Hola ¿Cómo están?
Hoy les traigo un nuevo fragmento de mi novela.
Capítulo 27
Las flores malditas tenían atrapadas a Anazareth y Petunia lo peor es que cuando las rodearon . Tres estatuas de mujeres las atraparon entre las flores y la libertad.
Lo peor era que Anazareth podía sentir como le quemaba en donde le infectaron las flores y las escuchaba tentarla.
— Ven con nosotras, deja que los seres del castillo mueran y tú serás libre.
Anazareth miró a Petunia a su lado. Ella estaba temblando.
Las flores seguían susurrando — Ella siempre ha sido un estorbo, mejor te salvas tú. Déjala, ella te quito el cariño de tu abuela.
— Mentira — susurró Anazareth.
Petunia se le quedó mirando — Dijiste algo.
— No — mintió Anazareth. Ahora Petunia pensara que estaba loca.
Las flores volvieron a tentarla — Ella ya lo piensa.
Anazareth no dijo nada—. De pronto una espesa niebla apenas la dejaba mirar su hermana adoptiva.
—Ella escapó y tú morirás.
Anazareth no lo podía creer. Llamó a Petunia, pero nadie le respondió. Las flores se reían de ella. nunca antes se sintió tan sola. Luke, Petunia, su abuela, sus hermanos y sus amigos la habían abandonado.
No tenía a nadie. Se encontraba sola.
— No estás sola , nosotras te salvaremos solo tienes que desearlo.
Por un momento Anazareth pensó en lo fácil que sería dejar que las flores hagan lo que quieran. Por un momento vio el rostro de su madre. Luego el de su abuela y el de Petunia. Ellas le enseñaron a no rendirse y luchar hasta el último segundo. Ella no estaba sola se tenía ella misma. Pensó en Luke deseaba que su relación progresara, no iba a rendirse.
Con decisión dijo — No.
Las flores le gritaron hasta casi dejarla sorda — Lo lamentarás.
Anazareth sintió un terrible dolor en su oído y casi se desmayó. No cayó al suelo al ser sujetaba por Petunia.
—Estás bien.
Anazareth asintió.
— Debemos pensar, la forma de escapar.
Oyeron unos golpes y la voz de Belowen recitando un conjuro. Luego las estatuas las dejaron libres y las flores malditas se congelaron de nuevo.
— Parece que hemos sido rescatadas — dijo Petunia algo aliviada.
Anazareth apenas tenía fuerza para expresar alguna cosa. Entraron por el pasadizo y el primer rostro que observó la demonia fue el Luke. Ella ni siquiera supo cómo llegó a sus brazos. Solo se sentía segura y feliz en sus brazos.
— Pensé que llegaríamos demasiado tarde.
— ¿ Cómo nos liberaste?
— Con ayuda de Tamar. Ella está aquí. No solo ayudó a salvarlas. También te va a contar la verdad.
Anazareth besó en la mejilla a Luke.
— Me gustaría robar el crédito, pero eso lo debes a Super One.
Anazareth lo abrazó más fuerte y le susurro — Te quiero. — Luke se sorprendió porque ella no era un ser que hablará sobre sus sentimientos. La miró a los ojos y se acercó para besarla en la boca. Sin embargo, fueron interrumpidos por Petunia.
— Pueden dejar eso para después.
Anazareth se puso roja como una frutilla y quiso pegar a su hermana adoptiva. Caminaron los más rápido para salir del pasadizo afuera las esperaba su abuela , su hermano, Dauroji , Blake cargando una extraña máquina y Super One.
Anazareth se soltó de los brazos de Luke para ir a abrazar a su abuela. Petunia la siguió. En ese momento Super One se acercó a ellas y las abrazó mientras lloraba.
Anazareth iba a golpear al amigo de Luke, cuando oyó — mis chicas.
Fue su abuela la que reconoció ese apodo y con confusión y emoción preguntó — ¿Nahama eres tú?
Super One que era poseído por la madre de Anazareth contestó — Lo soy, utilice el cuerpo de este hombre por un momento. No tengo mucho tiempo, ni fuerza.
Se me otorgó el regalo de verlas y abrazarlas de nuevo una vez más. Solo estoy de paso esperando que Tamar haga lo correcto esta vez. Tamar sin ganas le respondió a ella. Ya que nadie más podía oírla a excepción de Luke.
— No tengo otra opción. Será mejor terminar con esto.
Nahama abrazó a su madre, a Anazareth y a Petunia una vez más y le devolvió su cuerpo a un cansado y molesto Super One. — Tienes que pedir permiso para hacer eso.
Tamar lo miró orgullosa — Tranquilo, no tomaré tu cuerpo. No estoy tan desesperada.
Super One hizo como que no la oyó. Luke con miedo que empiece una pelea en cualquier momento dijo — Será mejor que nos cuente lo que pasó con Nahama o que ella misma relate su historia.
Tamar dijo a través de Super One — Acompáñame y acabemos de una vez esto. Yo también me encuentro débil.
Los llevó a una pequeña sala. Y les invitó a que se sientan. Luke le ofreció utilizar la máquina de estrellas para que pueda hablar sin necesitar a Super One pero Tamar no aceptó.
Les deseo un buen fin de semana esperó que les gustara este fragmento.










No hay comentarios.:
Publicar un comentario