   terminaría su amistad  con Sebastián,  aunque le  rompiera  el corazón.




martes, 12 de mayo de 2015

Revista Anescris y amigas . Edición Mayo.

Hola ¿ cómo les va?Hoy me  complace    en indicarles   una  nueva  edición  de  la  revista  que  colaboro con mi  amiga  María Esther

 En esta nueva edición  podrán contar  con las  geniales  recetas   de  Toñy Campos, un nuevo cuestionario de  Anescris, una  muy  buena  recomendación   de  Pilar Lepe y  también si  desean conocer  sobre  la celebración del día  de la madre   les  invito a que lean mi articulo.
Sin  más  aquí les dejo  la   revista, espero que la disfruten :





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Si desean  aqui  también  esta  el  link.  https://madmagz.com/magazine/533376

Les deseo un  genial miércoles

























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