Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí, que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero, que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero, que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.

martes, 23 de marzo de 2010

Capitulo 12




Selene

Renacer


Ameli no podía respirar, minutos después sintió una gran paz y fuerza. Abrió los ojos, un hombre moreno alto fuerte y con unos increíbles ojos negros lo la sostenía.

Andrei la miro asustada.

-Tranquila Ameli. Nadie te hará daño. Bienvenida.

Ameli se separo un poco de los fuertes y bronceados brazos de Andrei. Lo que vio, la dejo paralizada.

Estaba en los brazos de Sebastián, que lloraba y la llamaba. Gritando y llorando.
No entendía como podía estar en dos sitios a la vez.

-Ameli no me dejes. Te amo no puedes dejarme.

Ameli chillo estridentemente

-Yo también Te amoooooooooooooo.

Pero Sebastián no la escuchaba ni la veía.

Golpeo Andrei.

–Suéltame, bruto.

Pero el hombre no le hizo caso.

Yanus se acerco a ella, le toco en el cuello durmiéndola, como si fuera el señor spock.

-Será mejor irnos. Ya es mucho el dolor que hemos causado. -Dijo sobriamente Andrei sintiéndose mal.

-Si hubiera otra forma. No lo habríamos hecho pero es la única manera y ni así estamos seguros del éxito de nuestra misión.

Sebastián estuvo un buen rato tratando reanimar el cuerpo frió y muerto de Ameli.
Luego llamo a una ambulancia desesperado no había nada que hacer.

Los padres de Ameli se quedaron sorprendidos en estado de shock. Blas llego y fue el primero en reaccionar.

Escupiéndole en la cara a Sebastián. Le grito

-Asesino, pervertido. ¿Qué le diste?

Sebastián se le lanzo encima fue separado por Eli.

-No le hagas caso Bastian tu no eres el culpable dijo Eli sintiendo que le fallo a su amiga, por que ella conocía que había algo sobre natural en todo eso.

*******

Ameli se despertó en un lugar extraño. En una cama estrecha. Con mucho calor. Salio de la cama miro al piso de adobe y a extraño mobiliario.

En la habitación continua había un hombre sentado. Vestido de negro que bebía café mietras hablaba con dos mujeres ablaba con dos mujeres.

Una miraba por la ventana vestía un largo vestido celeste que combinaba con el color de sus ojos. Llevaba una coleta que sujetaba su hermoso cabello rosa.

La otra mujer estaba sentada vestía toda de negro y su rostro estaba cubierto.

-Amaya quítate eso de la cara me gusta verte el rostro.

Dijo el hombre, mientras jugaba con su taza.

-No me gusta, hacerlo. Respondió ella mirando a todos lados.

-Nadie, te va hacer daño - Yanus tenso manifestó.- Mataría al que ose toparte. La mujer le toco el hombro

-Gracias.

-De nada, pero no deberían haber venido.

La mujer de cabello plateado con rosa, como si la despertaran de un trance hablo.

-Podemos defendernos, además hemos venido ayudarte con la mujer.

-No siempre pueden defenderse y no necesito ayuda. -Dijo fríamente el hombre.

Amaya se tenso toco su cicatriz por encima del velo, esa era la prueba del sacrificio de su hermano Ivanek por ella, algún día lo vería. Con angustia por causar el sufrimiento de su hermano. Cambio de tema.

-Si la necesitas. Buenos días Ameli, me alegro que estés despierta. Bienvenida.

Ameli camino, furiosa y pregunto.

-¿Dónde estoy? ¿Quienes son ustedes? ¿Por qué me raptaron?

Yanus con voz calmada y sin dejar de ver a Ameli le dijo. -Estas en el Cairo somos tus amigos. Siéntate y te lo diré.

-No deseo hacerlo solo quiero ir a casa.

-No eres prisionera si lo deseas puedes marcharte ahora mismo sin embargo eso seria una locura tu vida y la del mundo depende, que nos ayudes. Quédate y escúchame.

-Si soy libre. ¿Por qué me separaron de mi novio y de mi familia. De esa manera?

Yanus no dijo nada solo hizo un gesto con la mano para que se sentara.

Ameli lo hizo.

Yanus tomo un poco de café que había en la mesa. Pensando en como comenzar su historia.

1 comentario:

Ade dijo...

Espero que se tome pronto el café porque quiero conocer la historia.

Pobrecito Sebastian y pobrecita también Amelí, ojalá no estén mucho tiempo separados.

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