Hola ¿Cómo están?
Esperó que les guste este nuevo fragmento.
Capítulo 25
Vanora apenas hablaba se encontraba muy confundida por lo que le estaba pasando hace unos días. En especial hace unas horas. Todo comenzó hace unos 15 días. Tenía sueños extraños en los que oía una pequeña voz reír y alegrarse cuando comía chocolate, naranjas y algunas golosinas. Y gruñir cuando Vanora tomaba su acostumbrado licuado verde con espinacas y apio.
Pero hace unos minutos tuvo una visión y casi se desmaya. De esa forma la encontró Khalid. Que no deseaba que ella fuera pero aun si la voz se lo pedía. Decía que ambas podían ayudar.
Ahora lo dudaba sentía algo de cansancio, un poco de náuseas y dolor de cabeza por la pequeña voz.
— Por favor, debemos ayudar. Viste lo que podría pasar a Luke y a los otros.
Vanora recordó las extrañas imágenes que observó en su oficina antes de recibiera una llamada de Adremelech y Khalid la encontrará a punto de desmayarse.
Suspiró y aunque no lo deseaba. Se despidió de Seirim y fue a buscar a Adremelech, pero su grupo ya había partido al igual que el de Luke. Fue cuando miró a Halrinach hablar con Radulf y se acercó a ellos.
— ¿ Puedo acompañarlos?
Halrinach aunque no había tratado a Vanora mucho. Esta le agradaba en especial porque hacía feliz a Adremelech al que quería casi como a un hijo.
— Claro.
Radulf creyó que Vanora iba con ellos por lo que dijo Khalid cuando se organizaron los grupos y dijo que no confiaba en él. Tal vez, era mejor irse, pero deseaba ayudar a Anazareth que siempre fue muy amable con él.
Esperó que Vanora dijera algo de su presencia, pero no fue así. Vanora hizo un portal con su piedra. Partieron al castillo de Luke en Escocia para recoger a Blake e ir al cementerio más cercano.
Llegaron a las afueras del castillo, los esperaba Sebastián el hijo de Luke. Él era un joven alto de ojos azules que recién fue convertido en vampiro por Luke con la ayuda de Vanora.
— Hola, ¿cómo están? Blake y su máquina ya vienen.
Vanora hizo una mueca al oír sobre la máquina para atrapar y convocar fantasmas de Blake. Ella estuvo a punto de morir al ser atrapada por ella.
— Genial, esperó que esta vez todo salga bien.
Blake llegó minutos después. Luego de saludar con todos. Se fueron al cementerio en cuestión de segundos gracias a un portal mágico que convocó Halrinach.
Radulf un poco serio y con timidez dijo
— Seré su guía. El camino por el mundo humano es un poco largo pero directo. Solo tenemos que seguir una ruta. Los fantasmas nos harán ver y oír cosas que no son. Todos debemos estar con la cabeza gacha y contar el número de pasos. Son 500 y es de camino recto.
Todos asintieron. Entraron al cementerio, Radulf fue hacia el árbol más grande y lo golpeó lentamente. Se abrió un pasaje. Vanora se estremeció y siguió a los demás con la cabeza gacha y contando sus pasos.
Radulf al principio pensó que sería relevado de su deber, pero Vanora no le pidió regresar al cielo azul. Su jefa que de por sí tenía una conducta extraña. Ahora su conducta era más insólita que nunca. Pero por raro que parezca Radulf la miraba más hermosa y segura que nunca como si tuviera un halo especial.
Caminaron en silencio por varios minutos. Vanora y los otros eran acosados por visiones, pero ninguno les hacía caso. Fue cuando estaban por la mitad del camino cuando Vanora volvió a escuchar la voz.
— Luke y Dauroji cayeron por allá. Sálvalos, de que estén vivos depende el futuro.
Vanora gruñó e insegura dijo. — Debo irme, Luke y Dauroji cayeron cuando los transportaba Chatel y están por allá sino que los ayudamos morirán,
Halrinach la miró como si estuviera loca.
— Tuviste visiones de los fantasmas. Es mejor seguir.
Vanora molesta y preocupada dijo — No esa visión la tuve antes. Por eso fue con ustedes. Deben creerme.
Radulf la miró detenidamente — ¿Por dónde quiere ir?
— Hacia la izquierda y luego no sé, debo verlo. Mi visión fue tan rápida.
Radulf gruñó. — Iré contigo.
— Señora Halrinach, sé que conoce el camino ¿ puede ir sin mí?
— Dime por mi nombre, guapo. Y si lo puedo, pero creo que es un error.
Radulf se puso rojo como un tomate. Vanora estaba segura de que hasta humo de sus oídos salía. El recolector de almas señaló a la izquierda — El camino que señala Vanora fue por donde iba a ir Chatel y su grupo. Es mejor ver si están bien.
— Vayan.
— Los veremos pronto.
Les deseo un buen fin de semana.

















































