Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí, que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero, que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero, que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.
Mostrando las entradas con la etiqueta La luz de tu sonrisa. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta La luz de tu sonrisa. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de julio de 2016

La luz de tu sonrisa. Capítulo 5

Hola. ¿cómo les  va? Hoy  les  traigo el último capítulo    de está  novela corta.  Espero que les  guste .  Les deseo una  genial semana.

Capítulo 5 

Carol dejó pasar  a  Éric.  Ahora  que estaban  solos    en   su  casa , ella se  puso  muy  nerviosa .  Se quedó  muda  las  palabras   dejaron de  fluir  por  su boca  al igual que los movimientos  de su cuerpo.  Lo  único que  hacía era mirar  a  su  vecino.  Esperaba  que la baba   no le saliera  de la  boca.  
Éric  entró   Carol  parecía  ausente y  tal  vez  algo incomoda  .  El  chef  temió   cometer un  error  en  aceptar la invitación. Carol le  hizo  el gesto  que entrara  y se sentará   en el sofá  agradeciendo  haber  limpiado  algo    esta mañana. 
Pasaron   varios minutos  hasta  que alguno  dijera  una palabra . Éric  miraba   la  sala  de  Carol sintiéndose  un intruso.  Mientras  ella  aún tenía la  tarrina  de  helado en sus manos. Ella  se  dio  cuenta  de eso   y  se le  cayó  de las  manos.  Ambos  se agacharon . Éric tomó la tarrina     al mismo  tiempo de  Carol.   Tocando    la piel   tersa  de su  vecina.
Ambos se miraron y se rieron juntos, pero no dejaron   acariciarse mutuamente. Carol podía percibir     el olor   de  Éric  una mezcla de  vainilla  chocolate  y  algo más. Deseaba  no moverse nunca  del piso  y sentir  las  manos  de su  vecino por  el resto  de  su   vida.
Éric    se paró  y  ayudar   a Carol  ambos  se separaron algo  cohibidos. 
— ¿Qué  deseas cenar ? 
—  ¿Qué  tienes?
 Carol   se sonrojó  antes de  decir  —  Debes pensar  que soy una tonta  .  Te  invito  a  cenar  y ni siquiera  he cocinado  nada  aún.
—  Si quieres  te ayudo,  adoro  cocinar.
— Pero has  trabajado todo el día.
Éric  miró pensativo    a  su vecina.  Un rizo del  cabello  color  chocolate   de  Carol   caía  por  su rostro  y él deseaba tocarlo.  Para  dejar   de  fantasear  con  su  vecina  dijo — . Amo mi  trabajo,  pasé    casi   toda  mi  vida  haciendo lo que los  demás  deseaban   y no lo que  yo quería.
Carol con  la mano   lo invitó a seguirla  a la  cocina.
—  Conozco  esa  sensación,  mi madre  deseaba  que me  casara  y que  dejara  de soñar  en dibujar    o  diseñar.  Ahora soy  casi invisible para  ella.   Solo me llama  para  saber   si  he conseguido  a alguien. Como  que para ser  feliz  debes  tener  pareja.  Yo  no quiero   simplemente estar  con  una persona solo por  no estar sola.  Aunque  a veces la  soledad sea lo único que tienes. 

Éric  miró la  tristeza  en el rostro  de  Carol  y no  se pudo contener. 
— Tu no eres invisible.
—  A veces  creo que  sí.  He  pasado...
Se  calló antes   de decir  que  había  deseado  conocer  mejor  a  Éric. Se alejó  de  él antes   de lanzarse  a  sus  brazos  y  ser rechazada por  él. 
— ¿ Has pasado?
—  No sé, se  me olvido,  creo que el hambre  me  quito las  palabras que iba a decir.
Éric  sonrió  ante la mentira  de su vecina.
—  Veamos  que hacemos  de comer.
Éric  abrió la refrigeradora  para  casi no encontrar  más  que  agua  un  envase  de jugo de  naranja   y   una  cosa  verde  que   decidió  votar.
—Casi no  comes  en casa.
Carol  asintió  algo  avergonzada.
— La verdad, no   cocinó mucho,  es  que  para una persona  no dan ganas.
—  A veces sientes que la soledad    te  va a tragar .
—  Pienso  que      si  me marchara nadie  me  extrañaría.
Éric      que estaba   buscando     en los anaqueles   se  volteó  bruscamente.
— Yo lo haría,  aunque  apenas  hablamos.
—¿En  serio  me  extrañarías ?
Éric  se  acercó   a  ella.  Carol lo miraba   con  una  gran  tristeza  como si no se  creyera  valiosa    o  pensará que  era invisible.
— Claro,  que  lo haría.
Éric tomó  la mano  de  Carol  y  la  forzó a que lo mirara —  Aún recuerdo la primera  vez que  te  vi en el edificio.  Estabas   con  un vaquero   y una camiseta  negra.  Tu  cabello era más largo. Sufrí  el día  que  te lo cortaste.
—¿En serio me recuerdas?  Ni  yo me acuerdo  como estaba  vestida ese  día. 
Éric   apretó su mano  —  Tengo  buena memoria,   además  tu  sonrisa me cautivo.  Era  un día atroz,   me sentía  derrotado.  Tú  me miraste,  sé exactamente   lo que sientes  cuando   dices que te sientes  invisible.  Porque yo lo he sentido,  pero  ese  día   tú  me  miraste   y  por  un momento   me sentí unico conectado hacia  ti .
Éric  soltó la mano  de  Carol ,  no debía haber  confesado  eso.  Ahora  ella  pensará que es un tonto.


—  Vamos  a  comer  el hambre   nos está  poniendo  dramáticos.   Creo que  encontré una    caja de  espaguetis.  
Carol  se  tocó su mano  aun podía  sentir   la  caricia  de  Éric,  cuando le  tomó la mano  y  le  dijo   que era importante.  Quería  volver a oírlo, pero no  sabía  cómo preguntarlo.  Así  que    prefirió  hablar  sobre  comida.
—A mí me encantan  los  espaguetis  mientras no sean  con  salsa de tomate.
Éric    la miró sorprendido  —¿No  te  gusta la salsa  de  tomate?
—Sé que soy bicho raro.
— Lo eres,  pero   a mí me  gustas  de esa forma.
Carol sonrió   y  Éric  sintió  un  calor  en todo  el cuerpo.  Le encantaba hacerla  sonreír , conversar  con ella.  Cuando estaba  cerca   de  Carol no podía  resistir  su hechizo.  Se  preguntaba  ¿por qué  diablos  accedió  a comer  con ella? 
Ella  lo  topó  en  el  hombre y  él se estremeció de deseo.  Deseaba  soltar   caja   que  tenía  en sus manos  y estrechar a  Carol entre sus  brazos  .  Luego proceder a  besarla  y  probar  todo  su cuerpo     una y otra  vez. 
— ¿Éric cómo vamos a preparar  la pasta?
—  ¿Has  probado  espagueti en salsa Alfredo?  Es mi favorita. Vamos, a mi apartamento  creo  que tengo los otros ingredientes  que    necesitamos   tu  trae el  helado.
Carol lo siguió  encantada  de  conocer  el apartamento  de  Éric. Cuando  llegaron se sorprendió al  ver lo impersonal  y  frío que era  su apartamento.
—Apenas , pasó    aquí .  Vamos a la cocina, mi lugar  favorito.
Por  lo menos  ese  lugar  tenía  personalidad.   A  Carol le recordó la cocina  de la  cafetería.  Carol  y  Éric     no hablaron por  un  momento.  Éric  le dio instrucciones  a  Carol para que  cortara    cebolla  y ajo.  Ella lo estaba  haciendo  cuando  él se  acercó  a comprobar  su   progreso  .
  La mesera  se  volteó  sus miradas  se encontraron  .  Éric  se  acercó   a  Carol que  soltó el  cuchillo y  se  besaron. Al principio solo rozaron sus labios, pero   mientras    pasaban  los segundos.  El beso se hizo  más  atrevido.  Éric no podía  saciar  su  deseo  de  tenerla.  Sus manos  comenzaron  a   acariciar la   espalda   de  Carol.  Lo que más deseaba  era   desnudarla  poco a poco. 
Carol no podía  creer lo  que estaba  pasando  por un momento pensó que soñaba , si era  así no deseaba   terminar.  Sintió las manos  de  Éric   en sus  nalgas    se  estremeció  Se  alejó  un poco  de  él para poder  respirar 
Éric  fue  el primero  en hablar  aún sostenía a  Carol entre sus  brazos.
—  Debemos  parar.
Carol  se quedó sorprendida — ¿Por qué?
—  Si seguimos , follaré contigo.  Somos  colegas ,  vecino y  amigos.  Yo no quiero   terminar  eso  por una noche  de pasión .  No busco una  relación  .
Carol se alejó dolida.  Éric no la  deseaba. 
—  ¿Aun la amas?
— ¿A  quién?
— A tu novia —  por  eso no quieres nada  conmigo. 
Éric  se  acercó  a  Carol    —  No eres  tu...
—  Si acabas la  frase  te  doy un golpe.  Ya entendí —. Carol se tragó el deseo  de llorar.  —  Será mejor  que me  vaya.
Éric la  sujetó  por  los hombros  y  miró sus labios   que  estaban  rojos  después  de haberla  besado.
—  No entiendes,   te  he deseado  , desde el momento que  te vi.  No  quiero una  relación,  eso no funciona para mí.
—  Eres  un tonto.  Las cosas no se abandonan  sin luchar.  He pasado  años  esperando  que alguien aprecie mis dibujos  y aún no me rindo   He pasado  mirándote  desde lejos  y esperando   .  No pensé que eras  un cobarde.  El amor  como  todo  lo bueno  requiere   de constancia  deseo   y lucha.  Tú  te rendiste  sin ni siquiera pelear.
Carol  se soltó   del agarre  de  Éric  y  se  fue   a  su apartamento a llorar. 

Pasaron  5  minutos  y alguien tocó la puerta.  Ella esperaba  que fuera  Éric,  pero era el vecino del  4G .
—¿Por  si acaso tienes  azúcar?
Carol    negó con la  cabeza  y cerró la puerta.
 Sin  saber  cómo llegó  a  su  cuarto y  se dispuso a llorar. Oyó que alguien   golpeó .  Enojada   fue    esperando que el vecino del 4G no  quisiera   algo más .  Con su suerte  sería    un  testigo de  Jehová. No esperó encontrar  a Éric    mojado en la puerta. 
—  ¿Qué  pasó?
—  Está lloviendo.
—  Gracias  por   la  noticia. — Carol iba a  cerrar    la puerta. 
—  Espera,  tienes   razón.
Éric    se peinó  con la mano  mientras  Carol se mordía los labios. —  ¿Por qué estás  aquí?
—  Deseo  luchar por  ti.  Estoy  harto de correr.  he pasado tres años a aferrándome a la luz  de tu sonrisa    y huyendo  de   mis  sentimientos. 
Carol sonrió —  Deja  de hablar y  bésame. 
Fin 

Espero que les  haya gustado esta  historia..  Les deseo una  genial semana y  se me cuidan mucho 





lunes, 27 de junio de 2016

La luz de tu sonrisa. Capítulo 4

Hola,  ¿cómo les  va?  Hoy les traigo un nuevo  capítulo  de esta historia  corta.  Espero que les  guste. Además les deseo una genial semana.

Capítulo  4

Jenny  sonrió  su hermano   se encontraba     dejado fuera de combate sin poder  hablar.  Antes  que  arruinase el momento  y ponga  objeciones  a la  idea  que  Carol  trabaje  para  ellos.  Dijo de  forma entusiasta —  Me alegro de que   quieras  trabajar  para  nosotros. Ven te  muestro el local,  mientras  mi  hermano  vuelve  a  atender la cocina.
Éric  miró  como   Jenny  se llevaba a   Carol      por  las mesas.  y  le mostraba  el negocio.  La cafetería en total tenía  10  mesas     incluyendo  las    4  mesas  que  tenían  afuera  para  cuando  hacía  buen tiempo. Resignado  volvió  a la  cocina .  Sídney  su ayudante preparaba  un  emparedado   de  jamón   con queso.  Éric      fue  a  ver las  órdenes    que  se ponían en un  pequeño  recibidor.  Por  lo  general   su menú consistía en   tres  tipos  de desayunos:  Tradicionales huevos  revueltos  con tocino  o  jamón,  un  vaso de  jugo de  naranja y  café.  Panqueques    con    o  sin  relleno   que incluyen  café  y   jugo naranja.  Fruta  Ensalada  de  frutas  con  tostada    integral ,  café  y jugo de naranja. Además  de ello servían      6   tipos  de emparedados    varios   tipos  de pasteles  y empanadas  tanto de  sal  como  de  dulce.  Ofrecían   desde   café normal  pasando   varios  tipos como capuchino , mocachino.  Tés   chocolates  y jugos  naturales   hasta  de  5  sabores  incluyendo   granizados  cuando era  verano.  Tenían    varios    helados    naturales .
Sin tomar todavía   las  órdenes  su atención  volvió  a  su hermana  y  a Carol  que  se encontraban afuera  del  local.  Carmen  se acercó  a  él   y  le dio una  orden   en la mano para  que  el  emparedado   vegetariano.   Medio  atontado     se  dispuso  a cortar  la   berenjena    y  asarla  junto    con  cebollas  y  pimientos.  Luego   en  pan  de  centeno     se  dispuso    incluir     su receta  de  mayonesa  de  soya.  Casi se quema  al  ver    entrar  Carol    en sus  dominios  junto  a su hermana.   Retiro  la   berenjena y  la  cebolla    del  asador   y    la puso  en  un papel  secante.  
Aunque     quiso  concentrarse  en   su  labor.  No pudo  hacerlo   y  se  dispuso  oír   lo que  su hermana  y  Carol  hablaban. 
—  Esta es la cocina.   Mi hermano  y yo  rotamos  el turno.   Nos  ayuda   Sídney —  Señaló  a un muchacho   flaco    y con lentes  que   le  sonrió   sin ganas.
—Cómo te dije  tu labor será atender las mesas  junto  con   Carmen   .   Como es  empleo  de medio tiempo  tú puedes disponer  de  tu horario. 
—Eso está  genial.
Carol   podía  tener  tiempo  para     encontrar  otro  trabajo  y  al mismo tiempo  ver   a  Éric. Por  quedarse  viendo    a  su vecino   un momento estuvo  a punto  de  tirar  una  sartén    que  contenía    que  asaba   carne.  

Éric  se  acercó  rápidamente y la abrazó  para  que no se quemara.  Luego, asustado  preguntó — ¿Cómo estás?  Debes tener  cuidado.
Carol   no  dijo nada.  Se  quedó    sin poder    mover  un músculo   electrizada  por los  ojos  azules  de  Éric.  El  chef  apenas  podía  decir  alguna  palabra  era  como si todo  el  mundo    se  hubiera extinguido  y solo quedaran los dos.  Sin  embargo,  la magia  se perdió  al  atravesarse  Sídney  para   tomar   la sartén.
—  ¿Cuándo puedes  empezar?
Carol  dejó    de mirar  a  Éric   y  se  volvió a  Jenny.
—  Mañana  mismo.
—  Genial. Por  lo general  tu trabajo  consiste  en   tomar los pedidos   y    de  vez  en cuando  atender  la  caja.   Lisa atiende  a la  mañana.  Por lo que  te  necesito 12.30.  Para que  me ayudes  a  la hora  del almuerzo.
Carol  asintió,  nerviosa —. Estaré puntual. Gracias por ayudarme  . 
—  De nada   si  te  quedas  un momento  puedes  irte  con  Éric.  Creo  que son  vecinos.  
—  No quiero molestar.
Éric   miró   con  furia    a  su hermana mientras sacaba  del horno   una nueva  remesas  de empanadas  de pollo. 
— No es  molestia  igual paso  por   allí.  Todas  las  tardes  dejamos  un pedido  de  emparedados y  jugos    para los   niños  de  escuela de  May.  
— ¿La escuela  de May?  No  he visto una  escuela por los   alrededores.
Éric  dejó  que las  empanadas  se  enfríen  y  fue  hacia  el refrigerador   a   buscar     jamón  y queso. 
Jenny  contestó  en lugar  de su hermano  —  No  es propiamente   una  escuela, aunque le decimos  así.  Es  un taller  para chicos especiales.  La  madre  Carmen  les  enseña     cursos  para    ayudar  motricidad  y   nosotros aportamos  con un  refrigerio ya que son chicos  de escasos recursos.   
Éric  les  enseña  a jugar  fútbol  los  sábados  y  yo les doy  clases  de cocina  los martes en la tarde  a los chicos más  avanzados.
—Es  genial.
Jenny    estaba  colocando    unos jugos  de   varios  sabores  en una  caja.
—¿Quieres que te ayude?
—  Bueno  gracias.
Luego  de media  hora   Carol  y   Éric  se  fueron  a la escuela de  May.  Ninguno  de los  dos  habló mucho.  Carol     ya  en el coche    pensaba  que  fue  un error  aceptar  el puesto.  No  supo  la manera  de rechazar  el empleo.
Cuando por fin llegaron a la  escuela    varios niños los  esperaban   le  ayudaron   con   las  cajas  y  les  convidaron a  quedarse,  pero  ambos  rehusaron   la invitación.


Carol  se alegró de que por  fin llegaron  Éric  parecía molesto.  Por más que trataba  de  hablar  con  él.  Su  vecino solo le respondía con monosílabos.  Lo   más  probable es que le  fastidio    que  haya   aceptado el trabajo.  Estaba segura de que ni  siquiera  le agradaba,  era  casi  imposible que se fijara  en ella. Carol sabía que arreglada era atractiva, pero no era una hermosa  como las que seguramente  rodeaban al chef.   
Éric  conducía     concentrándose en  el tráfico porque  si  se fijaba  en  Carol  era  capaz  de  chocar  contra algún  vehículo.  Estaba  nervioso como un  adolescente  ,  de  nada le  servía  engañarse.  Se  sentía atraído por  su vecina    y ahora  iban a  trabajar  juntos Se  preguntaba  ¿cómo   iba   a esquivarla cuando  trabajen  juntos ?  Le  gustaba    el sonido de  su  voz  y  la  forma  que siempre  miraba  el lado   bueno.
Se  volteó  a mirar  la  razón porque  Carol  dejó  hablar. Parecía molesta, lo más  probable es que no  desease  un trabajo   de  camarera.  Tal  vez   fuera  como Sabrina  y pensará que  cocinar  o servir  mesas  era denigrante. Miró la entrada  del edificio 
—  Parece que ya llegamos.
—  Cierto ,  gracias  por  el  trabajo. 
A la mañana  siguiente  Carol estaba  convencida  de    renunciar  al trabajo.  Era  lo mejor   para conservar  su  dignidad.  Tomó  el ascensor  dispuesta  a hablar  con  Jenny en la  mañana antes  de  su turno. Aún meditaba lo que  iba  a decir   cuando  miró  a  Éric  en la salida  del ascensor .  Éric no  pudo  dormir , pensando en Carol  le  iba  a preguntar   si  no deseaba el trabajo.  Pasó  en  el local nuevamente  horneando  hasta la madrugada.  Iba  a  ducharse para  luego  hablar  con su vecina.  Le diría que él  le explicaba a su hermana.
Cualquier  pensamiento cesó  cuando  la  miró  salir  del ascensor  con  su  sonrisa a  flor  de piel. Ninguno dijo nada por  un minuto.  Hasta que el vecino de  4G    empujó a  Carol para entrar en el ascensor  y  casi  la tira  al piso.
Éric  la sostuvo , pero  ella se alejó un poco cohibida y sonrojada.  
—  Gracias, por  ayudarme. Te deseo unos  buenos  días. 
— De nada. 
Carol caminó rumbo  a la puerta. Cuando  él la llamó.
— Deseaba    hablar  contigo. 
Carol asintió.  Caminaron  juntos     hasta  un pequeño vestíbulo.  Cuando   Éric  recibió una llamada  telefónica.
Carol  caminó     hacia   unas macetas  con  gardenias  y  girasoles   para dejar que  su vecino conteste la llamada.   Ella  lo observaba de lejos  ,  parecía  que él se puso  preocupado. Carol miró a otro lado  cuando  él   colgó  el  celular.
Éric   preocupado se  acercó tenía el semblante  pálido.
—Creo que hablaremos , en otro  momento.  Tengo  que  irme   de  urgencias.
Mi hermana  se  cayó  de la escaleras. Carmen  dice que  está  bien. Pero...
—¿Quieres  que  te acompañe?  
Antes que  Éric  pudiera  decir que  no.  Ya  Carol estaba  a  su lado  caminó   a la cafetería.
Ambos esperaban   ver  a  Jenny     moribunda.  Sin embargo , ella  se  encontraba  bien  solo  se  había  luxado  la  pierna.  Saludaron a Jenny  que estaba    en una  silla  tomando algo  de  café   y   la pierna     levantada    en un  banquito  color  rojo.
—  Hola,  me  alegra,  verlos.
— ¿Cómo estás?  
—Bien,  Carmen  te lo dijo solo  me  luxe  la pierna  ni siquiera   me la  fracture  .  Según  el médico debo  estar     en reposo.
—  Si quieres puedo trabajar  ahora mismo —. Dijo  Carol   que  quiso ayudar  a Jenny después de lo dulce que se portó  ayer  con ella. 
—  Sería genial.
Éric  fue  a la cocina  el  día      fue una loquera,  pero  Carol  ayudó  mucho  Era amable  e  incansable estuvo  con ellos  todo  el  día.   Ahora menos   que antes  podía pedirle que rechazará  el trabajo.  Tal  vez  su atracción por ella   disminuya  con el tiempo.   
Éric  despidió  a    Sídney   y  a  María  que era la encargada  de la  limpieza.  Cuando  fue al comedor.  Carol  ayudaba   junto  con Carmen  a subir  las  escaleras  a   Jenny.
—  Deberían dejar  que  lo haga  yo.
—  No soy invalida.  Puedo caminar  sola.  Porque  no llevas  a  Carol   a  casa.  Ya  es  un poco tarde.
—  No  es  necesario.
—Lo digo por  mi hermano.
Éric  alzó la  ceja,   e  hizo una mueca.  Carol sonrió.
—  Si es  así ,  te acompaño.  Los  chicos  guapos  siempre  corren peligro.
Éric  no pudo  decir  nada  porque la sonrisa  de  Carol lo  dejó  sin  palabras. Ambos    fueron  caminando    hasta   el apartamento  a diferencia  de  la  noche anterior los  dos    empezaron hablar  del día  complicado y entre  risas  comenzaron  a  ser  amigos.



Cuando   llegaron al  apartamento no se dieron cuenta de que  alguien  espiaba  la  pareja.  
Sabrina fue  a  buscar  Éric  lo  extrañaba  y deseaba que  él volviera  con ella  no esperaba  que estuviera  acompañado de  otra  mujer. 
Fue  a saludarlo  sabiendo  que   cuando  la  mirara  la  otra   iba a palidecer a  su lado.
—Hola,  Éric.
Éric  hizo una mueca   al  ver  a su exnovia.   Carol   iba a marcharse,  pero  él no la  dejó.  Tomo  su  brazo, así  que  la mesera  se  resignó    a  presenciar la  escena. 
Sabrina  era  una mujer  alta  hermosa   con  cutis   perfecto  de  cabellos  rubios  y ojos  azules.  Parecía   un  ángel, era  una mujer perfecta.  Carol se sintió como una  cucaracha   estaba  despeinada   sudada    y  con el maquillaje   corrido como  podía  competir  con  esa  mujer    que era la reencarnación  de  Venus.
La  rubia   la miraba  como si apestara  a  los mil diablos.
—¿Quiero hablar  contigo?
—  Hola,  Sabrina, en este momento  estoy  ocupado. 
Sabrina  comenzó a llorar. Éric  puso los ojos  en blanco, pero no podía  ver  sufrir  a una mujer.
 — Nos  vemos  mañana  Carol,  gracias por todo.
Carol    camino al ascensor  resignaba,  a que  sus sueños se hicieron polvo  y  la cita  romántica  que tanto  deseaba  con  Éric  se  hizo añicos  . Ni siquiera  fue  presentada   con   la mujer.  Se preguntó ¿qué esperaba? Solo era su vecina.   Entró  a  su apartamento prendió  las luces. La  soledad    la recibió,  fue a prender el televisor para que hiciera  bulla.    Luego se  quitó los  zapatos  y  fue  a la cocina   a  buscar lo que le quedaba de  helado de chocolate.
Éric    fastidiado  luego de discutir  con  Sabrina  fue  a buscar  a  Carol para  excusarse. Golpeó su puerta.  Carol  abrió , sin ganas.   Estaba  despeinada,     sin  zapatos    con un bote  de helado en la mano y  cara  manchada. 
Tragó el helado que  tenía en la boca.  Maldiciendo su  aspecto.
—Hola, pensé que ibas a  cenar  con la mujer   rubia.
—  ¿Con  Sabrina?
—  Así  se llama  la  rubia.
—  Es mi ex, ella desea  volver, pero... — dijo Éric  queriendo   dejar  de pensar    en besar    a  Carol en donde  tenía   esa mancha  de chocolate.  Su cuerpo la deseaba  tanto.  Se preguntó  ¿cómo sería   probar sus labios y  luego   mordisquear  su cuello?
— ¿Pero  qué? 
Éric   miró  al suelo, para concentrarse,  pero  se tomó con hermosos pies  de Carol    y quiso tocarlos.  no había parte del cuerpo de su vecina que  no   anhelara.  Distraído contestó   — Es  complicado. Solo  quería  excusarme  por  lo de  la cena.
Carol    festejaba en su mente.  Él prefirió cenar  con ella  que  con  rubia.  
—  ¿Quiere cenar  conmigo? Hay helado.
Éric  sonrió  debía  declinar.  Sin embargo, se encontró respondiendo.
— Será  un placer.
 Espero que les  haya  gustado el capítulo  y les deseo una linda semana.




lunes, 20 de junio de 2016

La luz de tu sonrisa. Capítulo 3

Hola,  ¿cómo están?  Hoy  veremos  lo que  ocurrió  con  Carol.   Les deseo una  genial semana.
Capítulo  3 

Carol se  levantó.  Espero a  que la  camarera  se  fuera  y  se iba a marchar a  su apartamento.  Sin embargo, una mano se lo impidió.
—Quédate.
Carol  no pudo moverse, aunque  deseo  con  todas sus  fuerzas   que    hubiera un  terremoto y la  tierra le tragará en un instante.  Se  preguntó ¿por qué   un meteorito  no caía  ahí  en la cafetería? Siempre   en las películas  destruyen primero  a  Nueva York, era  hora  que  se cumpla el mal presagio.  No  ocurrió nada de eso, la gente  seguía comiendo y en la calle transitaba ajenos  a su  dolor  y  pena.
Miró  a los  profundos  ojos  azules  de  Éric, su  vecino parecía  estar preocupado.  Tal  vez  ella  le  guste  un poco.  
—¿Quieres  un chocolate caliente ?  Eso te  calentara  y me cuentas que  te paso. 
Carol sin  ganas  asintió mirando la puerta, queriendo huir    lo más  rápido posible.  Solo  necesitaba    dar  unos pasos,  pero parecía  como si  sus piernas   estuvieran pegadas a la   silla. Cuando  Éric  se  fue  por  el chocolate .  Ella  se  miró    el  azucarero   de  metal  que estaba  en la  mesa.   Por  dios parecía medusa; lástima que no podía  transformar  a nadie   en piedra  en especial a su  jefe. 
Sus pensamientos  fueron interrumpidos  por  Éric y una mujer   de  cabellos  rubios.  Carol  sabía que era  hermana  de su  vecino  aunque    no se acordaba  de su nombre. La  rubia  era algo rellenita,   aunque siempre parecía  de  buen humor.   Ella traía    un  pastel  de chocolate  y algunas    empanadas.
Ambos  hermanos  se sentaron junto a  ella
—  Ten  te ayudará entrar en  calor.  ¿Cuenta  que  te ocurrió?
Carol   sin  ganas    se  limpió las   lágrimas. 
—Me  quedé  sin trabajo,   gracias por la  comida. Sin embargo, estoy sin  hambre  y  tampoco puedo  pagarla. 
Carol  se  paró  con toda  la resolución  de marcharse.  Ni  siquiera  sabía  por qué  diablos  terminó  cerca   de la  cafetería  “ sueños   de chocolate”.  Solo  supo   que   un minuto estaba  caminando sin  rumbo  fijo  en la lluvia  y  luego    una  camarera la hizo  sentar  en una mesa. Quiso escapar, sin  embargo,  fue demasiado lenta. Éric  no   le dejó irse. Debía  irse  conservar  la poca  dignidad  que  tenía. Con  resolución  miró por  última  vez  a su  vecino  para   irse a su  apartamento.
Antes que  Erik  pudiera decir  algo.  Jenny tocó la mano  izquierda de Carol—. Siéntate  y toma  algo de chocolate.   No importa que no puedas pagar  la comida   es de parte   del  local. ¿Cuéntanos por qué estas  en esta  facha?   Te  va a hacer  bien desahogarte.
Carol iba a  negarse,  mas  Éric  dijo  — Por favor,  quédate.  
Resignada, tomo un poco  del chocolate  .  Fue  como  si  toda la mañana  infernal  desapareciera al sentir  su  sabor.  
Pasaron  varios minutos,  hasta  que  Carol  se atrevió  hablar .  Lo hizo mirando hacia  la  ventana  porque no soportaba  que  Éric   o  la  rubia  le tuvieran lástima .
—Todo empezó.  Hoy  de mañana,  tenía  que llegar  a una  junta   urgente. Para exponer  mis  diseños   a la compañía que trabajo.  Sin  embargo,  me quedé  atrapada  en el  ascensor.  Luego empezó a llover  y  el tráfico estaba  imposible.  Mi jefe    llamaba  cada rato  para  decirme  que me considerara  despedida.
Desesperada, pare  el taxi  y  decidí  correr   por  Central Park  para  ir  a  mi oficina.
Estaba  llegando    cuando me di cuenta de que la  carpeta  con mis  diseños se  quedó  en  taxi. Me senté en la acera  para llorar.  Trabaje  tanto   en esos  dibujos y en el concepto  para  esa  campaña.    y todo  se lo llevó  el viento.  
Como una  tonta  me puse  a  llorar   mi celular  no dejaba  de tocar,  pero no quería atender  a  mi jefe.  Iba   a irme    a casa , cuando me disponía   a cruzar la  calle  casi  me atropella  una mujer     que parecía desquiciada.  La  insulte   y  ella  estuvo a punto  de   golpearme. 
Alguien pitaba  y   decía     mi nombre.  Cuando me  fije  era  el  taxista  al que  dejé   la carpeta  con mis  diseños.  Dejé a la mujer  desquiciada   que  aun  me mandaba  al diablo y fue con el taxista  que me cobró  100  dólares  que era todo lo que llevaba  en la cartera  por  devolverme  mis  diseños. 
Esperanzada  corrí   como una  niña    hacia  el edificio  Snow.  Cuando llegue   fui  directo    al  baño  a  arreglarme,  para lucir   algo decente  luego  de haber  caminado en la lluvia.
Mi jefe     me  vio  salir     del  baño y me arrincono .  Me  gritó que era   una incompetente  y otras  cosas. Estuvo a punto  de  golpearme  si no era  por  Maritza   su  secretaria. Enfadada le  tiré mis  diseños  y   volví  al baño a llorar.
Carol    ni se dio cuenta de que mientras  contaba  la historia  se dispuso a  comer   y   a pesar de que  se sentía  triste,  ya   no  quería llorar.  
Un poco curiosa  se  dispuso   a  mirar  a  Éric ,  él  sostenía  una taza  de chocolate  y la  bebía distraído. Carol  no supo  que su  vecino  tuvo ganas   de matar  al  sujeto  que    casi la  agrade  y que le  causó  tanto  dolor. 
La  mesa  se quedó en silencio  Carol  no dejaba de mirar  a  Éric que se encontraba  distraído  con  sus pensamientos. Para evitar   que la improvisada reunión termine  Jenny dijo  — Ya encontrarás  otro  trabajo. 
—  No creo,  la historia  no  termina. 
— Sigue  entonces. 
Carol tomó  algo de chocolate  y   siguió  con su relato.
— Bueno,  salí  del  baño.  Fui  a mi cubículo a  tomar mis cosas.  Cuando Maritza    me pide que    cuide  la oficina mientras  ella iba al baño.  Fui  a su escritorio y mi jefe llamó, porque necesitaba    unos documentos  .  Fingiendo la  voz  gruesa de  Mariza  le digo que ya  se los mando.  Cuando llamó  a  la asistente  ella busca los documentos  y  veo que mi jefe ha  tomado  como  suyos  mis  diseños.  
Furiosa  entró a  la oficina  y  le  reclamó  cuando me doy cuenta de que la  loca que quiso atropellarme  era la  clienta. 
Terminaron sacándome  de la oficina  con  dos  tipos  enormes  que eran  guardias  de seguridad  y  casi me meten presa. 
Me  quede  parada por horas   en medio  de la lluvia  y  luego del sol sin  saber qué hacer.  Luche  tanto para pertenecer  a esa compañía.  Ahora  lo más  probable  es  que  tenga que mudarme  a  California  con  mis  padres . No tengo   dinero suficiente  ni trabajo para quedarme  en Nueva York.

 Carol intentó   no  volver a  llorar,  cuando  sintió  que todos  sus  sueños  se fueron por  el drenaje  y  tenía que empezar  de  nuevo. 
Jenny  sonrió  y volvió a  tocar  las manos  de   Carol, en señal  de apoyo.  la chica  era  algo torpe.  Pero parecía   sencilla  y  dulce.  Lo que su hermano  necesitaba.
Siempre  observó  a  Éric  estar atento  a su visita  diaria  y   ahora mismo  .  Estaba concentrado  en ella.  Hasta   podía  ver  que  quería ayudarla  de alguna  forma. Sin embargo,  si lo dejaba en sus manos su hermano la dejaría  ir.  Desde  la traición de  Sabrina  no  volvió a  creer  en  el  amor.
Así  con decisión  dijo — Siempre  que  se cierra  una  puerta  dios ,  abre  una  ventana.   Si es  trabajo lo que necesitas  puedes   ocuparte  aquí  a medio tiempo.  Hasta que consigas  algo  mejor. 
Carol quiso rehusarse,  pero tal  vez   Jenny  tuviera  razón conseguiría un mejor trabajo además estaría  cerca  de  Éric  y  tal vez  pudiera conquistarlo.
Carol estaba  harta  de   solo ser  un espectador  ella  deseaba   vivir plenamente. 
Tomando  lo último  que le quedaba  de  chocolate  dijo  —  Acepto.
Mientras  Éric  sintió  que le   lo golpearon en  el estómago. Se  preguntó  ¿cómo iba  a  resistir  la tentación  de conocer  mejor  a Carol teniéndola todo  el día cerca?  

Espero que les  haya  gustado el capítulo  les  deseo una  genial  semana 


lunes, 13 de junio de 2016

La luz de tu sonrisa. Capítulo 2.

Hola,  ¿como les  va?  Hoy les traigo un nuevo episodio  de mi novela :  La lUz  de tu sonrisa.  Ahora conocerán un poco a  Eric.

Capítulo 2


Éric miró   a  la  puerta  de  vidrio   del  edificio  .  Carol  Stone la   vecina  del  3D  esperaba un taxi  bajo la lluvia. Él estuvo tentando a llevarla   al trabajo,  pero desistió de la idea.  Por más que le agradará  Carol  no deseaba  tener  ninguna  relación ni de amistad  o  peor  sentimental.  El amor no era para  él,  le  gustaba  su vida como estaba incluso aunque  aveces la soledad lo asfixiara  un poco . 
Bostezo ,  tenía sueño y le dolía la  cabeza. Anoche  apenas,  pudo  dormir. Todo  era  culpa  de  Sabrina  su exnovia  que lo confundía  con una hermanita  de la  caridad  y  él  era  muy idiota  para  siempre  ayudarla a pesar  de su traición.
Oyó   un pitido  era  su celular  su hermana  Jenny.  Contestó sin mucho afán  y aunque  deseaba  ir a  su  apartamento y  dormir.  Fue    la pequeña  cafetería  del cual era copropietario con  ella. 
Aunque  estaba lloviendo   caminó  bajo la lluvia.  Le  gustaba  sentir    cómo las   gotas  de agua  tocaban  su piel.  El  agua  y el viento  le  quitaban   las penas  y   la  tristeza.  Como siempre   que deambulaba   bajo la lluvia,  recordó  cuando  todo su mundo  cambió.
 Él iba a  casarse  con  Sabrina  una  niña  rica,  hermosa   con mucho  ego y  poco  cerebro.  Su  familia a  excepción de  Jenny  estaba  encantada con esa  unión.  En esa  época  era abogado al igual que su padre  y   su  abuelo.  Trabaja  en   la  firma  que  fundó  su  familia   y  su vida giraba  a  lo que   ellos  deseaban y no  a lo que  él quería. 
Hasta que descubrió la traición  de  Sabrina  con uno de sus  compañeros  y amigos. Esa  noche    pasó  caminando  bajo la lluvia, sorprendido que le dolió más la  traición  de su amigo  que  la  de  su novia.  Cuando  regresaba a su apartamento   fue atropellado y  estuvo a punto de  morir. 
Luego de  terminar  con  Sabrina , decidió  que  la  vida  era muy corta y  que  debía   hacer lo que le apasionaba y le hacía  feliz.  Sin una idea  fija   abandonó  su carrera de abogado y  ayudó   a su hermana   en la  cafetería que  ella  tenía. 
De pronto  se dio cuenta de que le hacía  feliz  las cosas  simples  como   hornear  pan  o  el   olor  del  café . Con sus ahorros   ayudó a  ampliar  la  cafetería y empezó a  estudiar   para ser repostero.

De eso  ya  habían pasado dos  años. Dejó  de pensar  en el pasado  y se concentró  en  el presente   solo eso  tenía  sentido. Cuando llegó  la  cafetería el local  estaba  repleto.  Carmen una  de las  camareras  lo miró   de  forma  reprobatoria y  gruñó.
— Éric , por  dios pareces  perro de aguas.  Será mejor que te  cambies antes que lo vea su hermana .
Éric  como respuesta volteó  su  cabeza  y mojo  a la mujer a  la que consideraba  otra  hermana. 
Carmen era una mujer   de  35 años  de   tez  oscura  y   ojos  negros.  Casi  siempre llevaba el pelo recogido en un moño.
Carmen  y Jenny   eran amigas  desde  niñas.  Asistieron a la misma  escuela  y   a  la misma  universidad. 
— Hay una muda  de  tu ropa  en  el cuarto  de  huéspedes. Deja la  ropa  mojada  en  el cesto de la  ropa  sucia.  
Éric  asintió.  
La  cafetería   de  su  hermana   era  una  casa  de  dos pisos  .  De aspecto  antiguo  reforma  estaba  en la  mejor zona  de Manhattan.  Mientras   que  el primer piso tenía el negocio,   el piso  de arriba  era  el apartamento  de Carmen      y  Jenny.

Éric   subió  esperando  no encontrarse  con  su hermana.  Su  deseo no se cumplió.  Estaba a punto de entrar al  cuarto de huéspedes   cuando  Jenny  salió del  baño.

Jenny  lo golpeó  y luego  lo regañó  —  Te  va a dar una pulmonía. 
—Solo  es  agua.
Jenny puso los ojos  en blanco — Porque siempre  que llueve   te pones  a caminar. Parece  que te  crees  Gene  Kelly.
—  Él  bailaba  bajo la  lluvia.
Jenny  golpeó  a su hermano.
—  No te hagas  el listo y  cambiante.
Éric  lo hizo para no discutir  con su hermana. 
Cuando  bajó  a la  cafetería  esta seguía igual de llena.  Éric  fue  a la cocina  esperando escapar  de su hermana.  Sin embargo,  ella se encontraba   allí.
le  dio una taza  de  café  —  Ten te  calentará. 
—  Gracias. 
Jenny   se  viró  y   fue   a la  hornilla  colocó  una  enorme sartén de color  rojo. 
—  Pásame los huevos.
Éric  lo hizo. Luego fue  a  ver    las  órdenes de comida para  ayudar  a su  hermana. Estuvieron   un  largo rato sin hablar    hasta que  Jenny  con  curiosidad  preguntó —  ¿Qué  te afectó tanto?
— Nada.
Jenny hizo una  mueca    mientras     cuidaba  otra  sartén que contenía  tocino.
— Siempre  que  te preocupa o  entristece   algo  cocinas pasteles.
Indicó  un mesón el  que  había   5    tipos  de postres  diferentes.
Éric  suspiró  antes de contestar.
—Sabrina  me llamó y  tuve que ayudarla. Luego como no  podría  dormir, se me ocurrió  preparar  unas    nuevas  recetas   para  cambiar  el menú .

Jenny  depósito en un plato  los  huevos  revueltos  y  el  tocino  que    previamente había puesto sobre  un papel secante.
—  Eres  un mentiroso.   Te  pusiste   a  hornear  porque te sientes  solo y  eso  te  hace  infeliz.  
—  No me siento solo y no necesito una novia. Sabes  muy bien que no creo en el amor. Soy  feliz  como estoy.
—  Puede  que no creas  en el amor,  pero  existe  la pareja  perfecta para  ti en algún lugar.  Tal  vez  esa  chica  que siempre    miras  como  embobado.  Deberías  invitarla  a salir. 
Éric  pensó  que se  refería  Carol su  vecina  que    muchas  veces  iba  a la cafetería  y   él  como tonto la  observaba  desde  lejos. 
—  Es mi vecina  , soy  amable  mintió. —  Mientras pensaba en la  sonrisa  de  Carol Stone. 
La  primera  vez  que la observó  en  el edificio solo  vislumbró  a una  chica    gordita  algo  torpe   y   tímida.  Fue  semanas  después  que    que  realmente  se dio   de lo mágica  y  hermosa  que era  esa chica.
Era  una  tarde     su hermana  y  Carmen    habían  salido y  él  estaba  a  cargo de la   cafetería .  Odiaba  estar rodeado de  gente por  suerte el negocio  a esa  hora  no tenía  muchas  personas .  Su  vecina   entró   con una  dos  amigas.   Ella    se sonrojó  cuando  lo   observó y  estuvo tentada  a  irse.  Sin embargo,  sus amigas  no  le dejaron .
Éric  fue atenderles las  chicas  pidieron  diferentes  pasteles entre ellos  su favorito  una  torta  de  chocolate  con crema.  Carol   cuando  miró  su pastel  sonrió   y su  rostro se iluminó  luciendo   tan  bella  que él no pudo dejarla  de  mirar. 

Ella le sonrió  para  luego  comer  el pastel  cuando  lo hizo.  Carol se le  quedó mirando   y  fue como  si todo el mundo  desapareciera  y solo ellos  dos  quedaran.  Pero   ella  terminó el pedazo  y  él  se refugió en su soledad. 
Éric  dejo de  pensar  en  Carol y  se  dispuso a   poner  sobre  una  bandeja de  empanadas  rellenas  de  carne  pollo y  queso.
Estaba a punto de llevarlas  al horno cuando  Carmen  entró    a la cocina  con platos  sucios  y una noticia. 
—Parece  que    no le fue  bien   a  tu novia.
Éric  estuvo a  punto  de    tirar  la  bandeja  de empanadas.
—  Ella  no  es mi novia  , solo  es mi vecina.  Apenas  he hablado con Carol.
Carmen  puso  los  ojos  en  blanco mientras Jenny  se  reía  de  su hermano.
—  Ni tu te lo  crees,  te gusta   esa  chica.
Éric  solo   se encogió  de hombros    y  resistió la tentación de  ver  a  Carol  por     algunos minutos.
Cuando  salió  de la  cocina.  Busco  a  Carol ella estaba en  una  mesa al fondo del salón a  punto de  marcharse.  Su  cabello se encontraba  mojado y su  vestido blanco manchado.  Su  rostro  y ojos  enrojecidos  como si hubiera  estado llorando.  Ni  siquiera  supo cómo llegó    a la mesa  en la que  Carol    estaba, pero fue   a su encuentro  deseando  consolar  su corazón.
Espero que les  haya  gustado  el  capítulo  les  deseo  una   genial semana 




lunes, 6 de junio de 2016

La luz de tu sonrisa. Capítulo 1

Hola,  ¿como  van?  Hoy  les  traigo  el  primer    capítulo    de    mi nueva  historia.  Conocerán  a   Carol  y  su mañana  de pesadilla.  Todos  hemos  tenido una mañana  así. Espero que  les  guste  esta  historia   les  mando un  abrazo.

Capítulo  1

Un  ruido ensordecedor   despertó  a   Carol.  Parecía  cumbia  o  algo  así.   Solo   oía  una  trompeta  y una voz  destemplada cantando .
—Quiero tu cu, cu  o  algo  así.  
Carol  bostezó, miró   al reloj  todavía  podía  dormir  un poco más. Si tan  solo   el vecino dejará de oír la música tan alta. Eran las  tres de la mañana y    a los  8  ella  tenía   una  presentación  para  lograr  una cuenta.  Si no la  conseguía sería  su último día  como  diseñadora en esa  gran compañía. Trabajó  tanto  para lograrlo y las  cosas  no parecían  funcionar. Por más   que intentaba  a los clientes  parecía no  gustarles  ella  o sus  diseños. Tembló  de  miedo,  siempre le gustó  dibujar . Solo  tenía que cerrar los ojos  para  ver  formas  y cosas  nuevas.  
Oyó  gritar    a  un  vecino gritar   para  que   se calle el alborotador se calle,  pero  el bravucón del  3G  se  reía  como  si  estuviese  haciendo alguna  gracia. Carol  puso una almohada en la  cabeza para poder  dormir  entre  la música  y el miedo por lo que iba a  ocurrir mañana  no lograba  conciliar el  sueño. Pasó moviéndose   de un lado a  otro  como una hora.  Por  lo que decidió pararse de la  cama   e  ir   a  su escritorio  y  repasar     lo que iba a decir  en su presentación. Se  puso  sus lentes  ,  prendió  la luz  algo desorientada y  bostezó una  vez más. Fue    a   su pequeño escritorio,  que estaba   al fondo  de  su habitación.  Reviso  sus  diseños  una y otra  vez  esperando  que  hubiera  errores.  Corrigió  unas pequeñas  cosas. La  cabeza  le dolía  y  vecino seguía    con la música   todo volumen  riendo  cada  vez  que alguien  le llamaba  la atención. De nada  valía   maldecir, mejor era  tener la mente ocupada aunque estuviera a punto de estallar.  

Se  puso  a leer   su presentación  y  se quedó  dormida  como arte  de magia. Oyó  un pitido de  su  celular     y  se  cayó  de  la silla  miró   su reloj  y   gritó.
—¡ Por  dios!  
Eran  las   siete y  cuarto. Debía  estar  arreglada  y lista  para presentación  en su oficina  a  las  8  en punto.  Las  oficinas  en donde  trabajaba quedaban a  media hora  de su residencia  tenía  que  correr  para  poder  llegar  a tiempo.  Su  cuerpo parecía no responder   estaba    inerte  sin sentido   en conmoción.
— ¡Mierda! ¡Mierda! — dijo  como un mantra  —.  Pasaron unos minutos       y se paró   fue  corriendo   al  baño     para    hacer sus necesidades  y  lavarse.
Se observó en el  espejo parecía  un oso  panda  con la  cara hinchada   y unas  horribles   ojeras.  Fue  a la  ducha    y    abrió la manilla  el agua  era  helada   mientras  esperaba a  que  caliente  fue    a  buscar algo que ponerse   planchó una  falda  negra     y una chaqueta   de  lana  del mismo color  .  Buscó  una   blusa  de  seda  blanca que  su madre le  regaló.  
—  Maldición —  gritó.
Fue    a  ver   si  el agua  caía    se  quemó  la mano. Maldiciendo de nuevo.  Se  desvistió   puso    agua  fría  y  se metió  en  la  bañera. Ahora     el  agua  estaba  helada.  Tembló   y  cerró  la manija  de  agua  fría minutos  más  tarde  se  cocinaba  como un pollo.  Maldijo  de  nuevo    hasta que por fin    tenía la  temperatura  ideal    .  Había perdido  mucho  tiempo     tomó   el  shampo   y  se enjabonó  el cabello  con prisa.  Sintió algo en las manos.  
— ¡ Oh,  no ! — sollozó.

Una mata  de hermoso  cabello castaño estaba  en su mano.  Solo  faltaba  quedarse  calva.  El agua con  jabón  cayón  en sus ojos  dejándola ciega  unos minutos.   Le ardían los  ojos  que  ahora  se encontraban  rojos   como una película de  terror.  Se  secó   con una  toalla se puso  lo  último de  crema  hidratante   presionando  bien   porque  apenas    le  quedaba.   Todavía podía llegar a  tiempo.  Trató  de  tranquilizarse   cuando  percibió  un olor ha quemado.  Dejó la plancha  prendida sobre  su  chaqueta  negra.  Maldijo  de nuevo era  su   chaqueta  favorita y de la  suerte.  Fue  a  su armario  no había nada  que ponerse  aunque estaba  repleto    se puso  a  sacar  un sinnúmero de  ropas. Unas  la hacían  verse  gorda otras  no le gustaban para lo que  tenía planeado.   Miró un vestido blanco   pero le gusto   como lucía  con él .  La  otra  chaqueta   no le gustaba  su color  blanco  se  sentía  como  si fuera una monja    y  siempre  que utilizaba ese  color   se le  manchaba la  ropa.  Miró la hora no quedaba  de otra.  
Encontró  la blusa  blanca  que tanto buscaba  y  se puso la  falda  negra. Sin  embargo, el cierre apenas  le cerraba.
Hace   dos días le queda  bien. Se  preguntó  ¿  Cómo se pudo   engordar  en dos  días?
Con  dificultad y  conteniendo la  respiración   pudo colocarse la  falda.  Se  colocó medias  nailon  y  como estaba  deprisa  se rompieron  eran las  únicas  que le  quedaban.  Iría a la  tienda  de  abajo  y  se las pondría  en la  oficina. Se puso sus  lentes   y en  su   cartera  colocó  su maquillaje  para aplicarlo  luego.

Fue  a la cocina    y tomó  algo de jugo de naranja.  Miró   a la mesa  había  una hogaza de pan.  Suspiró  al  sentir  el contacto de  la  falda  que  apenas le dejaba respirar.
— Estoy gorda  —dijo  en voz  baja  y tomó lo que quedaba del  jugo de naranja.
Su estómago protestaba por más  ,  pero no tenía  tiempo.  Tomó  su maletín su cartera  y  salió  de su  departamento.   Mientras  se peinaba en el pasillo   con prisa  temiendo    que  se le cayera más  cabello.  La  vecina   de  2G    se le  quedó  viendo  como si fuera un bicho raro.  No  le hizo  caso y   fue al ascensor.  Por  sorprendente  que  sea    respondió de inmediato y no había nadie  Se  dio cuenta  cuando  salió  del elevador     que estaba   en pantuflas de conejito. Corrió a su departamento  agradeciendo  no   salir   fuera  del edificio. Volvió nuevamente  al ascensor ,  pero este no llegaba.  Con desesperación subió corriendo  los  7 pisos  hasta llegar  a su  departamento.
En el quinto estaba   ya sin energía   fue  cuando   vio   al  vecino  del  quinto  e. Era  su amor  platónico con  su  cabello    castaño  y  esos  ojos  grises   siempre  tristes.  Era alto,  de rostro alargado y  fino  como un ángel   siempre  vestía  de negro. Las pocas  que sonreía  su  mundo  se queda paralizado  y por  un momento  todo era  diferente.  Éric   Brown   apenas la miró estaba  concentrado   cerrando la puerta  de  su apartamento y  hablando por   su celular. Para  alivio  de  Carol  que estaba   despeinada   con pantuflas  de  conejito y  sin maquillaje.  Aunque  adoraba   ver   a  su  vecino  de lejos   nunca  tuvo el  valor  de  hablar  con él. Más allá  de   darle los  buenos  días.  
Se  escabulló  por  las  escaleras  deseando ser  invisible    o  ser  superrápida  como  en  las películas  de  superhéroes. Cuando estaba  a punto  de lograr  su cometido    el  estúpido vecino  del  3G  llegó  cantando.  Y  casi le  salta encima.
Carol no entendió  ¿cómo le era  posible    estar    de fiesta toda  la noche? ¿ Y  aún así  tener   ganas  de   celebrar   al día siguiente?  Hasta  tenía    fuerzas  para  salir   a correr.
—Hazte a un lado.
—Buenos  días.
—Hasta  a un lado.
Carol avanzó  por las  gradas  molesta  por  el   grosero  fiestero. Ni siquiera  le  saludo  y  si llegaba  tarde a la oficina  sería  su  culpa.  Subió un peldaño cuando  chocó   con  alguien.  Carol  cerró los ojos , tal vez   cuando  se  desplomase  doliera menos  si  no observaba   la  caída.  Temió quedar desparramada por la escalera, pero una mano  firme  y  algo  callosa  la sostuvo.
Carol  abrió los  ojos para  ver a   Éric  tomar  su mano. Por  un momento   quiso lanzarse por la escalera  , pero no lo hizo.  Solo pudo  decir  en voz  baja   —Gracias.
Él le sonrió.  El corazón  de  Carol latió    mil  por  hora  y   todo  en ese instante   perdió significado. No le importó  que estuviera punto de atrasarse,  ni  hecha una  facha.  Solo  la  luz  de su sonrisa  y  que  él le  salvará  significaba  algo.  El  vecino    soltó su mano terminando con la magia.
—  Me alegro de que estés  bien ten un lindo  día.
Carol   balbució  —  Gracias  igualmente.
Éric  se  marchó por  el ascensor. Carol  observó la  hora  en su  reloj   y maldijo    corrió  sin fuerzas  por la escalera  a su apartamento.  Cuando llegó  resoplaba  por  falta  de aire,   las piernas le pesaban  y  estaba sudando mucho. Ni siquiera  se  vio  al espejo,  casi arrastrándose    fue  a su habitación  se puso  unos   zapatos   con un taco alto  que siempre le apretaban  y con los que apenas podía  caminar.  Respiró profundamente para  darse  fuerza Salió  de apartamento  haciendo malabares    buscando  su  celular en  el bolso   sin tirar al suelo  la  carpeta  con su trabajo.
Su jefe le llamaba para saber dónde se encontraba y  si  ya iba para   oficina.  Carol   respondió un escueto — ya llegó.  Mientras suplicaba  porque el ascensor   llegase a  su piso.   
Entró  apretujada    con  5  inquilinos  más.   Mirando  la  hora  e intentando  no comerse las uñas  de   para  calmar los nervios. Fue  cuando  oyó  un  ruido sordo  y las luces  del  elevador  se apagaron.  Carol cerró los ojos  para no gritar solo  faltaba  un piso para  llegar a la  entrada  del edificio. Mientras    las personas que le acompañaban   murmuran algo  y alguien    llamaba  a urgencias.  Carol  se preguntaba ¿Por qué  señor?  ¿  Qué  hice?
Se  quedó  un  rato  esperando  una  respuesta  divina,  pero la única  respuesta  era  el  gimoteo  de una  vecina  a la  que no conocía.   Con  vergüenza  y  aprovechando   que el ascensor  se encontraba   parado .  Carol  sacó    su   cepillo y  se peinó tratando  de   dar  forma  a sus  rebeldes  rizos   negros.
La mujer  que  gimoteaba   la  miró de  forma reprobatoria.    Dos  hombres  se  rieron.  
Sonrojada  Carol   dejó  el cepillo en su cartera  y volvió  a  tomar  su celular.  Para explicarle  a su jefe la tardanza.   Este le  gritó  y por la mirada   de los ocupantes supo  que  oyeron  todo. Pasaron  10 minutos    hasta  que el conserje  fue  a  rescatarlos.  El maldito elevador  se  quedó  entre  dos pisos   y   ella  tenía  que  saltar.

El conserje  y  dos hombres más  ayudaron a la señora  que  lloraba, luego fue el turno de una  niña.  Carol respiró   cuando  llegó la hora  de  saltar . Tomó la  mano  bronceada  del conserje .  Cuando  observó  que  Éric, el vecino del  5e: su amor  platónico le  daba  la mano.
—  No tengas  miedo. Siéntate  si no puedes  saltar.  Nosotros  te   ayudaremos.
Carol no quería pasar  con una  debilucha  inútil  .  Así que no se sentó  con todas  sus  fuerzas  saltó .  Oyó  una  rasgadura   su  falda   se  rompió al  saltar  para colmos  cuando lo hizo  cayó al piso y  se lastimó la  rodilla.
Éric  se acercó   preocupado.
—  Estas  bien.
Carol  sonrojada  y  con  ganas    de  que la tierra  le trague contestó.
— Si,  gracias.
—  ¿Quieres  que  te  acompañe  a  tu apartamento?
— No,  estoy  bien.
Carol intentó    no  cojear   aunque la pierna le  dolía mucho.  Volvió   por las escaleras  que le parecían el monte  Everest  y  fue  otra  vez    a su apartamento    a  cambiarse   .  Luego  de   10 minutos  en los  que  se puso lo primero  que encontró decente  salió     de  su apartamento.
Esperando  tomar  un taxi pronto,  pero   al parecer  ninguno  le  hacía  caso.  Miró  de nuevo su  reloj  con desesperación.  Su  jefe   volvió  a llamar  y decidió no contestar.  
Se   puso  a  rezar  para que  un  miserable  taxi    le hiciera  caso.
Pero  sus  suplicas no fueron oídas,  lo peor  es que empezó  a llover     muy  fuerte.  Carol se preguntó   ¿qué otra  cosa peor podría pasar?  cuando  un   charco  le  mojó entera  hasta   se  tragó  algo  de  agua sucia.  Iba  a insultar  al de   vehículo cuando  observó que era  un taxi.
Se  dispuso a  tomarlo.  
El taxista  un hombre  gordo y  calvo la miró  en forma  despectiva
—  Está  demasiado mojada  va  ensuciar mi taxi —  Carol se quedó sin palabras mientras  era mojada por  agua sucia  de nuevo.
Ya eran las  8  debía llegar a la presentación  y solo pensar  en cambiarse  e  ir a su apartamento le parecía  una misión imposible.
Lo único que se le ocurría  era llorar  cuando un  auto  aparco     junto  a ella y  le preguntaron   
—¿Te llevo?
Carol no  supo qué responder al ver el rostro del taxista. Iba   a cambiarse otra  vez  cuando  su  celular  sonó era un mensaje  de su  jefe.
—  Si en diez minutos no estas.  Date  por despedida.
— Puede llegar  al  edificio   Snow  en  5  minutos.
El  taxista  le sonrió  antes de  responder —   un taxista de  New  York  puede hacer lo que  quiera.
Carol se  subió con la esperanza de   que nada  más  la  retrasara a  su trabajo.

Espero que les  gustará  el  fragmento.  Les deseo una   buena  semana