Hola ¿cómo están hoy les traigo dos leyendas muy conocidas de Australia. Esperó que les agrade.
La primera leyenda me gusto mucho y es del sudeste de Oceanía,
Gnowee, la diosa de la Luz
Gnowee, la diosa de la Luz,
ella es muy respetada en la mitología australiana y
es que este poderoso ser es la madre de la luz.
Gnowee, llegó a la Tierra cuando todo era oscuridad.Trajo
con ella a su hijo y a muchos otros familiares y amigos, y trajo también el
fuego, que debía ayudarles a soportar el frío y las tinieblas. Sin luz, la vida
era muy difícil de sobrellevar. Muchos de los llegados con Gnowee, enfermaron y
murieron pronto. Los que no estaban enfermos, encendían antorchas y salían en
busca de alimentos que apenas les llegaban para subsistir.
Un día, mientras Gnowee estaba en los campos recogiendo frutos y raíces, su
hijo salió de la gruta en que se refugiaban y se perdió en la noche inacabable.
Al saberlo Gnowee, loca de dolor, encendió una gran antorcha y corrió toda la
tierra conocida sin lograr encontrar a su pequeño.
Quería iluminarlo todo, quería ver cada rincón, quería ver detrás de los
árboles, quería ver los recodos de los caminos y quería ver entre la maleza de
los campos.
Tanto y tanto deseaba la luz, que en un supremo esfuerzo, se elevó por los
aires y el fuego de su antorcha pudo al fin iluminar la Tierra .
Pero Gnowee aún no ha encontrado a su hijo. Por eso cada mañana, sube al cielo
con su gran antorcha encendida en las manos y sigue buscando.
Sólo cuando la vence el sueño, desciende a la tierra para descansar y entonces
vuelve otra vez la oscuridad.
A si es como todos los días del año el cielo se ilumina todos los días.
Ahora les hablare de otra leyenda.
La leyenda de las wandjinas
Según los mitos de las indígenas australianos,
los wandjina fueron los seres que crearon a las personas. Se suelen
representar con la cabeza redonda y los ojos negros y grandes.
Hace miles de millones de años, los wondjina caminaron sobre
a Tierra. Fueron espíritus de la lluvia y las nubes que crearon el mar y a
los seres vivos antes de irse a descansar por la eternidad en sus
estanques a observar la Creación.
Los wondjina eran altos (medían unos seis metros), no tenían
boca y sus enormes cabezas parecían calaveras; y siempre estaban rodeados de
una luz tan poderosa que era capaz de deslumbrar; eran muy respetados y muy
temidos ya que daban vida, pero podían causar mucha destrucción. Por
su paso por la Tierra, dejaron pinturas grabadas en las cavernas para que sus
hijos e hijas nunca los olvidaran y que en la actualidad, forman parte del
patrimonio histórico y cultural de Australia.
En la mitología de los nativos australianos, los Wandjinas
(significa “cercano al agua”); son seres sobrenaturales, espíritus de la
lluvia y las nubes, creadores de la vida en la Tierra. Son seres sabios que
trajeron la civilización y la prosperidad a los pueblos de la zona.
Los mitos aborígenes australianos dicen que al inicio, la
Tierra era blanda y amorfa; que fueron los Wandjinas quienes dragaron los ríos
y cavaron los pozos de agua, elevaron las montañas y nivelaron las llanuras. En
aquellos tiempos las piedras eran aún moldeables, y los Wandjinas construyeron
sus hogares con ellas. Los Wandjinas enseñaron así a los aborígenes a cazar, pescar, construir y utilizar armas, y les dieron leyes y ceremonias, incluyendo la escarificación de la piel y la circuncisión.
Los Wandjinas tenían poderes y por este motivo son muy
respetados por los hombres, eran capaces de provocar tormentas; hacer caer rayos
o hacer que lloviera si así lo deseaban. Los aborígenes siguen convencidos de que las imágenes poseen
estos poderes; y se tratan con respeto.
Cuentan las leyendas aborígenes que los Gyorn
Gyorn, los primeros seres humanos, no tenían orden ni organización, por lo
que Wallungunder, el Gran Jefe de los Wandjinas, al ver que podía ayudarlos a
desarrollarse, volvió a la Vía Láctea y trajo consigo muchos otros Wandjinas
para que le ayudaran en su misión.
Los Wandjina no son los únicos seres no-humanos que
habitaron esta región. Cuenta una leyenda de los aborígenes australianos, que
una vez se libró una terrible batalla en Uluru durante el Tiempo de los Sueños,
cuando un pueblo conocido como Los Hombres Serpiente Venenosos, atacó para dar
muerte a los pueblos que habitaban la zona, Los Hombre Serpiente no Venenosos,
pero Bulari, la Diosa madre de la Tierra, logró vencerlos con una nube de gases
letales.
Muchos de los Hombres Serpiente, permanecen encerrados en
una prisión bajo el Uluru, el punto más sagrado de toda Australia, una enorme
colina de granito, más conocido por el nombre de Ayers Rock.
En el norte, muchos creen que sólo existió un Wandjina,
comúnmente conocido como Kaluru, y a veces Djaarla, quien duplicó su
imagen en muchos lugares. En muchas galerías las pinturas se consideran
representando familias de Wandjinas, como padres e hijos o incluso clanes.
Los Wandjinas se originaron durante el Lalai (Tiempo
de los Sueños) y están asociados con las nubes del tipo cúmulo-nimbus, que
anuncian la proximidad de la estación de las lluvias. Ellos controlan la
lluvia, las tormentas, los ciclones y los relámpagos, y son los responsables de
la vida y la muerte de todas las cosas.
La mayoría de los Wandjinas parece que se
originaron en el norte de Kimberley, pero algunos viajaron desde el océano
Índico. Llegaron y se establecieron en un determinado territorio y crearon
accidentes geográficos, pero no en la escala atribuida a los ancestros zoomórficos.
En muchos lugares construyeron monumentos pétreos (charlarlars) conmemorando
grandes acontecimientos. Trazos del Lalai se entrecruzan por
todo el Kimberley, la mayoría conmemorando la gran batalla de Wanalirri.
Los Wandjinas influyen en la vida de los
aborígenes desde antes de nacer hasta después de morir. El espíritu de un
recién nacido es enviado a la tierra en forma de lluvia o de rayo por un Wandjina o Ungud. Después
de morir, el cuerpo del difunto es sometido a ceremonias de inhumación, antes
de que sus huesos, pintados en ocre y envueltos en corteza de eucalipto, sean
depositados en una galería de pinturas, devolviendo su espíritu a
los Wandjinas.
Las galerías conteniendo sepulturas son conocidas
como Puja-Ngurrim (lugares con cráneos) donde el
difunto Ingalinj (espíritu o fantasma) guarda las pinturas. Estos
sagrados lugares han ido manteniendo la tradición, y las pinturas se han ido
restaurando a lo largo de los siglos.
Más allá del mito. En 1838, en una expedición enviada por la Royal Geographical
Society británica, George Grey descubrió una gran cantidad de pinturas
rupestres cerca de Glenelg River, Kimberley, al noroeste de Australia. Estas
pinturas tienen como protagonistas a extraños seres antropomorfos llamados por
los aborígenes "Wandjinas".
La tribu aborigen de la región de Kimberly se llama Unambal,
una cultura que ha existido, según la historia oficial, desde hace por lo menos
unos 60.000 años. La cueva en la que están representados los enigmáticos Wandjinas es
considerada sagrada por estos aborígenes por tratarse de seres mitológicos
asociados con la creación del mundo.
Dado que las pinturas están hechas con pigmentos de base
mineral, no han podido ser datadas con el método de carbono 14 (sólo válido
para restos orgánicos), y tradicionalmente, los arqueólogos han estimado la edad
de estas pinturas en unos 5.000 años.
Pero en 1996, de forma casual, Grahame Walsh, observando las
pinturas Wandjina de Kimberley, notó que un nido de avispas construido sobre
una de las pinturas, estaba fosilizado, denotando una gran antigüedad.
La datación del avispero reveló una antigüedad de unos
17.000 años y, por tanto, esa es la edad mínima de las pinturas Wandjina de
Kimberley, pudiendo ser mucho más antiguas aún.
Esperó que les haya gustado estas dos leyendas. La otra semana publicare dos leyendas africanas a petición del publico