Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.

viernes 16 de marzo de 2012

El desierto de mi corazón. Capitulo 17

Bueno aqui les mando un nuevo capitulo, a pesar de que ando un poco enferma y me ha empezado doler la cabeza. Espero que les guste este capitulo y les advierto que tiene escenas picantes por decirlo así. Les mando un beso y les deseo un buen fin de semana. 

Capitulo 17 
 Más allá del miedo 



 Ana entro pero no se atrevía hablar con Urian así que aliviada de no encontrarlo en la sala fue al salón de música. Creyó que Harry volvió a colarse en su estudio. Pero, cuando abrió lo que encontró casi le dejo sin habla. Sentado al piano estaba Urian mientras mascullaba algo que no pude entender. Iba a marcharse cuando, él se volteó. 

 ― ¿Ana que haces aquí? 

 ― Yo, yoo, Estaba ― Ana se sentía tan nerviosa que empezó a tartamudear mientras retrocedía incomoda. Urian se paró como impulsado por un resorte, no quería desperdiciar la oportunidad de hablar con ella. 

 ― No te vayas espera. 

Ella quería salir lo más rápido posible, pero la desesperación en la cara de su mejor amigo, lo impidió. 

 ― ¿Por qué me evades? 

 ― ¿Quéee dijjjjiste hace un momento? 

 ― Yo pregunte, primero. 

 ― Dimmelllo tú. 

 Urian toco la mejilla de Ana y dijo. ― Pensé que estabas, con Diego.

Ana respiro  profundo antes de responder. ― Decidí volver. 

 Urian quería fumar, respiro fuerte y pregunto lo que tanto temía. 

 ― ¿Estás enamorada de él? 

 Ana parpadeo buscando entender lo que le decía su amigo. ¿Enamorada de Diego? Si no hubiese sido por la expresión de Urian se hubiera reído. ¿Podía estar celoso?, ¿sentiría algo más que amistad por ella? 

 ― ¿Qué fue lo que dijiste cuando entre? Contéstame. 

 Urian gruño, no había planeado decirle lo que sentía de esa manera, pero era ahora o nunca. 

 ― Por qué crees que te bese ¿Acaso no te das cuenta? Damn, (Maldición) Ana. 

 ― En español, por favor. 

 Se viró no podía verla salir de la habitación , ni siquiera sabía cuál sería el golpe a su amistad. 

 ― Yo… La habitación se quedó en silencio. 

 ― Mierda, hablo 7 idiomas y no puedo decir tres palabras. 

Ella le toco el hombro y se acercó. Urian se volteó y dijo en voz queda 

― Estoy enamorado de… 

 Ella acalló sus palabras poniéndose de puntillas y besándolo, dejándolo completamente confundido. Si le hubiera caído rayo, estaría menos asombrando Urian a pesar de estar desconcertado, respondió con pasión. Le mordió los labios deseando probar más y hundió su lengua en la boca de ella. Pronto Ana siguió su ejemplo, sus lenguas se entrecruzaron en una batalla viendo cual da más placer. 

Las manos del chef exploraban su espalda mientras el cuerpo de ella se enroscaba no dejando ningún lugar libre. Dejaron de besarse para respirar Urian toco su barbilla y le miro temeroso a los ojos Suavemente se acercó a su oreja y murmuro. 
 – Dime, que pare. 

 Ana con timidez toco su pecho y torpemente le quito un botón a su camisa. Urian tembló de deseo y le mordió el lóbulo de la oreja. Su lengua, probó su delicada piel mientras sus manos tocaban su espalda, cada vez deslizándose más abajo. 

La chica, prácticamente había abierto la camisa de Urian, su corazón temblaba con un tambor y sus manos sudaban nerviosas. Él dejo de besarle, toco suavemente su mejilla y luego volvió a besarle con suavidad, diciéndole con sus besos que no tuviera miedo acariciándola para tranquilizarla. También sentía temor pero, por nada del mundo dejaría ese lugar y esa oportunidad. 

El primer beso que le dio solo fue una leve caricia como pluma tentándola, luego volvió a besarla con más fuerza y pasión Ana acariciaba su torso y su espalda sus manos tibias rozaban su piel haciéndole gemir del placer. Él dejo de tomar su boca y se puso a pasar lengua por su barbilla y luego fue a probar su cuello. Explorando cada tramo de su piel, con delicadeza bajo a la unión de sus senos y los saboreo encima de su blusa de color rojo. 

 ― Eres deliciosa , ay demasiada tela aquí. ― Dijo señalando con su dedo índice la blusa de Ana. 

Ella, gimió temerosa y un poco avergonzada de ser desnudada por Urian, vería sus rollitos. Él pareció ignorar su miedo y con desesperación le quito la blusa casi la rompe por la prisa que tenía por desnudarla. Ana intento ocultar con sus manos barriga, agradecida de que aun conservaba el jean. 

 Urian quito sus manos sobre su abdomen y con suavidad acaricio su estomago primero con las manos y luego lo beso, encima de la tela dura del pantalón. Cuando abrió el botón que aprisionaba el estómago de Ana Urian exclamo. 

 ― No deberías cubrirte, je mooi bent, ik wil je zo, ik voel dat ik te verbranden.( eres bella. Ana te deseo tanto, que siento que me quemo) 

 Ana lo miro sin entender. Había términos en holandés que ya dominaba aunque, no entendía por completo el idioma. 

 ― Traducción. 

 Urian, soltó una risita y siguió bajando el pantalón mirándola con deseo.

― Cuando, estoy contigo estoy no sé en que idioma habló. 

 El jean cayó hasta las rodillas, él se separó un poco de ella para admirarla. 

Anna se sentía patética y abochornada. 

 ― Hace un momento te dije que eras bella y que te deseaba tanto, que me quemo. Pero, viéndote así, me doy cuenta que mentí. 

Ana retrocedió al oír esas palabras, el chef siguió mirándola con deseo antes de con voz ronca exclamar 

 ― Eres hermosa, no hay parte tuya que no quiera tocar y besar. Deseo sumergirme en ti hasta que este tan saciado de ti que no tenga fuerzas para mover un músculo. Luego de eso fue a donde estaba ella y de improviso le cargo en sus brazos mientras ella lo miraba confundida. La llevo hasta a un sofá y la deposito con gentileza. 

 ― ¿Vas hacer esso, que dijisste? 

 Él asintió ― Voy primero a desnudarte. Primero, te quitaré estos horribles zapatos. 

 ― Mis zapatos no son horribles. 

 ― Lo son.

 Urian acallo sus protestas besando nuevamente su boca Ana presiono la cabeza de su amante para hacer del beso más intenso fundiéndose en él, mientras las manos de su amante le quitaban el broche a sus sostén de encaje blanco. Ana sintió un poco de frió en la espalda y algo mareada cuando Urian dejo de besarla. 

 ― Esto, también debe quitarse. ― Ni bien termino de pronunciar esas palabras le quito el sujetador . Ella, se cubrió los pechos con timidez 

 ― Por favor, no lo hagas. Ana bajo las manos pero contesto. ― Bésame de nuevo. 

Urian se acercó rápidamente y devoro sus labios mientras una de sus manos bajas por su espalda la otra rozaba lentamente su pecho derecho. La muchacha agradecía estar sentada dudaba que pies la sostuvieran en especial cuando el beso término y Urian empezó a chupar su cuello mientras su mano acariciaban su pezón. Tuvo que cerrar los ojos cuando reemplazo las manos por la boca . Al principio gemía levemente hasta que no pudo contener el placer y sus gemidos se hicieron cada vez , más fuertes. 

 Él la miro con ternura y pasión le acaricio el rostro y volvió a besarle el pecho , para luego tocar con su lengua sus costillas y estomago se pasó gran cantidad de tiempo explorándola casi llevándola al orgasmo sin dárselo. Ana deseaba algo aunque no sabía que era. Urian lamía por encima de su tanga botón, cuando ella no pudo resistir más y grito. 

 ― Por favor. 

 ― ¿Por favor qué? 

 ― No sé. 

 ― Quieres, tal vez esto. ― Urian metió sus dedos por debajo de su prenda interior y suavemente rozo sus labios intentado meterse cada vez más profundo dentro ella. 

La muchacha, asintió sin poder estructurar palabra. Urian saco sus dedos y probo su crema, antes de decir. 

 ― No, era eso. 

 Ana lo miro borracha de placer y suplico . ― Por favor, Urian te necesito. 

 ― ¿Dónde? 

 ― Dentro de mí. Necesito… 

 Urian le beso en la boca, mientras con fiereza le quitaba su última prenda. Quería probarla deleitarse con su sabor. Sus manos penetraban el interior de su amante con rapidez y suavidad. Para no perder el control, dejo de besarla y se alejó del sofá. Se quitó los zapatos y el pantalón en segundos. Ana tenía lo ojos cerrados y respiraba con dificultad, cuando los abrió miro a su amor, completamente desnudo acercándose a ella dispuesto devorarla. 

 Ella, le sonrió esperanzada que lo hiciera. Urian volvió a besarle la boca, al mismo tiempo, las manos de Ana acarician su espalda intentando fundirse con él. Urian volvió a tocar su interior y ver si estaba preparada para él. Dejo de besarla y le ordenó. 

 ― Ábrete para mi Ana. 

 Ella abrió con lentitud las piernas y la cabeza de Urian se hundió en su interior. Ana cerro los ojos una sensación de plenitud se disparó en todo su ser al sentir la lengua de su amante profundamente en su cuerpo. Ni sabía que gritaba y que sus manos acariciaban la cabeza de Urian. El chef estaba complacido de que ella llegara al orgasmo, ya no podía contenerse más se puso un condón que siempre tenía para las emergencias le penetro lo más suave posible. 

 Ana grito del dolor al sentir algo duro partiéndola Urian le acaricio la mejilla con ternura, mientras le preguntaba. 

 ― ¿Estás bien liefde (amor)? 

 ― Bésame. Urian la beso con ferocidad, conteniendo el deseo de moverse . 

Fue la propia Ana quien meneó sus caderas para intentando estar más unida a él. Sin dejar de besarse se acoplaron hasta ser uno solo . La oscuridad inundó el salón de música, ninguno de los dos se dio cuenta y tampoco les importaba solo estaban interesados en dar y recibir placer mientras fundían su cuerpo y alma.



martes 13 de marzo de 2012

Seductora Luna de chocolate. Libro completo

Con mucha ilusión y alegría les pongo esta historia completa si quieren bajarsela. Las chicas de novelera romántica la han corregido por mi y le han puesto esta maravillosa portada. Deben visitar su  blog hay muchos libros y las chicas  son geniales. 






Espero que la historia les guste y les deseo un lindo martes.


Para  bajarla  Descagar versión pdf
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lunes 12 de marzo de 2012

Feliz cumpleaños Aruisk

Aunque  faltan horas para tu cumpleaños Aruisk no me pude  resistir y te mande este regalito que tengas un lindo día mañana y espero  que te guste  mi obsequio.



El desierto de mi corazón. Capitulo 16

Con frió y algo engripada les deseo una buena semana y pongo un nuevo capitulo espero que les guste.

 Capitulo 16 
Consejos 

Henrick

 Ana se quedó paralizada en la cama. Estaba casi desnuda y lo único que deseaba era ser tragada por la tierra. Nunca tendría tal suerte. Urian estaba en la puerta gritándole a los obreros. Ana no quería oír, la frase de solo eran amigos o que le pidiera perdón que fue un error. Así que sin tiempo que perder se metió al baño. No fue hasta que entro y se miró al espejo que se dio cuenta que estaba llorando. El chef, les dio el día libre a sus trabajadores, cuando entro en la habitación, esta estaba vacía. Busco por todos lados, hasta que oyó alguien en el baño. Golpeo la puerta, al principio nadie respondía. Luego la voz apagada de Ana le contesto. 

 ― Estoy indispuesta.

 ― Necesito hablar, contigo. Es importante. 

 Ella se estremeció en la puerta estaba a punto de abrir, cuando toco la manija. No se atrevió su rostro tenía un sin fin de lágrimas y no podía hablar en ese estado con él. Temía oír lo que fuera a decirle. 

 ― No, puedo 

 ― Déjame entrar.

 ― Por favor, necesito espacio . 

 Urian mascullo algo, que ella no entendió. 

 ― Urian, por favor. 

 No se escuchaba nada pero, ella sabía que él estaba allí. Se sentó en el piso del baño y lloro por lo que pudo ser. Urian al otro lado refunfuñaba sintiéndose confundido y perdido. Unos minutos más tarde tocaron el timbre. El chef bajo las escaleras y se encontró frente a Diego, que le saludo con la cabeza. El día estaba empeorando a cada segundo Urian iba a despachar al fideo con patas, cuando Ana llego a la puerta. Le partió el corazón verla sufrir de esa manera. Así que ella consideraba lo que ocurrió entre los dos un error. Los dos se quedaron viendo sin saber que decir. Fue Diego el que los interrumpió. 

 ―Será,  mejor que nos marchemos Ana o va ver un colometro en las inscripciones. Urian tomo su brazo antes que ella salga de la casa y suplico. 

 ― Quédate, tenemos que hablar. Ella se estremeció a su contacto. 

 ― Hablaremos más tarde. 

 Urian sabía que la iba perder. Cuando la vio irse pensó que su corazón estallaría. Quería llorar, mas no lo hizo nunca se había dado por vencido, lucharía por el corazón de Ana. Se sentó sin saber que hacer, no había tenido esos problemas con ninguna mujer. La verdad que tampoco había tenido relaciones serías. Se sentía como un adolescente inexperto. Fue cuando se le ocurrió llamar a su hermano. 

 ― Henrik, ¿Cómo estás?

 ― Bien ¿ y tú ? 

 ― Mal. 

 ― ¿Qué paso ? ¿Tu pierna empeoró? 

 ― Bese a Ana. 

 ― ¿Y? Eso no es bueno. 

 ― Creo que le asuste.  Urian respiro sintiendo un vació en el estómago y continuo. No sé. ¿Qué hacer? 

 Herinck se sintió confundido y feliz a pesar del problema de su hermano. Era la primera vez que Urian lo buscaba. Pensó un momento antes de contestar. ― ¿Estás enamorado de ella? 

 ― Sí. 

 ― Se los has dicho. 

 ― Le bese. Herinck gruño mientras Urian sacaba su caja de cigarrillos. 

 ― Ana no es como las chicas que frecuentabas. 

 ― Crees que no lo sé. 

 ― Dile lo que sientes de forma romántica. Urian gimió 

― Deseas que le cante como la lombriz del tercer mundo. 

 ― No, tú conoces mejor a Ana que ese don Juan de cuarta . Ábrele tu corazón y lucha por ella. 



Diego.


 Ana temblaba y estaba a punto de llorar. Diego le apretó el hombro y le pregunto. 

 ― ¿Qué te paso? ¿Te hizo algo, el atorrante de tu jefe? 

 Ana se separó rápidamente un poco incomoda y mirando al restaurante. Mientras caminaba con desgana. No pudo ver Urian maldiciendo. Diego fue detrás de Ana y le grito. 

― Ana ¿qué paso? 

 ― Nada, ― dijo ella mientras se quitaba las lágrimas. 

 ― No me mientas mochocha. ¿Estás enamorada de es idiota? 

 Ana hipo. ― No sé que le vez, pero no logras nada huyendo. 

 ― Él solo quiere mi amistad. 

 Diego miro al restaurante. ― Estas segura. Eres una mujer preciosa, haz que cambie de opinión. ― ¿Por qué haces eso ? ¿Pensé que te gustaba ?

 Diego golpeó al piso y respondió. ― Estoy loco por ti. Pero, tú no me darás una oportunidad mientras estés enamorada de ese gorila. Además, quiero que seas feliz . Dame los papeles veré si puedo inscribirte. Ve y enfrenta a ese desabrido. 

 Ana le dio un beso y regreso a la casa. Urian estaba en el salón de música recién había llegado el piano después de mandarlo afinar. Ana pasaba horas en ese lugar, él podía sentir su olor y por un momento la imagino ahí. 

 ― ¿Cómo te digo que te amo Ana? En ese momento ella entraba.



viernes 9 de marzo de 2012

El desierto de mi corazón. Capitulo 15

Bueno aquí les dejo un nuevo capitulo espero que les guste y como se habrán dado cuenta ya mismo se va acabar esta historia.
 Capitulo 15 
Todo o nada 



 Urian solo tuvo segundo para actuar y empujar Ana fuera del peligro. Estaba aun asustado por miedo de perderla, lo único que pensó antes de que todo se volviera negro es que pudo besarla una vez más. Ana apenas podía respirar por el polvo que había en la habitación el andamio y parte del techo se desplomó. Estaba en el suelo, un poco golpeada pero bien se paró y busco desesperada a Urian. Pasaron algunos minutos, pero para ella fueron horas. Encontró a Urian en el suelo y empezó a quitar la madera podrida. Estaba muy pesado y por más que llamaba a Urian él no respondía. Desesperada fue a llamar al guardia que hacía rondas por el local y al 911.

 Entre los dos pudieron quitar parte de los escombros. Urian despertó sintiéndose confundido su primer pensamiento fue ¿qué paso?, luego miro el techo destruido y pensó en Ana. Dios ¿Qué nada le hubiera pasado? La voz preocupada de ella, le calmo estaba bien. Ella entraba con dos hombres.
 ― Urian ya despertarte. 

 Ella se dirigió a dos paramédicos. ― Esta aquí. 

 Urian un poco fastidiado dijo ― Estoy bien, no era que llames a nadie. 

 ― El techo y el andamio se te cayeron encima. 

Los hombres lo sacaron del todo y revisaron. Él solo estaba con una ligera torcedura en el tobillo. Uno de los paramédicos lo amonesto que tuviera más cuidado. Ana preparo una de las habitaciones de abajo para acomodar a Urian hizo algo de café y un sándwich y se lo llevo .

Él aún seguía gruñendo, por tratarlo como a un invalido. Ninguno habló de lo que paso antes del accidente. Ana a punto de subir y casi con lágrimas en los ojos, por el confuso día. 

 Pregunto. ― ¿Deseas algo más? 

 Urian respiro fuerte , lo único que se le ocurría decir a ti, pero en vez de eso respondió. ― Estoy bien. Deberías descansar.

 ― Deberías tomar los calmantes y las pastillas que te mandaron. 

 ― Sí , ya voy. 

 ― Duerme un poco y come algo cualquier cosa me llamas. 

 ― Lo haré. 

 Ella apagó las luces, empezó a subir las gradas. Cuando la voz de Urian le hizo casi tropezar. 

 ― Ana hasta hace unas horas recién entendí lo que es el miedo. No porque se me cayó el techo, si no porque por un momento tuve miedo que te pasara algo sabes soy un cobarde... 

 Él no pudo concluir lo que iba decir, ya que ella se tiró en sus brazos y casi tira la comida, que le había traído. Urian le abrazo con ternura sin decir una palabra. Se quedaron en silencio dormidos hasta que la mañana siguiente les despertó Diego que tocaba el timbre. 

 Una semana después. 

 Urian terminaba de hablar por teléfono con Henrik y decirle por octava vez en ese día que estaba bien y que no necesitaba que viaje a verlo. Diego paso cargando una escalera los dos se miraron sin decirse palabra. Desde el día de la accidente ambos se ignoraban, Urian aun cojeando fue al recibidor a hablar con uno de los obreros. Ana se encontró con Diego en la cocina, que le pregunto. 

 ― ¿Quieres ir con nosotros a lo de Lex? 

 ― No, estoy cansada. 

 ― ¿Te vas quedar con el King Kong blanco? 

― No le digas así. 

 Diego hizo una mueca, y se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla. ― Ya sabes cualquier cosa me llamas.  Urian entro cuando se despedía Diego de Ana y tuvo que controlase para no golpearlo. Se quedaron solos en la cocina y se pusieron a cocinar mientras oían en la radio una canción de Aerosmith. El chef picaba zanahorias y Ana pelaba papas para la cena ambos empezaron hablar como siempre de los sucesos de día y como iba progresando el local. Urian estaba viendo como hervía el agua para la sopa de verduras que iban a preparar, cuando Ana se acercó para ponerle las papas y otras verduras. Por un momento se chocaron y él pudo percibir el olor de canela y manzanas de ella. Su miembro se puso duro de deseo y su corazón le latió más fuerte. Solo tenía que acercarse un poco más y besarla en el su cuello de porcelana. Como deseaba sentir su sabor, acariciar su piel y enterarse en ella hasta perder la razón. Ana asustada preguntó. 

 ― Te duele, deberías sentarte.

―  No solo estaba distraído ya sazonaste la carne . 

 ― No. 

 ― Yo lo hago tu termina la sopa. 

 Ana sentía que las desnudaba con la mirada. No sabía cómo actuar y decirle que le gustaba que deseaba algo más que su amistad. 

 ― Fui al instituto que me recomendó Diego, dentro de 15 días empieza clases. Mañana debo dejar los papeles para inscribirme. No sé,  esta muy cara la matricula, tal vez esperamos hasta que el negocio marche tú sabes que no te puedo pagar. 

 Urian se acercó tan rápido que a ella le desconcertó tomo su barbilla y puso su dedo en su boca. Ella calló y luego él dijo con dulzura. 

 ― Tu educación es importante y sobre todo que sigas tus sueños. Deja que te cuide. 

 Él le acaricio la mejilla, sintió como Ana temblaba y no le importo deseaba besarla tanto que no podía respirar. Estaban a punto de besarse otra vez cuando el agua para la sopa hirvió y empezó a regarse Ana le miro primero y se separó de él, mientras iba por un paño para secar. Urian tragándose el deseo dijo. 

 ― Será, mejor que terminemos la cena. 

 Luego de cenar fueron a ver televisión en el cuarto de Ana. Ella miró a la pantalla a Harry Potter que hablaba con Dublemdore, apago el aparato. Urian se acomodó mejor en la cama y le abrazo a Ana casi se le sale el corazón. Él casi estaba encima de ella podía sentir su peso, su olor, su calor. Con timidez acaricio su espalda Urian gimió, pero seguía dormido. Ana resoplo de deseo. Torpemente siguió en contorno de la espalda del chef con sus dedos. Él había cambiado su vida, su destino. La había hecho madurar y encontrar amistad, un hogar y una ilusión. La parte favorita de su día llegaba, cuando él se quedaba dormido entre sus brazos viendo televisión. Por un momento soñaba que eran algo más que amigos. 

Nunca se dio cuenta cuando dejo de pensar en Urian como su mejor amigo y lo considero algo más. Tal vez fue desde del primer día cuando la salvo que la violaran, o cuando le dio su primer beso, o cuando le contó que intento suicidarse y ella por primera vez se sintió necesaria . No importara el momento que empezó a sentir esa pasión que llenaba su cuerpo y alma. Ni que en vano intentara conquistar a Urian, que tan solo la miraba como una amiga. Debería aceptar salir con Diego, y dejar de invitar a Urian a quedarse en viendo televisión con ella . Pero sintió como la estrechaba a su cuerpo y cualquier buen deseo se terminó. Por un momento solo por un momento se dejó llevar y acerco sus labios a la mejilla y lo beso suavemente. En voz baja sobre su piel, susurro. 

 ― Te amo. Luego beso, su torso desnudo y cerro los ojos queriendo dormir. 

 Urian se despertó como siempre con el miembro parado de deseo y con Ana, en sus brazos. Cada parte de ella lo excitaba desde su olor a manzana, su sedosa piel, la forma que se pegaba a su cuerpo. Debía alejarse de ella, solo eran amigos. Una voz en su mente muy parecida a su hermano le grito. 

 ― ¿Por qué? 

 Bajo su cabeza para aspirar el aroma de manzanas y chocolate de su cabello. Acaricio suavemente su cabello y su mano empezó adentrarse por su piel. Ana gimió, suavemente y balbuceó algo que él no entendió. 

 ― Tengo, tanto miedo de perderte, mijn geliefde Ana ( Mi amada Ana) 

 Ella se abrazó más y tembló a su contacto. Miro a la ventana y recordó la conversación que tuvo la noche anterior con Herinck, 

 ― Hoy hable con nuestra madre. Volvió a reclamarme por qué estaba aquí y amenazarme. 

 ― ¿Qué le dijiste? 

 ― Que lo deseaba todo. No quiero pasar mi vida mirando lo que pudo ser. Pase muchos años casi acariciando mi sueño demasiado asustado para pelear por él. ¿Has sentido algo así? 

 Ana se movió contra él buscando mayor cercanía. Claro que lo había sentido, estaba enamorado de Ana desde el primer momento que la vio. No podía negarlo más. Ahora debía luchar por lo que deseaba o debía dejarla ir. Era todo o nada. Le acaricio suavemente y con dulzura le dio un beso en la frente. Ana despertó y estuvo a punto de alejarse al darse cuanta que estaba entre sus brazos. Urian no lo permitió, la atrajo suavemente y le dio un beso en la boca solamente rozo sus labios contra los de ella. Ana se quedó confundida, creyendo que aún estaba soñando. Sin perder tiempo abrió la boca para recibir la lengua de Urian mientras sus manos recorrían su espalda. Él gimió y metió una de sus manos, en el pijama de Ana, acariciando su piel, buscando sus senos. Había soñado tanto con ellos y ahora iban hacer suyos. Con ternura y deseo los apretó. Ana sintió un escalofrío por todo el cuerpo, con timidez y vergüenza sus manos bajaron hasta lo muslos de Urian y comenzaron a tocar suavemente su miembro. Fue cuando oyó el timbre y se dio cuenta que no era un sueño.




lunes 5 de marzo de 2012

El desierto de mi corazón. Capitulo 14

Bueno aun con sueño y algo dormida a pesar de la hora . Les deseo una buena semana y les mando un nuevo capitulo. Espero que  les guste.

 Capitulo 14 
Celos 





 La siguiente semana 

 Urian sentía que se le iba a reventar el hígado. Miro hacia la ventana,  mientras preparaba la pared de lo que sería su recibidor. A lo lejos se oía música y risas Diego cantaba a todo pulmón Ana pasaba vasos de coca-cola a los 6 trabajadores, que había contratado. Un hombre alto de cabellos negros, ojos verdes, barba de tres días y arete en la oreja entró en la casa. Urian gruño, era el mejor amigo de Diego , si era malo tenerlo en la casa ahora hasta sus amigos le invadían. 

Lex saludó con la cabeza, el holandés le lanzo un gruñido lo que hizo que sonriera Diego se acercó sin dejar de ver a la mujer morena de la que estaba presuntamente enamorado. 

 — Me llamaron, creo que necesitaban comprar más canecas de pinturas y cemento. Uno de los hombres pidió brochas y algo de lija. Urian mal humorado. Yo iba rentar una camioneta más tarde. Diego intervino. — Lo sabía por eso se me ocurrió llamar a Lex así te ahorras algo. 

Ana se aproximo cargando la bandeja vacía. — Muy buena idea Diego con eso Urian se ahorra algo. 

 El chef, hizo una mueca y se imagino poder asar a Diego. 

 El muchacho sonrió y dijo. — Ser previsor, es una de mis muchas virtudes que deseo que conozcas. 

 Urian gruño y deseo clavar la espátula que tenia en sus manos en el estómago de Diego. Lex como adivinando sus pensamientos pregunto. 

 — ¿Vienes? 

 Urian refunfuño enojado. Aunque no lo quisiera el dinero de las reparaciones le estaba pasando factura y era bueno ahorrar algo. Resulto que el amigo de Diego no era tan insufrible, como él. Luego de una hora y media regreso. No esperaba encontrar a Diego cantando "Como me mira"  de Fonseca 


Como Me Mira 
Fonseca



Nunca supiste qué andaba pensando,
 ni mucho menos mirando, 
cada cosa que decías. 
Más de una noche yo estuve soñando, 
que tú también me sentías, 
que tú también me querías. 
Es menos fácil teniéndote al lado, 
y aunque no lo hayas notado, 
haces más fácil mi vida. 
Como me mira y sin poder tenerla, 
como me mira, cuando puedo verla, 
como me mira, de reojo y tierna, 
como me mira, queriéndo quererla, 
como me mira, no hago más que pensar en ti, 
como me mira, estando tan cerca. 
Lástima lo que te quise querer, 
peor aunque aunque te quiera y que te siga esperando. 
La otra noche te estuve mirando, para tenerte grabada y que no me duela tanto. 
Es menos fácil teniéndote al lado, 
y aunque no lo hayas notado, haces más fácil mi vida. 
Como me mira... 
Como me mira, cuando me mira, 
y aunque me mires no sabrás que está pasando. 
Como me mira, cuando me mira, como me mira, 
cuando es noche y mira abajo. 
Mirándote yo he pasado noches que no sabrás, 
mirándote he pasado más de mil noches que nunca sabrás. 
No juegues más con candela me enseñó mi mamá, 
mirándote- porque este amor que me guardo queriéndote- 
es sólo mío y no más cantándote- 
no aguanto una noche más noches que no sabrás 
Mirándote yo he pasado noches que no sabrás- 
Al otro lado del río y yo me vine a sentar. 
No juegues más con candela me enseñó mi mamá mirándote-
 porque este amor que me guardo queriéndote- 
es sólo mío y no más cantándote- no aguanto una noche más noches 
que no sabrás





 Urian estaba furioso y celoso la manera como Ana se sonrojaba mientras ese cantante de cuarta le cantaba. Hacía que su sangre se encienda. Frenético grito 


 ―Verdomme, wat is hier aan de hand? (maldita sea ¿Qué está pasando aquí? 


Diego termino de cantar y sin dejar de sonreír pregunto. 


 ― ¿Qué pasa ché? 


 ― Que mientras voy a comprar material hacen una fiesta acá, vayan a trabajar y como a ti no te pago Diego lárgate de aquí. Este no un sitio para que hagas tus conquistas. 


 Diego se puso serio y contesto. 


 ― Yo, me largo cuando me da la gana. 


 Urian cegado por los celos y por la forma en la que Diego podía llegar al corazón de Ana, mientras él estaba asustado para hacer cualquier cosa. No lo pensó dos veces y lo golpeo en el estómago derivando al cantante antes de comenzar a pelear. A uno de sus obreros le dijo. 


 ― Sáquenlo. 


 ― No lo hagan. 


 Urian vio como ella se acercó al tipo que estaba en el suelo y quejándose del dolor grito. 


 ―Has lo que les dé la gana. 


 Y se largó a la puerta con ganas de emborracharse hasta perder el sentido. Cuando entro en el bar, pensó en su hermano, en Ana y en el mismo. No quería estar tirado en una zanja como cuando era adolescente, aún sentía culpa de todo lo que hizo para sobrevivir.  Dejo el jarro de cerveza y llamo a alcohólicos anónimos. 


No espera que la persona que fuera ayudarle fuera Lex, el amigo de Diego. Estuvieron un rato hablando, ni se dio cuenta que eran las once de la noche cuando llego a su casa. No creyó encontrar a nadie, se imaginaba que Ana se fue con Diego y eso le rompía el corazón. 


 La casa estaba a oscuras Urian quería marchase nuevamente y correr al fin del mundo ese no parecía su hogar. Fue cuando oyó la voz de Ana en la oscuridad. 


 ― ¿Por fin llegaste? 


 ― Pensé que te habías ido. 


 ― ¿A dónde? 


 ― Con Diego. 


 Ana resoplo antes de contestar. ― ¿Qué te pasa con él? Es mi amigo. 


 ― No me pasa nada. 


 ― Mientes, si no por qué tu comportamiento hoy. 


 ― No me gustan que pierdan el tiempo. Voy arriba estoy cansado. 


 ― No huyas. 


 Urian no le respondió y fue a la habitación prohibida; era un cuarto con el techo malo recién iba a trabajar en él la próxima semana . Fue en busca de un andamio para a ponerse a trabajar. Cuando vio la luz estaba encendida y Ana sentada en el suelo, con las piernas cruzadas. 


 ― Pensaste que te ibas a escapar. Sin que me aclares ¿qué fue lo que te sucedió? ¿Por qué actuaste así? 


 ― No quiero hablar. 


 ― Que pena, porque yo sí. 


 Urian empezó a armar el andamio mientras ella silbaba. 


 ― ¿Te vas a quedar aquí? 


 ― Hasta que contestes mi pregunta. 


 ― Es peligroso, el techo puede caer. 


 ― Si te quedas, me quedo. 


 ― Shit, je bent ondraaglijk. (Mierda eres insoportable) 


 Ana se acercó con sonrisa de suficiencia y dijo. 


 ― No lo soy. 


 ― Desde cuando hablas holandés. 


 ― Compre un diccionario. ― Ana se acercó y pregunto. ― ¿Qué te hizo Diego? 


 Urian gruño. 


 ― No te oigo. 


 ― Shif 


 ― Dímelo, no me voy hasta que me... 


 El le jalo haciendo temblar el andamio. ― Eres tan tonta, si no te das cuenta. 


 Ana iba a replicarle pero,  la mirada de Urian le quito cualquier palabra, sus ojos verdes estaban oscurecidos pasión. El corazón de ella tembló y algo en su vientre despertó. Urian tomo su barbilla y la beso con fuerza deseando que se borrara cualquier recuerdo de Diego, fue cuando se oyó un gran estruendo y todo se volvió negro.





viernes 2 de marzo de 2012

El desierto de mi corazón. Capitulo 13

Bueno aquí tiene un nuevo capitulo y para Byron y cualquier otra persona que desee leer los capítulos viejos de esta historial, solo tiene que ir a la columna izquierda y ver un gadget en el que dice capítulos. Esta abajo de la portada, en este momento ya esta actualizado. Perdonen aveces soy distraída y se me olvida actualizarlo. Ahora les  un poco más de esta historia y les deseo un buen fin de semana 


 Capitulo 13 
Solo amigos 


Cuarto de Ana

 Una semana después. 

 Urian arreglaba el cuarto que sería de Ana pensando que era una locura que ella se mudara con él . Solo hace algunos días había comprado la propiedad por menos de lo que pensó. Ya había empezado transformarla en un lugar habitable nuevamente. En vez de ocuparse de la planta baja lo primero que hizo fue pintar y comprar nuevos muebles para la habitación de su empleada. Desde que supo que se mudaría, quería que estuviera lo más cómoda posible, hasta había dado el cuarto con mejor vista. Deposito una pequeña cama y un juguete para gatos. Iba ver si podía encontrar alguna flor para poner en la habitación, cuando llego Ana cargando una pequeña maleta en una mano y Harry en la otra. 

 ― Urian ― Grito. 

 Como nadie le hacia caso camino por la escalera, hasta que entró en una habitación color celeste.  

― ¿Qué haces aquí? Te dije que te iba a buscar dentro de dos horas. 

 ― No quería ser una molestia. Puedo coger un taxi no soy una inválida. Ademas, me... 

 Ana se quedo sin palabras mirando la habitación y dijo sorprendida.  Tu pieza es hermosa, amo este color. 

 ― Lo sé, pero no es mi habitación es la tuya. 

 ― ¿El mió? Pero no te debiste molestar. 

 ― Quiero que estés cómoda. 

 Ana soltó al gato y le dio un beso en la mejilla que estremeció a Urian. Él se recordó que solo eran amigos . Fue su decisión no importara cuanto la deseara, que con solo tocar su mano o percibir su aroma su miembro se pusiera duro . 

― No deberías hacerlo , no soy tan importante para que te tomaras tantas molestias. 

 Él tomó su rostro con sus manos, mientras decía con voz llena de pasión y cariño. 

 ― Silly, je importate. Als je wist dat je mijn blauwe hemel. (Tontita, eres importante. Si supieras que eres mi cielo azul.) 

 Ana se estremeció y se aproximó deseaba que la besara de nuevo. Pero, Urian solo la beso en la frente y la estrecho con cariño. El corazón de ella latía muy fuerte, sumergiéndose en su calor y cerrando los ojos para que ese momento durara el mayor tiempo posible. Dijo. 

 ― ¿Que me dijiste? 

 ― Algún día lo sabrás. 

 ― Debería aprender holandés. 

 El estómago de Ana sonó. ― Deberíamos ver que encuentro para desayunar. Odio esa la tienda de la esquina. Ana se separó de él con pesar y respondió. 

 ― Lo sé fue a buscar una caja que traía y se la dio. 

― Traje medias lunas y alfajores. Ya me puse a calentar café. 

 ― Eres un ángel ¿Qué haría sin ti? 

 Ana sonrió mientras pensaba enamórate de mí. Y luego casi se cae al piso por semejante idea. ¿Qué le estaba pasando? Minutos después alguien entraba en la habitación y gritaba. 

 ― No se coman todos los alfajores . 

 Urian como impulsado tomo uno para no darle a Diego. 

 ― ¿Qué hace él aquí? 

 ― Se ofreció ayudar. 

 Diego le sonrió mientras tomaba el último alfajor y decía . 

 ― La suerte es de los persistentes. 

 El día transcurrió limpiando y riendo Urian nunca se había sentido tan feliz cuando comenzaba algo siempre le costaba adaptarse, aunque desde que estaba con Ana su soledad había desaparecido. 

 Eran casi las dos de la mañana y como no tenía sueño como de costumbre fumo un cigarrillo y para ver si lograba cansarse fue a la planta baja a adecuar algo el restaurante.  Ana estaba durmiendo hasta que los ronquidos de Harry, la despertaron. Tomo algo de agua iba a continuar durmiendo cuando oyó unos rasguños. Con temor camino a la sala con una escoba como arma de defensa. Si la veía un ladrón más se asustaría por su facha que por la escoba pensó. No había nadie en el pasillo iba a subir cuando la voz de Urian, casi hace que se cayera de las escaleras. 

 ― ¿Qué haces levantada ¿ Te paso algo? 

 Ana intento peinarse y estaba decidiendo si se tiraba de las escaleras llevaba como pijama un gran camiseta de silvestre y piolín, como calzado utilizaba unas zapatillas de conejito rosa. Urian intento mirar a otro lado ella vistiendo tan sencilla le robaba el aliento, la deseaba tanto que le dolía en cada parte de su cuerpo. Se acercó como hipnotizado queriendo desnudarla lentamente y lamer cada parte de su cuerpo. En lugar de eso le toco la nariz dándole un pellizco y le volvió a preguntar. 

 ― ¿Qué paso? 

 ― Nada, solo oí un ruido y me desperté. 

 ― Era yo, así que ve a dormir. 

 ― Y ¿tu que vas hacer? 

 ― Trabajar un poco no tengo sueño. 

 ― Entonces, ¿te ayudo? 

 ― No, ve dormir. 

 ― No sin ti. 

 Urian se quedo mirando a Ana, mientras ella se ponía colorada y miraba al piso. 

 ― Estoy bien Ana, no duermo mucho ya estoy acostumbrado a dormir una o dos horas. 

 ― Ah. 

― Ana empezó a subir las escaleras. 

Urian suspiro y trato de quitarse el deseo ir con ella a la cama, desnudarla y enterarse profundamente en ella. 

Iba a raspar la pared nuevamente, cuando oyó bajar a Ana . 

 ― Pensé, que te ibas a dormir. 

 ― No puedo. 

 ―¿Por qué? 

 ― No puedo verte trabajar mientras yo duermo plácidamente. Si no puedes dormir ven conmigo a ver televisión y descansa un rato.

 ― Mmm. 

 ― Por favor.―Ella tomó la mano de Urian y lo llevo a su habitación que era único lugar que ya estaba acondicionado de toda la casa, lo obligo a sentarse en la cama y se pusieron a ver una capítulo repetido de la ley y el orden. 
 Ana termino acurrucada al la do de Urian mientras apenas oía lo que decían en la pantalla. Estaba muy nerviosa ya que él apagó la luz para ver si ella se dormía rápido y se escapaba de ese tormento. Se quedaron en silencio en ese momento, hasta que ella preguntó tratando de hacer conversación y distraer la sensación de deseo y miedo que llenaban todo su cuerpo. 

 ―¿Por qué tienes ese nombre tan raro? 

 ― Creo que es el nombre de mi padre o eso me contó mi abuela. La verdad solo supe que era griego y se llamaba así. 

 ― A mi me gusta. 

 ―Yo lo odio, siempre se burlaban de mí en el colegio me decía Urano y otras cosas. Además, mi nombre tiene el significado más tonto. 

 ― ¿Cuál? 

 ― Enviado del cielo. Para alguien que fue un error y su vida ha sido un desastre no hay nombre más equivocado. Ana se puso encima de Urian y lo golpeo

― No digas que eres un error, sin ti yo estaría perdida para mí en realidad eres un enviado del cielo. 

 Urian le abrazo y casi le beso en la boca tuvo que acordarse de que solo la deseaba de amigos, que no quería arriesgar lo que tenía. Se prometió que sería la última vez que veían así la televisión. El resto de la noche estuvieron contándose secretos en la oscuridad hasta que Ana se quedó dormida y Urian no pudo resistir verla su sueño. Se acomodó un momento para sentir su calor y el olor a manzana que irradiaba. Para luego quedarse dormido.



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