Hola ¿Cómo están?
Esperó que les guste este fragmento. La venganza de Uvatar ya esta cobrando victimas.
Capítulo 31
Chatel entró en el cuartel de cazadores. Le gustaba trabajar solo y de no ser posible con Petunia y Seirim. Pero ellos se habían marchado. Miró a los otros cazadores casi no los conocía. Al único que lo hacía apenas lo soportaba.
Alejada en un rincón se hallaba la nueva recluta. Petunia había empezado a ser su amiga. Chatel decidió conocerla mejor siempre cuidaba a Gilraren, Petunia y Anazareth sus hermanas . Como ahora lo hacía también ahora con Heli.
Aunque odiaba utilizar su poder de anuriun lo iba a hacer. Ya que esa chica pelirroja se estaba convirtiendo en amiga de Petunia y Seirim. Se acercó a ella con el rostro furioso.
— Parece que estás perdiendo el tiempo.
Tedy lo miró confundida. Tenía que ser tan guapo y tan idiota. Ella esperaba que porque era el hermano de Seirim y amigo de Petunia no sea un completo imbécil.
— Hola. Estaba ordenando los informes.
— A mí me hablas con respeto. Ni siquiera eres cazadora.
Teddy se sonrojó pensando que era un imbécil.
— Si señor, perdone...
Chatel índico con su mano que se callara mientras tendía su celular. Minutos después le dijo.
— Ven conmigo.
Teddy no se encontraba convencida. Pero como era uno de sus superiores solo asintió sin ganas.
Chatel sonrió complacido. Hasta ahora lo que podía percibir de Teddy le agradaba. Pero aún desconfiaba de ella, como tenía que hacer un favor Adremelch que le pidió que visitara al rey elfo Huor que era medio hermano de Seirim. Parecía que habían desaparecido ciertas hierbas de lo que fuel el laboratorio del fallecido hermano de Huor.
Los demonios se podían trasladar sin utilizar portales mágicos. Así lo hicieron cuando llegaron al valle sombrío donde vivía Huor . Chatel lo llamó mientras esperaba al rey. Decidió concentrarse en investigar lo que deseaba sobre Teddy.
— Creo que te llamas Teodora, afirmó. — Chatel.
Teddy que odiaba su nombre asintió sintiéndose insegura por la forma en la que estaba siendo mirada. Al principio pensó que le gustaba de forma sexual a Chatel y que este quería violarla. Pertenecer como demonio menor a la casa de Tamar. Siempre generaba esas dudas era bien conocido entre las demonias y esclavas de tener cuidado con Azidahaka.
Chatel percibió el miedo de la demonia menor. — Tranquila, no te voy a violar.
Intrigada aún con miedo — ¿Qué desea de mi señor?
— Eres inteligente, pero has ascendido rápidamente. Puede que seas un espía de algún clan. No confío en ti.
Teddy se rio. Apenas la gente recordaba su nombre mucho menos la utilizarían de espía. Al principio pensó que estaba como aprendiz de cazadora por lástima. Pero tal vez, fue porque no confiaban en ella. Se sintió algo dolida.
Casi quiso llorar. Fue cuando oyó un quejido. Chatel se contorsionaba de dolor y su cuerpo empezó a pudrirse.
Teddy pensó que era una prueba o una broma de mal gusto así que por instinto congeló a Chatel lo tocó esperando encontrar una prueba de que le mentía, pero el demonio seguía muriendo.
En ese momento vino a su encuentro un hombre muy guapo debía ser el rey elfo.
— ¿Quién eres? ¿Qué le pasó a Chatel?
Teddy volvió a mirar a Chatel. Me llamo Teddy , soy aprendiz de cazadora de demonios. No lo sé, al principio creí que era una broma.
Humor se acercó a Chatel — Parece una maldición de sangre, eso explicaría ciertas hierbas que fueron robadas del estudio de mi hermano.
Teddy hizo una mueca preocupada por Chatel, a pesar de todo.
— Debo llamar a Adremelech, necesitamos ayuda.
Seirim se encontraba preocupado. Sentado en su oficina apenas oía lo que le decía Petunia sobre su fallida investigación para encontrar al asqueroso Azidahaka. Casi habían matado a Heli y a su hermana.
Petunia preguntó algo a Seirim, pero este no le respondió. Enojada quiso tirarle la carpeta con el expediente de Azidahaka. En lugar de eso se acercó a él y lo confronto.
— ¿Qué te pasa Sei?
Seirim iba a decir que nada pero el rostro enojado de Petunia hizo que se callara. Petunia al ser su compañera en la caza de demonios lo conocía muy bien.
— Estoy preocupado por Úvatar. Estoy seguro de que atacará de nuevo.
Miró a su muñeca izquierda. Sabiendo que tenía que dejar su orgullo a un lado. — Debo irme por un momento, te alcanzo en Seragon. Hay que probar con tu pista sobre los volcanes.
Petunia le sonrió contenta que le dejé explorar por allá. Aunque Chatel lo desestimó — Yo creo que tengo razón y esta en uno de esos volcanes lo sentí.
— Tal vez, sea así . Eres tan buena buscadora como Chatel. No vemos.
Seirim desde hace algunos meses ya no tenía visiones . Desde que Úvatar escapó y dijo que Gilraren era la elegida. El regalo de Apepi en forma de una pulsera se rompió y las visiones no volvieron.
Se lo ocultó a todo el mundo . Investigó por su cuenta. Pero lo único que descubrió es que Apepi le dio el poder de la visión hasta que uno de su sangre lo obtenga. pero Adremelech y Vanora aún no tenían hijos o eso pensaba. Vanora tuvo una visión.
Necesitaba aclarar sus ideas por eso fue donde Halrinach la mejor curadora demoníaca que existía. También era una eminencia en maleficios y conjuros.
Cuando llegó Halrinach no se encontraba en casa. Iba a irse no podía perder tiempo, pero en ese momento llegó la abuela de Anazareth. Halrinach se encontraba de mal humor. No esperaba ver a Seirim.
— Hola, muchacho. ¿ Cómo estás?
Seirim sonrió y por un minuto se sintió como de 10 años. Cuando lo golpeaban sin cesar. Halrinach lo curaba sin decir una palabra a nadie. Pero le aconsejaba que se defendiera y avisase a su abuelo. Aun así siempre lo ayudaba.
— No tan bien como quisiera. Necesito tu ayuda.
Halrinach lo hizo pasar al castillo y a su oficina mientras le preguntaba. — ¿En qué puedo ayudarte?
Seirim no dijo nada hasta estar en la oficina y que la demonia cerrará la puerta.
— Este lugar es igual como lo recuerdo.
Halrinach puso los ojos en blanco. — Siéntate y no creo que viniste a recordar tiempos mejores.
La oficina de Halrinach era pequeña. Tenía un catre. un escritorio y un par de sillas.
— Parece que estás de mal humor. — Afirmó Seirim mientras se sentaba, en una silla incómoda.
— Un poco tratar con idiotas, egoístas que desean sacar provecho en cualquier cosa que pase. Odio a los políticos de cualquier especie.
Seirim se obtuvo de decir que ella formaba parte del senado demoníaco. Miró su pulsera y decidió hablar de una vez.
— Halrinach, vine para pedirte consejo.
Halrinach se sentó a su lado y lo miró con sus intensos ojos negros. Mientras esperaba que Seirim hablara.
Él demonio híbrido siguió con voz seca y sin emoción a pesar de sus miedos —. Cuando murió mi padre. Apepi me dio un regalo para atrapar a su asesino y detener de una vez a Úvatar.
Halrinach asintió ya que conocía esos hechos.
Serum siguió hablando — Con ayuda de esas visiones atrapamos a Úvatar y también hemos terminado con Naur y Billy. Pero luego que Úvatar escapó. Deje de tener esas visiones y la pulsera que contenía el poder se partió — Seirim le mostró la pulsera.
Halrinach pensó por un momento y luego de varios minutos interminables dijo —. Los demonios con el poder de la visión pueden regalar su poder por un tiempo, pero cuando nace un heredero de su sangre este poder vuelve a él.
— Eso leí. ¿No hay nada que se pueda hacer?
— Eres más que tus visiones.
Seirim solo gruñó como respuesta.
— Podemos hacer que hables con Apepi ella aun tiene un trozo de sí, en esa pulsera. Te advierto que será muy doloroso y no recuperarás tus visiones.
— Gracias por intentarlo.
Harinach lo miró ceñuda — No me des la gracias, por algo que no he hecho. Espera, voy a traer lo que necesito.
Ni bien lo dejó solo Seirim se quedó viendo la pulsera. Sintió un dolor en su dedo meñique y luego en todo su cuerpo. Al principio pensó que era la pulsera luego se dio cuenta de que era otra cosa. Su cuerpo se empezó a pudrir. Su último pensamiento fue para su amada Heli.
Halrinach llegó solo un minuto después. Grito al ver el cuerpo de Seirim. Más miedo que por asco. Estaba segura de que el cazador de demonios era víctima de una maldición de sangre.
La maldición de sangre era un hechizo practicado por demonios y dragones hasta que fue penado con grandes torturas y muerte. Consistía en que si un demonio estaba muy enfermo se utilizaba la sangre de ese ser para maldecir a toda su familia viva.
En este caso utilizaron a Azidahaka que ya contaba con una maldición llamada vuish. Ese hechizo se lo otorgaba el rey del inframundo por huir de su castigo en el infierno. Consistía en que su cuerpo se pudra si no iba de inmediato a ese lugar y era arrestado.
Halrinach congeló el cuerpo de Seirim para ganar tiempo. No podía hacer mucho más sin el cuerpo de Azidahaka. Colocó al medio hermano de Anazareth en una cama e hizo que uno de sus ayudantes lo monitorea. Mientras ella iba en busca de su nieta esperando lo peor.
Les deseo un buen fin de semana.













































