Hola ¿Cómo están? Hoy sabrán que pasará con los podres de Adremelch, Esperó que les agrade esté fragmento.
Capítulo 33
Luego de varios minutos abrazados Vanora interrumpió — Será mejor que me dé un baño antes. Si vamos al funeral y pronto vendrán Halrinach y Seirim.
Vanora casi se cae de la cama cuando quiso salir de ella. Adremelech la ayudó a salir, medio sosteniéndola, mientras entraban al baño. Llamaron al teléfono y el demonio dejó a Vanora unos minutos solas
Cuando entró en el baño. Vanora estaba en la ducha, sentada en el azulejo debajo del agua, la cabeza entre las manos. Llorando.
El corazón de Adremelech se partió por la mitad. —Vanora . Se arrodilló junto a ella, tan valiente. —¿Tienes dolor ?
Vanora se secó las lágrimas del rostro —Estoy bien.
— Adremelech levantó la ceja incrédulo y dijo preocupado — Vanora.
La jefa de los recolectores de almas suspiró — Me vas a creer tonta.
Adremelech se acercó y le acarició la mejilla —Dime ¿Qué pasa?
Vanora estaba temblando a pesar del agua caliente cayendo sobre ella. — Aun puedo ver a los soldados que maté y el rostro de Livio. Sé que me estaba defiendo.
A Adremelech no le importó mojarse simplemente le abrazo y no hablo por mucho tiempo. Mientras tanto Vanora lloró en sus brazos hasta calmarse. — Lo sé, es parte de lo que somos . Ser guerrero y proteger implica costos.
Ella aun refugiada en su pecho y algo más calmada respondió —. Lo sé.
Supongo que deberíamos lavarnos antes de que el agua se enfríe y venga Halrinach.
Adremelech acarició su cabello —. Hagamos eso —. La ayudó a ponerse de pie. Estaba tan agradecido que ella llegó a su vida —. Te amo, Vanora Ciel.
—Yo también te amo —susurró. Girándose en sus brazos, y mirándolo al rostro para darle un beso.
Adremelech con cuidado, le quitó la ropa y examinó si el cuerpo de Vanora tenía moretones o estaba lastimado. Suavemente, la lavó, catalogando cada moretón y corte cada vez más oscuro, luego se dio cuenta, mientras ella le pasaba las manos por la espalda y emitía sonidos comprensivos de que ella estaba haciendo lo mismo.
Sus dedos tocaron con cuidado la herida que Úvatar le hizo para quitarle el collar donde llevaba su piedra de recolectora.
Quiso tener su poder para sanar a Vanora en cambio se limitó a acariciarle
Al oír el extraño sonido de su voz, se volvió.
Ella apretó los labios y parpadeó con fuerza, obviamente tratando de no llorar de nuevo. Mientras examinaba las heridas de Adremelech tenía varios moretones en especial en las costillas. Porque lo habían golpeado. Suavemente, tocó la mancha más oscura sobre sus costillas donde el fuego había quemado su piel.
— Por lo menos estamos vivos.
Su voz se quebró cuando Vanora susurró — Cierto.
Adremelech pensó que era hora de dejar el pasado, era hora de dejar el pasado.
Se apoyó contra la pared y le sonrió. — Eres tan hermosa.
Pasó un dedo por su hombro resbaladizo, trazó su clavícula y rodeó un pecho exuberante. Su pezón se apretó. Sus hermosos ojos azules miraron al miembro de Adremelech que se estaba engrosando.
— Tú eres hermoso — dijo Vanora con voz ronca Ella pasó su mano alrededor de su erección y la apretó.
El miembro de Adremelech se volvió lo suficientemente duro como para romper rocas. Ella lo bombeó una vez y luego le pasó el pulgar por la cabeza. Para luego acariciarlo con la boca. El resto de la ducha fue un borrón de sensaciones. Sus pechos, pesados en sus manos. La sensación aterciopelada de sus pezones. El sabor de ella, cálido y húmedo en su lengua. La forma en que sus manos agarraron su cabeza, abrazándolo mientras ella gritaba y se corría. La dulzura de su boca cerrándose sobre él, su maldición cuando él se apartó y la levantó lo suficientemente alto como para empalar su miembro. Su jadeo y la tensión, luego la recepción de su cuerpo alrededor de él, dándole la bienvenida. Cómo ella envolvió sus brazos y piernas alrededor de él, envolviéndolo en calor, amor, mientras él le daba todo el amor que había en su corazón.

Media hora más tarde, Seirim llamó a su celular. Por suerte este se encontraba en un velador de lado izquierdo. Adremelech salió gruñendo del baño. Envuelto en una toalla de color azul.
— Hola.
— Hola, Adremelech, estamos en la puerta para recogerlos.
— Mierda — dijo en voz baja.
Mientras oía a Halrinach —. Será mejor que entremos. Igual quiero revisar cómo se encuentran Adremelech y Vanora, tal vez se encuentren en peligro.
Sin tiempo para maldecir Adremelech fue abrir la puerta aun en toalla mientras le decía a Vanora sé que cambien lo más rápido posible. Conociendo Halrinach estaba ya pensando en entrar aunque sea una casa ajena.
— Hola.
— Ya era hora que nos abras la puerta.
Seirim le dio una sonrisa de disculpa mientras entraba en el apartamento.
— Parece que te encuentras mejor y algo mojado.
— No me diste el tiempo de cambiarme.
Halrinach sonrío — Me imagino en qué estabas ocupado. Y no tienes nada que no haya visto antes. Además, si recuerdas yo te cambien los pañales.
Seirim se rio mientras Adremelech le miraba de fea forma.
En ese momento salió Vanora vestida con un traje negro —. Buenas tardes.
— Me da gusto verte Vanora. Primero te voy a examinar a ti y luego a Adremelech. ¿ Hay algún sitio privado?
Vanora le indicó una pequeña habitación que utilizaba de biblioteca.
Ni bien quedaron solos Seirim vistió a Adremelech con su magia para no perder el tiempo.
— Gracias , ¿ qué pasó en Seragon?
— Ya lo sabes Amras murió. Úvatar escapó, pero no logró su propósito de volver loco a Amras . Ni bien controlamos el incendio Chatel fue a ver a Moñái pero este se convirtió en piedra. El rey Dauroji mando varios cazadores e incrementó las seguridades del inframundo.
Adremelech suspiró pensando en la guerra que se aproximaba — Parece que todo va bien en lo posible.
— Pero por lo que te quería hablar en privado es que fuiste seleccionado uno de los asesinos de Úvatar junto a Gilraen solo falta un elegido más para destruir al demonio elfo.
Adremelech sintió un poco de miedo, siempre supo que ese era su destino pero ahora como ayudaría sin sus poderes.
Se libró de contestar por la llegada de Vanora y Halrinach.
— Veo que estás vestido. Me gustabas más de la otra forma.
Vanora gruñó. Halrinach solo rio.
— Vamos, quiero examinarte. Me alegra que Vanora este muy bien y ahora tiene todos sus poderes de recolectora.
Vanora mostró un dije en su cuello. Adremelech se encontraba feliz por ella.
Fueron a la biblioteca de Vanora . Halrinach le pasó una piedra verde por todo el cuerpo.
— Parece que cicatrizas bien. Todo está perfecto.
Adremelech conocía muy bien a Halrinach fue casi una madre para él. En lugar de preocuparse de sus miedos decidió consolarla y ver lo que podía hacer.
— ¿ Qué pasa?
— Tengo miedo por Anazareth. Azidahaka está junto a Úvatar ese pervertido siempre estuvo obsesionado con mi nieta y aunque no tenga poderes puede hacer mucho daño.
— Anazareth puede defenderse ya no es una niña y vamos a estar con ella.
Halrinach abrazó a Adremelech para su sorpresa — Eres un buen chico, vamos al funeral.
Adremelech asintió.
Halrinach se paró de la puerta y casi hace caer a Adremelech —. Antes que se me olvide . Dame el anillo que te di para que te guiará en la máquina.
Adremelech lo hizo —. Gracias por ayudarme allá.
— Siempre, muy pronto volverán tus poderes. Te los quite para que no los pierdas con la máquina.
Adremelech suspiro de alivio mientras salía en busca de Vanora para irse a Seragon,
Les deseo un genial fin de semana.