Bienvenidos a mi blog. He creado este por que tengo un montón de historias en mi mente que me gustara compartir. Miles de mundos y personajes siempre me acompañan, decidí, que era hora de hacer que fueran conocidos. Quiero, que sean capaces de expresar y soñar junto a mi. Espero, que les guste mi casa y tendrán una voz aquí. Mi cariño y amistad también.
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viernes, 24 de julio de 2026

Después de Todo. Capítulo 29 (Tercera Parte)

 Hola ¿Cómo  están?   Esperó que les  guste  este  fragmento, tiene menos  acción pero  con un poco  romance.



Capítulo  29



Lebara  miraba  con  asco  su nueva morada. Salió  a fuera  de la  cueva. Había un campo de fuerza que le  impedía  irse.  Pero  por lo menos podía  respirar  y  ver el agreste  y  bello mundo de  Seragon

Él  llegó  hace dos  días  rescatado por  Úvatar  o eso  creía cuando lo vio llegar.  No se lo esperaba,  ahora  temía por su vida. 

No quería  repetir el mismo  error  que le  costó casi  60 años de  su vida. sirvió a Billy  el sangriento  siendo casi su esclavo viendo cómo mataba   y  tomaba las almas  de  sus compañeros.  

Estaba seguro de que  Úvatar  lo salvó porque lo necesitaba y cuando  ya  no fuera el caso lo mataría.  Solo tenía que  ver el lamentable estado de  Azidahaka que  agonizaba  congelado  en el piso de una  cueva.

Ni  bien llegó  Úvatar lo puso a trabajar y le quitó sus poderes mágicos  para que no escapase.  Cosa que pensaba hacer Lebara, pero no era el momento apropiado. 

Lebara  oyó la  voz  de  Úvatar. Temblando  fue  dónde  lo  requería su señor que  desapareció  por lo menos  un día  de la cueva.  

— Lebara donde estás. 

Lebara  con actitud  servil  dijo — Ya  voy mi señor. Estbva  descansado un momento. 

—  ¿Terminaste todo lo que mande?

Lebara no miró al rostro  de  Úvatar que  le provocaba  asco. 

— Sí, señor. El hechizo de la niebla roja está  casi concluido. Solo faltan  los últimos ingredientes. 

— Mírame — Lebara  observó  los ojos  azules  de  Úvatar  y se estremeció de miedo y asco.  Estaba seguro de que Úvatar  iba a tomar  su  alma.

—  Me alegro de que no mientas

Pasaron los minutos  y llegó otro de los  presos  que  estaban  en la  prisión del desierto. 

Uvatar   cansado pero casi a punto de  realizar sus malvados  planes  dijo a los  dos presos. 

— Les voy  a dar una misión, les devolveré sus poderes y si lo cumplen   tendrán  lo que deseen  cuando conquiste los  5 mundo. 

Lebara  observó a su compañero  era  un hombre de piel  negra,  calvo, fornido y  lleno de tatuajes. Recordó  ver  al preso en los periódicos mágicos.  Era  el asesino  silencioso.  uno de los sicarios  más  terribles   del mundo mágico. 

— Tomen eso les devolverá sus  poderes —  El demonio elfo le dio una pastilla  roja. 

Ambos  tomaron la pastilla  roja. 

—  Si no  cumplen su misión  o escapan  la  pastilla  roja los traerá acá  y los mataré. 

Lebara  tu  iras  al mundo de los elfos por los ingredientes que  te faltan. Luego miró  al hombre al lado de  Lebara. 

— ¿Cómo te llamas?

— Samuel.

— Por  tu expediente eres el mejor  asesino  del mundo humano. 

— Lo soy. 

Úvatar lo dudaba  si fuera así no estaría en prisión, pero no tenía tiempo  de  buscar algo mejor. 



— Samuel deseó que mates  a  esta mujer. —  Mostró el   rostro de  Heli.

— Lo haré luego  me  dará mi libertad  500 millones  de dólares humanos. 

— Lo haré  si la matas.  

Samuel  sonrió de una forma que le dio miedo a  Lebara. —  Será muy  fácil. 

Úvatar  así lo esperaba. Heli  era un peligro porque  sabía cómo matar a un inmortal.  Hasta  ahora había corrido con suerte.  — Mientras ustedes  cumplen sus  misiones. Yo  destruiré París  y  mataré  a  una  recolectora de almas  impertinente.



Adremelech  se encontraba  preocupado. Temía que  Vanora estuviera enferma  y se lo  estuviera ocultando.  Ella le  dijo que se encontraba  bien  y luego lo besó  con tanta pasión  que  no preguntó  otra  vez. 

Luego de hacer el amor.  Ella  fingió quedarse dormida.  Adremelech  confiaba en que  Vanora le  cuente  lo que le preocupaba  cuando estuviera preparada.

Se quedó viéndola dormir. La amaba  tanto . Nunca pensó tener   ese  regalo de ella en su vida.   Iluminaba  su mundo y  él trataba de ser  un macho que la merezca. 

Su sola  presencia lo calmaba. Tenía  tantos  problemas  el primero  era Úvatar hasta  que no fuera  capturado y eliminado sería un peligro para los  5 mundos.   

Aunque lo estaban buscando y tenían ya  listo el plan  para su eliminación. sin  embargo,  les  faltaba un elegido para derrotar a  Úvatar.  Heli y él creían que era Luke.

Más ni el propio  Luke  pensaba que lo era.  Y no  sabía cómo hacer para  que el vampiro confiara en sí mismo.  

No solo  tenía  que  enfrentar  a  Úvatar.  En el inframundo  también  había problemas.  Haborin desea controlar a  Dauroji y lo presiona  para  casarlo con su hija Is.

Más  Dauroji  no  se dejaba  dominar por  nadie. También  se encontraba  preocupado por   Anazareth y  las  jóvenes  que  rescataron de  la  casa de  Tamar. 

 Bostezó debía descansar  algo . Aunque los demonios  solo necesitaban dormir una hora.  Adremelech le gustaba  hacerlo en especial ahora que  Vanora compartía  su cama. Abrazo a  la recolectora  de almas y se quedó dormido.  

Úvatar  se  encontraba  complacido por  fin  Adremelech se  dormía.  Tuvo que  crear polvo del  sueño y dejar que el viento  lo lleve  hacia su hijo y lo duerma. El campo de fuerza  creado por  Adremelch  era  muy  fuerte y  si lo  violaba su hijo se  daría  cuenta.

Úvatar deseaba controlar   a  Adrmelech   mientras  estaba  dormido.  Si bien  no sirvió con Luke .  Estaba casi seguro de que  funcionará con el demonio el  tiempo suficiente para  lograr sus propósitos. 

Uvatar sonrió al  ver a  Adremelech  casi retirar el  campo de  fuerza.  Luego se posesionaría  de  él.  Con  Luke  no sirvió por  hacerlo desde  muy lejos cuanto más  cerca el control el sujeto no podría resistirse.


 Espero que les  haya gustado. Les deseo  un buen fin de semana. 




 




viernes, 17 de julio de 2026

Después de Todo . Capítulo 29 ( Segunda Parte)

 Hola ¿Cómo  están?  



 Esperó que les  guste  este  fragmento, tiene menos  acción pero  con un poco  romance 

Capítulo  29



Luke se estremeció de pies a cabeza. Ella había vuelto a tomar las riendas y él volvió a prometerse a sí mismo que bajo ningún concepto le tomaría la delantera. Si solo trataba de provocarlo, lo soportaría. Tal vez aquel juego acabase con él, pero lo soportaría como otras veces. 

Sabía que ella lo deseaba y lo amaba. Notaba sus pezones duros contra su pecho. Pero hasta que estuviese preparada, hasta que le pidiera lo contrario, se dominaría.

Ella le mordisqueó los labios.

— Te deseo,  aun tengo miedo. Pero estoy lista. 

Él volvió a tragar saliva.

—Anazareth, no creo…

—He soñado contigo todo el día.  Aún recuerdo  tus  besos de esta mañana.—Susurró ella.

Él abrió los ojos y de nuevo creyó morir.

—¿Y qué has soñado?

—Que me tocabas y me hacías gritar.

Él bajó las manos a las nalgas y empezó a acariciarlas.

—¿Así?

—Justo así. Luego me hacías el amor. —Vaciló un momento y apartó la vista.

Él le tomó la barbilla con una mano mientras con la otra aferraba su nalga con fuerza.

—Mírame, por favor. —Aguardó hasta que sus pestañas se levantaron y desvelaron la tímida indecisión de su mirada—. Has soñado que hacía el amor contigo. ¿Y qué más?



Ella suspiró varias veces.

—Te gustaba —respondió finalmente.

Luke se sintió como si acabase de darle un puñetazo.

—Anazaret no se trata de que a mí me guste. A estas alturas, ¿aún no te has dado cuenta? Se trata de que nos guste a los dos. —La besó intensamente—. ¿Te ha gustado esto?

Ella asintió con un movimiento muy leve.

—Sí.

Le soltó la barbilla y con la mano le cubrió un pecho; oyó una inspiración brusca y notó que el pezón se erguía.

—¿Y esto?

Ella le pasó la lengua por los labios y retuvo el inferior entre sus dientes.

—Sí.

Él rozó con los nudillos el punto de unión de los muslos y notó cómo se estremecía.

—Y la otra noche, ¿te gustó?

—Ya sabes que sí.

Le cogió una de las manos, aún posadas en su cuello, y le besó la palma.

—Entonces te prometo que a mí me gustarán las mismas cosas. —Le bajó la mano hasta hacerle recorrer su erección con la punta de los dedos y, en respuesta, se puso tenso—. ¿Lo ves? A mí también me gusta. —La indecisión enturbió los ojos negros  de Anazareth.

 Luke  quiso golpear   a Azidahaka  hasta  cansarse por  el daño que le hizo a Anazareth —. No tienes porqué hacer nada que no te apetezca —susurró, y los labios de ella adquirieron un gesto decidido. Fue como si él le plantease un reto—. Anazareth, no te estoy desafiando. Podemos dejarlo ahora mis…

Ella quiso besarlo y le tiró del cuello con tal fuerza que lo hizo ver las estrellas.

—Ni se te ocurra —suspiró en tono feroz—. No me trates como si fuese de cristal. Ya lo has hecho antes  ¿Qué deseas? Sé sincero conmigo.

Luke no habría podido mentir aunque hubiese querido.

—Quería estar dentro de ti. Quiero sentir como tu cuerpo y mi cuerpo se unen. Quiero oírte gritar y suplicarme que siguiera. Lo deseaba más que el aire que respiro. ¿Te parece que he sido lo bastante sincero?

A Anazareth se le llenaron los ojos de lágrimas, pero parpadeó en un gesto retador para evitar derramarlas.

—Sí. Ahora, dime, si las cosas fueran normales… Si yo fuera normal…

Esta vez fue él quien la interrumpió estampándole un beso.

—No sigas. Tú no tienes nada de raro.

Los ojos negros de ella emitieron un intenso destello.

—Entonces demuéstramelo. Demuéstrame cómo se supone que funciona todo esto, porque siempre he querido saberlo.

Permanecieron un momento mirándose el uno al otro y Luke se percató de que ahora era ella quien lo desafiaba. Quería que la cortejara, que se mostrase enamorado. Y también se percató de otra cosa. Estaba muerto de miedo. Inspiró hondo y exhaló el aire poco a poco.

Ella esbozó una sonrisa y extendió las manos en su pecho desnudo.



Le besó la sien, la barbilla, el hueco de la garganta. Y la oyó suspirar .  Luke  no pudo aguardar más. Le invadió la boca con un beso que representaba todo cuanto deseaba y ella se lo devolvió con igual pasión. Deslizó los brazos alrededor de su cuello y apoyó todo su cuerpo en él.  Luke aferró la redondez de sus nalgas con ambas manos, la levantó y la abrazó con fuerza, tal como había soñado. 

Anazareth arqueó la espalda y suavizó el contacto hasta que él gimió y ambos se dejaron caer de rodillas. Con un movimiento ágil, la colocó de espaldas en el suelo y le sostuvo la cabeza con las manos.

Luego acercó su rostro al de ella. Todos los músculos de su cuerpo pedían a gritos que liberase la tensión contenida.

—Esto es lo que quería. —Se abrió paso entre los muslos de ella, ejerció presión con las caderas y detectó un centelleo en sus ojos—. Es lo que quise la primera vez que te vi.

—Es también lo que yo quiero —dijo Anazareth—. Muéstrame el resto, Luke, por favor.

Él retrocedió hasta quedar arrodillado. Le quitó la camiseta y al hacerlo la despojó también del sujetador. Ella levantó los brazos para ayudarlo y quedó desnuda hasta la cintura ante la mirada de él.

—Eres hermosa, Anazareth. —Se apoyó sobre los codos mientras ella permanecía tendida, pendiente de todos sus movimientos. Bajó la cabeza y le succionó el pezón con suavidad. Ella se agitaba bajo su cuerpo. Repitió el movimiento y ella arqueó la espalda para pedirle más. Pero él continuó con las suaves caricias, como suspiros en su piel. Hasta que la hizo gemir.

—Por favor.

—Por favor ¿qué?

Ella volvió a arquear la espalda. —Mierda, Luke ya lo sabes.

Él pasó la lengua por debajo de su pecho y el sabor salino de su piel le hizo prometerse que la haría sudar mucho más.

Él decidió tener compasión y concederle lo que no pedía por timidez, le rodeó el pecho con la boca y lo succionó; le rozó el pezón con la lengua y volvió a succionar. Ella gimió, hundió los dedos en su pelo y lo atrajo hacia sí. Y entonces él se dio por vencido. Le devoró primero un pecho y luego el otro, hasta que ella empezó a retorcerse.

—Madre mía —dijo entre jadeos.

Luke levantó la cabeza, presa del pánico y la resignación. —Por favor, no me pidas que pare ahora. Pero si lo deseas  lo haré. 

Ella levantó la cabeza del suelo y lo miró a los ojos.

—Si paras, te mato.

Él exhaló un pequeño suspiro de alivio. No estaba seguro de qué habría hecho si le hubiese pedido que se detuviera. Habría parado, pero… Le besó los pechos humedecidos y siguió por el estómago hasta el ombligo, espaciando los besos cada vez más.

Anazareth levantó las caderas.

Él se había deslizado por su cuerpo. Tenía los hombros entre los muslos de ella.

—Entonces te alegrarás de contar con un experto como yo —dijo en tono frívolo—. Eres muy impaciente. —Introdujo la boca entre sus piernas y ella gritó—. Dios, qué húmeda estás —dijo, y la miró a los ojos. Anazareth se incorporó apoyándose sobre los codos; sus ojos pedían más. Incapaz de esperar más, le bajó los pantalones de un tirón. Luego descendió sobre ella y enterró la boca en su cálida y húmeda excitación. Ella se tendió mientras exhalaba otro gemido entrecortado y se cubría los ojos con el brazo. 

El  vampiro se lanzó al banquete. Había pasado mucho tiempo desde la última vez  que  sintió su sabor  y Anazareth  sabía a gloria. Unos gritos guturales y espasmódicos surgieron de la boca de ella y él aminoró el ritmo para durar al máximo su placer.

—¿Te gusta esto? —preguntó.

—Sí —respondió levantando las caderas—. Por favor. —Y unos gloriosos instantes después empezó a tensarse y extendió los brazos en busca de él. Él le cogió una mano mientras con la otra la rodeaba por detrás y la atraía hacia sí—. Luke. —Pronunció su nombre en un grito agudo y penetrante y él intensificó la presión hasta que ella se liberó al tiempo que emitía un largo y quedo gemido. Sus besos recorrieron suavemente la parte interior de sus muslos hasta que su respiración se tornó regular.

Su cuerpo exigía liberar la tensión contenida. Levantó la cabeza y al mirarla se dijo que nunca , olvidaría su aspecto en aquellos momentos. Estaba radiante, rebosante de placer.

Anazareth  lo miró a los ojos.

—Seguimos —suspiró.

Él tragó saliva. — Me ayudas  a desabrocharme el cinturón, y a bajarme la cremallera del pantalón.

Ella se sentó y lo ayudó a ponerse de rodillas.

—Pues te ayudo. —Y lo hizo. Tiró de la hebilla; sus pechos se agitaban con cada movimiento ante los ávidos ojos de él. Debido a la concentración, la punta de la lengua asomaba entre sus labios. Cuando al fin logró desabrocharla la  bragueta 

Las mejillas de Anazareth adquirieron un tono rosado; inclinó la cabeza y se concentró en su cintura. Le costó un poco desabrochar el botón, pero él dejó que lo hiciese por sí misma. Poco a poco bajó la cremallera. Exhaló un hondo suspiro. Tiró de los pantalones y de los calzoncillos hasta bajárselos a la altura de las rodillas y al suspirar de nuevo vio que él contenía la respiración. Lo acarició con vacilación y el aire retenido durante tanto rato surgió en un gemido gutural—. Dios, qué gusto. —Aquello debió de animarla, porque lo rodeó con la mano y ejerció presión, y él se supo a punto de estallar—. Para. —Le aferró el puño—. Quiero correrme dentro de ti. —Se despojó a patadas de los pantalones

 Luego, se arrastró hasta colocarse entre sus piernas y la besó en la boca para volver a notar que se fundía con él—. No tengas miedo —susurró mientras la tendía de espaldas en el suelo.

Ella lo miró fijamente con los ojos muy abiertos.

—No tengo miedo.

Pero estaba asustada. Y él lo sabía. La única forma de disipar su temor era demostrarle qué se sentía. Empujó hondo y se estremeció al notar que ella lo rodeaba y contraía los músculos en señal de aceptación. La notó ardiente y tensa. 

—¿Anazareth?

Su rostro parecía contrito, pero el miedo había desaparecido de sus ojos.

—No pares.

—No lo haré. No puedo. —Se retiró y volvió a hundirse en ella; Anazareth contuvo el aliento—. Llegados a este punto, te sugeriría… —Se interrumpió porque ella alzó las rodillas y lo asió con las caderas. Él se hundió aún más—. Oh, Dios. Sí, así. Muévete conmigo, Anazareth. —Hizo que sus cuerpos cimbrearan al compás. Háblame. Dime lo que sientes.

—Es increíble —gritó cuando él empujó. Extendió los brazos para aferrarlo por los hombros—. Nunca pensé…

En algún momento, él perdió el hilo de la conversación. Su cuerpo se había hecho con el control; siguió y siguió hasta que, desde la distancia, oyó el grito ahogado de ella, notó su cuerpo contraerse a su alrededor, y aquel placer catapultó el suyo. Apretó los dientes y empujó por última vez.

A continuación se hizo la calma. Aún jadeante, se colocó de lado sin dejar de abrazarla; suplicó que, ahora que había terminado, ella no se sintiese culpable ni se arrepintiese. No pensaba consentirlo. Era una hembra extraordinaria, aunque nunca lo reconocería. Pensó que era la hembra más extraordinaria del mundo; y en ese punto detuvo sus reflexiones porque, en medio del silencio que siguió a la plenitud, se había dado cuenta de que era muy afortunado. 

Anazareth permanecía tendida, avanzando por el caleidoscopio de sensaciones con que él la había obsequiado; allí mismo, en el suelo de la cocina. Le estampó un beso perezoso en el pecho cubierto de vello y recostó la cabeza en su brazo. La sensación predominante en aquellos momentos era el alivio. Él había sentido placer; mucho placer, si se atrevía a considerarse apta para juzgarlo. No tenía gran experiencia, pero tampoco era idiota. Casi al final había estado a punto de darle un ataque al corazón de lo agitado que tenía el pulso. La forma en que había empujado, exhibiendo sus dientes apretados; la forma en que su cuerpo se había sacudido y convulsionado; el gemido al alcanzar el clímax. Sí, había sentido placer. Y ella también. No se había corrido una vez sino dos, y la sensación no se parecía en nada a lo que había imaginado.

Así pues, no soy frígida y no  estoy  dañada, pensó. Luego  le  dio  un  beso a  Luke  en la  boca. Luego en voz baja le  dijo —Te quiero. 

Él la atrajo hacia sí y le dio un fuerte abrazo.

Oyeron  ruidos.  Alguien  estaba  cerca, lo más  probable uno de los primos  de  Luke.

—Será mejor  marcharnos. 

— Si  vamos por  el segundo asalto.

Anazareth rio y volvió activar  el  hechizo de limpieza mientras  los  teletransportó  a la habitación  de  Luke. 

Blake pensó se alegró cuando  abrió  que la cocina  estuviera limpia  y sin su primo y  su pareja. La vida  no sería tan sencilla, pero Luke parecía  feliz y eso era lo contaba  para el  cambia formas.

 



 Espero que les  haya gustado. Les deseo  un buen fin de semana. 






viernes, 10 de julio de 2026

Después de Todo. Capítulo 29 ( Primera Parte)

 Hola ¿Cómo  están?  



 Esperó que les  guste  este  fragmento, tiene menos  acción pero  con un poco  romance 

Capítulo  29



Anazareth apenas  podía  dormir.  Aún  tenía   presente las palabras  de Úvatar  que deseaba  hacerle  daño. Estaba segura de que era  con el afán de doblegar a  Luke. 

No  había dicho nada a nadie  para no preocuparlos. El único que  sabía o sospechaba algo era  Super One, aunque  no le  había  dicho  nada.  Ella miraba  como siempre que  Luke  no estaba  él se quedaba a su lado con el  afán de  protegerla. 

Luke  tiró de ella  y le abrazó  muy fuerte. Desde que  descubrió  lo que  ocurrió con su madre.  Se quedaba  todo su tiempo  libre con el vampiro.  Su  relación se  había convertido en algo serio. 

Aunque  aún los miedos que le  causó su hermano  Azidahaka   le habían impedido  consumar  la  relación hasta  el  final. Pero ya se sentía cómoda con su cuerpo  y  con su deseo,  En parte  porque ella  se había  aceptado  y  en parte debido a  Luke. 

El  vampiro era  tan dulce  y paciente con ella.  Lo amaba  con su silencio,  cuando tocaba  y  con su mirada  la  tocaba  aun antes  de  sus manos. Hasta le  gustaba  su  tono sarcástico cuando no le gustaba  algo. 



Luke sabía  que algo preocupaba a  Anazareth desde  hace dos  días. 

 — ¿Qué  pasa? 

— Nada.

Luke   tomó  su barbilla ambos estaban desnudos en la  cama  ya que momentos  antes  estuvieron   acariciándose. Luego la  beso. Minutos  después le dijo — Mientras estemos juntos,  todo saldrá bien.

A la mañana siguiente  y aun  con sueño.  Anazareth se dirigió  a acompañada  de  Super  One  al palacio del viento morada de su abuela. Ella  los esperaba a acompañada de  una Petunia muy  nerviosa  y de  Belowen  al borde del  colapso. también se encontraban  un poco incomoda las  chicas que fueron  refugiadas de  Tamar. 

Ux  llegó puntual aunque parecía disgustado en especial con  Super  One.  Pero cuando le  contaron  lo que  pasó con Tamar quiso conocer   tanto a  Petunia,  Belowen  y las  otras  chicas. 

Luego se  ofreció a  darles  clases  y conocer  el  bosque de  Belowen.  Todos parecían muy animados  menos  su  abuela  cuando nadie  la miraba observaba  a Ux con  embeleso. Lo mismo pasaba  con  el  guardián de las  flores  malditas.

Ella no conocía las razones por las que ellos se alejaron, pero no quería  que su amor por  Luke acabara así. Se prometió  dejar  sus miedos  y lanzarse de lleno a esa relación. Esperando que continúe como  hasta hoy.  Su abuela  le  decía que el  amor  se  hace día.

Luke se encontraba preocupado por  Anazareth  ella le ocultaba algo.  Lo mejor era  darle  tiempo para que ella  le  diga lo que le inquieta. Sinclair  su primo y  el  encargado de la compañía  de  ambos.  Le pateó por  debajo de la mesa  mientras en voz  baja  le  decía  —  Responde.

Luke  ni siquiera  sabía la  pregunta.  Tratando  de mirar  a  su primo, le  dijo al interlocutor  y posible socia  de  una  de  sus  empresas que le repitiera  la pregunta. 

Luego de dos  horas  de  reuniones  y  regaños por parte  de su primo  por  fin pudo volver a  Escocia. Aunque  no esperaba  ver  a  Anazareth  hasta la noche  en la  reunión de trabajo que  tenían  para  capturar a Üvatar.

Así que  cuando la  vio  se puso a sonreír  como bobo y  su  corazón latiera como lo hacían los  de los  humanos  hubiera sonado como un trombón.

Ella  se acercó y le dio un beso.  Muy pocas  veces  Anazareth tomaba la  iniciativa, ella  cada  vez  estaba  más segura  y sin miedo a  sus deseos. 

 — Me alegra  verte.

 —  Pensé que podría ayudar.  Heli,  Belowen  y Petunia  también  están  aquí para  ayudar. 

Luke  la  beso conmovido.  Ella  era  tan especial  que  siempre sacaba  tiempo para  ayudarlo y cuidarlo. Él  haría todo para que su relación funcione  se  prometió. 

La reunión  fue una pérdida de  tiempo  Luke  cansado  bostezaba.  Mientras tomaba  un poco  de sangre.  Le encantaba que  Anazareth no le diera asco  cuando lo hacía como ocurría  con sus primos.

Cuando  todos  se habían ido  a descansar solo se quedaron Luke y Anazareth  acabando de limpiar.  La  demonia  utilizó un hechizo de  magia  para terminar más  rápido.

— Eso  es  hacer trampa. 



Anazareth  sonrió y  se  acercó a Luke  puso las palmas de las manos en su pecho y hurgó con los dedos en su vello, luego las movió arriba y abajo para darle placer, tal como él le había enseñado. El  vampiro le acarició la espalda. Se moría de ganas de abrazarla con fuerza, de apretarla contra sí, de introducirse en ella, de notar que se estremecía abrazada a él. Por suerte, en el último momento su mente tomó el control de la situación y detuvo las manos en sus caderas. Gimió junto a sus labios y se apartó.

—No quiero forzarte a  ser algo que no deseas o estés lista.

Ella respiraba con igual agitación que él.

—No lo haces. Yo decido cuando estoy lista  no tú —Se puso de puntillas para rodearle el cuello con los brazos y al hacerlo sus pechos ejercieron presión en él—. Dormimos juntos, me has visto desnuda y me has dado placer. Siempre  me cuidas —susurró pegada a su boca, y a continuación lo besó con suavidad—. ¿Por qué?

La boca se le secó de golpe.

—Porque,  te quiero. 

Ella sacudió la cabeza y con el movimiento rozó sus labios.

—Prueba otra respuesta.

Él cerró los ojos y bajó los dedos hasta rozar el principio de la curva de sus nalgas. El pantalón  negro de cuero  realzaban las curvas de su cuerpo.

— Yo también tengo miedo, te deseo tanto. 



Les deseo  un buen fin de semana.




viernes, 3 de julio de 2026

Después de Todo. Capítulo 28 ( Tercera Parte)

 Hola ¿Cómo  están?   Esperó que les  guste  este  fragmento.




Capítulo  28



Luke entró  al centro de mando  para  ver  a  Khalid   cansado y a punto de  que el  de dolor de  cabeza. mientras  Broon,  Hyun  y  Blake peleaban  sobre el sistema. 

Luke  se acercó  sin  ganas  y  dijo  — Buenos  días. 

— Buenos  días —  contestaron a la vez. 

—  ¿ Cómo  va  todo?

Hyun  que estaba  harto   de  seguir perdiendo el tiempo  en pistas  absurdas se expresó   enfadado.— Perdiendo el  tiempo. 

Khalif miró a  Luke  como si le  culpara  de una nueva discusión.

Broom a  punto de  golpear el lindo rostro de  su compañero  recolector  gritó —.  Uvatar  se encuentra aquí.  En lugar  de perder el tiempo  culpando a la máquina.  Hay que  salir a  buscarlo. 

Antes que pudiera responder  Hyun llegó. Adremelech el demonio también lucía  cansado y   preocupado. Luke  se imaginó que era por  Vanora   la pareja del demonio. 

  Adremelech  gritó  —  Hola,  dejen de pelear.  Así no lograremos nada. 

Hyun y Broon se callaron, pero parecían niños  castigados.  Khalid  dio una ligera sonrisa.  Pero no  dijo ni una palabra. 

Adremelech  preguntó — ¿Rastrearon  los alrededores  de la prisión?

Hyun  de manera altiva  y casi  sacando la  lengua  a  Broon  respondió — Lo hicimos  tres  veces.  No pasó nada. 

Adremelech iba a  decir algo.  Cuando se  oyó una  explosión.



—  Es  Úvatar nos  está atacando —  rumió  Broom.

Luke dijo casi sin voz  —  Anazareth se encuentra afuera. 

— Igual que  Vanora. 

Khalid , Luke,  Broom  y Adremelech  salieron corriendo.  mientras Hyun se reía  y decía que no era nada.  Aunque  se dirigió con ellos  a  donde se encontraba  Anazareth y  Vanora.

Vanora no esperaba encontrar al cobarde  de Úvatar tan pronto.  Debía confiar  más  en los  juicios  de  Radulf. Aún se acordaba  de como  Úvatar  casi la mató  dos  veces. Todavía soñaba  con ello. 

Tratando de alejar  esos malos pensamientos le  gritó mientras el viento despeinaba su cabello dorado. 

— Pensé que no eras  tan patético y cobarde para esconderte.  ¿ Me tienes  miedo? —  Luego  se escapó de  la embestida  de  Úvatar  con la  gracia de  un torero

— Maldita  puta.  — gritó  Úvatar   mientras   le  lanzaba  bola  de  fuego. 

—Solo sabes  decir  eso.  — Vanora bostezó ufana, pero  fue  alcanzada por una mano hecha de arena  que  la aprisionó. Anazareth  y Radulf  aunque  quisieron  ayudarla  estaban  presos  en unos  remolinos  de arena  que  colocó  Uvatar  el momento  que  centró su  atención en  terminar  con la  vida de  Vanora. 

El primero en  liberarse  de los remolinos  fue  Radulf  aunque deseaba   ayudar a  Anazareth tenía por  su jefa.  Se le  ocurrió ayudar   a las  dos  mujeres  al mismo tiempo tomó control del    torbellino que tenía  aprisionada a Anazareth. Con toda  su fuerza busco la manera  de  tomar  el  control  del  hechizo  cuando lo hizo gritó. 

— Anazareth—   la  demonia salió justo  a tiempo para  ayudar  a  Radulf  a  liberar a  Vanora. 

Ambos  libres  atacaron la  enorme  mano  que  tenía aprisionada a  Vanora y  apenas le dejaba  respirar. Úvatar molesto  por los  dos  seres que interfieren con su  venganza  contra  la  jefa de los  recolectores  de  almas. 

— Ustedes molestan. — Luego de decir  eso el  torbellino se  convirtió en una  gran piedra que aplastó a  Raldulf y  aprisiono  en otra más  pequeña a Anazareth.

— No deseo que mueras todavía,  demonia.  Así que  quédate quieta. 

—  Me importa un rábano lo que desees. 



Uvatar  apretó la mano de  Anazareth lo suficiente para  que perdiera el conocimiento.  Mientras  la  otra mano   ahoga lentamente  a  Vanora que parecía que  se había  dado por vencida.

Vanora  oyó  la vocecita que últimamente la  molestaba. 

— No te rindas, por  favor.

Algo en la desesperación  por la  voz  la hizo salir  de  su estupor. Utilizó todas  sus  fuerzas para abrir los ojos  e intentar luchar apenas  tenía  fuerzas  y  su medallón  con la  piedra de  recolectora   fue  tirado a un lado .  Por  suerte   este  no  se destruyó porque Radulf  lo tomó 

antes de ser aplastado con suerte aún estaría bien  lo  mismo esperaba  de la salud  de la parca. 

Para su  sorpresa una luz la  rodeo y la convirtió  en un ser tan pequeño como un hada que se deslizó  de  la  gran  mano. 

Úvatar  furioso empezó  a lanzar piedras sobre Vanora la hubiera aplastado de  no ser porque Anazareth  se interpuso  y  no  dejó  que la aplasten creando un campo de energía para las  dos. Lo malo es  que no  sabía  cuánto podía aguantar.  

— Te  dejaré  ir  demonia. Solo debes  irte en este instante. Aún me  eres  útil  te mataré  otro día.

Anazareth con  algo de miedo pero decidida  dijo

— No, me  iré.

— Estúpida.

— Prefiero morir  a  ser  una traidora. 

— Estúpida.

Anazareth agradeció que no la consideraba puta como a Vanora, pero  igual ser considera  estúpida la  molestaba. Aunque tenía otras cosas por las que preocuparse. 

Tratando de  ganar  tiempo  y sin fuerzas  dijo  

— Solo sabes  decir  eso.  Eres  tan pppatético.

— Tonta tartamuda.  Aun te necesito con vida, pero  puedes  ser  herida.

— Palabras,  y  tan solo palabras —  dijo  Anazareth intentando no tartamudear  y no  parecer  cansada. 

Uvatar  le  lanzó un nuevo  ataque  y  el campo de fuerza  desapareció.  Anazareth  tembló comiendo mientras   protegía a  Vanora con su cuerpo. Sin  embargo, no fue  golpeada.  Un campo de fuerza nuevo  hecho por  Broom la protegió mientras observaba  a Luke,  Khalid  y Adremelech  atacar  a  Úvatar  que huyó minutos  después de tomar  toda la  prisión. 

Luke  se acercó a la  demonia  y la  tomó entre sus  brazos. 

— Que  día parece no  terminar

Anazareth no  dijo nada, sólo abrazo muy  fuerte. Mientras  preocupada  recordaba las palabras de  Úvatar. El demonio elfo tenía un plan para  hacerle  daño a ella. 



Les  deseo un  buen  fin  de semana. 





viernes, 26 de junio de 2026

Después de todo. Capítulo 28 ( Segunda Parte)

 Hola ¿Cómo  están?  



 Esperó que les  guste  este  fragmento.

Capítulo  28



Estaba  empezando a amanecer en el desierto. El sol comenzaba  a salir. Todo estaba  con calma  solo  se observan dunas  y soledad. El campamento que  cuidaba  la  prisión del fin del mundo se encontraba oculto.    Luke conjuró por medio  de un anillo  un campo de fuerza para protegerse del sol.

Lo utilizaba desde hace años  cuando tenía que  salir    en horas  de la mañana.  Para  no  convertirse    en carbón  ya que era un  vampiro. Anazareth reforzó su poder  y  ahora ni siquiera  sentía calor.  Aun así podía  ver   la preocupación en su  compañera. 

Fue  hablar  con  Khalid  y  Adremelech que se hallaban en el centro del campamento . Un lugar  oculto del sol y  de  cualquier ser mágico o humano,  El  recolector  de almas  y  el  demonio estaban junto  algunas computadoras  y otros  equipos técnicos  y mágicos.

A las  afueras  de la prisión  solo y algo triste  estaba  Radulf. Anazareth se  acercó a  saludarlo y a darle las  gracias por  su ayuda. 

— Buenos  días.  



Radulf  se encontraba  seguro  que Khalid  iba  a disolver el  equipo que  cuidaba  la prisión. Parecía  que  hubo una falsa  alarma.  Por lo menos  Khalid  descargaba  su furia  contra  Broon  y Hyun.

Radulf no quiso encender los ánimos y salió afuera a mirar  las  afueras  de la  prisión que  se  hallaba  oculta  de los  simples  humanos  en  forma  de una duna  más  en el gran desierto. 

Las autoridades  mágicas  no habían sido convocadas para no alertar a  Úvatar. Lo único bueno de estar  ahí en medio de la nada . Era mirar nuevamente  a  Anazareth. El corazón de  Radulf  latió más fuerte  al verla. 

— Buenos  días, es un alivio encontrarla bien. 

—En parte es  gracias  a usted. Deseaba  agradecerle  su  ayuda. 

— Para mí  fue  un placer. 

El viento  despeinó los  cabellos  de  Anazareth que  los llevaba sueltos.   Radulf  se quedó mirando al vacío.  

—  Por dios,  hemos  sido engañados. 

Anazareth  preocupada  preguntó — ¿ Qué  pasa?

—  No fue una falsa  alarma Úvatar está  aquí.



Úvatar  no lo podía  creer, sus planes  perfectos  estaban a  punto  de  colapsar  nuevamente.  Y era  culpa  nuevamente  de  esa  demonia  pequeña  e  insignificante. 

Lo mejor  era  apurarse  tomando toda la  prisión  si bien la  demonia  sospechaba   no estaba  totalmente  segura.  Lo mejor  era marcharse  sin  pelear.

Anazareth y el sujeto  que le   acompañaba hablaban y no  se ponían de acuerdo solo  faltaban  5  minutos  para que   pueda llevarse la prisión. Solo  tenía  que esperar y no hacer  nada.

En ese  instante  se  unió  a  sus  enemigos  la puta  de  Vanora.  Odiaba  a  la jefa de los recolectores de  almas.  Ella  y la  demonia  habían arruinado sus planes  demasiadas veces. Trato  de  mantener  la  cama  ya que faltaba  poco  para   irse.  

No iba a arriesgar todo  por  matar  a esa  basura. Para  Anazareth tenía   sus planes  ya hechos que lo llevarían a la  victoria y al control de los  5 mundos. 

Vanora  se  acercó a  Radulf  y  Anazareth.  No deseaba más peleas  ni estrategias  esas las  dejó  para  Adremelech y  Khalid. Anazareth y  Radulf  estaban discutiendo. 

—  Hola, ¿cómo están?

Radulf  fue el primero en contestar. — Buenos  días,  Lady  Vanora. 

— Hola  —  dijo  Anazareth sin dejar de  ver  el horizonte. 

— ¿Qué  pasa?

Radulf  contestó —  Creo que  Úvatar  se encuentra   allí  y que lo que vemos  es un espejismo. Anazareth no está convencida. 

Vanora sin titubear  dijo — Hay una forma. —  luego de eso  disparó   a las  dunas. 

Anazareth  sonriendo dijo  — Viste,  Radulf que  tenía  razón.  Uvatar  no  se encuentra  ahí.  No es tan patético como   para esconderse. 

Uvatar  furioso no dijo nada. Solo faltaba  un minuto  para  poder irse.  Vanora  volvió  a   disparar  un rayo de energía.

—  Confío en el juicio de  Radulf .  Uvatar  no solo  es patético, sino también es un cobarde.  —  Ella  se tocó el cuello recordando cuando Úvatar  casi  termina con su vida. 

El  rayo  fue  tan fuerte  que terminó con la  fachada  de  Uvatar.  El demonio elfo se lanzó encima  de  Vanora. 



Les  deseo un  buen  fin  de semana. 




viernes, 19 de junio de 2026

Después de Todo. Capítulo 28 ( Primera Parte)

 Hola ¿Cómo  están?  



 Esperó que les  guste  este  fragmento.

Capítulo  28



Anazareth  tenía miedo que  Luke  la  rechazará  o peor  que le  tuviera lástima. Había  caminado por  horas.  Recordando  a  su  madre.  El  vacío que  sentía  parecía  a punto de arrastrarla a desear la muerte.  La  imagen de  Luke,  su  abuela  y sus  hermanos  alejaron ese pensamiento.  

Era  algo que se suponía que iba a pasar . Perdió a su madre cuando era niña.  Pero  luego de esa visión  se  aferró a  la ilusión  de que tal vez  estuviera  viva  y pudiera salvarla.  Aunque  solo fuera una ilusión. 

La noche  anterior  Vanora le  dijo que  parte del alma  de su madre  se encontraba en el  cielo azul.  Ella  no le  hizo caso, sé auto engaño.  Pensó que era un error  y  siguió con su  búsqueda.

En parte  porque  deseaba  saber lo que ocurrió con su madre esté viva  o no y  en una parte retorcida quería  verla con  vida. Por  lo menos ahora sabía la verdad  y su madre podría renacer  y  encontrar la paz.  

Sentía mucho dolor. Sin  embargo,  recordó  que pudo despedirse  de  su madre  y recibir  un  último  abrazo. su  madre  le dijo que viviera  el presente. Luego de pasar dos  horas perdida en  la  soledad  y  la autocompasión   se dio cuenta de que tenía  razón. Y si  Luke  no  la amaba  de la misma forma. Tenía tantos miedos. 

Que  cuando llegó al castillo de  Luke  estuvo a punto de  marcharse  sin verlo.       Él solo la miró  y minutos  después  le  abrazó sin decir  ninguna palabra.  Luke  la comprendía  más que  nadie. Anazareth se dio cuenta  de  que por fin llegó a su hogar. 



 El  vampiro no esperaba  ver a Anazareth tan pronto.  Lo único que  deseaba era consolarla.   Le  dio mucho  dolor  dejarla ir para  que  tenga  su espacio. Pero para él primero eran las necesidades de  Anazareth.

Estuvieron   algún tiempo  abrazados. Luke  preguntó  un poco renuente. 

— Deseas  caminar. 

— No, ya  va a amanecer.

Luke tomó de  su mano  y la llevó adentro del  castillo.  —   Ven conmigo  a  descansar  un rato.

Anazareth lo siguió en silencio.  No deseaba dormir, pero tampoco  quería tener  sexo con Luke por  sentirse vulnerable.  Deseaba  que su primera  vez  con él fuera especial.

Ambos  caminaron y se  toparon  con  Blake que los  saludó secamente.  A él le preocupaba mucho  su primo y  no quería  que le rompan el corazón  como sucedió anteriormente con  Emma. 

Mas  no podía hacer nada  para  frenar la relación de  Anazareth con Luke. Estaba cansado, liberar a  Tamar  tomó  toda la noche. Lo mejor era  seguir el ejemplo de  su primo  y dormir  un poco. 

Iba a su habitación  cuando sonó su celular.  Tomó la llamada de  Khalid mientras  maldecía al destino  por no poder irse a dormir. Oyó  bajar las  escaleras y se encontró con  Luke  y  Anazareth. 

— ¿A ti  también te llamó  Khalid?

Blake asintió  para luego decir  — Si, hay pistas  de  Úvatar.  Porque no descansan los dos .  Tuvieron una noche  muy pesada. 

Anazareth bostezando dijo — Essso le dije, ppero es  muy  necio.  Y si  va  a luchar,  yo  también  lo haré. 

Luke  le sonrió como  un bobo.  

— Adelántate Blake,  Luke tiene  que  tomar algo de  sangre. 



Blake  salió de la cocina  para  tomar   el pasadizo mágico  e  ir  al desierto del Sahara.  Pero antes se quedó mirando  a  Luke  y Anazareth. La demonia  le  daba de  beber  su muñeca.

La escena era íntima  y se sintió  un mirón como si los viera tener  relaciones sexuales. Luego  recordó lo que le  dijo  Super  One  cuando llegaron  esta madrugada al castillo. 

—  Parece  que ellos  se aman.  Solo  míralos en los pequeños  detalles. 

Luego de  ver cómo cuidaba  Anazareth a  Luke  se fue algo más  tranquilo. Esperando tener la misma suerte para  atrapar a Úvatar.

 Les  deseo un  buen  fin  de semana. 







viernes, 12 de junio de 2026

Después de todo. Capítulo 27 ( Cuarta Parte)

 Hola ¿Cómo  están? 



Hoy les traigo un  fragmento  corto.

Capítulo  27



Anazareth  se sentía  triste a  pesar  de que pudo  descubrir  lo que ocurrió con su madre. Ni bien  se  fue  Tamar 6  jóvenes   aparecieron en  el  salón.  Tres de ellas lloraban  mientras las  otras  estaban  de  pie tensas. 

Anazareth  apenas  atendía  lo que estaba  pasando . Estaba segura de que su madre  iba  a marcharse  igual  que lo hizo  Tamar  y empezaba a tener un vació.

Luke le  tocó  la mano y le dijo en voz  baja.  —  Tu madre quiere  despedirse. 

Anazareth salió de la habitación  seguida por Luke. Ella  ya no  tenía fuerzas  para tomar  posesión del cuerpo de Luke. así que  le pidió al vampiro que  repitiera  sus palabras

— Solo quiero  que seas felices. Vive plenamente, yo siempre estaré  en tu  corazón. 

Anazareth lloró, pero no permitió que Luke  la consolara.  Necesitaba  un tiempo a solas. Hizo que el  vampiro acompañara  a su madre para  despedirse     de sus otros seres queridos. 

 Anazareth caminó  sola por  mucho tiempo. Recordando los momentos  con su madre  y sobre todo sus últimas  palabras.  Un poco más  tranquila  decidió  ir al castillo de  Luke. 



Luke estaba  preocupado  por  Anazareth. Le  hubiera  gustado consolarla  en  lugar  de  quedarse  en  el  inframundo. Luego  que  Tamar  se fuera hubo una  gran discusión sobre qué pasaría con las jóvenes  que fueron sus protegidas. 

Luke apenas  puso atención a la  discusión.  Fue  a su casa, junto  a  Blake y  Super One no esperaba  toparse con Anazareth. 



Radulf  se encontraba  cansado  ni bien hallaron a  Tamar  fue  con Khalid  al  cielo azul ( purgatorio). 

Su jefe le pidió esperarlo en su oficina.  Radulf  espera  otro mal rato y ser amonestado  por  Khalid. Tal vez,  ya iba a tomar su renuncia.  Una parte de él se  encontraba  y  otra aliviada. 

Luego de  diez minutos  llegó  Khalid 

— Disculpa por hacerte esperar.  Tuve  una reunión imprevista  con  un cazador.

Radulf  asintió.

— Hiciste un buen trabajo, pero  aún no confió en ti. Vanora... —  Khalid  fue  interrumpido  por  Carolina que  tocó la puerta.

— Señor.

— Pasa. ¿ qué sucede?

Carolina algo nerviosa dijo — Parece que  localizamos a  Úvatar  en el desierto. en la prisión. 

Khalid  miró a  Radulf  con algo de admiración —  Parece que  no  te equivocaste. Acompáñame a  cazar  a Úvatar.



Les  deseo un  buen  fin  de semana.