Hola ¿Cómo están?
Hoy les traigo un nuevo fragmento de mi novela.
Capítulo 26
Seirim junto con Heli, Gilraren y Belowen trataban de entrar de nuevo en territorio de Tamar y no podían. Eran una y otra vez empujados. Tanto que la última vez Belowen se resbaló y se cortó la mano. De repente las puertas se abrieron.
Iban a entrar cuando Teddy, la chica nueva que trabajaba con los cazadores les interrumpió. Haborym el jefe de los demonios de fuego y Kappa el jefe del clan de los demonios de agua querían ver a Adremelch. Para que explique lo que pasó con la propiedad de Tamar.
Seirim de mala gana decidió ir . Les pidió a las chicas que lo esperen. Odiaba hablar con Haborym, el líder de los clanes de fuego. El anciano demonio siempre lo odio por ser híbrido y ser mejor guerrero que muchos de su clan.
Él hizo lo imposible por enemistar a Agni y a su persona. Aunque al final no lo logró. Agni antes de morir en manos de Úvatar le dejó una carta en la que le pidió perdón por todos sus desplantes.
Esperaba que el concilio demoníaco se encuentre lleno y no solo con una pequeña comisión de tres demonios. Haborym se encontraba en el centro en su forma demoniaca. Ahora que lo observaba parecía un pokemon a Magmar. Aunque el pokemon no lo observaría con tanto despreció como si deseara quemarlo.
— Pedimos ver a Adremelech , no a su esclavo híbrido. — Dijo con voz aguda Haborym
Seirim se tragó las ganas de golpear al viejo demonio.
— Mi jefe se encuentra ocupado en un proyecto con su majestad. Pero si no desean hablar conmigo me retiro. — dijo Seirim enojado.
— Espere.
Seirim se volteó . — ¿Qué desea lord Haborym?
— Respeto.
— Yo lo trato de la misma forma que me trata.
Haborym se puso rojo como tomate y de sus orejas y nariz empezó a salir humo. — Impertinente
Kappa el líder de los demonios del clan de agua y casi siempre enemigo del líder del clan de fuego, dijo — Ya deja al muchacho, tranquilo. Tú empezaste.
Haborym sólo gruñó —¿ Qué pasa con el clan que eras de Tamar? ¿Cuándo ...
Para sorpresa de Seirim en ese momento apareció Adremelech.
— Me buscaban.
Haborym con asco — Al fin apareces. Di su majestad me hiciera caso. Ya serías despedido del cargo.
Adremelech no pareció ofenderse por el comentario —. Es bueno que su majestad, me escuche a mí y no a usted lord Haborym.
Haboryn hizo una mueca. Mientras tanto Seirim se moría por preguntar si pudieron hallar a Tamar y si ya estaban rescatando a su hermana. Pero guardó cualquier comentario para después cuando ambos estuvieran solos.
Adremelech se encontraba cansado y preocupado por su compañera Vanora. Lo mejor era terminar esa audiencia lo más pronto posible.
— ¿Qué desean saber los miembros del consejo demoníaco?
Kappa respondió antes que Haborym vuelva a extralimitarse — Deseamos saber si ha ocurrido algo con las tierras que eran de Tamar.
— No ha pasado nada. Solo su majestad hacía unos ejercicios y revisaba la seguridad del clan.
— Con vistas a que por fin pondrá la propiedad en manos del consejo demoníaco. —Dijo Kappa con sus ojos azules brillando de la emoción.
Adremelech sonrió —. Me temo que su majestad. Oyó mi consejo y las tierras de Tamar se quedarán como están y serán administradas por su majestad. Antes de reunirme con ustedes hice los arreglos. Si es todo, me retiro.
Haborym se quedó sin palabras para sorpresa de Seirim. Ambos demonios salieron del consejo demoníaco. Cuando por fin salieron del edificio. Mientras se encaminaba con Seirim a las oficinas de los cazadores. El cazador híbrido habló
— Eres mi héroe. Muy pocos dejan sin palabras a Haborym y a Kappa.
Adremelech sonrió a Seirim — Tú, también lo hiciste bien. Pero me parece extraño ese repentino interés por las tierras de Tamar. Hay que vigilarlos.
Seirim asintió para luego preguntar. —¿Lograron contactar con Tamar?
— Si, ella está en su palacio. Va a ayudar a liberar a Anazareth y Petunia. También accedió a contar lo que pasó con la madre de Anazareth.
— Que bueno.
Llegaron a las oficinas . Adremelech miró a Seirim
— Quedas a cargo, me avisas si pasa algo urgente. vVoy a ver como se encuentra Vanora. Ella se encontraba algo decaída.
—Ve, no te preocupes. Esperó que ella mejore.
—Gracias.
Adremelech se transportó a París a la casa que compartía con Vanora. Se alegró de llegar en unos minutos a su hogar. Antes no comprendía del todo ese término. Fue cuando conoció a Vanora y se comprometió con ella que se dio cuenta de la fuerza de esa palabra ya que ella era su hogar.
Cuando abrió la puerta se encontró a Vanora dormida en la terraza. Ella era tan bella y valiente. Toco su cabello dorado, la admiraba tanto y sobre todo la amaba.
La cargo con delicadeza a la cama. Vanora se despertó
—¿ Estás bien?
— Sí — mintió Vanora, Se sentía algo débil y tenía un poco de náuseas. Lo peor de todo es que aún oía esa pequeña voz.
Adremelech cargó a Vanora y la llevó a la cama —. Será mejor que descanses.
— La cama me da otras ideas.
Adremelech sonrió de forma lobuna y besó a Vanora.
Les deseo un buen fin de semana y esperó que les gustara ese fragmento.










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