Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí, que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero, que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero, que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.

viernes, 22 de enero de 2016

Ilumina mi corazón. Capítulo 19 ( primera parte)

Hola,  ¿cómo les  va?  Me alegra que les  haya  gustado  el  capítulo  anterior.  Hoy   veamos como sigue  la pareja  de  Sebastián  y  Amelia.  Para  desilusión  de algunos  este  fragmento  me salio cortito  y con algunas  dudas   que  serán resueltas   en  capítulos posteriores.

Capítulo 19



Sebastián  dormido  junto   a  ella. Su  celular  seguía  tocando   como loco   en el bolsillo de  su jean  que estaba  en piso junto  a su cama.  Amelia no  sabía  cómo   soltarse  de los  brazos  de  Sebastián  sin despertarlo.  Iba  a su  tercer  intento,  cuando   oyó  gemir   a  su pareja.  Sebastián    tenía  una pesadilla.  Ella  se acercó  y lo  beso en la mejilla.    
—¡Por  favor, no me  golpees! Yo...
—Sebastián.
Sebastián   se  movió   agitado.  Amelia  volvió a  llamarlo — Sebastián,  despierta.
Él abrió los ojos ,  y le tomó un buen tiempo  darse  cuenta   dónde estaba y  con quien.
—  ¿Qué pasó?
— Solo tuve una pesadilla.
—Sebastián quería levantarse  y  salir  corriendo  como siempre   hacía para no dar  explicaciones.  Odiaba   soñar    con su niñez,  cuando  su padre lo castigaba.  Tal  vez  había sido que  Ana  le  recordó  viejos traumas ,  que pensó echarlos al olvido.  Como  no podía irse   y  arruinar  lo mejor que le había pasado.  Sintió  que  Amelia   le  tocaba  su mejilla y luego le  daba  un  beso.
—Estás  a  salvo.

Sebastián pensó que  era un idiota al querer  huir.   Ya  no necesitaba  correr  en  busca  de  un lugar  seguro o  de  un hogar.  Se dio cuenta de que  en los  brazos    de esa  pequeña y  frágil mujer  lo tenía  todo.     
— Lo sé.
Besó  a Amelia  con ternura  dejando atrás  sus pesadillas  y  miedos. Pero  el  deseo  empezó  a adueñarse  de  ambos. Sebastián    pasó  a   besar  a  Amelia  en el  cuello.
—¿Qué  hago para  que se te pase la  pesadilla? — preguntó  Amelia  mientras    sus manos  buscaban al miembro  de  Sebastián  que  estaba  poniéndose  erecto.
— Ya pensaremos  en algo.
Después  de  15  minutos ,  volvió  a sonar  el  celular  de  Amelia.  Sebastián  de mala  gana   se  paró  para   ir  en su  busca.  Fue  cuando ella  observó  su  espalda llena    de  cicatrices.
—¿Qué  te pasó en  la espalda?
—Cosas  del pasado
— ¿Quién te hizo eso?
— También  tengo mis monstruos  Amelia —dijo  Sebastián   entregándole  el celular.
Amelia    apagó    su  teléfono luego  de  ver que eran llamadas  de  Mario sobre la reunión del consejo  estudiantil, dejó  el artefacto  en  su  velador.

— Ahora no estas solo Sebastián  deja  que  borre  tus malos  recuerdos, tus pesadillas.  Enfrentaremos  a nuestros monstruos juntos.
—¿Pero?
— No hay  pero que valga.
Sebastián  se rindió    ante  Amelia  y   volvió  a besarla   en los labios. Refugiándose  en su cuerpo  y en su amor.
Horas  más tarde.  
Amelia    volteó  la  carne que estaba  en  friendo en la sartén .  Sebastián  se estaba  bañando  había pasado  toda la mañana   amándose.  Él  faltó al  trabajo y  ella a  la universidad.  Ahora que ella  estaba sola  no podía  dejar  de pensar  en  las  cicatrices   que  tenía  en la espalda  Sebastián.  Cuando quiso hablar  con  él sobre eso  le dio evasivas.  Se  dio  cuenta  de lo poco que conocía  sobre  la  familia y  el pasado  de Sebastián.  No  le  presentó  a sus padres, ni   a  sus  amigos,  ni  siquiera le  había contado sobre  su niñez. Nunca había puesto un pie en su apartamento  o  sobre  taller  de pintura.  A veces, odiaba  los silencios  y la  tristeza  de  Sebastián .  En momentos  como ese   sentía  que estaba    ante   alguien  que ponía  un muro para protegerse y  ella no  sabía  cómo  derribar  las  paredes que aprisionaban el corazón  de su amado.

Sebastián  salió  del  baño percibió  el olor  carne  frita.  Amelia le dijo que  haría  churrasco ( Plato que  contiene  carne  frita,  papas  fritas, ensalada de lechuga, arroz  y huevo  frito) su comida favorita, sintió hambre y sonrió complacido.  Se  acercó  a  Amelia  que estaba  distraída  y le   dio  un beso  en el cuello mientras  sus manos    le  acariciaban. Ella  parecía  algo pensativa,  le dio  miedo que se arrepienta  de lo que  paso, pero no  sabía  cómo abordar  el tema. Así que lo hizo sin  preámbulos. 
—¿Qué  pasa? ¿ Estás  arrepentida de lo que pasó?
Amelia   lo miró  con extrañeza  y negó  con  la  cabeza  mientras  revisó  de nuevo  la  carne.
— Fue  mágico.
Sebastián  respiró  aliviado.
—¿Pero?
—A veces ,  creo que no  sé nada  de ti.
—Amelia,  tú tienes  la llave  de mi corazón mi vida empezó cuando  te conocí. Eres  mi  presente  , mis  sueños  y por quién daría la vida.
Amelia  lo  beso  pensando  que  algo ocultaba,  pero  el tiempo  y el amor  de  ella  harían lo que fuera  para  que  Sebastián se abriera y derribara  los  muros  que  los  alejaban. 
Casi   se  quema  la  carne  por  estar  besándose.  Amelia    la  salvó por poco,  ambos  dejaron sus preocupaciones  para  cuando  estuvieran  solos, por  el momento disfrutaron  de la compañía  mutua.  Cuando  casi  el almuerzo  estaba  servido,  alguien   tocó  el timbre.  A Sebastián   no  le sorprendió  que llegó   el  vecino   de  Amelia.  Ramoncito   entró  a la  casa con hambre  y buen  humor.  Un rato más  tarde  Ana  y Heli aparecieron. 
 Sebastián     apenas  recordaba    comer    en  una mesa  tan ruidosa, por lo  general  él   almorzaba  solo  frente  al televisor u oyendo  música.  Las comidas antes  de fugarse  eran  en silencio  y por  lo general  en un ambiente  de  tensión. Casi siempre  se sintió  solo   como fuera  de lugar,  pero solo necesitaba  ver  el brillo en los ojos  de  Amelia para  saber  que   con  ella  todo tenía  sentido.  
Luego de  almuerzo  y  despedirse  de  todos  se fue a  su casa  para  cambiarse  e  irse a trabajo. Estaba  de  buen  humor porque  un amigo  le dijo que podría  vender  un  cuadro  y sobre todo porque  Amelia   lo amaba , nada podría   estropear  su día.    Fue  a su pequeño apartamento  estaba  por  subir  a su piso  cuando    miró     a  su propio  demonio esperarlo en la puerta  de su edificio. 

Espero  que les  haya  gustado y les  deseo un buen fin de semana 



15 comentarios:

Violeta dijo...

Hola preciosa!
Te dejo un saludito y desearte feliz fin de semana. Besotes

Mela dijo...

Hola, JP... Creo que las cicatrices en la espalda de Sebastián deben ser golpes de su "padre"... Y pongo padre entre comillas porque a alguien así no merece ese nombre
También pienso que las pesadillas de Sebastián deben obedecer a sus malas experiencias cuando era un niño
Poco a poco, estoy segura que Amelia con su amor irá derrumbando los muros... no existe arma más fuerte
Me ha encantado el capítulo... y te deseo un feliz finde
Besos

Nena Kosta dijo...

Es de suponer que Sebastián terminará por abrirse emocionalmente a Amelia, pero es comprensible que le cueste hacerlo, ya que su vida está cargada de malas experiencias con su padre y ciertas cosas duras, que se han llevado en silencio tanto tiempo es complicado verbalizarlas. Seguro que Amelia conseguirá llegar hasta su corazón también en este aspecto.
Un beso, pasa un buen fin de semana.

Tamara dijo...

Que preciosidad de historia, felicidades Citu. Un besazo y sigue así, que seguiremos leyéndote, ya sabes que no puedo pasarme mucho, pero me acuerdo.

Ghaaby Captor dijo...

holaaaaaaaaaa

oohhh si quedo corta con parada con la anterior XD
aun asi es genial, esperare la 2da parte

Dolo..✿*゚ dijo...

Escribes maravillosamente bien :D
Un beso.

Sunako Chan dijo...

Hola Citu! Otra semana que me muerdo las uñas para saber, que le va pasar al pobre Sebastían. Espero que el próximo capítulo lo aclare todo. Buen finde y mejor semana.

sabores compartidos dijo...

Cuando las heridas cicatrizan siempre hay alguien que trae la llave para cerrarlas en el olvido.
Besotesssssssssssssss

Mi tarde junto a un libro dijo...

Hola! Me encanta el capítulo!! Lo has dejado en el momento justo para coger con ganas el siguiente capítulo. Ayys que ganas de seguir, jejeje.
Besos!

Yessy kan dijo...

Pobre Sebastián que aberración lo estará atormentando. Me encanta la ternura con la que Amelia lo apoya. Creo que no está listo para hablar con ella de sus secretos para no preocuparla, o quizá resolverlos. Que apetitoso almuerzo! Ya querría yo ser una invitada más entre todas esas amistades. =) Oh pero que chasco Encontrarse el demonio frente el edificio. Nos dejas en un inquietante suspenso. Romántico capitulo.
Besitos

JUAN FUENTES dijo...

Los personajes de tu novela,a veces son tan reales como la vida
Un fuerte abrazo

Laura dijo...

Sebastian debería de contarle sobre lo que lo atormenta a Amelia, ella misma le esta dando el apoyo para que se desahogue, pero todavía no quiere, ojala que pronto le diga algo, y que será lo que estaba en el apartamento de él, me dejo con una gran intriga, gracias por el capitulo!

Ariel El vikingo dark dijo...

Hola Citu, buenas noches,
muy lindo, muy lindo....
hoy tranqui =) aunque me has despertado la locura en el estomago, mas a ésta hora
espero sentir ese olorcito a carne frita por algún lado =)

Te deseo una gran noche
bonito domingo
un beso

LOBEZNA dijo...

Muy chulo. No me lo tomes a mal, pero lo mejor..... el par de huevos fritos, ja ja ja. Un abrazoooo.

Mirian Cartagena dijo...

Es una alegría para Sebastian haber encontrado a la dulce Amelia y que los dos hayan llegado a tener un amor sincero. Después de tener tantas penas en su vida.
Saludos.

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