Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí, que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero, que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero, que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.

viernes, 3 de febrero de 2012

El Desierto de mi corazón. Capitulo 7

Aunque ando un poco enferma y ha empezado a darme jaqueca de una vez les pongo un nuevo capitulo y les deseo un lindo fin de semana. 

 Capitulo 7 

El acuerdo 



Urian se quedó anonadado, odiaba que le tartamuda le mandara al diablo y sobre todo la sensación de deseo que tenía por ella. Era una muchacha tímida que siempre tatareaba , cuando pensaba que él no se daba cuenta y que tosía exageradamente cuando fumaba. Detestaba  su mirada de reproche cuando era grosero o no le hacía caso. Debía dejarla que se fuera y cometiera el error de volver a su aburrida vida. Él tenía la idea que ella se fugó hace poco de su casa.

Oyó unos pasos y vio que Alice se acercaba muerta de risa y he intentado ser seductora. 

 ― ¿Qué vas hacer? 

 Urian se le quedo mirando aun pensado en lo mismo. 

 ― Ven a mi habitación, podemos divertirnos. Deja de jugar a papa pollito con la bola de manteca.  

Era lo más sensato, quitarse el deseo que surgió al ver las piernas desnudas de Ana y dejarla ir.
Se dejó llevar como hipnotizado por Alice a su habitación. Todo hubiera funcionado, si ella no se hubiera reído. Al mirar su rostro lleno de satisfacción de que por fin lo tenía en sus garras le dio grima. La empujo a la pared y se acercó a ella le beso el cuello mientras la inglesa jadeaba. Caminaron muy abrazados a su habitación. Cuando estuvieron en la puerta Urian volvió a besarle el cuello, mientras Alice intentaba abrirle la camisa. Él con dificultad abrió la puerta y la empujo ahí, mientras le decía. 

 ― No me gusta que me cacen Alice ― Luego le cerró la puerta en la cara mientras ella lo insultaba. 

 Iba a marcharse a su habitación cuando por impulso miro en los ventanales. En un parque de enfrente estaba Ana sentada, él le pareció que lloraba. No te ni idea que le motivo a ir junto a ella. Cuando llego al parque Ana estaba entusiasmada mirando a los pájaros comer semillas. Estaba seguro de que si tenía dinero o comida ella se los daría. Camino despacio como si estuviera asechándola. 

 Ana ya lo tenía decidido hablaría con su padre aceptaría su dinero e iría a Buenos Aires a trabajar y estudiar. Miro un rato a los pájaros sintiéndose un poco triste pero algo aliviada. Urian se sentó junto a ella. Ana cuando lo vio, intento pararse.

 ― No te vayas. 

 ― Enntoces larrrrgate. 

 ― Quieres que me vaya, ya que me tienes miedo. 

 Ana se puso furiosa, si le tenía recelo. Algo en él le asustaba pero intentaba sobreponerse. 

 ― Nnnno. 

 ― ¿Entonces porque tartamudeas? 

 ― Noooo te temo, siempre tarta... Solllo lo haaaaggo.

Urian alzo la ceja  como respuesta dudando  y ella lo miro ceñuda.

― Noooo te ibbbbas. 

 ― El parque es público.   Ana se paró. El corazón de Urian golpeaba como un tambor. 

― Gallina. 

 ― Nnnno soy eso. 

 ― Pruébalo.  ― Ana empezó a caminar . ― Kocoroco. Siempre huyes. 

 ― No lo hago.   Urian le indico que se sentara. 

 ― ¿Satttisfecho? 

 Urian satisfecho encendió un cigarrillo Ana lo miro con reproche y luego respiro fuerte. 

 ― No fumes. SSi deseas quedarte. 

 ― Pensé que el parque era publico ― Respondió Urian, guardando el cigarrillo. Se quedaron un momento en silencio viendo a las aves y a las personas del parque. Cuando Urian no aguanto más estar callado le dijo. 

 ― ¿Así que vas volver con tu familia? 

 ― Lo que haggga o no. No te importa. 

 Urian saco otro cigarrillo y empezó a destruirlo. 

― Sé como te sientes, yo también huí de mi casa y he corrido toda mi vida. Sabes tú y mi hermano piensan de la misma forma. Henrik también cree que odio este lugar. Ana lo miro fijamente, Urian podía sentir su perfume y un ligero olor a manzana y canela. 

Miro hacia una niña que corría para dejar de sentirse excitado y nervioso. 

 ― No odio este lugar, solo que. 

 ― ¿Qué?  Urian respiro hondo pensó que iba tartamudear como lo hacia ella. Nunca había hablado con nadie de lo que significaba cocinar para él. 

 ― Veras, yo. Sabes. 

 Ana estaba enfadada hasta que lo miro. Se veía tan nervioso y vulnerable, que ella se calló la replica y solamente dijo.

 ― ¿Sí? 

 Urian suspiro. 

 ― No sé, si me entiendas, para mi cocinar no es solo mi trabajo. Para mi es... ¿Cómo puedo explicártelo? Urian la miro en señal de ayuda . Ella fijo su mirada en él y casi lo hace temblar de deseo y algo más. Era como si ella le viera el alma y no le gusto. 

 Bajo la cabeza y continuo, sin saber porque motivo le impulsaba a hablar con ella. 

 ― ¿Has hecho algo que cuando lo haces te sientes vivo? 

 Ana lo entendía eso le pasaba cuando tocaba, pero quería hacerlo sufrir. Así que movió la cabeza en señal de negación y dijo. 

 ― No te ennnnnntiendo, ¿quee quuuuuieres decir? 

 Urian se rascó la cabeza, lo que le faltaba que ella lo creyese loco. 

 ― Veras, nunca pensé en realidad tener algo mió y si voy tener ese restaurante quiero que se más que cuatro paredes. Quiero... A él se le ocurrió una idea. Emocionado salio corriendo. Ana lo miro como si necesitara camisa de fuerza. Minutos más tarde volvía jadeante. 


 ― Cierra los ojos.  Ana lo miro asustada. ― Nnno. 

 ― Hazlo, confía en mí. 

 ― Es que no confió en ti. 

 Urian la miro suplicante como ese perro de los dibujos animados y ella se perdió en sus ojos verdes. Asintió sin sentirse segura. 

Abre la boca. Ana movió la cabeza negándose. 

 ― Ana, por favor. 

 Abrió la boca por un instante Urian quiso besarla probar su boca de cereza, mas le puso un cholote amargo en la boca. 

 ― ¿Qué sientes? 

 ― Es chocolate. ― Ana respondió abriendo los ojos. 

 ― Ciérralos saboréalo. ¿Dime que sientes? 

 Nunca nadie le había pedido que opinara así, como si lo que fuera a decir fuera algo de suma importancia. A oscuras se dejó persuadir por el sabor dulce y amargo de la golosina. 

― Es dulce. 

 ― ¿Qué más? 

 ― Me hace sentir bien, es mágico tiene algo amargo y picante. Tiene muchas texturas pero te pierdes en el sabor dulce. 

 ― ¿Qué más? 

― Dijo Urian latiéndole fuertemente el corazón. 

 ― Nnno sé. 

 ― Sí sabes siéntelo. 

 ― Es como estar en otro mundo. 

 ― Puedes abrir los ojos. 

 Ana los abrió Urian estaba tan cerca de ella que podía ver su largas pestañas y su boca bien definida. Trago saliva y casi se atranca con el chocolate que tenía en la boca. En un momento pensó que iba a besarla . Por primera vez desde que lo conocía sonreía y parecía feliz conviviéndose en un hombre encantador. Urian golpeo su espalda. 

 ― ¿Estás bien? Recién ella se dio cuenta que se atrancó. 

 ― Sí. 

 ― Lo que sentiste cuando probaste el chocolate , es lo que siento al cocinar. No deseo encontrar un sitio así porque sí. Sí no un lugar que pueda llamar mió, que me enamore y transporte a otro mundo. 

 ― ¿Me ayudas? 

 Ana lo miro temblando lleno de expectativa como un niño pequeño. 

 ― ¿Por qué? 

 ― ¿Qué?

 ― ¿ Me elegiste? Pueeedes tener ayuda ddde cualquiera. 

 ― Sentí que estabas sin una salida como yo cuando era un muchacho y quise ayudarte. 

 Él le ayudaba por lastima, sintió una desilusión en el pecho, más entendía lo que él sentía. Nunca nadie le había pedido en realidad ayuda así a ella. 

 ― Sssi te ayudo, tenddddrá que ser bajo unas condiccccciones. 

 ― ¿Cuáles? 

 ― Primero, me mudaré de hotel, y Me instttalare junttto con Harryy que salle mañana del veterrrrinariiiio. 
 Urian iba decir algo pero la mirada de Ana le contuvo. 

 ― Segundo no ffffumaras, cuando esstes conmigo. 

 ― Exagerada. 

 ― Nnno deseo que mmmme de cannnncer. 

 ― Tercero me darás dinero parra comprar mi ropa. Luego cuando encontremos el local y trabajjje te lo pagaré. 

 ― ¿No hay más condiciones? 

 ― Dame un poco de chocolate. 

 Urian rió sintiéndose en paz mientras Ana comía el dulce con una rara sensación en el alma



4 comentarios:

Anna Soler dijo...

Que bello ¡me encantó!

Espero que te mejores, yo tambien ando pachucha.

Besos

Towanda dijo...

Amor con chocolate de por medio, me gusta. Buen capítulo.
Ponte buena pronto, chiqui.
Besos.

mientrasleo dijo...

Cuídate mucho.
Me encantó, ya van viendo el punto intermedio en el que encontrarse.
Besos

La sonrisa de Hiperión dijo...

De nuevo por tu casa, disfrutando de tus cosas...

Saludos y buen fin de semana.

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