Hola ¿Cómo están?
Esperó que les guste este fragmento.
Capítulo 30
Mientras Blake quedaba fuera de combate. Anazareth y Luke fueron a la superficie a luchar contra Úvatar.
Ellos se encontraban en el faro de la isla de Skype que estaba a punto de ser destruido. Salieron para ver a unas enormes babosas voladoras y que lanzaban bombas en toda la isla.
Solo era cuestión de tiempo que el bosque y toda la población humana y de cambia formas fueran heridos.
Anazareth corrió para confrontar a solas a Úvatar por lo menos unos minutos, sabía que Luke se encontraba atrás de ella. El espectáculo de ver a la calavera podrida que era Úvatar montado en una enorme babosa viscosa le dio náuseas a Anazareth.
— Pensé que huirás al verme.
Úvatar se rio — no eres rival para mí. Solo era una demonia fea y tonta.
Anazareth le lanzó una bola de hielo.
— Igual no me matarás. Porque deseas utilizarme. ¿Cuál es tu plan?
Úvatar no respondió nada al ver a su nieto lanzarle un rayo de energía. Sin embargo, eso no le importó. Fue ver el castillo de Luke destruido y saber que las urnas ya no estaban ahí.
— No te mataré, pero puedo causarte dolor. Tu abuela y tu querida biblioteca en este momento están siendo destruidas —, Luego de decir eso Úvatar se fue sintiéndose victorioso. Sin saber que había sido engañado.
Luke vio partir a Anazareth que descendía al suelo. Preocupado y furioso le preguntó — ¿Qué fue eso?
Anazareth pensó en mentirle , pero no era justo.
— Uvatar me dijo que quería utilizarme y yo quise sacarle la verdad. No quiero que corras peligro por mi culpa.
— Y yo no quiero que corras peligro por mi culpa.
Luke se acercó a Anazareth y la besó.
Minutos más tarde llegaron Blake, Ramoncito y Super One.
— Lo engañamos.
Luke abrazando a Anazareth Lo logramos, gracias a Anazareth.
Ella se refugió en su pecho para que nadie la viera sonrojarse. Luego de unos minutos dijo un poco triste.
—Será que me marche . Debo ayudar a salvar lo que queda de mi biblioteca.
— Te acompañaremos y apoyaremos en todo lo que podamos. — dijo Luke.
— El castillo está casi bien y es gracias a ti y a esos apestosos hongos.
Cruzaron el portal esperando no encontrar en el inframundo. Anazareth esperaba ver el castillo de su abuela en escombros y la biblioteca hecha pedazos.
Si bien estaba maltrecha aún conserva su esplendor y los libros muchos estaban quemados pero otros por arte de magia se encontraban ilesos. Anazareth miró bien la biblioteca.
Si bien Halrinach y sus súbditos estaban ayudando a protegerla. También lo hacían Petunia, las chicas de Tamar, su hermano Chatel y su esposa. Lo que más le intrigó a Anazareth fue encontrar un motón de pequeños aviones. Heli le contó que se llamaban drones.
— Y estos aparatos.
Blake sonriente y complacido por lo bien que sus juguetes actuaron.
— Se llaman drones y Luke me los hizo enviar aca. Lo llenamos de agua mágica que protegía un objeto sin importar cuán fuerte era el fuego. Era muy difícil de conseguir y Luke gastó miles de litros para salvar sus amados libros.
Anazareth se acercó a Luke y le dio un beso.
— Gracias.
— Lo que te importa también me importa. Te quiero.
Anazareth lo besó en la boca sin importarle quien lo mirara.
Oyó un suspiro lastimero y se viró era Heli ella se hallaba despeinada, con la ropa rota y con moretones en el rostro. A su lado se encontraba Seirim su pareja.
— ¿Qué te pasó?
Heli suspiró — Parece que llegamos tarde. Todo es culpa de Úvatar que trató de matarme o mando a uno de sus esbirros.
Luke preocupado se acercó a Heli — ¿Estás bien?
— Lo estoy...
Seirim riendo — Hubieras visto al tipo que trató de matarla.
Heli miró con ojos entrecerrados a su pareja. — Se lo merecía. Estaba junto con Firond el curador fue a París. Mientras yo sentía que alguien me observaba. Iba a marcharme a la biblioteca.
Pero hice caso a mi inscrito y llame a Seirim para distraerlo me fue a la cocina y saqué de mi sitio secreto un pastelito para que el sujeto crea que estoy distraída.
Él tipo cae en la trampa. Me agarra del cuello mientras me dice — Estás muy gorda para comer eso.
— Que cerdo, lo mataste. — Dijo Petunia que se encontraba con la cara manchada de cenizas y recogiendo escombros.
— Eso hice, lo golpee en donde más le duele . Lastima que por hacer eso se cayó el pastel de chocolate al suelo.
Pero él siguió provocándome. Seirim llegó en el momento justo antes que lo matará golpes. Íbamos a encarcelarlo para obtener respuestas, pero Úvatar hizo un hechizo para llevarlo nuevamente consigo.
— Uy, que malo.
— Por lo menos lo pegaste mucho por decirte gorda.
Heli recordó que quiso darle más fuerte. En lugar de eso dijo — De la violencia no se saca nada. Es mejor ayudar.
Anazareth asintió y preguntó en voz alta. — Alguien sabe cómo están Vanora y Adremelech.
Fue Seirim el que respondió — Ellos están bien. Los vi antes de ir en ayuda de Heli.
Aunque hay varios en París que están en ruinas . Úvatar no pudo vencerlos, eso es lo que importa.
Espero que les haya gustado. Les deseo un buen fin de semana.















































